martes, 18 de noviembre de 2014

Mateo 17: PESCANDO DINERO


"Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero;[a] tómalo, y dáselo por mí y por ti" (Mateo 17:27).

¿No tienes dinero? ¿Quisieras apoyar la causa de Jesús y no tienes los recursos suficientes para hacerlo? ¿Confías en Jesús? ¡Hágale caso!
En respuesta a la pregunta del Señor Pedro le contestó correctamente que los tributos e impuestos eran pagados por los extraños (extranjeros) en vez de los hijos (nativos). Jesús dijo: así es, Pedro, nosotros no somos extranjeros aquí. Nosotros somos nativos y no deberíamos pagar dinero en impuestos. Sin embargo, para que no se ofendan, les pagaremos el tributo. Ellos no tenían consigo ningún dinero, pero tenían un pez en el anzuelo. Normalmente, eso no sería suficiente, pero lo poco se hace mucho si Dios se encuentra envuelto.Cristo mandó a pescar a Pedro.

     Surge una pregunta pensando cómo puede aparecer el dinero en la boca de un pez. Algunos han tratado de explicarlo sosteniendo que Cristo envió a Pedro a capturar peces, y después a venderlos en el mercado, y así volvió con el dinero para hacer el pago al recolector de impuestos. La Biblia no dice nada de eso. Declara abiertamente que el dinero se encontraría en la boca del primer pez que apareciese. También escuché decir que Jesús había puesto la moneda en la boca del pez y que entonces después le dijo a Pedro que lo capturase. ¡Qué ridículo suena eso! Si Jesús hubiese tenido el dinero en su posesión, entonces seguramente que no se habría puesto a jugar a una especie de "gallinita ciega" con su amado Apóstol. Simplemente se lo hubiese dado a Pedro. Eso es solo el producto de la imaginación y carece de verdad.

     ¿Habéis oído hablar alguna vez de un pez que guarde dinero en su boca?  Yo pienso que no. Nunca encontrarás un pez así en el mundo Occidental. Pero existe uno en las aguas Orientales. Se llama Musht. Este pez mide unos treinta centímetros de largo. Tiene una cabeza ancha y una especie de bolsa debajo de su boca. El Musht recoge monedas de oro y de plata, joyas, diamantes, y rubís -cualquier cosa que brille en el agua- y las guarda en la bolsa.

     Este pez en particular es muy astuto y difícil de capturar. Un hombre puede estar pescando durante veinticinco años y nunca haber capturado ninguno, o puede pescar uno en su primer intento. Todo depende de la bendición de Dios. Algunas personas se han vuelto ricas pescando Musht. Otros pescadores en cambio nunca los han visto.

    Ahora estarás sin duda alguna preguntándote, ¿cómo es posible que las monedas, los diamantes, etc., hayan podido llegar al agua? Una vez más un entendimiento de la cultura religiosa de la gente en el Oriente resolverá el problema.

       Las personas Orientales oran según las horas, cinco veces al día. Y una parte del entrenamiento y de la práctica es que dar una ofrenda hace parte de la oración. El orar y las ofrendas van juntas. Además, ellos también fueron enseñados desde jóvenes a no permitirle a su mano izquierda, que sepa lo que hace la derecha. En otras palabras, que la ofrenda no es para que la alaben los hombres. Si los objetos valiosos le fuesen ofrecidos al sacerdote, o a cualquier otro oficial del Templo, lo más probable es que recibiesen gracias a cambio. Esto es lo que ellos no quieren que ocurra, porque también fueron enseñados que si tú recibes la alabanza de los hombres por lo que haces, entonces ya estás recibiendo la recompensa en este mundo, y no la tendrás en el cielo.

       Para guardar el secreto de la ofrenda en confianza, se lanza entonces, sin saberlo nadie, la ofrenda muy a menudo al agua. Cualquier agua vale, pero la mayor parte de las veces las ofrendas se lanzan a las Aguas Santas. Ha sido publicado que, probablemente,  en las aguas del Ganges haya más riqueza que en cualquier otro lugar del Oriente. Eso se debe a que es considerado un rio Santo y millones de personas han arrojado en él sus ofrendas mientras oraban. Así es cómo el Musht consigue obtener el dinero para su boca.

    Pedro obedeció al Señor. Él actuó exactamente como se le había instruido. Él no tuvo que maravillarse pensando si el pez estaría o no estaría allí, o si tendría o no suficiente dinero en su boca. Él confió en Cristo. Y el Señor sabía dónde estaba el pez y le ordenó que apareciese el primero. Confiado cuanto bastase, cuando Pedro le abrió su boca encontró el dinero para pagar el tributo por Cristo y por él mismo.

       Si Pedro le hubiese puesto peros al Señor, difícilmente podríamos no darle la razón. Después de todo, el era un pescador de profesión y nunca había anteriormente pescado un pez como ese. Si hubiese obedecido al impulso de sus sentidos, basado en su experiencia pasada, se hubiese muy probablemente negado a obedecer el mandamiento del Señor. Es de loar que no dudase, sino que creyese. Actuando en su fe en Cristo, encontró la suficiencia abundante que mitigó y sació sus necesidades.

     Nosotros, también, podemos tener nuestras necesidades suplidas si no tratamos de "razonar" todas las cosas. Dios está ardientemente procurando en nuestros días encontrar a alguien que se quede firme en las promesas, sin que dude nunca. Nosotros no queremos actuar en la Palabra de Dios debido a que nuestros sentidos nos dicen que eso no funcionará. Y preferimos creerlos a ellos antes que a Dios. Esto es por lo que no tenemos milagros.

      La mayor parte del tiempo me temo que simplemente no confiamos en Dios. Pero nunca vamos a tener la experiencia que activa la esperanza hasta que actuemos en la Palabra como lo hizo Pedro. Si somos incapaces de creer a Dios, corremos el peligro de que no conozcamos a Dios -- que conozcamos solo "acerca" de Él. Yo no conozco a un extranjero lo suficientemente bien como para fiarme de él. Pero Cristo no es un extraño para mí. Lo conozco muy bien. Ya he tenido la suficiente experiencia con él en el pasado como para estar convencido, por encima de todas las dudas, de su suficiencia para hoy y para mañana.

      Amigo mío, si Dios te dice que vayas a pescar dinero como el maestro le pidió a Pedro, ¡Ve!!! Aquello que Él ha prometido, Él es poderoso para cumplir. (Romanos 4:21).


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