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miércoles, 17 de enero de 2024

TODO TERMINARÁ BIEN, JESÚS PUEDE RESTAURAR TU VIDA - ISAÍAS 54



¿Alguna vez has sentido solo, desamparado y sin esperanza en un mañana mejor? El pueblo de Israel había pasado, y pasarían más desgracias todavía. Israel había, prácticamente desaparecido, unos años antes por mano de los asirios. Ahora, Judá está escuchando por labios del profeta Isaías que serán desolados por Babilonia. Esta es una profecía que aún no se había cumplido. 


Sin embargo, el capítulo 54 de Isaías es un pasaje de esperanza para el pueblo de Dios. En él, el profeta Isaías habla del futuro de Israel, que será restaurado por el Señor. El pasaje comienza con una imagen de la desolación de Israel. El pueblo ha sido exiliado y su tierra está en ruinas. Pero el Señor promete que restaurará a su pueblo.


Dice que el desierto florecerá como un jardín y que el yermo brotará de alegría. Los montes se regocijarán y las colinas se alegrarán. Estas imágenes son una metáfora de la restauración espiritual de Israel. El pueblo de Dios será redimido de sus pecados y vivirá en paz y prosperidad.


El capítulo 54 de Isaías nos enseña que Dios siempre es fiel a sus promesas y que restaurará a su pueblo. Podemos encontrar consuelo y esperanza en este pasaje cuando nos sintamos desanimados o desanimados. Podemos recordar que Dios está con nosotros y que tiene un plan para nuestras vidas. Dios es un Dios de restauración. Él puede restaurar nuestras vidas, nuestras relaciones y nuestro mundo.


Cuando el pueblo de Dios estaba exiliado en Babilonia, y leían esta profecía se animaban. Podrían decir, ya sabíamos que esto ocurriría. Es como cuando ves una película por segunda vez, y ya sabes cómo terminará. Ese es el propósito de la Palabra de Dios, de las profecías. Que cuando las leamos sepamos que todo terminará bien si nos aferramos a las promesas de Dios. 


Y si hoy te sientes así, desanimado, desamparado, sin motivación porque todo pinta para mal, piensas que las cosas no mejorarán y que al contrario, todo parece tener un fin triste… recuerda: Dios es fiel a sus promesas, ya tú sabes el fin de la película… ya la viste en la Biblia, sabes que Dios no te abandonará jamás. Ánimo, aférrate a las promesas de Dios. 


Feliz día. 


Pr. Heyssen Cordero Maraví 


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viernes, 23 de agosto de 2013

UNA RESPUESTA INMEDIATA DE DIOS

“He invócame en el día de la angustia, te libraré y tú me honrarás” (Sal 50:15)

Cuando era estudiante de Teología, para ayudarme a solventar mis estudios, solía vender en mi tiempo libre productos Unión (panes, galletas integrales, etc.) Esta vez viajé a la ciudad del Alto, Talara en la zona norte del Perú.  Todo iba bien, los productos se terminaron rápido. Cierto día, cuando estaba realizando la cobranza de los productos que había dejado a crédito, noté que el dinero que me pagaban, que era en monedas sueltas, aumentaba y se podían notar en mi mochila… En mis oídos escuché una voz que me decía persistentemente: “cambia las monedas en billetes”.  Fui a una tienda y realicé el cambio de todas las monedas que me habían pagado. Pasaría aproximadamente media hora después de esto cuando, mientras caminaba ya de regreso, apareció un grupo de delincuentes que sacando sus afiliados cuchillos, me sostuvieron por los brazos y me pusieron el cuchillo en el cuello, yo sentía como el cuchillo empezó a hundirse en mi cuello. La sangre comenzó a surgir mientras se oían voces insolentes, amedrentadoras que me decían: “entrega todo el dinero sino te mataremos”.  Todo fue muy rápido.  En mi angustia clamé al Señor:“Por favor, líbrame”, mientras era despojado de todo lo que llevaba. Cuando menos se esperaba se oyó un disparo y una voz que decía “deja al muchacho”.  Los maleantes corrieron despavoridos por diferentes direcciones. Yo estaba en shock, no entendía por qué me había pasado esto.  Temeroso llegué a mi habitación, derrame mis lágrimas junto a mi cama, diciendo: “Señor ¿Por qué no me ayudaste? ¿Por qué permitiste que se llevarán todo mi dinero?  Esa noche no pude dormir… Al día siguiente mientras pasaba por un puesto de periódicos, el titular de un diario me llamó la atención, se podía leer con letras muy grandes: “Joven fue asaltado, le quitaron la vida por robarle una sola moneda”… “¿Qué? ¾me dije a mí mismo¾ yo he sido asalto y por la gracia de Dios estoy con vida y me he pasado toda la noche interrogando a Dios”.  Regresé corriendo a mi habitación,  me postré y lloré pidiéndole perdón a Dios por mi actitud. Una paz inundó todo mi ser, la alegría nuevamente vino a mi corazón, el desánimo había desaparecido.  Me levanté decidido a reanudar mi trabajo, busqué la libreta de apuntes y mientras revisaba las hojas, varios billetes cayeron al suelo; allí, oculto, estaba todo el dinero que había cambiado, ¡no se lo habían llevado!

El texto bíblico que dice “He invócame en el día de la angustia, te libraré y tú me honrarás” (Sal 50:15), ha sido y sigue siendo una fortaleza de esperanza para mi vida. Tal vez usted se  encuentre atravesando alguna prueba: ¿está rodeado de algún peligro?, o ¿le aqueja una enfermedad que no se puede curar?, ¿algún problema económico?, ¿alguna crisis en el trabajo?, o quizás, ¿ha intentado de todo y, aparentemente, siente que Dios no lo oye?  Esta es una oportunidad para clamar a Dios y pedirle de corazón que nos libre de la angustia.  Estoy seguro que Dios responde mucho más de lo que podemos imaginar.  Nunca supe quién fue el que hizo el disparo al aire y gritó a los ladrones que me dejarán; pero lo que  sé,  es que fue la intervención de nuestro Señor. 

Dios nunca nos dejará; por más que pasemos por adversidades siempre estará a nuestro lado para librarnos y socorrernos.  Que al empezar este día, toda nuestra confianza esté puesta en Jesús con la certeza de caminar juntos como lo hizo Enoc hasta el día cuando seamos llevados al cielo. 


Pr. Abel Castillo Saucedo
Secretario Ministerial 
Misión Peruana del Norte

miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿MATERIALISMO ADVENTISTA?


“Así fijamos nuestros ojos, no en lo que se ve, sino en lo que no se ve. Porque lo que se ve es temporal, pero lo que no se ve es eterno” (2 Cor.4:18).


El materialismo es un corriente filosófica que entre otras cosa, considera la materia como única realidad, es decir que la materia está por sobre todo. En consecuencia, un materialista es muy apegado a los bienes materiales.
Una familia solicitó ayuda económica para la enfermedad de uno de nuestros hermanos, solicité ayuda en la iglesia donde me encontré el sábado, y tristemente los ancianos dijeron: “no colaboraremos porque estamos en construcción del templo y todos hemos hecho gastos en este proyecto. Será para la próxima”.
Su respuesta me hizo recordar a la vieja parábola que Cristo contó, la del buen samaritano. Triste pero real.
No pretendo decir que no construyamos templos, ni que tengamos un templo acogedor para adorar a Dios. Tampoco es mi afán insinuar que las iglesias deben ser conformistas, no, muy por el contrario, expreso únicamente el sentir de mi meditación. ¿Qué está pasando en las mentes de los cristianos? ¿Qué ocurre en el corazón de un hijo de Dios, llamado hermano?
¿Es posible ver a mi prójimo enfermo, a punto de morir, necesitado de ayuda, y pasar como el sacerdote de antaño de largo, sin importar el llanto de lamento? ¿Dónde quedó el amor? ¿En las páginas de la Biblia, la Palabra de Dios? ¿Y nos llamamos hermanos? ¿Qué diría Jesús si hubiera visto este cuadro? ¿Nos habría re-contado la historia del buen samaritano otra vez?
Está bien que construyamos templos, compremos equipos, piano, etc. Pero no debemos olvidar jamás que “el mundo conocerá que somos discípulos de Jesús si tenemos amor los unos con los otros”. Podemos predicar miles de sermones sobre el amor, pero jamás haber demostrado amor por el que lo necesita, no de palabras meramente sino con obras.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
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