“Josías no se retiró, sino que se disfrazó para darle batalla… y no atendió a las palabras de Necao, que eran de boca de Dios” (2 Crónicas 35:22).
Josías fue rey de Judá, no de Israel, y es recordado como el gran reformador espiritual del reino del sur. Restauró el templo, destruyó la idolatría, volvió a centrar al pueblo en la Ley de Dios y celebró la Pascua como no se hacía desde los días de Samuel (2 Crónicas 35:18). La Pascua era mucho más que una fiesta nacional: recordaba la liberación de Egipto, la sangre del cordero y la fidelidad salvadora de Dios hacia su pueblo. Era una celebración de redención, pacto y restauración espiritual. Sin embargo, el final de Josías resulta desconcertante. Cuando Necao, rey de Egipto, subía para ayudar a los asirios contra Babilonia —probablemente en la región de Carquemis—, le pidió a Josías que no interfiriera, afirmando incluso que Dios lo había enviado con rapidez a esa campaña. Sorprendentemente, el cronista dice que aquellas palabras eran “de boca de Dios”, pero Josías no escuchó y murió en batalla en Meguido. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. Una vida de fidelidad no elimina la necesidad de seguir escuchando a Dios continuamente. Josías había hecho reformas extraordinarias y llevado al pueblo nuevamente hacia Dios. Sin embargo, en este episodio actuó sin discernir correctamente la voluntad divina. El pasado espiritual, por más brillante que sea, no reemplaza la necesidad de dependencia diaria. Nadie puede vivir solo de experiencias espirituales anteriores.
2. Dios puede hablar incluso a través de instrumentos inesperados. Resulta impactante que Dios usara a un rey pagano como Necao para transmitir una advertencia. Pero la Escritura muestra repetidamente que Dios es soberano sobre todas las naciones y puede usar incluso a personas fuera del pueblo del pacto para cumplir sus propósitos. El problema no fue que Dios no hablara, sino que Josías no discernió ni escuchó.
3. El orgullo o la autosuficiencia pueden nublar aun a personas espirituales. El texto no explica completamente la motivación de Josías, pero sí deja claro que insistió en entrar en una batalla que Dios no le había mandado pelear. Tal vez fue exceso de confianza, impulso político o una percepción equivocada de su papel. Lo cierto es que incluso personas fieles pueden equivocarse cuando dejan de depender humildemente de Dios en cada decisión.
Josías dejó uno de los legados espirituales más grandes de Judá, pero su historia también recuerda que nadie está exento de cometer errores cuando deja de escuchar cuidadosamente la voz de Dios. La fidelidad del ayer no garantiza automáticamente discernimiento para hoy. Por eso, el llamado no es solo a tener un buen pasado espiritual, sino a mantener un corazón humilde y sensible diariamente delante del Señor. Porque al final, no se trata solo de cuánto hemos hecho para Dios, sino de si seguimos escuchando su voz en cada paso del camino.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
Puedes escuchar el podcast desde mi canal de YouTube
Si deseas recibir Mensajes de Esperanza cada día, únete a nuestro grupo de WhatsApp https://chat.whatsapp.com/Bj8AV5Sthtj6hNjdM0ujKG

No hay comentarios:
Publicar un comentario