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lunes, 27 de julio de 2026

LA GRANDEZA DE DIOS REVELA LA PEQUEÑEZ DEL SER HUMANO - JOB 25



“¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?” (Job 25:4).

El discurso de Bildad llega a su fin en apenas seis versículos, el más breve de todos los registrados en el libro de Job. Después de escuchar durante largo tiempo las respuestas de Job, Bildad deja de insistir en las acusaciones personales y dirige la atención hacia una gran verdad: la absoluta grandeza, soberanía y santidad de Dios. Frente al Señor, dice él, aun la luna y las estrellas pierden su brillo; cuánto más el ser humano, frágil y pecador.
En esencia, Bildad afirma una verdad que la Biblia confirma de principio a fin: ningún ser humano puede justificarse por sus propios méritos delante de un Dios infinitamente santo. Sin embargo, una vez más, su error consiste en la aplicación. Da por sentado que Job pretende justificarse delante de Dios cuando, en realidad, Job solo intenta demostrar que su sufrimiento no es consecuencia de un pecado oculto. Bildad confunde la humildad delante de Dios con la falsa culpabilidad que intenta imponer sobre su amigo. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. Contemplar la grandeza de Dios produce verdadera reverencia. Bildad nos recuerda que Dios gobierna sobre todo el universo. Él es el Señor de los ejércitos celestiales, el Soberano cuya autoridad nadie puede desafiar. Cuando contemplamos su majestad comprendemos cuán pequeños somos. Esa reverencia no nace del miedo, sino del reconocimiento de que estamos delante del Creador de todas las cosas. Cuanto más conocemos a Dios, menos espacio queda para el orgullo humano.
2. Reconocer nuestra pequeñez debe conducirnos a la gracia, no a la desesperación. Bildad tiene razón al afirmar que nadie puede justificarse por sí mismo delante de Dios. Pero olvida la otra mitad de la historia: Dios mismo ha provisto el camino para justificar al pecador. El propósito de reconocer nuestra insuficiencia no es vivir condenados, sino correr hacia la misericordia divina. La Biblia nunca humilla al ser humano para destruirlo; lo humilla para que descubra la grandeza de la gracia de Dios.
3. La humildad nace cuando contemplamos quién es Dios. Ante la inmensidad del Señor, desaparecen nuestros motivos para la autosuficiencia. Los logros, el prestigio, las riquezas y el conocimiento pierden importancia cuando los colocamos frente a la santidad divina. Al mismo tiempo, contemplar a Dios también nos llena de confianza, porque ese Dios infinitamente grande es el mismo que ama, perdona y sostiene a sus hijos. Cuanto más alta es nuestra visión de Dios, más pequeña parece nuestra soberbia y más grande se vuelve nuestra dependencia de Él.
Job 25 funciona como una pausa antes de la extraordinaria respuesta de Job en los capítulos siguientes. Bildad acierta al exaltar la majestad del Señor, pero todavía no comprende que la grandeza de Dios no solo se manifiesta en su santidad, sino también en su misericordia. El Dios que es demasiado santo para aprobar el pecado es, al mismo tiempo, demasiado amoroso para abandonar al pecador que confía en Él. Porque al final, no se trata de compararnos con otros para sentirnos mejores o peores, sino de contemplar la grandeza de Dios. Solo cuando levantamos la vista hacia el cielo comprendemos cuán pequeños somos; y solo entonces descubrimos cuán inmenso es el amor del Dios que, siendo infinitamente santo, decidió acercarse a nosotros para salvarnos.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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EL DOLOR NOS PUEDE HACERNOS ENTENDER MEJOR QUIÉNES SOMOS Y QUIÉN ES DIOS - JOB 9



“¿Cómo se justificará el hombre con Dios?” (Job 9:2).

Las palabras de Bildad dejaron pensando profundamente a Job. Su amigo había defendido la justicia de Dios, pero al hacerlo terminó insinuando que todo el sufrimiento era consecuencia del pecado personal. Job responde aceptando una parte de ese argumento: Dios es absolutamente justo. Sin embargo, plantea una pregunta mucho más profunda: si Dios es infinitamente santo y poderoso, ¿cómo puede un ser humano presentarse delante de Él y pretender tener la razón?
A lo largo del capítulo, Job hace una de las descripciones más majestuosas del poder de Dios en todo el Antiguo Testamento. Habla del Dios que mueve montañas, ordena a las estrellas, extiende los cielos, gobierna el mar y sostiene el universo entero. Frente a semejante grandeza, Job comprende cuán pequeño e incapaz es el ser humano. Pero precisamente allí nace su mayor angustia: si Dios es tan grande, ¿quién podrá defender la causa del hombre delante de Él? A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. Nadie puede justificarse por sus propios méritos delante de Dios. Job reconoce una verdad que recorrerá toda la Biblia: ningún ser humano puede presentarse delante de Dios alegando ser perfectamente justo. No importa cuán íntegra haya sido nuestra vida; la santidad infinita de Dios deja al descubierto nuestra insuficiencia. Siglos después, el apóstol Pablo desarrollará esta misma verdad al afirmar que “todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). La salvación nunca será el resultado de nuestros méritos, sino de la gracia de Dios.
2. La soberanía de Dios nos recuerda que Él sigue teniendo el control. Job contempla la naturaleza y reconoce que todo obedece a la voz del Creador. Él mueve las montañas, gobierna las constelaciones, domina el mar y sostiene el universo. Aunque Job no entiende lo que ocurre en su propia vida, sabe que Dios jamás ha perdido el control. Muchas veces nosotros tampoco comprendemos nuestras circunstancias, pero podemos descansar en que el Dios que gobierna el universo también gobierna nuestra historia.
3. El dolor puede hacernos decir cosas que no reflejan realmente nuestro corazón. En varios momentos del capítulo, Job habla desde la desesperación. Expresa sentimientos muy fuertes e incluso parece perder toda esperanza de ser escuchado por Dios. No está negando su fe; está dejando hablar a un corazón profundamente herido. El sufrimiento intenso puede llevarnos a decir palabras que, en tiempos de calma, jamás hubiéramos pronunciado. Por eso debemos ser pacientes con quienes atraviesan el dolor y también con nosotros mismos cuando nuestras fuerzas parecen agotarse.
Job termina el capítulo sintiendo que existe una enorme distancia entre Dios y el ser humano. No encuentra a nadie que pueda poner una mano sobre ambos y reconciliarlos (Job 9:32-33). Sin saberlo, Job está expresando uno de los anhelos más profundos de toda la Biblia: la necesidad de un mediador entre Dios y los hombres. Lo que para Job era una esperanza lejana, para nosotros tiene un nombre: Jesucristo, el único Mediador (1 Timoteo 2:5). Porque al final, no se trata de demostrar que somos suficientemente buenos para acercarnos a Dios, sino de reconocer que solo Cristo puede tender el puente que nosotros jamás habríamos podido construir entre un Dios santo y una humanidad pecadora.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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domingo, 7 de enero de 2024

DIOS AL CONTROL, NUNCA LO OLVIDES - ISAÍAS 45



Este es uno de los pasajes más extraordinarios de la Biblia, pues se trata de profecía con nombre y apellido, unos 200 años aproximadamente, antes de que suceda. Isaías registra las Palabras de Dios:


“Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán” (v.1).


Según Flavio Josefo, historiador judío en los tiempos de Jesús, este capítulo fue leído por el mismo Ciro, unos 213 años después (Antigüedades judías XI, 5 [i.2]). Y al leerlo, definitivamente Ciro vio cómo es que esas palabras proféticas habían sido una realidad en su vida. Cómo es que llegó a conquistar reinos inquebrantables: los sirios, asirios, árabes, capadocios, frigios, lidios, carios, fenicios, babilonios, bactrianos, indios, cilicios, sacios, patagones, mariandinos y muchas otras naciones. También tuvo dominio sobre los asiáticos, griegos, chipriotas, egipcios. 


Dios anunció todo esto 200 años antes de su cumplimiento para que Ciro conociera y glorificara al Señor. Pero el Señor también lo hizo para que Ciro mostrara bondad al pueblo de Dios y les otorgara permiso para regresar a la Tierra Prometida del cautiverio que les impusieron los babilonios. Los decretos reales de Ciro que cumplen esta profecía se encuentran en Esdras 1:2 y 2 Crónicas 36:23.


Una de las cosas que diferenció al monarca persa de los babilonios, fue sus relaciones con los pueblos vasallos. Babilonia quería cambiar su cultura y babilolizarlos. En cambio, Ciro, les dio libertad religiosa, no solo a Israel, sino a todos los pueblos vasallos. ¿Por qué actuó así? Es muy probable, y yo creo que fue más que probable, estoy casi seguro de que fue porque leyó la profecía que Isaías había registrado. Que El Dios  de los hebreos lo había elegido.


Sin embargo, ¿cómo fue que Dios escogió a un rey pagano e idólatra como su siervo? La respuesta es simple, Dios usa a buenos y malos para cumplir sus propósitos. 


Dios está al control de la historia. Dios pone y quita reyes, Dios permite que algunas cosas sucedan porque está al control de todo y hay un propósito.


Feliz día.


Pr. Heyssen Cordero Maraví 


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miércoles, 11 de noviembre de 2015

BENDICIÓN SACERDOTAL - Números 6


La bendición sacerdotal, conocido como el padre nuestro del Antiguo Testamento, tiene tres frases que inician con el nombre de Dios: "YHWH", esto es "Jehová" . Para los judíos es un misterio, pero para nosotros, es una muestra más de la deidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) bendiciendo a sus hijos:
DIOS PADRE (v.24).
1. "Jehová te bendiga" - Dios es la fuente de bendición. El Padre bendice, da. Dio a su Hijo por amor a este mundo pecador (Jn.3:16).
2. "Y te guarde" - No solo te bendice sino que te cuida y protege. Es el Protector y es por ello que no debes temer (Sal.27:1,3).

DIOS HIJO (v.25).
1. "Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti" - Jesús es la luz del mundo (Jn.8:12) y el que lo siga no vivirá en tinieblas. Jesús te ofrece "iluminarte" como lo hace el sol cada día.
2. "Y tenga de tu misericordia" - Misericordia también puede ser traducida como "gracia". Y Cristo nos ofrece esa gracia para ser salvos (Ef.2:8). Y levantarnos si hemos caído (2Tim.2:1).

DIOS ESPÍRITU SANTO (v.26).
1. "Jehová alce sobre ti su rostro" - Esconder su rostro significa no aprobar, estar disgustado y desagradado (Sal.30:7). El Espíritu Santo se agrada, no está triste (Ef.4:30). Es el Espíritu Santo quien obra en la santificación.
2. "Y ponga en ti paz" - La paz el un fruto del amor, y el amor es un fruto del Espíritu Santo (Gal.5:22). Y es que la paz es obra divina. No hay paz sin Dios (Is.26:3,16).

La bendición sacerdotal es para ti y para mí. Pedro dijo que somos "real sacerdocio" (1Ped.2:9) y como tal, la bendición es también para hoy. Una bendición que nos muestra el amor del Padre, la gracia de Jesús y la comunión del Espíritu Santo.
¡Un buen pensamiento para iniciar el día!


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viernes, 25 de septiembre de 2015

¿CÓMO QUIERE DIOS QUE HAGAMOS SU OBRA? - Éxodo 26


“Harás el  tabernáculo de diez cortinas de lino torcido, azul, púrpura y carmesí; y lo harás con querubines de obra primorosa” (Éxodo 26:1).

Ayer vimos que el tabernáculo representaba el deseo de Dios para con su pueblo: Morar en medio de ellos (Exo.25:8). La venida de Jesús también representaba ese deseo. Cristo, que vino a este mundo y se hizo “carne” y habitó en medio de  la humanidad caída (Jn.1:14). Jesús es así, el Emmanuel: “Dios con nosotros”. Elena G. de White dice: “Así Cristo levantó su tabernáculo en medio de nuestro campamento. Hincó su tienda al lado de la tienda de los hombres, a fin de morar entre nosotros y familiarizarnos con su vida y carácter divinos […] Desde que Jesús vino a morar con nosotros sabemos que Dios conoce nuestras pruebas y simpatiza con nuestros pesares” (El deseado de todas las gentes, p. 15). Sin duda alguna, el santuario que Dios quería que Moisés construya, tenía ese fin sublime.

Después de presentarle la razón del porqué un santuario: De morar en medio de su pueblo. Dios le dijo a Moisés que, el modelo y los detalles tenían su origen en Él, es decir que Dios le mostraría cómo y con qué debía ser construido: “Conforme a todo lo que yo  te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis” (Exo.25:9 cf. v.40). ¿Por qué? Porque el santuario no sería el original sino la copia, la sombra (Heb.8:5). El santuario terrenal, es entonces, “copia” del Santuario celestial (Heb.8:1, 2).

Habiéndole dicho a Moisés el objetivo del santuario y que el modelo que seguirían sería el celestial; ahora detalla los muebles y utensilios: El arca del testimonio (Exo.25:10-22), la mesa para el pan de la proposición (Exo.25:23-30), el candelero de oro (Exo.25:31-40), y el capítulo para hoy detalla el tabernáculo (Exo.26:1-37). Es interesante cada mueble y utensilio tienen detalles específicos, ¿por qué?, porque nació en la mente de Dios y es para Él. Encuentro algunos principios muy interesantes en todo lo que Dios le pidió:

Planificación. Toda empresa de Dios debe ser planificado. Cuántas cosas nos ahorraríamos si tan solo planificaríamos (Luc.14:26). ¿Eres un líder que planifica?
Estética. La palabra primorosa, del hebreo chashab indican, habilidad, delicadeza, cuidado y bien hecho. Las cosas hechas para Dios deben tener en cuenta este detalle: Debe ser estético. No podemos hacer las cosas sin belleza, un trabajo artístico.
Exactitud. No da aproximaciones, no. El tabernáculo, así como los muebles y utensilios que iban a estar dentro de él, debían ser hechos exactamente. Con precisión.
Obediencia. Todos los puntos anteriores serían realizados así, como consecuencia de un líder obediente como Moisés. La planificación, estética y exactitud en las cosas de Dios tendrán su cumplimiento si somos obedientes a las indicaciones divinas.

Hoy es un nuevo día. ¿Eres consciente que Dios quiere hagamos su obra teniendo en cuenta los detalles? El pastor Marcos Souza, refiere que: “El santuario revela que: (1) A Dios le importan los detalles, (2) Dios es estético, y (2) Dios es consistente”. Concuerdo con estos puntos. Como hijos de Dios debemos entender que si queremos hacer Su obra, debemos ser planificados, estéticos, exactos y obedientes. Recordemos que Dios todo lo hizo bueno en gran manera (Gen.1:31). ¿Amén?


 Buen día!

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miércoles, 12 de agosto de 2015

Rico por fuera y pobre por dentro - Génesis 32



"Y llamó Jacob el nombre de aquél lugar, Peniel, porque dijo.Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma" (Génesis 32:30).

Jacob era muy rico por fuera pero sentía la necesidad de ser rico por dentro. Y es que se puede llegar a tener riquezas materiales pero cuando no se tiene la paz de Dios, cuando no estamos en paz con nuestros semejantes, no somos felices. ¿Ya te sentiste así? Lo tienes todo, pero no eres feliz. Necesitas pasar por la experiencia de Jacob. Necesitas encontrarte con Dios, necesitas tener un encuentro con Dios que va más allá de orar a secas, de orar por costumbre. 

Su mayor deseo fue ser bendecido por Dios, mintió en complicidad con su madre solo con el objetivo de tener la bendición de la primogenitura creyendo que la bendición de Dios se puede conseguir con astucia, con habilidad, con engaños. Isaac lo "bendijo" pero aún así, no experimentó la paz, la felicidad y la "vida" que imaginó. ¿Por qué? Pasaron 20 años para que finalmente Jacob sea BENDECIDO por Dios. ¿Qué es lo que hizo Jacob para ser bendecido completamente?

En primer lugar, seguir la voluntad de Dios. Jacob salió de casa de Labán porque hizo caso a la voz de Dios (Gn.31:3). Debemos recordar que el primer paso para ser BENDECIDO completamente es caminar haciendo la voluntad de Dios. Y cuando vives así podrás ver ángeles guiando tu camino (Gn.32:1,2).

En segundo lugar, buscar a Dios a pesar de las dificultades. Los mensajeros que él envió para avisar a Esaú de su llegada, le dijeron que su hermano mayor, Esaú, venía con 400 hombres a su encuentro. ¡Qué mensaje! Jacob pudo escapar, pero no lo hizo,él fue a orar. Y es una de las oraciones más hermosas que la Biblia registra (Gn.32:9-12). Es la oración de un hombre que ha depositado su vida en las manos de Dios, pero que a la vez tiene miedo, un miedo humano. Tiene miedo, pero confía en Dios porque hizo lo que Dios quería.

En tercer lugar, Jacob hace su parte. No lo deja todo a la providencia divina. Sabe que Dios no hará lo que él  puede hacer, pero sí hará lo que Jacob no puede hacer. El esfuerzo humano y el poder divino. Jacob envía regalos a su hermano en grupos para "apaciguar la ira" (Gn.32:20). Esto le demostraría a Esaú que Jacob se presentaba arrepentido.

En cuarto lugar, "luchar con Dios". La palabra "luchar" del hebreo sarah tiene que ver con persistir, perseverar y empeñarse. Es decir que Jacob fue un hombre perseverante hasta conseguir la bendición de Dios. No debemos olvidar que la vida espiritual es una lucha constante contra el yo, contra todo lo que me impide crecer. 

En quinto lugar, cambiar de nombre. De Jacob a Israel. Era necesario que Jacob deje de llamarse Jacob, para ser llamado Israel. El nombre en aquellos tiempos tenía que ver con el carácter. Jacob debía cambiar de carácter para ser bendecido por Dios. Y el cambio de carácter no es un asunto sencillo, cuesta, tenemos que luchar de rodillas con Dios, a solas con Dios (Gn.32:24).

Solo así, después de todo ello, Jacob fue libre. La Biblia dice: "Y llamó Jacob el nombre de aquél lugar, Peniel, porque dijo.Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma" (Génesis 32:30). Si deseamos ser BENDECIDOS completamente por Dios necesitamos encontrarnos cara a cara con Él. Podríamos decir que para tener paz con nuestros semejantes en preciso tener paz con Dios. Jacob no podía tener paz con Esaú, a menos que no tenga paz con Dios. ¿Y tú? ¿Estás en paz con Dios? ¿Tienes paz con tus semejantes?

Buen día!


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martes, 14 de julio de 2015

Dios te busca ... - Génesis 3:9,10


"Pero Dios el SEÑOR llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás? El hombre contestó: Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí" (Gn. 3:9,10).


El texto citado es probablemente uno de los más utilizados para fines homiléticos, especialmente en sermones evangelísticos o de llamados a aceptar a Jesús como nuestro salvador personal. No obstante, el capítulo 3 de Génesis guarda entre líneas mensajes transcendentales para nuestra edificación en la vida cristiana. De modo que el propósito del mensaje de hoy es sencillamente mostrar sino recordar una vez más que Dios siempre buscó al hombre y muy por el contrario, el hombre, por su naturaleza siempre se escondió de Dios por temor.

Desde el Génesis mosaico al Apocalipsis juanino la búsqueda de Dios por la humanidad caída en el fango del pecado es una constante, Dios va en busca de sus hijos, como en el verso de hoy. En el libro de Éxodo Dios busca a su pueblo para librarlos de la esclavitud en Egipto. La venida del Mesías, Cristo mismo lo dijo en expreso: “Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Luc. 19:10). No hay duda pues que Dios siempre buscó al hombre perdido. Pero, ¿qué del hombre? ¿el hombre buscó a Dios? La Biblia muestra la triste y cruda realidad: el hombre siempre huyó de la presencia de Dios, se escondió de los caminos de Dios para ir por caminos escabrosos y caóticos. Eso pasó con Adán y Eva, Caín y “los hijos de los hombres”, en fin, por naturaleza, el hombre se escondió de Dios.

Sin embargo, ¿no sucede hoy la misma dinámica de antaño allá en el Edén donde Dios busca y el hombre se esconde para huir de miedo? ¿No es Dios quien sigue buscando a la humanidad mientras ella hace caso omiso al llamado de amor? ¿No sigue llamando con voz de amor Dios al hombre sumergido a más en la desgracia del error mientras el hombre tal vez sin saberlo rechaza vez tras vez la invitación?

La Biblia dice en Apocalipsis: “Mira yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré y cenaré con él y él conmigo” (Apoc. 3:20). Es sin lugar a dudas una invitación sublime. El temor es normal, es natural, cuando uno está lejos de Dios todo lo que esté relacionado con asuntos espirituales simplemente va a ser considerado como demasiado santo como para que un individuo ahogándose en la lepra del pecado sea digno de ser parte de ello.

Hay personas que viven sin esperanza y tienen miedo a Dios. Tienen miedo a ir a la iglesia y ser los culpables de que Dios “mande” un terremoto y destruya la iglesia por culpa de los pecadores. Nada de ello tiene asidero en la Biblia. Dios está con los brazos abiertos esperando como antaño a que te des cuenta de que tu temor es inconsistente, que tu temor y miedo no tiene razón pues no hay motivos. Dios te ofrece la paz, la esperanza y el amor… Dios quiere que dejes ese vestido de “hojas de higuera”, ese vestido simple y pasajero, efímero y desechable para ponerte ese vestido de justicia que Dios mismo preparó con sus manos hecho del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Gn. 3:21 cf. Jn. 1:29). Cuando nos sentimos desnudos, descubiertos y desenmascarados nuestra naturaleza, la condición del hombre hace vernos “sucios” y nos escondemos de Dios, para vestirnos de cosas que pasan, como por ejemplo, los vicios, el trabajo, las diversiones, etc… pero ellas pasan, se “marchitan” como las “hojas de higuera” y tarde o temprano sentiremos que estamos “desnudos” otra vez.

Hoy es el día, vayamos con fe. Vayamos seguros de que Dios nos sigue buscando como antes mucho más. La decisión es únicamente tuya.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

lunes, 13 de julio de 2015

En el principio Dios - Génesis 1:1


“En el Principio Dios creó Dios los cielos y la tierra” (Gn.1:1)

El primer verso de la Biblia es más que importante al empezar una lectura de la Biblia. El versículo declara:“En el principio…”, la palabra “principio” en el idioma hebreo es la combinación de dos vocablos: La preposiciónbeh (en) y el sustantivo rosht (cabeza), literalmente significaría “en la cabeza”. No obstante las traducciones prefieren un lenguaje más sencillo, y han traducido: en el principio, inicio, comienzo, génesis, empiezo, etc. ¡Qué interesante verdad! En la cabeza, Dios… La Biblia también enseña que Cristo es la cabeza de la iglesia, y de todo hombre (1Cor. 11:3).
En los tiempos bíblicos, la cabeza  era símbolo de prioridad, importancia, primer lugar, autoridad, poder, jefe, capitán, etc. Por ello, incluso la Biblia, nos dice que debemos ser cabeza y no cola (Dt. 28:13).
Hoy que es el primer día de lectura del libro, te pregunto, ¿Es Dios la cabeza de tu vida? ¿Es Dios la prioridad de tu familia? ¿Es Dios la el capitán de tu trabajo,  lo más importante  en tus estudios, tu cargo en la iglesia, y hasta de tu dinero? ¿Dios es la cabeza en tus planes, proyectos y  sueños? Es probable que durante estos días pasados hayas experimentado bajas en algún o varios aspectos de tu vida. Y Dios no fue en nada, la cabeza de tu vida, el principio, lo más importante, no fue la prioridad de tu vida, el jefe de tu familia, lo más importante en tu vida, tus planes y proyectos.
Era un 31 de diciembre a las 11:45 de la noche cuando el timbre dio aviso que alguien llamaba a la puerta. Era nada más y nada menos que un dirigente muy admirable en la iglesia que pastoreaba, en fuerte llanto me abrazó y dijo: “¡soy un desastre! jamás imaginé llegar a donde me encuentro, quisiera morirme hoy mismo, pues no vale la pena seguir viviendo así” Le miré fijamente a los ojos que se mostraban desesperados y tan angustiados, y le dije: “Sí vale la pena seguir viviendo hermano, estás vivo, y eso quiere decir que hoy puedes empezar de nuevo, Dios te tiene aún en sus planes…”. Si Dios no ha sido la cabeza de tu vida en este día, no te angusties, mírate, estás vivo, estás respirando y eso indica que Dios te da una oportunidad nueva, ve a él hoy mismo, ve tal como estás, y pídele él sea este año nuevo la cabeza de tu vida, la prioridad de tu vida. No dudes más, él te está esperando.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

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