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viernes, 18 de marzo de 2011

LA ESPERANZA EN EL REGRESO DE JESÚS:BENDITA ESPERANZA


INTRODUCCIÓN

Texto: Juan 14:1-3. Dios hizo todo perfecto, colocó al hombre en el Jardín del Edén y le ofreció una vida plena y feliz. Pero un día el ser humano eligió pecar, comió del fruto prohibido y el mal se diseminó por toda la humanidad. El pecado trajo dolor, sufrimiento, la separación de Dios y finalmente la muerte (Romanos 6:23).

Jesús vino a este mundo para rescatar al hombre y murió en aquella cruz. Pagó el elevado precio del pecado y con su sangre devolvió al hombre el derecho de vivir eternamente en el Reino de los Cielos.

PRIMERA VENIDA

“De tal manera amó Dios al mundo que envió a su único hijo para salvar a la humanidad” (Juan 3:16). Había solo una forma de rescatarnos, a usted y a mí, y era a través de la muerte de Jesucristo en la cruz. Él se hizo como uno de nosotros, nació en este mundo tenebroso con la misión especial de pagar el precio del rescate. Después de vivir y enseñar durante 33 años, llegó la hora de entregarse para cumplir el plan de la salvación. Fue traicionado por sus amigos, preso, juzgado injustamente y finalmente condenado a muerte, ¡y qué muerte terrible! Colocaron una corona de espinas en su cabeza, rasgaron sus ropas, lo golpearon, escupieron en su rostro. Cuánto dolor.

Colocaron la cruz de otro hombre sobre él y enseguida inició una caminata rumbo al monte Calvario. Ese fue el camino del dolor, del conflicto, pero también el camino de la victoria, de la vida y del rescate. Allá en el Calvario, Jesús abrió los brazos, y al dar el último suspiro, se entregó para salvarnos. Fue un viernes, poco antes de la puesta del sol, que él cumplió la misión y finalmente dijo: “CONSUMADO ES”. La puerta se abrió, el precio fue pagado, el rescate efectuado, la salvación llegó. Al tercer día Jesús resucitó y días después, retornó al cielo. Mientras subía, hizo la bendita promesa relatada en Hechos 1:9-11 y Juan 14:1-3.

SEGUNDA VENIDA, NUESTRA ESPERANZA

“No se turbe vuestro corazón… vendré otra vez”. Con estas palabras Cristo plantó la bendita esperanza en la vida de miles y millones de personas en todo el mundo. Cuando Jesús ascendió a los cielos dejó un vacío y mucha nostalgia en la vida de los apóstoles y de toda la humanidad.

Todo tipo de separación es indeseable, trae nostalgia y dolor. Recuerdo el día cuando salí de la casa de mis padres para ser misionero en otra ciudad, fue un día muy triste. Salí llorando, mis padres se quedaron llorando y en los meses siguientes lloraba casi todas las noches. La alegría más grande fue cuando volví a la casa de mis padres para hacerles la primera visita.

Los discípulos estaban tristes con la partida de Jesús al cielo, tenían inseguridad y miedo. Dentro de ese contexto Jesús confirmó su promesa al decir:

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”.

Amigo, Jesús va a volver. Es necesario que se prepare porque ese gran día está muy cercano.

SEÑALES DE ESPERANZA

Jesús habló también sobre las señales de su venida. En el libro de Mateo, en el capítulo 24, encontramos algunas de esas señales:

En el versículo 3 los discípulos preguntan:

“Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”

La respuesta de Jesús viene en el versículo 4: “Mirad que nadie os engañe”.

En el versículo 5 está escrito:

“Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán“.

Entonces Jesús llama la atención para una serie de acontecimientos en el versículo 6:

 Y oiréis de guerras

 De rumores de guerras

 Mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.

El versículo 7 afirma:

 Porque se levantará nación contra nación

 Reino contra reino

 Habrá pestes, y hambres

 Terremotos en diferentes lugares

Y en el versículo 8 encontramos una sorprendente afirmación: “Y todo esto será principio de dolores”.

Mientras que en el versículo 12 encontramos una afirmación profética que sacude el corazón de la gente: “y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”.

Pero Jesús hace una advertencia, seguida de una promesa en el versículo 13: “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”.

Después de tantas profecías destacando las tragedias, vemos en el versículo 14 un mensaje positivo, que está considerado como la señal más importante del regreso de Jesús:

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. En este momento, mientras usted oye este mensaje, la profecía de Mateo 24:14 se está cumpliendo. Amén.

Encontramos profecías relacionadas al mundo social, físico y religioso. Todas las señales del pronto regreso de Jesús ya se cumplieron o se están cumpliendo actualmente. Eso significa que Jesús está muy cerca. Así como dice en Hebreos 10:37: “Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará”.

¿CÓMO SERÁ EL REGRESO DE NUESTRO SEÑOR JESÚS?

Muy pronto Dios llamará a Jesús y le dirá: “Hijo, llegó la hora, ve a buscar a mis hijos, aquellos por quiénes moriste”. Jesús entonces saldrá del santuario y marchado sobre las nubes vendrá con poder y mucha gloria para buscarnos. El cielo se oscurecerá, las nubes se chocarán unas contra las otras y habrá relámpagos, voces y truenos. Para los que no se prepararon para este glorioso día, les parecerá que se está formando una tempestad. Pero no habrá lluvia. Los cristianos mirarán hacia el cielo y verán una nube blanca del tamaño de la palma de la mano de un hombre (Apocalipsis 14:14).

En 1ª Tesalonicenses 4:16 y 17 leemos que esa nube se acercará a la Tierra, crecerá y veremos que es una nube formada por ángeles. Millones y millones de ángeles vendrán con Cristo, tocando trompetas, y se oirá una música como nunca se oyó antes. La Tierra temblará, habrá un fuerte terremoto, a la orden de Jesús las sepulturas se abrirán y los muertos en Cristo resucitarán primero. Será un momento extraordinario, los hijos se reencontrarán con los padres, familias se abrazarán, amigos separados por la muerte estarán juntos para siempre.

Será un espectáculo del poder de Dios. Todos los que se prepararon y esperaron serán llevados para encontrarse con él en el aire y así vivirán eternamente con el Señor. El trayecto rumbo al cielo será un viaje intergaláctico de los sueños, el mejor y mayor de todos los tiempos. Si usted y yo nos preparamos, disfrutaremos de la fantástica travesía por la atmósfera, pasando por la luna, el sol y las estrellas; después de dejar atrás todos los astros llegaremos al tercer cielo donde está el paraíso de Dios. Amén, gloria a Dios para siempre.

Este mundo quedará vacío y oscuro. Satanás estará preso aquí, todo estará destruido. En Apocalipsis 20 y Jeremías 4:23-26 leemos que “la tierra quedará sin ningún ser humano por mil años. Mientras tanto el pueblo de Dios estará en el cielo, viviendo y reinando con Cristo. Mateo 25:31 a 34 y 41 dice que “al terminar los dos mil años se realizará el juicio ejecutivo, Jesús dará la bienvenida a los salvos y la condenación eterna a los que no aceptaron la maravillosa salvación”. Y finalmente, en Apocalipsis 21:1-5 y 2ª Pedro 3:10-13 leemos: “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia”.

RECAPITULACIÓN

¿CÓMO SERÁ EL REGRESO DE JESÚS?

Según la Biblia, Jesús volverá de la siguiente manera:

1. “Todo ojo lo verá” (Apocalipsis 1:7).

2. Será visible.

3. Será real.

4. Con todos los millones de ángeles.

5. Marchando sobre las nubes.

6. No pisará la tierra.

7. Quedará en las nubes (1ª Tesalonicenses 4:16 y 17).

8. El vendrá con poder y grande gloria (Mateo 24:30 y 31).

¿QUÉ ACONTECERÁ?

1. Vendrá a buscar a sus hijos.

2. Los justos muertos resucitarán incorruptibles.

3. Los vivos justos serán transformados sin ver la muerte (1ª Corintios 15:50-53).

4. Los impíos vivos pedirán la muerte y morirán (Apocalipsis 14:6-7).

5. Los impíos muertos continuarán muertos por mil años (Apocalipsis 20).

6. El enemigo estará preso por mil años (Apocalipsis 20).

7. La Tierra quedará vacía y oscura durante el milenio (Jeremías 4:23-27).

8. El pueblo de Dios reinará con Cristo en el Cielo, participará del juicio final de los impíos.

¿QUÉ ACONTECERÁ DESPUÉS DE LOS MIL AÑOS?

1. Jesús volverá nuevamente a esta Tierra.

2. Descenderá del cielo la nueva Jerusalén, la ciudad santa.

3. El pueblo de Dios descenderá dentro de la ciudad santa.

4. La Tierra será iluminada nuevamente.

5. Los impíos resucitarán para recibir la recompensa final, según sus obras.

6. El enemigo será suelto por poco tiempo.

7. Se producirá la última fase del juicio final.

8. Los impíos verán los momentos de oportunidades que Dios les concedió e infelizmente lo rechazaron.

9. Toda rodilla se doblará delante de Jesús.

10. Jesucristo dará la bienvenida a los justos (Mateo 25:34).

11. Dará la sentencia final a los impíos (Mateo 25:41).

12. Será un momento dramático, los impíos, motivados por el enemigo intentarán invadir la ciudad santa, pero descenderá fuego del cielo para consumirlos.

13. Ese fuego purificará la Tierra, el mal será destruido para siempre, nunca más habrá pecado ni el mal se levantará dos veces.

14. El carácter de Dios estará vindicado, todo el universo proclamará que Dios es amor.

15. Dios hará todo nuevo otra vez; al fin tendremos un Cielo nuevo y una Tierra nueva para siempre.

LLAMADO

Después de oír todo esto se hace inevitable una pregunta: ¿qué se debe hacer? ¿Cómo hay que proceder para obtener la vida eterna?

Vea algunos pasos:

1. Estudiar la Biblia todos los días.

2. Vivir una vida de oración.

3. Aceptar a Jesús como Salvador y Señor.

4. Obedecer los Diez Mandamientos.

5. Nacer de nuevo, del agua y del Espíritu.

6. Dar testimonio acerca de Jesús como un verdadero evangelista.

7. Por la gracia de Dios permanecer fiel hasta el fin.

¿Desea aceptar el plan de Dios para su vida?

¿Quiere iniciar un estudio de la Biblia?

¿Desea formar parte de un Grupo pequeño de estudios bíblicos?

¿Quiere nacer de nuevo?

Venga, abra su corazón y deje a Jesús entrar en su vida (Apocalipsis 3:20).

No se olvide que para vivir en el Cielo nuevo y Tierra nueva debe transformarse en una criatura nueva.

Pastor Luís Gonçalves

Evangelismo Integrado DSA

miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿MATERIALISMO ADVENTISTA?


“Así fijamos nuestros ojos, no en lo que se ve, sino en lo que no se ve. Porque lo que se ve es temporal, pero lo que no se ve es eterno” (2 Cor.4:18).


El materialismo es un corriente filosófica que entre otras cosa, considera la materia como única realidad, es decir que la materia está por sobre todo. En consecuencia, un materialista es muy apegado a los bienes materiales.
Una familia solicitó ayuda económica para la enfermedad de uno de nuestros hermanos, solicité ayuda en la iglesia donde me encontré el sábado, y tristemente los ancianos dijeron: “no colaboraremos porque estamos en construcción del templo y todos hemos hecho gastos en este proyecto. Será para la próxima”.
Su respuesta me hizo recordar a la vieja parábola que Cristo contó, la del buen samaritano. Triste pero real.
No pretendo decir que no construyamos templos, ni que tengamos un templo acogedor para adorar a Dios. Tampoco es mi afán insinuar que las iglesias deben ser conformistas, no, muy por el contrario, expreso únicamente el sentir de mi meditación. ¿Qué está pasando en las mentes de los cristianos? ¿Qué ocurre en el corazón de un hijo de Dios, llamado hermano?
¿Es posible ver a mi prójimo enfermo, a punto de morir, necesitado de ayuda, y pasar como el sacerdote de antaño de largo, sin importar el llanto de lamento? ¿Dónde quedó el amor? ¿En las páginas de la Biblia, la Palabra de Dios? ¿Y nos llamamos hermanos? ¿Qué diría Jesús si hubiera visto este cuadro? ¿Nos habría re-contado la historia del buen samaritano otra vez?
Está bien que construyamos templos, compremos equipos, piano, etc. Pero no debemos olvidar jamás que “el mundo conocerá que somos discípulos de Jesús si tenemos amor los unos con los otros”. Podemos predicar miles de sermones sobre el amor, pero jamás haber demostrado amor por el que lo necesita, no de palabras meramente sino con obras.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

viernes, 13 de agosto de 2010

¿AVERGONZADOS DEL EVANGELIO?

“No me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para la salvación de todo el que cree; primero al judío y también al griego” (Rom. 1:16).


Conocí a Fernando en Lima. Él era un joven muy dinámico en la iglesia, cantaba, daba estudios bíblicos, predicaba y colaboraba con todas las actividades del pastor de su distrito. Un día por cosas de la vida, me lo encontré en el centro de la ciudad. Yo estaba con terno y corbata, y con una Biblia grande entre mis manos. Me vio a lo lejos e hizo como su no me hubiera visto. No entendía qué es lo que pasaba, cuando de pronto noté que estaba acompañado de una señorita. Pensé que no me había visto, así que fui a saludarle. Me vio, y sorprendido, me dijo: “Hola Heyssen”. Fernando nunca me había llamado por mi nombre. Pero no me importó, total, éramos casi de la misma edad. Conversamos unos dos minutos y me despedí prontamente pues notaba su incomodidad. Al despedirme le dije: “Hasta el sábado hermano”, y fue allí cuando la señorita que a leguas se notaba no era adventista, dijo: “¿Eres hermano?”. Nunca me hubiera gustado estar allí, pues me dolió en el alma, cuando muy molesto Fernando dijo: “¡Jamás! Soy simpatizante, estos locos creen que porque un día les acepta ir a su iglesia uno ya es parte de ellos. Ni si quiera sé quién eres a cabalidad”.


Apreciado hermano, ¿eres feliz de ser hijo de Dios? ¿Te has dado cuenta de que eres privilegiado al pertenecer al pueblo de Dios? En la actualidad cuántos actúan como Fernando. Niegan su fe, les avergüenza que la gente sepa que son adventistas. El texto de hoy es claro. No debes avergonzarte. Pues el evangelio es poder de Dios. La Biblia dice: “Porque el que se avergonzare de mí, y de mis palabras en esta generación…el Hijo del hombre se avergonzará de él también” (Mr. 8:38).


Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


viernes, 23 de octubre de 2009

22 DE OCTUBRE… ¿TE DICE ALGO?

Cada vez que leo la historia de nuestra iglesia, no dejo sino de sorprenderme una y otra vez. Y es que, la historia de la iglesia es tan preciosa. Tenía tanta razón la Mensajera de Dios cuando escribió: “No tenemos nada que temer en lo futuro, excepto que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido y sus enseñanzas en nuestra historia pasada”. Estoy convencido de ello hoy.

Para poder avanzar es necesario ver nuestros orígenes. Algunos creen que la iglesia adventista inició como lo que hoy es. Con una estructura, una teología y misión ya establecida. Como si antes de su fundación algunos personajes se sentaron y planificaron cómo debería ser la iglesia adventista, no obstante tal idea es ajena, muy ajena a la historia del origen del pueblo remanente de Dios.

Es así que, sin temor a equivocarnos, los que hemos leído y comprobado bíblicamente el origen de la Iglesia Adventista del Séptimo Día podemos decir que no fueron hombres (o una mujer como algunos creen que fue Elena G. de White) o simples débiles los originadores del pueblo de Dios, sino que por el contrario, fue Dios, el Creador de todas las cosas (Jn. 1:1-3), también el creador de Su pueblo (Ap. 14:12 cf. 12:17 y 10:11), a decir: La Iglesia Adventista del Séptimo Día. Él es su guía y es quien la dirige de acuerdo a sus designios (Ef. 1:11). Después del “chasco” el 22 de octubre de 1844 (en cumplimiento con la profecía de Apocalipsis 10) “Miles de los que participaron de la amarga experiencia de 1844, desalentados volvieron a sus iglesias de origen”, pero un grupo siguió a Cristo como su guía: De allí viene la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Feliz día querida iglesia de Dios. ¿Porqué no agradecer a Dios por esto?

“SOY UN ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA Y UN VERDADERO TESTIGO DE JEHOVÁ”

“Pastor, me podría decir ¿Porqué debo testificar si no es mi don? Un pastor me dijo que no lo haga si no es mi don.”

Le respondí: “en los últimos días vendrán falsos profetas”, pues estoy seguro de que no te ha dicho un pastor adventista.” El hermano me respondió: “pastor, en serio. Él dijo que no debía dar estudios bíblicos si no era mi don.”

Entiendo -le dije- pues un pastor adventista jamás te hubiera dicho que no debes testificar. Ya que la razón de la iglesia es esa. Testificar. Pues somos llamados a ser testigos de Jehová.

“Pastor, entonces ¿los Testigos de Jehová son los que tienen la verdad?”. No mal entiendas. Un verdadero “testigo de Jehová” es un Adventista del Séptimo Día, es decir que, un “testigo de Jehová no es aquél que camina de corbata y maletín sino que bíblicamente un testigo de Jehová es alguien que conoce realmente a Jehová o a Dios”.

Bueno lo que quiero decirte en resumen hermano es que hay razones fuertes para testificar de Cristo a otros, y no necesariamente dando un estudio bíblico sino predicando o simplemente siendo un verdadero hijo de Dios, que la gente sienta que tú eres tan diferente a los que dicen ser de Dios pero no lo son.

Las razones son: (1) la gente perece en la tiranía del pecado, (2) es un privilegio ser colaborador de quien nos libertó y (3) al hacerlo fomenta nuestro crecimiento espiritual.

Ahora entiendo pastor.

Que Dios te bendiga, y a testificar.

NO TODOS LOS ADVENTISTAS SON ADVENTISTAS

No es que la Palabra de Dios haya fallado sino que no todos los descendientes de Israel son israelitas” (Rom. 9:6).

Medita en el texto mencionado. ¿Qué tal? Como tú sabes, Israel era el pueblo elegido por Dios para ser la luz de este mundo. Sin embargo, el pueblo de Israel no cumplió con el plan de Dios. Y por ello Dios en nuestros tiempos tiene un “Israel espiritual”, ¿quién es? La Iglesia Adventista del Séptimo Día. Tú y yo. Pues bien, ese mismo texto podemos aplicarlo hoy a nuestros días. Y podríamos decir parafraseando:

No todos los adventistas son adventistas”, pero ¿qué quiere decir eso? Al leer lo siguiente comprendo mejor “No es judío el que lo es exteriormente…al contrario, es judío el que lo es interiormente… de corazón…” (Rom. 2:28,29).

¡Qué gran versículo…!!! Esta es una gran verdad. Pero ¿Cómo puedo ser un adventista pero no serlo a la vez?

De muchas maneras. Hablando y no haciendo. Predicando del amor y no amando a mi prójimo. Yendo a la iglesia por costumbre, siendo infiel en mi mayordomía, haciendo las cosas que sé que no debo hacerlas, en fin muchas cosas.

Apreciado hermano, querido compatriota del reino celestial, te recuerdo que “…sólo un remanente será salvo…” (Rom. 9:27). Yo deseo estar allí, ¿tú?, la respuesta es únicamente tuya, y de nadie más.

Que Dios te bendiga, que Él sea siempre tu pastor…

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