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lunes, 25 de noviembre de 2024

PABLO, SIERVO, APÓSTOL Y APARTADO PARA EL EVANGELIO - ROMANO 1



La epístola a los Romanos inicia diciendo: “Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios” (v.1). En esta línea de su saludo a la iglesia de Roma, se identifica de manera clara y contundente como (1) Siervo de Jesucristo, (2) llamado a ser apóstol, y (3) apartado para el evangelio:


1. Pablo, siervo de Jesucristo. La palabra siervo viene del griego doulos que significa esclavo, pero no a la fuerza, sino un esclavo voluntario, que sirve a su amo, de manera voluntaria y no arbitraria. Pablo era único entre los apóstoles. A diferencia del resto de ellos, él nunca pasó tiempo con Jesús (Véase 1 Cor. 1:1; 2 Cor. 1:1; Ef. 1:1; Gl. 1:1; Col. 1:1; 1 Tim. 1:1; 2 Tim. 1:1; Tit. 1:1). Es posible que esta afirmación lo haya hecho porque habían personas que lo consideraban en poco, por no haber sido parte de los doce discípulos de Cristo. Pablo, había servido como un maestro en Jerusalén y había sido un perseguidor acérrimo de cristianos. Ahora, solo servía a Jesús.


2. Pablo, llamado a ser apóstol. La palabra apóstol viene del griego apostolos, que significa literalmente “enviado”, “alguien que es enviado”. Tiene que ver con viajar o trasladarse de un lugar a otro. Jesús lo llamó camino a Damasco y dijo de él: “instrumento escogido me es este, para que lleve mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel” (Hch. 9:15). Era tanta la seguridad de su llamado que Pablo escribe sus epístolas dejando en claro este detalle: Él se llama a sí mismo “apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios y no de hombres, apartado para el evangelio” (Ro. 1:1).


3. Pablo, apartado para el evangelio de Dios. No obstante, Pablo sabía quién lo había llamado, y le había dado una misión específica: Apóstol de los gentiles, pues se le dijo “Ve, porque te voy a enviar lejos, a los gentiles” (Hch. 22:21). Pablo tenía la plena seguridad de su misión “por medio de quien hemos recibido la gracia y el apostolado para promover la obediencia a la fe entre todos los gentiles, por amor a su nombre” (Ro. 1:5 cf. Gl. 2:7, 8. Pablo vivía para el evangelio porque fue llamado para ello. Es por eso que se atrevió a decir: “porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21).


¿De dónde te llamó Dios? ¿Quién eras tú antes de ser adventista? Pablo era un religioso celoso, como quizás fuiste tú, católico, evangélico, pentecostal, o de alguna otra iglesia o confesión de fe; pero hoy, Dios te llamó para ser un apóstol, una apóstol, enviados por Él mismo, no por hombres, para cumplir una misión entre aquellos que están en el mundo.


Feliz día.


Pr. Heyssen Cordero Maraví 


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miércoles, 7 de octubre de 2015

OBEDIENCIA, LA MARCA DE UN SIERVO DE DIOS - Éxodo 38


“Y Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá, hizo todas las cosas que Jehová mandó a Moisés” (Éxodo 38:22).

Había muchos hombres capaces de hacer la obra que Bezaleel hizo, como escultor y artista en el santuario, pero ninguno de ellos fue llamado, sino Bezaleel. ¿Por qué? La razón es simple, podían ser talentosos, capaces, expertos y hasta “mejores” que Bezaleel. No obstante, no eran obedientes. Y es que para ser un obrero, un siervo de Dios hay que ser obedientes.

Un siervo de Dios, es un “esclavo”, puede parecer humillante, no lo es. Pablo se presentaba como el  δούλος του Ιησού Χριστού “esclavo de Jesucristo” (Rom.1:1). ¿Quién era un esclavo? Alguien que vivía para el servicio de su amo, y Pablo dejó su vida “sauliana” para ser “esclavo de Jesucristo”. Ya no vivía para él sino Cristo (Gal.2:20). Bezaleel era un siervo de Dios porque de él dice la Biblia: “hizo todas las cosas que Jehová mandó” (Exo.38:22), esto es realmente inspirador. Para ser siervo de Dios no solo debemos tener talentos, dones, capacidades y aptitudes, sino que debemos estar dispuestos a hacer todo lo que Jehová mandó. Todo lo que Jehová mandó. Puede parecer sencillo, pero es más difícil de lo que parece.
 
Todo lo que Jehová mandó implica, TODO. Nos encontramos en situaciones donde nos sentimos inclinados a hacer una parte del todo. Decimos, “yo puedo hacer esto y aquello, pero eso…eso lo dejo para otros”. He escuchado algunas veces decir: “Heme aquí, envíame a mí…pero con estas condiciones…”. El siervo de Dios hace TODO lo que Jehová manda, sin buscar lo que le gusta o le conviene. Vivimos en tiempos donde la gente dice llamarse cristianas, hijos de Dios, siervos de Dios y no aceptan TODO lo que Dios dejó en su Palabra; argumentando que no TODO es para hacer ahora, que hay cosas que eran para el Antiguo Testamento, y que hoy, somos siervos light.
 
Finalmente, somos siervos de Dios, trabajamos para Él, no para hombres. El verdadero y mejor modelo de siervo a seguir es Jesús, el Cristo (Ef. 2:7) y no podía estar tranquilo hasta terminar la obra que le había sido encomendada a cumplir (Jn.4:34). Jesús nos enseña que ser siervo de Dios consiste en hacer la voluntad de Dios cabalmente.

Hoy es un nuevo día, ¿quisieras ser un siervo de Dios? Entonces vayamos y hagamos TODO lo que Jehová nos mandó. Seamos obedientes a todo lo que Él nos dejó en su Palabra.

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¡Dios te bendiga mucho! 


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