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lunes, 27 de julio de 2026

¿EN QUÉ CONSISTE LA VERDADERA PAZ? - JOB 22



“Reconcíliate ahora con Dios, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien” (Job 22:21).

El tercer ciclo de discursos continúa con la tercera intervención de Elifaz. A diferencia de sus dos discursos anteriores, ahora abandona las insinuaciones y formula acusaciones directas contra Job. Sin presentar una sola evidencia, afirma que debe haber explotado a los pobres, negado agua al sediento, despojado a las viudas y oprimido a los huérfanos (Job 22:5-9). Para Elifaz, la conclusión ya está tomada: un sufrimiento tan grande solo puede explicarse por una vida de gran maldad.
Paradójicamente, en medio de esas falsas acusaciones, Elifaz pronuncia algunas de las invitaciones más hermosas de todo el libro, como el llamado a reconciliarse con Dios y hallar paz. Sus palabras eran verdaderas, pero estaban dirigidas a la persona equivocada. Job ya vivía reconciliado con Dios. El problema no era su relación con el Señor, sino la incapacidad de sus amigos para comprender que existen sufrimientos que no son consecuencia de un pecado específico. Elifaz confundió la justicia perfecta de Dios con sus propias conclusiones humanas. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. Quien acompaña al que sufre debe escuchar antes de explicar. Elifaz ya no escucha a Job. Ha dejado de acompañarlo para convertirse en su fiscal. El verdadero acompañamiento comienza con la escucha, no con las respuestas apresuradas. Jesús dedicó tiempo a escuchar el clamor de los necesitados antes de enseñarles o corregirlos. Muchas veces el mayor acto de amor consiste simplemente en estar presentes y comprender el dolor del otro.
2. No podemos confundir nuestras conclusiones con la justicia de Dios. Elifaz estaba convencido de que defendía el carácter de Dios. Sin embargo, terminó atribuyéndole cosas que Dios nunca había dicho. Ese sigue siendo un peligro para todos los creyentes. Podemos llegar a pensar que conocemos las razones de lo que Dios permite, cuando en realidad solo Él conoce el corazón humano y los propósitos detrás de cada prueba. La humildad nos recuerda que hay asuntos que pertenecen únicamente al Señor.
3. La verdadera paz nace de una relación restaurada con Dios. Aunque Elifaz aplicó mal su consejo, la invitación sigue siendo profundamente cierta: “Reconcíliate ahora con Dios, y tendrás paz.” La paz no depende de la ausencia de problemas, sino de una comunión restaurada con el Señor. Esa paz sostuvo a Job cuando todo lo demás desapareció y sigue sosteniendo hoy a quienes depositan su confianza en Cristo.
Job 22 deja una advertencia muy importante para la iglesia. Es posible hablar de Dios, citar grandes verdades bíblicas y, aun así, herir profundamente a quienes atraviesan el sufrimiento. Los amigos de Job tenían argumentos, pero les faltaba empatía. Conocían principios, pero desconocían el corazón del hombre que tenían delante. Porque al final, no se trata de tener siempre una explicación para el sufrimiento ajeno, sino de reflejar el carácter de Cristo. La verdadera sabiduría no consiste en juzgar rápidamente, sino en amar profundamente.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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viernes, 11 de enero de 2019

‪¡Este mundo no es nuestro hogar. Tan solo somos extranjeros viajando al cielo!‬ - Génesis 23


"Extranjero y forastero soy entre vosotros; dadme propiedad para sepultura entre vosotros, y sepultaré mi muerta de delante de mí" (Génesis 23:4).

‪¡Este mundo no es nuestro hogar. Tan solo somos extranjeros viajando al cielo!‬

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


#rpSp #rbHw #PrimeroDios #GodFirst #Conecta2🔌 ‬
Pasa la voz 

sábado, 27 de octubre de 2018

AMIGO de DIOS - Génesis 15:6



"Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia"

Imagino a Abraham viajando rumbo a la tierra que Dios le prometió con toda su caravana de familiares, esclavos, animales y riquezas; pero con el corazón un poco incómodo porque, ¿de qué le sirve tantas bendiciones sino tiene la mayor bendición: un hijo? Dios le había ayudado a vencer al rey Quedorlaomer y sus reyes aliados, Abraham había dado todo el diezmo, pero aún Dios no había cumplido su promesa. ¿Cuánto tiempo debía pasar? ¿Qué más tenía que hacer Abraham? ¿No lo había dejado todo creyendo en las promesas de Dios?
Dios conociendo su pensar y su sufrimiento va en busca de él y le reafirma su promesa una vez más. Le dice que cuente las estrellas del cielo, y las intente contar, para luego prometerle: “así será tu descendencia”, como las estrellas del cielo (Génesis 15:5).

Abraham y Sara habían intentado tener hijos por más de cuarenta años antes de la promesa de Dios en Génesis 12. Abraham y Sara tenían 75 y 65 años respectivamente (Génesis 12:4), ¿qué pensarías tú si pasan los años y no pasa nada? ¿Cuántos años esperarías?
En el capítulo de hoy, Abraham le expresa su pesar a Jehová, diciéndole de qué le sirve tantas bendiciones si un mayordomo lo heredará puesto a que no tiene hijo alguno. Ante esto, Dios le dice que no se preocupe porque no le heredará su mayordomo sino un hijo propio (Génesis 15:2- 5). Después de escuchar una vez más las promesas de Dios, Abraham tiene una respuesta realmente extraordinaria que nos hace entender porqué fue llamado el padre de la fe: “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia” (Génesis 15:6).

La respuesta del patriarca fue un completo rendimiento a la voluntad de Dios y de aceptación de su promesa como la contestación adecuada a sus interrogantes. Por primera vez en las Escrituras aparece la palabra creer.
Según Swanson, la palabra creyó (del hebreo he´emin`) significa “creer”, “confiar” y “esperar”. Es decir, Abraham creyó, confió y esperó a Dios y en Dios. No en otro ser humano o un médico especialista, sino en Dios. Y esto le fue contado por justicia. La palabra justicia (del hebreo sedā´qāh) que significa, justo en un caso legal, inocencia por no tener culpa y abundancia en riquezas (véase Diccionario de Idiomas Bíblicos: Hebreo, 2014).
Y Santiago diría muchos años después que “Abraham creyó y le fue contado por justicia, y fue llamado AMIGO DE DIOS” (Santiago 2:23).

Abraham era amigo de Dios porque le creyó. Y la raíz verbal de la palabra CREER tiene que ver con alguien que confía, cree y espera en Dios, pero estas características son a solo la consecuencia de una causa. La causa para que Abraham haya creído en Dios era porque era amigo de Dios. El verbo creer (del hebreo ´aman) es muy profundo, indica también fidelidad, firmeza y perseverante. ¡Qué extraordinario! No llegas a ser amigo de Dios gratis, eres amigo de Dios porque eres FIEL, FIRME y PERSEVERANTE. 

Hoy es un nuevo día. ¿Crees en Dios? ¿Crees en sus promesas? En este día quiero decirte que creerle a Dios no es gratis, y no me refiero a dinero, no. Creerle a Dios demanda de confianza, paciencia, y esto solo será posible si ERES AMIGO DE DIOS y esto se logra cuando eres FIEL, FIRME y PERSEVERANTE. Los amigos conversan, se conocen, pasan tiempo juntos. Los amigos, disfrutan tiempo juntos. ¡Yo quiero ser amigo de Jesús! ¿por qué no pedirle a Dios que nos ayude a pasar más tiempo con Él? ¿Estás listo? Vamos juntos y #Conecta2!!!

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví  

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