martes, 7 de noviembre de 2017

EL PODER TRANSFORMADOR - Ezequiel 47:9


Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río” (Ezequiel 47:9).

La visión de Ezequiel nos lleva a pensar en el Mar Muerto. Ese mar que existe hasta hoy, y que según la tradición judía fue parte de Sodoma y Gomorra, ciudades que fueron destruidas con fuego por Dios en Génesis 19. Según la Biblia, Sodoma y Gomorra eran lugares privilegiados, Lot nos escogió por ello, porque tenían abundante agua, y eran muy fértiles a tal punto de compararlos con el “huerto de Dios” y estaban en el “oriente” (Génesis 19:10-12). Sin embargo, después de la destrucción con fuego, esos lugares quedaron así, MUERTOS, estériles.
El mar Muerto mide 80 Kilómetros de largo por 16 kilómetros de ancho, esto es 810 Km2. Tiene un 25% de sal lo que hace imposible vida alguna allí. A pesar de que el mar es alimentado por dos el Jordán y los ríos Jarbuk y Tabbok, ríos de agua dulce y buena, el Mar Muerto es muerto literalmente. ¿Qué lecciones podemos encontrar en esta visión?
1.       La fuente de vida surge del templo de Dios. No importa si tu confianza está fundada en ciencia, filosofía, dinero y poder. Lo único que puede dar vida en abundancia viene de Dios. Lejos de Él, solo muerte y destrucción.
2.      El agua fluye del templo. Nosotros, Su pueblo, tenemos esa tarea sublime. Jesús dijo que ya no habita en construcciones y casas, sino en nosotros que somos su santo templo (Juan 4:14; 7:38). Tú y yo debemos dar testimonio de esa agua como lo hizo la mujer samaritana.
3.      No podemos ser canales de bendición sino lo hemos experimentado. ¿Qué significa que el agua le llegaba a los tobillos, rodillas, hombros, y hasta que era tanto que debía nadar? A continuación los niveles de compromiso cristiano (Ezequiel 47:3-5):
·         Tobillos – Superficial
·         Rodillas – Religioso
·         Hombros – Involucrado
·         Nado – Comprometido
¿Cómo podemos experimentar el poder transformador de Dios si solo nos comprometemos hasta los tobillos? Necesitamos estar completamente comprometidos, nadar en esas aguas. Llenos y plenos en el Señor. Únicamente NADANDO, podremos llegar a la orilla, al CIELO (Apocalipsis 22:1).

Mi decisión:

¿Un mar muerto lleno de vida? Sí. Un Mar Muerto que da vida, solo es el resultado del PODER DE DIOS. Y es que no existe nada imposible para Dios. Nada, absolutamente nada que Él no pueda hacer. La visión muestra el poder transformador de Dios. Lo que no sirve para nada, lo que no da nada, puede con el PODER DE DIOS, dar mucho y en abundancia: Vida abundante y saludable. Es posible que en nuestro liderazgo pensemos que no hay salida o solución para determinado colaborador o plan, que no hay resultados o frutos. Recuerda, SOLO DIOS PUEDE. Ahí donde tú y yo no podemos, DIOS SÍ PUEDE.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

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