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martes, 9 de septiembre de 2014

Oseas 14: Vuelta en "U": REGRESA A DIOS


"VUELVE, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído" (Os.14:1).

La historia de Oseas es una de las historias de amor más trágicas, extrañas y asombrosas de la Biblia. Dios le dice a Oseas: "Ve, tómate una mujer fornicaria..." (Os.1:2). ¡Qué pedido más extraño! Es cierto, algunas veces Dios pide cosas extrañas. A Abraham le pidió que entregue a Isaac en sacrificio o le dijo a Gedeón que pelee contra el enemigo con solo 300 hombres y despida a los demás a sus casas. Pero éste pedido es muy extraño y loco. Si yo hubiera sido Oseas no le hubiera aceptado a primeras. Como todo joven soltero imagino que Oseas imaginaba casarse con una buena mujer, soltera y de buena reputación. No solo creo, yo estoy seguro de que Oseas oraba por una esposa virtuosa. ¡Cómo Dios podía pedirle tal cosa! Imagino a Oseas diciendo: "Señor, disculpe, no escuché bien. ¿podrías repetirme?... Señor, pero yo he esperado toda mi vida una mujer virtuosa como escribió Salomón en los proverbios: "Mujer virtuosa ¿ quién la hallará?" (Prov.31:10).

Oseas acepta el pedido de Dios y obediente se casa con Gomer, la mujer fornicaria. Imagino lo que la gente hablaría a espaldas del profeta. Él la llegó a amar mucho sin embargo. La amó mucho a pesar de todas las tragedias que le tocó vivir al lado de esa mujer. Tuvo hijos y también los amó.

La historia extraña de amor era un sermón que Dios quería que el pueblo de Israel escuche. El pueblo era duro de entender, por ello dice: "Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento..." (Os.4:6). Es así que Dios usó la vida de Oseas y su relación dramática para ilustrar el tipo de amor que Dios tiene para con su pueblo, Israel. Dios como Oseas, ama a una mujer fornicaria, ama a un pueblo fornicario que busca amor por dinero, busca amor en placeres y cosas. Una mujer infiel, que busca amantes y placeres y finalmente termina esclavizada.

Nadie puede ser feliz nadando en aguas turbias y contaminadas después de haber nadado en aguas limpias y cristalinas. El último capítulo de Oseas registra la súplica de Dios a Israel con el mensaje: "VUELVE, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído" (Os.14:1). Lejos de Dios no hay nada bueno. Tú sabes que es así. No te mientas, no trates de negarlo. ¿Has encontrado algo bueno lejos de Dios? Y si encontraste algo "bueno"... ¿cuánto tiempo te duró? Volvamos a Dios. Regresa a donde perteneces. Regresa a Dios.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

domingo, 13 de abril de 2014

¿Amigo de Jesús?


Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Jn.15:13).

      El jueves por la noche, antes de ser entregado por Judas a los sacerdotes y soldados, Jesús pronuncia uno de los sermones más extraordinarios de su ministerio. En la caminata lunar  Jesús declara los capítulos 15 al 17 del libro de Juan, y entre muchas enseñanzas deja registrado qué es la verdadera amistad o en qué consiste.
Jesús, dijo que somos sus amigos pues nos ha revelado cosas que solo los amigos saben (Jn. 15:15), y somos amigos de Jesús si “hacemos lo que él manda” (Jn. 15:14) y esto tiene que ver por supuesto con el amor, pues la amistad es un amor  filial y Jesús también dijo, “si me amáis, guardad mis mandamientos” (Jn. 14:15).
En la actualidad existen famosos expertos en relaciones personales e interpersonales, terapeutas familiares, y conferencistas, que basan sus lecciones en lo aprendido en libros, cursos, investigaciones, etc. No obstante, cuando Jesús habló de la amistad no solo mostró su maestría al hablar sino al practicarlo. Es por ello que Jesús se entregó en la cruz del calvario por cada uno de nosotros porque nos consideró sus amigos. Ahora, su muerte en la cruz únicamente tendrá significado para aquellos que aceptan esa muerte por fe. Entonces, todo aquél que no acepta a Jesús como su salvador personal, y hace su voluntad (guarda sus mandamientos, todos) sencillamente no es amigo de Jesús. Podemos resumir diciendo, Jesús quiere ser mi amigo, ya dio pruebas de ello (muriendo en la cruz), yo lo acepto si hago su voluntad, lo amo y sigo sus enseñanzas. Yo quiero ser amigo de Jesús, ¿y tú?

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

lunes, 20 de enero de 2014

¿La muerte la única esperanza?



 
¿Te has puesto a pensar cómo se sintió la mujer adúltera antes de que la lleven a Jesús?

Ahí estás en el suelo, utilizada, rendida a los pies del diablo, se oyen voces en lo profundo de tu corazón y te gritan diciendo: “NO SIRVES, ERES BASURA, NO TIENES OPORTUNIDADES, JAMÁS OLVIDARÁN TU ERROR, JAMÁS SERÁS LIBRE DE TU CONDENA, ESTÁS HECHA Y ERES ESTIERCOL” Ahí en el... suelo, no puedes levantar la vista, los que decían amarte alguna vez te abandonaron, te dejaron sola. ¡Maldito engaño! Pareces decir. Tu mente y conciencia te atormenta y es tu peor enemiga, te recrimina diciendo: ¿Por qué le creíste? ¿Por qué cediste?, tu corazón parece decir, “es que todo se veía tan puro, tan especial, tan precioso, tan llamativo, tan prometedor, no lo sé, todo era como un cuento de hadas”, la gente corre, aquellos que decían amarte alguna vez han convocado a la multitud para acusarte. Gritas para adentro porque tu vergüenza te impide gritar para afuera, “MALDITO ERROR, MALDITA MI VIDA POR ESTÚPIDA, ACABEN CONMIGO PRONTO, YA NO PUEDO MÁS”. La palabra “hubiera” se convierte en tu peor látigo, si HUBIERA hecho caso a mis padres, si HUBIERA dejado de ir a esos lugares, si HUBIERA dejado de relacionarme con ese tipo de personas, si no le HUBIERA dado mi corazón a ese hombre, si HUBIERA leído la Torah(Ley), si no HUBIERA caminado por lugares oscuros, si no HUBIERA permitido que me toquen, si no HUBIERA escuchado sus mentiras, si HUBIERA, HUBIERA, HUBIERA, HUBIERAAAAAAA…”, “ya no me castigues más, por favor, mi carne sangra, mi corazón derrama sangre a borbotones, YA NO QUIERO VIVIR”. Pronto escuchas, “que la maten a pedradas”, tu corazón respira y halla un poco de esperanza maldita y te dice: “Ya falta poco para que me maten y se acabe TODO” te hace creer que la muerte es tu única esperanza. Es allí cuando las pedradas parece que no van a doler tanto como la conciencia, el odio y la crítica de los que te rodean y jamás te perdonarán. Detrás del telón está tu enemigo, perdón, no es tu enemigo, es el de Dios; se ríe, tú no le importas nada, sólo eres carnada, eres casi inservible, pero te utiliza para herir a Dios. El director de esta novela que de título podría llamarse “LA MUERTE ES MI ÚNICA ESPERANZA” lo sigue dirigiendo. Envía que te lleven a un Hombre, no es Uno común, es su verdadero objetivo. Quiere avergonzarlo, lastimarlo; es a ese Ser a quién realmente quiere matar. Sus dirigidos te arrastran, estás desnuda, todos ven tu cuerpo utilizado, lastimado, pervertido, sin forma, sin pureza. Pareces disfrutar de la forma como te llevan, los golpes, las piedras puntiagudas dejan huellas, surcos en tu piel fabricados para que la sangre tenga un conducto y termine dejando un rastro en el camino para aquellos que te persiguen y no dejen de presenciar lo que te harán por tu error. Sólo el dolor parece darte paz y dices: “ES LO QUE MEREZCO, SIGAN HACIÉNDOME DAÑO PARA QUE MI VIDA SE ACABE, ESO ES LO QUE MEREZCO, ACABEN PRONTO CONMIGO”. La muerte es tu ÚNICA esperanza. De pronto, paran de arrastrarte, levantas ligeramente la cabeza, casi nada, no vales nada. Exclamas para adentro ¡EL TEMPLO, NO POR FAVOR, NO MANCHEN EL TEMPLO!, ahora la Iglesia se enteró, el pastor, todos se enteraron, las hermanas le dicen al chico que vivía enamorado de ti “de la que te libraste”, otros ponen su mano en el hombro de él y le dicen con compasión satánica, “Dios te ha librado de esta desgraciada”. A pocos minutos toda la Iglesia se entera, los dirigentes, los denominados actores principales de esta novela satánica utilizan las leyes para decirle al Hombre: “Maestro, a esta mujer se le ha sorprendido en el acto mismo de adulterio. En la ley Moisés nos ordenó apedrear a tales mujeres. ¿Tú qué dices?” (San Juan 8:4). Allí en el suelo, conoces la ley y sin levantar la cabeza, levantas la voz en silencio y gritas: “APÚRATE, RESPONDE… QUE ME APEDREEN YA”. El Hombre no dice nada y escribe en el suelo, parece que no le interesas… Tú sigues gritando, “LA GENTE DICE QUE ERES BUENO, DEJA QUE TERMINEN CON MI VIDA, MI ÚNICA ESPERANZA ES LA MUERTE”. Él, parece haberte escuchado. Se levanta. No lo puedes ver, pero sabes que está allí. Has escuchado algo acerca de Él. La gente le está gritando. Tú le gritas a tu conciencia, ¡SILENCIO! Él va a hablar: “Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.”(San Juan 8:7). Solamente expresa esas palabras, Su Palabra; y nuevamente se inclina al suelo, el mismo suelo donde tú estás, pareciera que quiere saber dónde estás. De pronto oyes que las piedras caen a ese suelo, pasos se van alejando en su sonido. Tú no puedes levantar la cabeza para ver, te han prohibido. Tú misma te has prohibido levantar. El tiempo pasa y en minutos no hay nadie, ¿todos se fueron?, piensas. Se oye una voz que con ternura viene a tus oídos: “MUJER, ¿DÓNDE ESTÁN? ¿YA NADIE TE CONDENA?”. Te está invitando a que levantes la cabeza, su pregunta lo afirma. Por tu mente corre toda tu vida, desde que naciste, creciste, eras buena niña, tus padres te aconsejaron siempre, ibas a la Iglesia, cantabas especiales, eras muy hermosa, crecías y mientras crecías comenzaste a olvidar que tenías que leer las Escrituras, la Torah, seguías creciendo y tus debilidades comenzaron a dominarte, tus pasiones, tus sentimientos te engañaron, tu vida se arruinó. Sólo le diste un pequeño espacio al director de esta novela, milímetros cediste y pecados “pequeños” te condujeron a un callejón sin salida, una telaraña de mentiras, engaños, orgullo, pasión, etc. Antes de este pasaje desagradable y terrible, vivías cubriendo tu ansiedad con pecados en la oscuridad, pensaste que el amor crecía a escondidas, cuando en realidad EL AMOR NO PUEDE VERSE EN LA OSCURIDAD, hasta que llegaste aquí, pensando que tú única esperanza es la muerte. Ahora alguien te dice: “LEVÁNTATE, MIRA, ¿NADIE TE CONDENA?”, no quieres responderle, pero eres consciente que Él hizo que todos se fueran, que el mal se fuera. Crees que respondiéndole tendrás que pagar, aunque ya estás acostumbrada a eso, todos siempre se han cobrado contigo, nadie te ha perdonado. Piensas ¡Qué más puedo perder! Levantas tu cabeza, ya no imaginas, ahora miras, no hay nadie y respondes: “NADIE SEÑOR”. Él te mira tiernamente; tú te dejas mirar, miras sus ojos, miras su rostro. Él pone su mano en tu mejilla y te dice “TAMPOCO YO, VETE Y NO VUELVAS COMETER EL MISMO ERROR”. La novela terminó, el Hombre, Dios, le cambió el final. Ahora la novela se llama: “JESÚS LA ÚNICA ESPERANZA”, tú nunca lo olvidarás. Tu esperanza, tus sueños, tus anhelos, todo lo que el diablo te quito, Jesús te lo regresó, sólo Él puede deshacer lo que hizo el malo. ¿Crees? “Al que cree todo le es posible”
1 Juan 3:8
“…El Hijo de Dios fue enviado precisamente para destruir las obras del diablo”

Déjame preguntar: Y tú, ¿Qué papel tienes? ¿Quién es tu director?
 
Pr. Eduardo I. Esteban Silva
Asociación Peruana Central Este

lunes, 25 de junio de 2012

EL HOMBRE QUE MÁS NECESITABA A JESÚS


(Juan 3:1-17)

Objetivo: Por medio de la historia de Nicodemo, mostrar que la mayor necesidad de una persona es conocer experimentalmente al Señor para poder ser salvo.  Hay un grave peligro en mantener un mero conocimiento teórico.

Introducción
  1. Si te preguntaras cual de todas las personas que tuvo un encuentro con Jesús fue la más necesitada, ¿A cual elegirías?  Quizás pensarías en la mujer enferma por 12 años. O de pronto al ciego Bartimeo que gritaba a Jesús pidiéndole ser sanado. O tal vez pensarías en alguno de los leprosos.  Se estaban muriendo de una manera cruel.  Es posible que venga a tu mente Lázaro, tenía 4 días de estar muerto cuando Jesús llegó. O quizás pienses en María Magdalena, el Señor echó  demonios fuera de ella.
  2. Sin duda alguna todas esas personas necesitaban urgentemente un encuentro con Jesús.   Pero creo que quizás el más necesitado de todos pasaría inadvertido en nuestra búsqueda.  Su caso no era evidentemente dramático.  No estaba enfermo, no era conocido por ser un pecador, no padecía necesidades, gozaba de respeto, riquezas y una buena posición social.  Pero a mi juicio era quien más necesitaba encontrarse con Jesús.

El “Vencedor de un Pueblo”
  1. Leer Juan 3:1.  Juan en este versículo nos introduce a un hombre aparentemente muy especial: Nicodemo, su nombre es griego y significa “vencedor de un pueblo”.  Tenía algunas características muy especiales.  Lo primero, era fariseo.  Esto significaba que era profundamente religioso.  No se avergonzaba de serlo ni lo quería ocultar.  Su religiosidad lo llevaba a hacer cosas que quizás hoy consideraríamos excesivas.  Por ejemplo, a orar varias veces al día en horas determinadas en el lugar que fuera.  Muy posiblemente en voz alta.  A ayunar dos veces a la semana.  A ser tan estricto en llevar sus diezmos y ofrendas al Señor, que aun diezmaba las hiervas útiles de su jardín.
  2. Pero Juan nos dice que era un dirigente.  Eso significa que era miembro del cuerpo colegiado más importante de su nación en ese momento: el Sanedrín.  Había muchos fariseos.  Pero no había muchos fariseos que fueran del Sanedrín.  Así que eso lo hacía especial dentro de ese grupo.
  3. En el dialogo que sostiene con Jesús, (vrs. 10), el Señor le dice que es un maestro.  Otra competencia que lo hacía especial.  Para ser un maestro, se necesitaba un conocimiento exhaustivo de las Escrituras. Tenía que conocer los libros de los grandes maestros de Israel. Debía poder recitar de memoria grandes porciones de los profetas.  Ser un conocedor de las muchas leyes y requisitos que se tenían en Israel. 
  4. Alguien con esas características, tenía una posición económica privilegiada y una posición social envidiable. Ese era Nicodemo. No es de extrañar que llevara el nombre que llevaba.  En este momento ustedes pueden estarse preguntando porque elegí a Nicodemo como el más necesitado de los que se encontró con Jesús.
El “Vencedor de un Pueblo”, vencido
  1. Nicodemo se aproximó a Jesús como un experto a calificar su trabajo.  No se aproximó a preguntar.  No tenía preguntas para Jesús.  El vino a mostrarle a Jesús lo que el sabía.  En su opinión, ya había hecho un análisis de la vida y obra de Jesús y lo calificaba como: “un maestro que ha venido de parte de Dios” Juan 3:2.  Sin duda alguna Nicodemo esperaba que Jesús se sintiera alagado por su opinión, la de un experto.  Mientras otros criticaban a Jesús, lo calificaban como un fanático, quizás un subversivo o cualquier otra cosa, Nicodemo lo calificaba como un Maestro de Dios.
  2. La manera como Jesús actuó con Nicodemo, nos permite saber cuan necesitado estaba ese hombre.  Cuando la mujer samaritana planteo un tema a Jesús, el le siguió la conversación.  Pero en este caso Jesús actuó como si no hubiera escuchado lo que este personaje le decía.  El Señor lo llevó a enfrentar su gran necesidad.  Lo condujo a una sala de cuidados intensivos espiritual.  Lo que el Señor le estaba diciendo a Nicodemo era: “No importa todo lo que tu eres.  No importa todo lo que has estudiado.  No importa tu posición social ni política.  No importa que tengas dinero.  No importa que hayas nacido en la nación que se considera escogida por Dios.  No importa que seas un religioso estricto y consecuente.  Estás perdido porque no has nacido de nuevo”. (Véase Juan 3:3)
  3. La declaración de Jesús fue tomada por Nicodemo como sumamente osada.  ¿No lo pensarían ustedes también?  Si viniera alguien a decirnos que estamos perdidos nos sentiríamos afrentados.  “Si, soy ASD, si no hago esto, ni lo otro.  Si mi estilo de vida es consecuente con los principios del la Biblia.  Si soy un buen ciudadano, si espero la venida del Señor, ¿Cómo puedo estar perdido?”
  4. Nicodemo quiso comprobar lo que Jesús le había dicho.  Leer Juan 3: 4.  Con esa pregunta Nicodemo se descalificaba como maestro de teología.  No entendió un concepto básico para un profesor de teología. Literalizó un concepto espiritual.  Además Nicodemo se aferraba a lo que era. “Señor, yo estoy bien.  No necesito cambiar.  Lo que soy es más que suficiente para ser salvo”.  Pero el Señor Jesús insistió: Leer Juan 3:5-7.  El Señor le estaba diciendo a Nicodemo “hasta ahora solo has nacido para vivir en este mundo.  Pero no has nacido para el Reino de Dios”.
  5. Y ahora Nicodemo se sintió confundido, derrotado.  Si el, con todo lo que era, con todo lo que había hecho, no era la clase de hombre que merecía estar en el cielo, entonces ¿Quién podría estar?  Si él, qué se ocupaba de estudiar la Biblia, de interpretarla, de conocer lo que decían los profetas en los idiomas originales, si el que era un estricto cumplidor de la ley, no había nacido de nuevo, ¿Entonces, como se podía nacer de nuevo?  Y en su sorpresa, chasco y angustia entonces preguntó: Leer Juan 3:9 “¿Cómo es posible que esto suceda?”
Jesús da la victoria al vencido
  1. Nicodemo estaba saliendo de su gravedad.  Ahora estaba en una situación en la que podía ser ayudado por Jesús.  Si lo que el había sostenido siempre como útil y valioso no servía para ser salvo, no lo conducía a un nuevo nacimiento, entonces: ¿Cómo nacería otra vez?
  2. La respuesta de Jesús fue exacta: Leer Juan 3:14, 15.  Jesús hizo referencia al incidente del pueblo en el desierto, cuando el pueblo por su desobediencia fue atacado por culebras venenosas. (Ver Deut. 21: 4-9).  La solución de Dios fue que se hiciera una culebra de bronce y se pusiera en un lugar donde cualquiera que fuera mordido por una de esas serpientes venenosas la pudiera mirar y sería sanado.  Para nacer de nuevo, los pecadores tenemos que mirar a Jesús.  Mientras estemos entretenidos con nosotros mismos, admirándonos, creyéndonos muy buenos, sintiéndonos orgullosos por nuestros logros intelectuales, sociales, económicos y espirituales, no naceremos de nuevo. 
Ni siquiera importa lo bueno que los demás piensen de nosotros.  Lo único que nos llevará a nacer de nuevo es mirar a Jesús con la necesidad del que se está muriendo.  Mirar a Jesús con el anhelo del que quiere ser salvo.  Cuando miras a Jesús de esa manera encuentras la solución que no entiendes pero que te saca del pecado y de la muerte.
  1. Juan 3:16 complementa al versículo 15.  Nos aclara que es mirar.  Y mirar es creer.  Creer es confiar, descansar nuestra necesidad en Jesús.  Lo que Jesús dijo es que si tú dejas tu vida en sus manos, será imposible que te pierdas.  Mientras tu vida esté en tus propias manos, será imposible que seas salvo.

Conclusión
1.     Nicodemo fue el hombre más necesitado de los que se encontró con Jesús, porque no era consciente de su necesidad.  El leproso sabía que la lepra lo estaba matando.  La mujer del flujo había hecho todo por sanarse y sabía que estaba derrotada por la enfermedad.  El ciego sabía que le faltaba la vista.  Pero Nicodemo no sabía que estaba perdido.
2.     Pero aquella noche, cuando fue a Jesús y dejó de mirarse así mismo para mirar a Jesús, entonces ocurrió el milagro.  ¡Pudo creer!  ¡Ahora había nacido de nuevo!  Cuando Jesús murió fue el junto con José de Arimatea quien reclamó el cuerpo de Jesús para sepultarlo.  El Deseado de Todas las Gentes dice que gastó su fortuna y su influencia, defendiendo la naciente iglesia cristiana (Ver DTG p.146).
3.     La Sierva del Señor, Elena G de White dice: “El pecador que perece puede decir: -‘soy un pecador perdido, pero Cristo vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.’  Él dice: ‘no he venido a llamar justos, sino pecadores’ (Marcos2:17). Soy pecador y Cristo murió en la Cruz del Calvario para salvarme.  No necesito permanecer un solo momento sin ser salvado.  Él murió y resucitó para mi justificación y me salvará ahora.  Acepto el perdón que ha prometido.”  (Mensajes Selectos t.1, p.392)
4.     ¿A quién estás mirando?  Mira a Jesús con toda tu necesidad, cree en Él y recibirás salvación.
5.      Llamado

Gamaliel Flórez

miércoles, 18 de abril de 2012

Dios busca y el hombre se esconde...



"Pero Dios el SEÑOR llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás? El hombre contestó: Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí" (Gn. 3:9,10).


El texto citado es probablemente uno de los más utilizados para fines homiléticos, especialmente en sermones evangelísticos o de llamados a aceptar a Jesús como nuestro salvador personal. No obstante, el capítulo 3 de Génesis guarda entre líneas mensajes transcendentales para nuestra edificación en la vida cristiana. De modo que el propósito del mensaje de hoy es sencillamente mostrar sino recordar una vez más que Dios siempre buscó al hombre y muy por el contrario, el hombre, por su naturaleza siempre se escondió de Dios por temor.

Desde el Génesis mosaico al Apocalipsis juanino la búsqueda de Dios por la humanidad caída en el fango del pecado es una constante, Dios va en busca de sus hijos, como en el verso de hoy. En el libro de Éxodo Dios busca a su pueblo para librarlos de la esclavitud en Egipto. La venida del Mesías, Cristo mismo lo dijo en expreso: “Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Luc. 19:10). No hay duda pues que Dios siempre buscó al hombre perdido. Pero, ¿qué del hombre? ¿el hombre buscó a Dios? La Biblia muestra la triste y cruda realidad: el hombre siempre huyó de la presencia de Dios, se escondió de los caminos de Dios para ir por caminos escabrosos y caóticos. Eso pasó con Adán y Eva, Caín y “los hijos de los hombres”, en fin, por naturaleza, el hombre se escondió de Dios.

Sin embargo, ¿no sucede hoy la misma dinámica de antaño allá en el Edén donde Dios busca y el hombre se esconde para huir de miedo? ¿No es Dios quien sigue buscando a la humanidad mientras ella hace caso omiso al llamado de amor? ¿No sigue llamando con voz de amor Dios al hombre sumergido a más en la desgracia del error mientras el hombre tal vez sin saberlo rechaza vez tras vez la invitación?

La Biblia dice en Apocalipsis: “Mira yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré y cenaré con él y él conmigo” (Apoc. 3:20). Es sin lugar a dudas una invitación sublime. El temor es normal, es natural, cuando uno está lejos de Dios todo lo que esté relacionado con asuntos espirituales simplemente va a ser considerado como demasiado santo como para que un individuo ahogándose en la lepra del pecado sea digno de ser parte de ello.

Hay personas que viven sin esperanza y tienen miedo a Dios. Tienen miedo a ir a la iglesia y ser los culpables de que Dios “mande” un terremoto y destruya la iglesia por culpa de los pecadores. Nada de ello tiene asidero en la Biblia. Dios está con los brazos abiertos esperando como antaño a que te des cuenta de que tu temor es inconsistente, que tu temor y miedo no tiene razón pues no hay motivos. Dios te ofrece la paz, la esperanza y el amor… Dios quiere que dejes ese vestido de “hojas de higuera”, ese vestido simple y pasajero, efímero y desechable para ponerte ese vestido de justicia que Dios mismo preparó con sus manos hecho del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Gn. 3:21 cf. Jn. 1:29). Cuando nos sentimos desnudos, descubiertos y desenmascarados nuestra naturaleza, la condición del hombre hace vernos “sucios” y nos escondemos de Dios, para vestirnos de cosas que pasan, como por ejemplo, los vicios, el trabajo, las diversiones, etc… pero ellas pasan, se “marchitan” como las “hojas de higuera” y tarde o temprano sentiremos que estamos “desnudos” otra vez.

Hoy es el día, vayamos con fe. Vayamos seguros de que Dios nos sigue buscando como antes mucho más. La decisión es únicamente tuya.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

domingo, 26 de junio de 2011

EL MINISTERIO EFICAZ DE JESÚS


I. INTRODUCCIÓN:

  1. Saludos cordiales.
  2. Leer: Juan 1:43-51

3. Explicación del texto: Una descripción del ambiente judío.

4. Proposición: “Jesús es ejemplo a seguir en relaciones interpersonales.”

5. Oración transitoria: Veremos a continuación que Jesús no actuaba a la deriva, sabía qué debía hacer y con quién hacerlo.

6. Ilustración: El director de Mipes.

II.JESÚS QUISO IR A GALILEA

  1. Jesús no andaba sin sentido, él sabía a donde iba (1:43)
  2. Aplicación: Jesús un día quiso pasar por mi vida, por tu vida, Jesús tiene planes y quiere pasar por mas vidas, a Jesús le es necesario pasar por tu casa por una simple razón te ama.

III. JESÚS HALLÓ A FELIPE Y LE DIJO SÍGUEME

  1. Jesús hace la invitación a todos a seguirle (1:43).
  2. Si Jesús te invita es por que el ve algo en mí pues el me conoce: A pedro le llamó por su nombre.
  3. Aplicación: Si Jesús me invita ¿quiere algo de mí?

IV. JESÚS MOTIVA A FELIPE A LA OBRA MISIONERA

1. Felipe creyó y no fue reacio al llamado de Jesús (1:45)

2. Felipe no supo ni quiso callar la grata noticia corriendo fue a quienes mas conocía y les dijo Hemos hallado al Mesías

3. Aplicación: Hoy existen mucho Felipes y gracias a ellos se está haciendo posible la segunda venida de Cristo, los Felipes del siglo XXI no callan por que han hallado al Mesías

V. ¿JESÚS ROMPE RAZONES Y CAMBIA REALIDADES

  1. Natanael representa a los que ven a Jesús y aun así no creen
  2. Natanael representa a quienes: Quieren ver un milagro es sus vidas, quieren escuchar un gran sermón, escuchar una canción para ser llamados en un sermón.
  3. ¿de ahí puede salir algo bueno?: Prejuicios, preconceptos,
  4. Esas personas: Son vacías, infelices, desesperadas, tienen poca o baja autoestima, no son felices juzgan por tu condición.
  5. Aplicación: Dios cambia realidades, ese es el ministerio de Jesús, para hacer realidades distintas, y bonitas.

VI. CONCLUSIÓN

  1. Ilustración: Experiencia en una campaña en carpa en el Agustino.
  2. Aplicación:
  3. Recapitulación:
  4. Apelación
  5. Llamado:

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

lunes, 4 de octubre de 2010

¿TE OLVIDASTE DE JESÚS?




“Y los hombres se maravillaban y decían: “¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?” (Mt.8:27).


¿Es posible que un cristiano estudie la Biblia todos los días, ore buena parte de su tiempo, predique el evangelio, y no conozca realmente a Jesús? A leer el texto de hoy parece que es así.


Los discípulos de Jesús compartían mucho tiempo con Él. Caminaban con Jesús, trabajaban con Jesús, comían con Jesús, descansaban con Jesús y realizaban muchas actividades al lado de Jesús, y sin embargo, tal parece que no lo conocían realmente.


El texto de hoy expresa: “y decían: ¿quién es éste…?” Es sorprendente cómo es la naturaleza humana, es trágico el actuar de la humanidad cristiana. Un día decide amar a Jesús, servirle por siempre, y otro día camina por su lado, abandona su fe, ¿por qué?


El cristiano de hoy ha olvidado ¿quién es Jesús? Alguno puede decir, ¡No! ¡¿Cómo cree pastor?! ¡Jamás! No lo dicen de boca, pero con sus actitudes sí. Fíjense en la reacción de algunos cristianos cuando en están en problemas económicos, ¿a dónde recurren? A los bancos, a los usureros, en fin. ¿Y qué de algunos cristianos con problemas familiares? Ellos buscan consejos en los amigos, en los vecinos, ¿y Dios? ¿dónde queda Dios?


Los discípulos estaban con Jesús en la barca. Cuando vino la tempestad, ¿a dónde fueron los discípulos? A sus fuerzas y capacidades, y después de todo su vano esfuerzo, recién fueron a Jesús; como lo último, como la remota opción. Y aún así lo hicieron sin fe.


El cristiano de hoy, actúa como los discípulos de antaño. Pueden estar en la iglesia (la barca) con Jesús, pueden estar con Jesús en su casa (la barca), pero olvidarse de Él, y cuando se acuerdan, lo hacen cuando ya han agotado todo su esfuerzo. ¿Cómo crees que se siente Jesús, Dios, cuando solo lo buscas porqué no tienes a dónde más?


Cuando Jesús se levantó y calmó la tempestad, la gente decía: “¿quién es éste…?”, ¿sabes por qué? Porque en realidad no lo conocían. Sabía su nombre, su fisonomía, pero aunque cerca de Jesús no sabían nada de Él. ¿Será ese tu caso? Ve hoy a Jesús y conócelo de verdad.


Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


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