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lunes, 26 de marzo de 2012

Ex endemoniado...



"Y les contaron lo que habían visto, cómo le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos. Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos" (Mr. 5:16,17).


Del pobre hombre que "de día y de noche andaba dando voces en los montes y sepulcros" no se sabe su nombre real. No se dice si algún día tuvo una familia, hijos, esposa, amigos, profesión... solo se dice de él: "un endemoniado", un hombre, en el demonio, con el demonio y para el demonio. 

Qué cuadro más trágico. Sin nombre, sin familia, sin amigos, sin esposa ni hijos a su lado. Sin un lugar para descansar más que un sepulcro frío, una tumba vacía, un lugar para muertos. Así es la vida del que está en el demonio, con el demonio y para el demonio. Parece cruel y terrorífico la declaración: "endemoniado", así es, pero... un momento mis amigos,  la Biblia declara que "todo aquél que comete pecado es esclavo del pecado" (Jn. 8:34) y por lo tanto "el que practica pecado es el diablo" (1 Jn. 3:8). Lo que Juan dice es que el que practica pecado es un endemoniado porque está en el pecado, con el pecado y para el pecado. Entonces para dejar de serlo alguien debe ocupar el lugar del demonio. Y fue eso lo que el "endemoniado gadareno" hizo,  fue a Jesús, salió a su encuentro como estaba, como lo que era y Jesús le cambio. Lo transformó.

Es que solo Jesús puede hacer de las vidas endemoniadas vidas transformadas. El pobre hombre ahora "en su juicio cabal" lo que más anhela es "estar con Jesús" (Jn. 5:18), estar en Jesús, estar para Jesús. Todo lo contrario antes del encuentro con Jesús. Jesús tiene el poder para cambar vidas, para hacer de una vida en Cristo y no endemoniado. Pero no todos es final feliz. El texto de hoy dice  "Y les contaron lo que habían visto, cómo le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos. Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos" (Mr. 5:16,17). Todos los gadarenos conocían al endemoniado, sabían de su indeseable vida, sabían de tu tortuosa y triste vida, pero en ves de alegrarse porque ahora había vuelto a un "juicio cabal" se preocupan más por los "cerdos que se perdieron".

Así es la sociedad actual, preocupados más por asuntos materiales, dinero y bienes se olvidan de los milagros de Dios. Pero lo más triste es que le piden a Jesús que les deje en paz. Le dicen a Jesús que se vaya de sus vidas, que no lo necesitan. Alguno dirá que jamás han oído declaraciones de ese tipo. Es probable, pero quizá no con palabras sino con actitudes... al importarles más los asuntos visibles y dejar a un lado a Dios están diciendo a "gritos en silencio" lo mismo: "Jesús vete de mis contornos, de mi lado, no de te quiero en mis planes, tengo asuntos que no te atañen...".

Hoy inicia una nueva semana, con retos y desafíos que cumplir. Así como el ex endemoniado puedes ir a Jesús ser transformado para estar con Jesús, en Jesús, por Jesús y para Jesús... Aceptarle y no rechazarle como los gadarenos hicieron por amor a sus vienes, a sus negocios. Hay solo dios opciones, o le rechazas y le dices que se vaya de tu vida o como el gadareno ven a mi vida pues quiero "estar contigo".

Es hoy la decisión, no hay tiempo.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví







miércoles, 6 de octubre de 2010

VIDA DESPUÉS DE CRISTO


“Jesús le dijo: “vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales las grandes cosas que el Señor ha hecho contigo, y cómo tuvo compasión de ti” (Mr.5:19).

Esta es la historia de un ex-endemoniado. No se sabe su nombre, tampoco se sabe su edad, si tuvo esposa, hijos, una profesión, amigos; lo único que se dice de él es que era un “loco de atar”, un hombre fuera de sus cabales, un endemoniado que vivía en un cementerio entre los sepulcros. No imagino a alguien viviendo entre muertos. Pero la Biblia dice que este hombre vivía así.
Como no sabemos mucho de él, le llamaremos Fernando. Este hombre no siempre fue un endemoniado, vamos a imaginar que tuvo hijos, una esposa, un trabajo próspero. Sin embargo, un día, no se sabe cómo, pero por problemas de la vida, el estrés quizá, por un pasado triste y oscuro, este hombre de respeto comenzó a actuar de manera diferente, ¿por qué?
¿Por qué un buen padre un día deja a su esposa, sus hijos, se da al abandono y se torna irreconocible por sus actitudes? ¿Qué es lo que hace que un buen padre un día se vuelva adicto al alcohol, al tabaco, a las drogas? ¿Qué es lo que pasa para que un buen hombre deje de ser llamado por su nombre, y se lo conozca como: “el borracho”, “el tramposo”, “el ladrón”, “el drogadicto”, etc.? Simple, una vida sin Cristo.
Sin embargo, la Biblia nos dice que este hombre trastornado, tuvo su encuentro con Jesús, con Dios mismo. Y todo aquél que tuvo un encuentro real con Cristo no queda igual. Nadie que fue a Jesús, y experimentó el milagro de la conversión sigue su vida pasada.
Jesús fue el único que pudo dividir la historia de la humanidad en dos: en la historia antes de Cristo y después de Cristo. El hombre que vivía en los sepulcros, ya no fue más un endemoniado, sino el ex -endemoniado, el evangelista, pues Jesús le dijo que vaya a los suyos y les predique. Nadie que fue transformado por Cristo se queda callado, él va y cuenta las maravillas a otros. ¿Haces tú eso? ¿Fuiste transformado por Cristo? Entonces ve a los tuyos y cuéntales las maravillas que Jesús ha hecho contigo. Predica su mensaje.


Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
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