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domingo, 14 de junio de 2026

NEHEMÍAS, ¿REFORMISTA O REFORMADOR? - NEHEMÍAS 13



“Acuérdate de mí, Dios mío, para bien” (Nehemías 13:31).


Nehemías 13 es un capítulo sorprendente porque parece romper con el final feliz del capítulo 12. Los muros ya estaban terminados, la ciudad había sido dedicada, el pueblo había renovado el pacto y todo parecía marchar bien. Sin embargo, Nehemías tuvo que regresar temporalmente a Persia para servir nuevamente al rey Artajerjes (Nehemías 13:6). No sabemos exactamente cuánto tiempo permaneció ausente, pero probablemente fueron algunos años.


Cuando volvió a Jerusalén encontró algo alarmante: muchas de las reformas logradas con tanto esfuerzo se habían deteriorado rápidamente. Aquí surge una diferencia importante entre un reformador y un reformista.


Un reformista suele centrarse en denunciar problemas, criticar estructuras o promover novedades que muchas veces giran alrededor de sí mismo. En cambio, un reformador bíblico procura restaurar el pueblo al modelo revelado por Dios. No busca una “nueva luz” para reemplazar la verdad anterior, sino volver a la fidelidad de la Palabra.


Nehemías pertenece claramente al segundo grupo. No introduce doctrinas nuevas ni pretende fundar algo diferente. Su misión consiste en restaurar aquello que Dios ya había revelado.


Cuando regresa encuentra varios problemas graves. Primero descubre que Eliasib, el sumo sacerdote, había cedido una gran cámara del templo a Tobías (Nehemías 13:4-9). Esto era escandaloso. Tobías no era simplemente un visitante. Había sido uno de los principales opositores de la reconstrucción, aliado de Sambalat y enemigo declarado de la obra de Dios. El mismo hombre que había intentado destruir la misión ahora ocupaba habitaciones dentro de los recintos destinados al servicio sagrado.


Por eso Nehemías reaccionó con firmeza. Sacó todos los muebles de Tobías, purificó las cámaras y restauró el uso correcto de los depósitos del templo. Luego encontró otros problemas:


  • Los levitas habían abandonado el servicio porque no recibían sus diezmos y sostenimiento.
  • El sábado estaba siendo profanado mediante actividades comerciales.
  • Se habían reanudado los matrimonios con pueblos paganos.
  • Algunos hijos de esas uniones hablaban la lengua de Asdod y no conocían adecuadamente el idioma de Judá (Nehemías 13:24).


Lo más grave fue descubrir que un descendiente del sumo sacerdote se había emparentado con la familia de Sambalat (Nehemías 13:28). Nehemías lo expulsó porque entendía que el liderazgo espiritual no podía comprometerse con quienes buscaban socavar la obra de Dios.


Sus acciones parecen duras para la sensibilidad moderna. Reprendió públicamente, aplicó disciplina y tomó medidas firmes. Pero su objetivo no era humillar a las personas, sino preservar la identidad espiritual del pueblo recién restaurado. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico: 


1. La verdadera reforma siempre busca regresar a la voluntad de Dios. Nehemías no intentó modernizar la fe ni adaptarla a las presiones del entorno. Su preocupación era que el pueblo volviera a obedecer aquello que ya había sido revelado por Dios.


2. La fidelidad requiere vigilancia constante. Bastaron algunos años para que muchas de las reformas comenzaran a deteriorarse. La experiencia espiritual de ayer no garantiza la fidelidad de hoy. Cada generación debe renovar su compromiso con Dios.


3. El amor verdadero también corrige cuando es necesario. Nehemías amaba profundamente a su pueblo. Precisamente por eso no permaneció indiferente frente al pecado. La gracia y la verdad no son enemigas; ambas forman parte del carácter de Dios.


Finalmente, hay un detalle conmovedor. A lo largo del libro Nehemías repite varias veces oraciones breves como:


  • “Acuérdate de mí, Dios mío” (5:19).
  • “Acuérdate de mí por esto también” (13:14).
  • “Acuérdate de ellos” (13:29).
  • “Acuérdate de mí, Dios mío, para bien” (13:31).


En distintas formas, esta petición aparece al menos cuatro veces de manera explícita y refleja el corazón del líder. Nehemías no busca el aplauso de los hombres ni monumentos en Jerusalén. Su mayor anhelo es que Dios recuerde su servicio.


Nehemías termina de una manera muy realista. No concluye con una nación perfecta ni con un pueblo impecable. Termina con un líder cansado pero fiel, luchando una vez más por la reforma espiritual de la comunidad. Quizás allí está una de las mayores lecciones del libro. La obra de Dios no consiste solamente en construir muros, organizar ciudades o resolver problemas temporales. Consiste en llamar constantemente al pueblo a una relación genuina con Dios. Porque al final, no se trata de cuántas reformas logramos implementar, sino de permanecer fieles a la Palabra de Dios y poder decir, como Nehemías al final de su vida: “Acuérdate de mí, Dios mío, para bien.”


Feliz día.


Pr. Heyssen Cordero Maraví 


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jueves, 28 de mayo de 2026

EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS - 2 CRÓNICAS 34



“Y hacía lo recto ante los ojos de Jehová… sin apartarse a la derecha ni a la izquierda” (2 Crónicas 34:2).

Después del breve y corrupto reinado de Amón, aparece Josías como una de las mayores sorpresas espirituales de la historia de Judá. Humanamente, nada hacía pensar que sería un rey fiel. Su padre había hecho lo malo delante de Dios y murió tempranamente en medio de conspiraciones y violencia. Entonces surge una pregunta inevitable: ¿cómo pudo un niño criado en ese contexto llegar a ser uno de los reyes más piadosos? Aunque el texto no detalla completamente quiénes influyeron en su infancia, es evidente que Dios preservó personas fieles alrededor suyo —sacerdotes, escribas y consejeros piadosos— y, sobre todo, el descubrimiento posterior del Libro de la Ley transformó profundamente su vida y su reinado. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. El pasado familiar no limita lo que Dios puede hacer en una persona. Josías demuestra nuevamente que un hijo no está condenado a repetir la historia espiritual de sus padres. Aunque creció en un ambiente marcado por idolatría y corrupción, eligió buscar a Dios desde joven. Esto revela que la gracia de Dios puede abrir caminos nuevos aun cuando el entorno parezca espiritualmente arruinado.
2. La Palabra de Dios tiene poder para despertar, confrontar y transformar. Cuando el Libro de la Ley fue hallado y leído delante de Josías, el rey se quebrantó profundamente. Entendió cuánto se había alejado el pueblo de Dios y comenzó una reforma radical. El texto muestra que la Palabra no es solamente información religiosa; tiene poder para revelar el pecado, producir arrepentimiento y conducir a cambios reales. Una nación comenzó a cambiar porque un rey decidió tomar en serio la Escritura.
3. La fidelidad puede comenzar aun desde la juventud cuando el corazón es sensible a Dios. Josías empezó a buscar a Dios siendo muy joven. Esto es extraordinario considerando el contexto en el que creció. El cronista probablemente quiere mostrar al pueblo postexílico que la verdadera esperanza de una generación no está solo en estructuras o tradición, sino en corazones jóvenes dispuestos a escuchar la voz de Dios y obedecerla.
La vida de Josías demuestra que Dios puede levantar fidelidad incluso en medio de las peores influencias. Un padre corrupto no impidió que un hijo buscara sinceramente al Señor. Y cuando la Palabra de Dios llegó a su corazón, produjo una transformación tan profunda que alcanzó a toda la nación. Hoy, muchos creen que el pasado define el futuro, pero Dios sigue demostrando que su Palabra tiene poder para romper ciclos, restaurar vidas y levantar personas fieles aun en los contextos más difíciles. Porque al final, no se trata solo de dónde venimos, sino de qué hacemos cuando la voz de Dios llega a nuestro corazón.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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LA CORRECCIÓN PRODUCE REFORMA - 2 CRÓNICAS 19



“Mirad lo que hacéis; porque no juzgáis en lugar de hombre, sino en lugar de Jehová…” (2 Crónicas 19:6).

Después de haber sido librado milagrosamente en la batalla junto a Acab, Josafat regresa a Jerusalén y es confrontado por el profeta Jehú hijo de Hanani (2 Crónicas 19:2). El mensaje es directo: había ayudado a un rey impío y se había unido a quienes aborrecían a Dios. Sin embargo, el profeta también reconoce algo importante: todavía había bien en Josafat. En lugar de endurecerse o rechazar la corrección, el rey responde con humildad y emprende reformas espirituales. Establece jueces y levitas por toda Judá, recordándoles que su función no era simplemente política, sino representativa de Dios mismo. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. La corrección divina no busca destruirnos, sino restaurarnos. Josafat cometió un error serio al aliarse con Acab, pero Dios no lo abandonó. A través del profeta Jehú, lo confronta y al mismo tiempo reconoce el bien que aún había en él. Esto revela que Dios corrige porque todavía tiene propósito para nosotros. La disciplina divina no es rechazo, es una oportunidad para volver al camino correcto.
2. Un líder sabio acepta la reprensión y actúa en consecuencia. Lo notable de Josafat no es que haya fallado, sino cómo reaccionó después. No justificó su error ni atacó al profeta; permitió que la corrección transformara sus decisiones. El verdadero liderazgo no se demuestra en la ausencia de errores, sino en la capacidad de reconocerlos y reformarse. La humildad para cambiar es una señal de madurez espiritual.
3. Toda autoridad debe ejercerse con conciencia de representar a Dios. Josafat les recuerda a jueces y levitas que no juzgan por hombres, sino por Dios. Esto elevaba su responsabilidad moral y espiritual. El liderazgo y la autoridad nunca deben usarse para beneficio personal, sino con justicia, integridad y temor de Dios. Cuando quienes sirven entienden a quién representan, su manera de actuar cambia.
Dios no espera perfección absoluta para seguir obrando en una persona, pero sí espera humildad para aceptar corrección. Josafat entendió que haber sido librado por Dios no era motivo para continuar igual, sino una oportunidad para reformar su vida y su reino. Hoy, el llamado no es solo a escuchar la voz de Dios cuando anima, sino también cuando corrige. Porque al final, no se trata de nunca equivocarse, sino de permitir que Dios transforme nuestros errores en oportunidades de crecimiento y fidelidad.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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lunes, 21 de agosto de 2017

Sermones de la Semana Joven 2017 #REVOLUCIÓN

  1. “Del mismo modo, y puesto que nuestra confianza en Dios es débil, el Espíritu Santo nos ayuda. Porque no sabemos cómo debemos orar a Dios, pero el Espíritu mismo ruega por nosotros, y lo hace de modo tan especial que no hay palabras para expresarlo. Y Dios, que conoce todos nuestros pensamientos, sabe lo que el Espíritu Santo quiere decir. Porque el Espíritu ruega a Dios por su pueblo especial,y sus ruegos van de acuerdo con lo que Dios quiere. Sabemos que Dios va preparando todo para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo con su plan” (Romanos 8:26-28 NVI). La esencia de la oración no es cambiar la forma en la que Dios piensa,ni de que tú recibas lo que deseas.Los deseos no son necesariamente necesidades.La oración no es una tienda de golosinas.Orar significa manifestarle a Dios nuestro agradecimiento y nuestros deseos en la vida.Pero,como no sabemos cómo orar o cómo ex- presar nuestra oración, el Espíritu Santo se apropia de la oración (Romanos 8:26). La oración no debe ser un murmullo o mencionar una cantidad de palabras dichas apresuradamente. Debemos ser conscientes de lo que decimos y decirlo con un propósito definido. Es hablar con un Padre amoroso que desea darnos lo mejor. El conocimiento de su amor te hará hablar distendidamente con él.Por eso,cuando oras en particular, no importa cuánto tiempo permaneces en oración, estás en un diálogo personal,individual con el Padre,que te ama y te comprende.La oración es el canal de comunicación entre un Padre amoroso y sus hijos. Entonces, ¿cómo funciona esa comunicación? Para comenzar, elije un momento conveniente del día para estar a solas con Dios. ¡Es lo que hacía Jesús! Y él es nuestro ejemplo. La oración no debe ser un evento, sino un estilo de vida. No debería ser un ‘por decir algo…’. Comienza el día con Dios y termina tu día con Dios, y en el medio, conságrate a él con oración fervorosa. ¡Ora siempre! La oración no debe ser siempre audible, puede ser escrita. Algunos individuos se expresan mejor escribiendo. Si tú eres de los que prefieren escribir, puedes mantener un diario de oración. Escribir las oraciones en un diario permite hacer un seguimiento de las oraciones respondidas, y en los momentos de desánimo, pueden servir de ánimo y ser un recordatorio de cómo tus oraciones fueron respondidas en el pasado. Todo pecador necesita de gracia. El encuentro de gracia es entre Dios y el individuo; y no con cualquier otra persona, porque de lo contrario deja de ser gracia. La gracia viene de Dios. La gracia conserva la integridad de la persona, ya que la confesión permanece en la corte celestial. Dios es justo, no tiene agendas personales ni inhibiciones sutiles. La gracia se acentúa por el amor. Solo Dios puede concederla. El ser humano es incapaz de dar la gracia salvadora. Por lo tanto, cuando pides perdón, debes creer que es instantáneo y real. La función de cualquier persona del clero no puede garantizar la más mínima gracia. Tenemos un Sumo Sacerdote en el Santuario celestial. De este modo,mis amigos,podemos acceder a la gracia en cualquier momen- to y lugar. No hay nada debajo del sol que sea muy grande o pecaminoso que la gracia de Dios no puede resolver. Sí, Dios está esperando curarte y perdonarte, pero debes buscarlo en oración. Así como les dijo a los israelitas en el pasado, nos dice a nosotros hoy: “si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra. Mantendré abiertos mis ojos, y atentos mis oídos a las oraciones que se elevan en este lugar” (2 Crónicas 7:14, 15 NVI). Pasa tiempo en oración.Te cambiará y cambiará a los que están a tu alrededor. Cuanto más ores, menos ansioso estarás. Ora, Dios siempre acude.
Esta es la introducción de la semana joven 2017, y todos los sermones fueron preparados por el departamento de jóvenes de la División Sudamericana. Descarga el sermonario completo en el siguiente enlace---->


Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
Ministerio Personal 
Misión Peruana del Sur

viernes, 28 de septiembre de 2012

UN LLAMADO AL REAVIVAMIENTO


Una gran necesidad exige una respuesta inmediata, urgente. Si la mayor necesidad de la iglesia es de carácter espiritual, entonces el satisfacer esa necesidad se convierte en algo urgente. Así lo ha entendido el pastor Ted Wilson, presidente mundial de la Iglesia Adventista, quien desde el mismo inicio de su gestión ha hecho un llamado a la iglesia mundial a la renovación de su vida espiritual.
Pero aclaremos que el llamado del pastor Wilson se da en respuesta a una invitación del Espíritu Santo, quien describe la necesidad espiritual de la iglesia con las siguientes palabras: “La mayor y más urgente de todas nuestras necesidades es la de un reavivamiento de la verdadera piedad en nuestro medio” (Reavivamiento, p. 9). Si esta renovación de la vida espiritual es de carácter urgente, entonces “procurarlo ha de ser nuestra primera obra. Debe haber esfuerzos fervientes para obtener las bendiciones del Señor” (Íbid).
¿Podríamos hallar en la Biblia un antecedente que justifique este llamado a la renovación de la vida espiritual? ¿Es posible encontrar en sus páginas algún caso en el que el máximo dirigente del pueblo de Dios haga un llamado general a una experiencia de reavivamiento espiritual? Si es así, ¿podrían repetirse los resultados del ejemplo bíblico en el actual pueblo de Dios? Revisemos el caso del rey Asa, el máximo dirigente de Israel en su tiempo, y seamos testigos de cómo la espiritualidad en un dirigente puede convertirse en una animosa y entusiasta aventura para todo el pueblo de Dios. Vamos a usar el capítulo 15 de 2 de Crónicas como fundamento bíblico para nuestro tema.
Dios invita al dirigente a ser espiritual.
Lo primero que Dios hace es aclararle al rey Asa que la espiritualidad es una relación:
“Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros” (2 Crónicas 15:2). Para confirmar esto, el Espíritu de Profecía establece que “nuestro Padre celestial está más dispuesto a conferirnos su Espíritu Santo a los que se lo piden que los padres terrenales a dar buenas dádivas a sus hijos. Sin embargo, mediante la confesión, la humillación, el arrepentimiento y la oración ferviente nos corresponde cumplir con las condiciones en virtud de las cuales Dios ha prometido concedernos su bendición” (Reavivamiento, p. 9). Esto significa que Dios está dispuesto a satisfacer nuestra necesidad espiritual, pero sólo si lo buscamos. En realidad, “solo en respuesta a la oración debe esperarse un reavivamiento” (Íbid).
Pero esta relación con Dios se cultiva no solo mediante la vida de oración, sino que incluye la poderosa influencia de las Escrituras, pues “mientras la gente esté tan destituida del Espíritu Santo de Dios, no puede apreciar la predicación de la Palabra”, sin embargo, “cuando el poder del Espíritu toca su corazón, entonces no quedarán sin efecto los discursos presentados. Guiados por las enseñanzas de la Palabra de Dios, con la manifestación de su Espíritu, ejercitando un sano juicio, los que asisten a nuestras reuniones obtendrán una experiencia preciosa” (Reavivamiento, p. 9, 10).
Luego el Señor le hace una importante aclaración al rey Asa, y es que cuando el dirigente no es espiritual, no hay enseñanza, no hay ley, y es como si el pueblo estuviera sin Dios. El profeta Azarías le dijo al rey: “Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que enseñara, y sin ley” (v. 3). Pero ocurre lo contrario cuando el dirigente de iglesia se consagra al Señor: su condición espiritual lo hace sentir preocupación por la vida espiritual del pueblo, y como resultado enseña y promueve entre el pueblo todas aquellas prácticas que acercan el corazón del hombre al Señor.
Más adelante Dios señala las desventajas de la falta de espiritualidad: “En aquellos tiempos no hubo paz…sino muchas aflicciones…una gente destruía a otra…Dios los turbó con toda clase de calamidades” (vs. 5,6). Entonces, para contrarrestar el efecto destructor de la carencia de relación con Dios, Dios anima y motiva a su pueblo a ser espirituales: “Pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos…Esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra” (vs. 4,7).
Si notamos, el pasaje anterior señala que un verdadero reavivamiento implica una conversión del corazón. En medio de la tribulación causada por su alejamiento del Señor, los israelitas se arrepintieron y fueron convertidos “a Jehová Dios de Israel y le buscaron”. Por eso es que “debemos buscar a Dios con verdadera contrición; con profunda contrición de alma debemos confesar nuestros pecados para que puedan ser borrados… Debe haber un ferviente escudriñamiento de corazón. Debe haber oración unida y perseverante” (Reavivamiento, p. 14, 15).
Respuesta de Asa a la invitación del Señor
El rey se entusiasmó con el llamado del Señor a ser espiritual: “Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta Azarías, cobró ánimo, y quitó los ídolos abominables…y reparó el altar de Jehová” (v. 8). Si notamos, luego del reavivamiento vino una profunda reforma que implicó quitar los ídolos y reparar el altar de Jehová. Y es que no puede haber un genuino reavivamiento si no va acompañado de una consecuente reforma.
De hecho, la instrucción del cielo es que “deben realizarse un reavivamiento y una reforma bajo la ministración del Espíritu Santo. Reavivamiento y reforma son dos cosas diferentes. Reavivamiento significa una renovación de la vida espiritual, una vivificación de las facultades de la mente y del corazón, una resurrección de la muerte espiritual. Reforma significa una reorganización, un cambio en las ideas y teorías, hábitos y prácticas” (Reavivamiento, p. 16, 17). Por eso es que Asa “cobró ánimo, y quitó los ídolos abominables y reparó el altar de Jehová”. Luego de cobrar ánimo espiritual, ahora Asa entusiasma al pueblo a consagrarse al Señor. En efecto, el rey “reunió a todo Judá y Benjamín… y en aquel mismo día sacrificaron para Jehová… Entonces prometieron solemnemente que buscarían a Jehová el Dios de sus padres, de todo su corazón y de toda su alma” (Vers. 12).
El resultado de esta respuesta espiritual fue de júbilo y alegría. Se fueron las aflicciones y volvió la paz: “Y juraron a Jehová con gran voz y júbilo, al son de trompetas y de bocinas. Todos los de Judá se alegraron con este juramento; porque de todo su corazón lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban, y fue hallado de ellos; y Jehová les dio paz por todas partes” (vs. 14,15).
Cuando el pueblo de Dios toma la decisión de buscarlo en ruego y oración, los resultados son extraordinarios. En realidad “no hay nada que Satanás tema tanto como que el pueblo de Dios despeje el camino quitando todo impedimento, de modo que el Señor pueda derramar su Espíritu sobre una iglesia decaída y una congregación impenitente” (Reavivamiento, p. 12).
Cuando el líder es espiritual, los demás quieren serlo
Las incuantificables ventajas de la espiritualidad son deseadas por otros. Cuando Asa reunió a todo Judá y Benjamín, se juntaron “con ellos los forasteros de Efraín, de Manasés y de Simeón; porque muchos de Israel se habían pasado a él, viendo que Jehová su Dios estaba con él” (v. 9). Es inevitable, cuando el líder es espiritual, contagia a otros a serlo también.
Dios usa diferentes medios para invitar a su pueblo a una renovación de la vida espiritual. Al respecto, la sierva del Señor escribió lo siguiente: “Por medio de figuras se me ha mostrado que el Señor llevará a cabo sus planes mediante diversas formas e instrumentos” (Reavivamiento, p. 17). En el caso de nuestro estudio usó al rey Asa, y en este tiempo del fin Dios está usando al pastor Wilson y otros instrumentos humanos y diferentes medios.
En el pasado otro dirigente de Israel vivió la experiencia espiritual del rey Asa. Se trata de Josafat, otro rey de Israel, de quien se dice que “se animó su corazón en los caminos de Jehová” (2Crónicas 17:6). El dirigente espiritual es fácilmente identificado por el pueblo. La gente sabe cuando Jehová está con ese dirigente. Esto los contagia y los lleva a tomar grandes decisiones para cultivar ellos mismos su espiritualidad. Cuando el dirigente y la iglesia son espirituales, desaparecen las contiendas, las aflicciones, y se vive en paz, y sobre todo, en un ambiente de fiesta y júbilo, lo que llamamos regocijo espiritual.
¿Hasta dónde nos llevará el entusiasmo y el despertar espiritual al cual nos ha llamado el pastor Wilson como dirigente de la iglesia mundial? Oramos para que sea al rápido cumplimiento de la misión y al pronto regreso del Señor. El mundo no podría soportar el impacto de 16 millones de adventistas renovados por el ungimiento del Espíritu Santo. Oramos para que este llamado a un reavivamiento sea la antesala del pleno derramamiento de la lluvia tardía. Si ocurrió en tiempos del rey Asa, permitamos que el Espíritu Santo lo haga otra vez.
Elena de White escribió que “en muchos corazones parece haber apenas un hálito de vida espiritual” (Reavivamiento, p. 15). Sin embargo, como resultado de su respuesta a esta invitación de renovación espiritual, en lugar de que en su corazón haya tan solo un leve aliento de vida espiritual, de su interior brotarán ríos de agua viva espiritual.
Por
 Javier Mejía
Director de Mayordomía, DIA
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