Mostrando entradas con la etiqueta Esposos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Esposos. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de junio de 2026

EN NUESTROS MOMENTOS MALOS CONOCEMOS QUIÉNES ESTÁN A NUESTRO LADO - JOB 2



“Y cuando alzaron los ojos desde lejos, no lo reconocieron; y lloraron a gritos…” (Job 2:12).

El primer capítulo de Job termina con un hombre que lo había perdido todo menos su fe. Sin embargo, el Gran Conflicto aún no había concluido. Satanás insistía en que Job seguía siendo fiel únicamente porque conservaba su salud. Entonces Dios permitió una segunda prueba. Job fue herido con una dolorosa enfermedad que cubrió todo su cuerpo de llagas malignas, desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza. Sentado sobre ceniza y rascándose con un pedazo de teja, el hombre más respetado del Oriente quedó reducido a una condición que inspiraba compasión y horror.
En medio de ese escenario aparecen dos grupos de personas que reaccionan de manera muy distinta frente al sufrimiento de Job: su esposa y sus amigos. Ambos también habían sufrido profundamente, pero sus respuestas fueron completamente diferentes.
La esposa de Job suele ser juzgada con mucha dureza. Sin embargo, conviene recordar que ella también había perdido absolutamente todo. Había visto morir a sus diez hijos en un solo día. Había perdido sus bienes, su estabilidad y ahora contemplaba cómo su esposo agonizaba cubierto de llagas. Ella también era una madre que lloraba y una mujer devastada por el dolor. El texto no dice que fuera una mujer impía ni enemiga de Dios. Lo que vemos es a una persona completamente quebrantada por el sufrimiento.
Precisamente desde esa desesperación pronuncia aquellas dolorosas palabras: ”¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios y muérete.” (Job 2:9). No estaba ofreciendo un consejo piadoso, sino dejando hablar a un corazón destrozado. El sufrimiento, cuando no es llevado a los pies de Dios, puede conducir incluso a los creyentes a decir cosas que jamás habrían imaginado en tiempos de tranquilidad.
En contraste aparecen los tres amigos de Job: Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar naamatita (Job 2:11). Más adelante sus discursos estarán llenos de errores teológicos, pero el narrador primero destaca algo digno de admiración. Cuando vieron a Job desde lejos, no pudieron reconocerlo. Entonces lloraron, rasgaron sus vestidos, echaron polvo sobre sus cabezas y permanecieron sentados junto a él durante siete días y siete noches sin pronunciar una sola palabra, porque comprendieron que su dolor era inmenso. Antes de equivocarse con sus palabras, acertaron con su presencia. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. El sufrimiento puede llevar incluso a personas buenas a decir cosas equivocadas. La esposa de Job había perdido tanto como él. Su reacción no fue correcta, pero sí fue profundamente humana. El dolor intenso puede nublar la esperanza y hacer que las personas hablen desde la desesperación. Por eso debemos aprender a tratar con misericordia a quienes atraviesan los momentos más difíciles de su vida.
2. La mejor ayuda muchas veces no consiste en hablar, sino en acompañar. Los amigos de Job dieron su mejor ejemplo durante los primeros siete días. No intentaron explicar el sufrimiento ni responder todas las preguntas. Simplemente estuvieron allí. Hay dolores tan profundos que no necesitan sermones apresurados, sino una presencia silenciosa que recuerde al que sufre que no está solo.
3. La integridad permanece aun cuando todo parece derrumbarse. Job perdió sus bienes, sus hijos, su salud y hasta el apoyo espiritual de su esposa. Sin embargo, respondió con una de las declaraciones más extraordinarias del libro: ”¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” (Job 2:10). Esto no significa que Job considerara el mal como procedente del carácter de Dios, sino que reconocía la soberanía divina aun cuando no entendía lo que estaba ocurriendo. El narrador concluye nuevamente: “En todo esto no pecó Job con sus labios.”
Job 2 nos recuerda que las pruebas también revelan la calidad de nuestras relaciones. Es cierto que en los momentos difíciles descubrimos quiénes permanecen a nuestro lado. Pero también descubrimos qué clase de amigo somos nosotros para quienes sufren. Los amigos de Job comenzaron haciendo exactamente lo que una persona afligida necesita: lloraron con él, permanecieron con él y compartieron su dolor en silencio. Porque al final, no se trata de tener siempre las palabras correctas para explicar el sufrimiento, sino de reflejar el amor de Dios permaneciendo fielmente al lado de quien más nos necesita.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
Puedes escuchar el podcast desde mi canal de YouTube 🔴
Si deseas recibir Mensajes de Esperanza cada día, únete a nuestro grupo de WhatsApp https://chat.whatsapp.com/Bj8AV5Sthtj6hNjdM0ujKG

jueves, 28 de mayo de 2026

¿TANTO INFLUYE UNA ESPOSA? - 2 CRÓNICAS 21



“Y anduvo en el camino de los reyes de Israel… porque tenía por mujer a la hija de Acab.” (2 Crónicas 21:6).

Joram, hijo de Josafat, tenía todo para continuar un legado piadoso. Su padre y su abuelo (Josafat y Asa) habían sido reyes que buscaron a Dios y promovieron reformas espirituales. Sin embargo, el cronista muestra una realidad dolorosa: un buen hogar no garantiza automáticamente buenas decisiones. Joram escogió otro camino, y el texto señala una influencia determinante: se casó con Atalía, hija de Acab y Jezabel, una familia marcada por idolatría y corrupción espiritual. Bajo esa influencia, levantó altares paganos, hizo pecar a Judá y terminó siendo confrontado por el profeta Elías. Su final fue trágico: sufrió una grave enfermedad intestinal, probablemente una afección severa con inflamación y protrusión intestinal progresiva, más cercana a una disentería o colapso intestinal que a hemorroides, y murió sin honra, sin lamento del pueblo y fuera de los sepulcros reales. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. Un buen legado familiar necesita ser personalmente abrazado. Joram creció viendo ejemplos piadosos, pero decidió no seguirlos. Esto revela que la fe no se hereda automáticamente; cada generación debe decidir qué camino seguirá. Los padres pueden orientar, enseñar y modelar, pero finalmente cada persona responde por sus decisiones delante de Dios. Tener buenos padres es una bendición, pero no sustituye la experiencia personal con Dios.
2. La persona con quien nos unimos influye profundamente en nuestra dirección espiritual. El cronista conecta directamente la conducta de Joram con su matrimonio. Atalía no fue una influencia neutral; introdujo y fortaleció caminos contrarios a Dios. El matrimonio no es solo una unión emocional, sino también espiritual y formativa. Las personas más cercanas moldean pensamientos, prioridades y decisiones. Por eso, escoger correctamente a quién permitimos influenciar nuestro corazón es una decisión trascendental.
3. Un mal final suele comenzar con pequeñas concesiones espirituales. Joram no cayó de un momento a otro. Primero se alineó con influencias equivocadas, luego imitó prácticas impías y finalmente endureció su corazón ante la corrección divina. El resultado fue una vida vacía y un final sin honra. El cronista deja esta historia como advertencia: nadie está exento de desviarse si deja de cuidar su relación con Dios.
Joram nació en un hogar privilegiado espiritualmente, pero eso no le garantizó un final correcto. Las decisiones que tomó, las influencias que aceptó y los caminos que eligió terminaron alejándolo completamente del propósito de Dios. Hoy, el llamado no es solo valorar el legado recibido, sino decidir conscientemente permanecer en él. Porque al final, no se trata solo de cómo comenzamos ni de quiénes fueron nuestros padres, sino de las decisiones que tomamos cada día delante de Dios.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
Puedes escuchar el podcast desde mi canal de YouTube 🔴 https://youtu.be/v_szR_pwSI4?si=uZvr2HxFnCE1Bp3x
Si deseas recibir Mensajes de Esperanza cada día, únete a nuestro grupo de WhatsApp https://chat.whatsapp.com/Bj8AV5Sthtj6hNjdM0ujKG

jueves, 14 de noviembre de 2024

AQUILA Y PRISCILA, ESPOSOS EN MISIÓN - HECHOS 18:2


Aquila y Priscila son mencionados en varias ocasiones en las cartas de Pablo, lo que muestra que debieron haber sido obreros muy importantes en la iglesia cristiana del primer siglo. Los esposos se conocieron con Pablo en Corinto, donde Pablo establecería la primera iglesia. Así como Pablo, Aquila y Priscila eran fabricantes de carpas o tiendas, debido a eso muy probablemente, y a su pasión por la misión, se hicieron muy cercanos al apóstol al punto de viajar juntos hasta Éfeso y quedarse allí para iniciar la obra misionera (Ef. 18:21). Algunas lecciones para destacar:


1. Su capacidad para enseñar. A la iglesia de Éfeso llegó un judío llamado Apolo, que era poderoso en las Escrituras. “Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios” (Hch. 18:26). Los esposos escucharon al elocuente predicador, pero al percatarse de que no tenía la verdad completa, lo encaminaron.


2. Su casa como iglesia. Ellos participan activamente en la iglesia de Éfeso. Ellos no solo abrieron su corazón para Dios sino también “su casa” como iglesia (1 Cor. 16:19) en Éfeso y en Corinto. Aquila y Priscila también habilitaron su casa en Roma para que sea una iglesia, y Pablo les agradece con las siguientes palabras: “Saludad a Priscila y Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, que expusieron su vida por mí” (Rom. 16:3).


3. Su servicio a Dios en donde fuera necesario. En el año 67 d. C, cuando Pablo estaba en la cárcel, y escribió una carta a Timoteo, e joven pastor de Éfeso, y se menciona a los esposos como personas claves para ayudarle (2 Tim. 4:19). Trabajaron en Corinto, en Éfeso y en Roma. Todos los lugares tienen personas, y todas las personas necesitan de Jesús, por lo tanto, en todo lugar podemos cumplir la misión. ¡Hay lugar en la amplia viña para todo labrador!


Los esposos fueron un extraordinario equipo misionero. La vida de estos esposos nos muestra lo hermoso y lo bello que es el trabajar en la causa con tu esposo y tu esposa. ¿Amén? Elena G. de White dice: “El Señor emplea diversos instrumentos para el cumplimiento de su propósito; mientras algunos con talentos especiales son escogidos para dedicar todas sus energías a la obra de enseñar y predicar el evangelio, muchos otros, a quienes nunca fueron impuestas las manos humanas para su ordenación, son llamados a realizar una parte importante en la salvación de las almas” (Los hechos de los apóstoles, p. 286). Aquila y Priscila tenían amor mutuo, amor a Dios y amor al prójimo.


Feliz día.


Pr. Heyssen Cordero Maraví 


Si te gustó este post, o ayudó comparte con tus amigos, vecinos y familiares 📲

#MensajesDeEsperanza #PrimeroDios #rpSp

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...