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domingo, 28 de febrero de 2021

SOLO DIOS PUEDE CAMBIAR TU CORAZÓN - EZEQUIEL 11:19



Estamos a solo dos días de haber empezado el año 2021 y quizás está leyendo alguien que ha caído en pecado y siente que no hay más oportunidad para él. Alguien me decía: “Pastor Heyssen, NO PUEDO CAMBIAR. NO SABE CÓMO QUISIERA SER DIFERENTE, PERO SOY DÉBIL”. Por más que lo intentas, hagas los esfuerzos que hagas sigues ensuciándote en el pecado. ¿Qué hacer? ¿Quién podrá ayudarnos a cambiar? TÚ NO PUEDES, SOLO DIOS LO PUEDE.

Ezequiel vivía exiliado junto a otros diez mil israelitas en Tel-Abib (Ezequiel 3:15) en la cuenca del río Quebar probablemente a 80 km al sureste de Babilonia sobre el río Eufrates. Ezequiel y sus compatriotas llegaron ahí en la segunda deportación en el año 597 a.C. Mientras él ministraba en exilio, Jeremías lo hacía en Jerusalén (Jeremías tendría unos 20 años más), y Daniel por otro lado, vivía en el corazón mismo de Babilonia (como exiliado). Los tres profetas fueron contemporáneos. 


¿Por qué es importante estas menciones? Porque si uno lee Jeremías se dará cuenta que profetiza contra los líderes perversos, corruptos, mentirosos e idólatras. Estas características son las que se destacan desde el capítulo 8 al 11 de Ezequiel. El profeta contempló horrorizado como la idolatría del pueblo provocaba la ira de Dios y el alejamiento de la gloria de Dios de Jerusalén.


Al leer cada palabra que Ezequiel dejó, uno se pregunta: ¿Tanta maldad y rebeldía contra Dios y sus mensajes? ¿Cómo podían ser tan perversos que se burlaban de los mensajes de Ezequiel y lejos de arrepentirse de sus malos caminos buscaban aprobación de falsos profetas para seguir viviendo a sus anchas?


LA RAZÓN DEL PORQUÉ ERAN TAN REBELDES Y PERVERSOS
La causa principal que llevó a Judá a ese estado de pecaminosidad fue SU CORAZÓN DE PIEDRA. ¿Cómo es un corazón endurecido? Veamos solo algunas características:
1. Insensibles a la presencia de Dios.
2. Insensibles a la Palabra de Dios
3. Insensibles a los mensajeros de Dios.
4. Insensibles a las autoridades que Dios puso
5. Insensibles al pecado y sus consecuencias
6. Insensibles a la justicia, el amor y santidad
7. Insensibles al Espíritu Santo transformador 


Es por eso que, a pesar de la actitud arrogante, rebelde y perversa del Pueblo judío, hay un mensaje extraordinario:
“Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne,
para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios” (Ezequiel 11:19).


Dios prometió una restauración divina. No hay posibilidad para una acción humana en un corazón duro. SOLO DIOS PUEDE CAMBIAR ESE CORAZÓN REBELDE Y PERVERSO, INSENSIBLE Y DE PIEDRA en un CORAZÓN DE CARNE, un corazón SENSIBLE AL ESPÍRITU SANTO. Ya había enviado a los mensajes de profetas tanto a Jeremías y a Ezequiel, con distintos matices pero una misma esencia en el mensaje: ARREPIÉNTANSE Y VUELVAN AL CAMINO CORRECTO. Ese es el objetivo de Dios al darnos el corazón de carne, una verdadera transformación, no para seguir haciendo las cosas mal, sino para ANDEN, GUARDEN Y CUMPLAN las ordenanzas de Dios (v.20). 


¡Hoy es un nuevo día! Lo has intentado todo. Vas a la iglesia, llevas tus diezmos y ofrendas, tienes cargos y hasta predicas, y a pesar de eso, sigues siendo rebelde, tienes una doble vida, sigues embarrándote en el pecado, en la idolatría, en tus vicios y hábitos destructivos... SOLO HAY ALGO POR HACER: PEDIR UN CORAZÓN DE CARNE. Un corazón sensible a la voz del Espíritu Santo, un corazón sensible a la palabra de Dios, que sea obediente y no rebelde.
El problema no es que no sepas lo que tienes que hacer, sino que sabes y no lo haces porque eres débil, tus pasiones y gustos son más fuertes que tú, solo necesitas de Dios, NADIE MÁS PODRÁ CAMBIARTE, solo DIOS. Derrama tu vida ante Él y arrepiéntete. Dios te perdona y te da una nueva oportunidad.


¡Feliz día!


Pr. Heyssen Cordero Maraví
#rpSp #PrimeroDios #MensajesDeEsperanza

miércoles, 23 de agosto de 2017

¿CÓMO ENCONTRAR A DIOS? - Jeremías 29:13


La pregunta planteada sugiere un aparente absurdo. Dios está en todo lugar y no es difícil ser hallado. Por lo tanto, encontrar a Dios resulta ser una tarea sencilla. El pueblo de Judá podría haber dicho lo mismo pero en realidad tal como lo describió Isaías: sus corazones estaban lejos de Dios (Isaías 29:13). Y es que el problema no es religión, sino vida. El problema no es que vayas a la iglesia o no, sino porqué vos a la iglesia. Es por ello que Jeremías nos da la clave para hallar a Dios en medio de un mundo formalista, que va al templo de Dios, pero se encuentra con personas solamente. Antes de responder las pregunta es importante tener en cuenta día asuntos:
En primer lugar, debemos saber que Dios siempre estará buscándonos. Desde el Génesis (Gn.3:9) al Apocalipsis (Apo. 3:20). Pero en esa búsqueda divina es el hombre que siempre se aleja de Dios. Se escapa de Él porque desea encontrar la felicidad en cosas materiales o personas que en corto, mediano o largo plazo lo decepcionarán. Dios busca al hombre y el hombre siempre se escapa, aunque no se de cuenta.
En segundo lugar, debemos recordar que el hombre por naturaleza no gusta de lo espiritual. Leer la Biblia, orar a Dios, ayudar y predicar el evangelio resulta poco divertido y emocionante para el común denominador de las personas. Mejor vamos al cine, hagamos deporte, salgamos a divertimos comiendo y bebiendo hasta alegrarnos al máximo. De hecho, si lo pintamos así, definitivamente no resultan tan tentadores los asuntos espirituales.
Y en ese contexto, podríamos nuevamente preguntar: ¿Cómo encontrar a Dios? El texto de hoy dice "y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón". Esta declaración tiene una condicional hebrea kî que se traduce "porque" podríamos decir entonces que, hallaremos a Dios "si solo si", "únicamente cuando", "ciertamente". No hay otro modo, no hay varias formas. Solo hay un camino, buscarlo de todo corazón (del hebreo lebab) que tiene que ver mente, alma y espíritu (esa es la concepción hebrea del corazón).
No podemos encontrar a Dios solo cuando vamos a la iglesia. Es más, probablemente vamos a la iglesia y no encontramos a Dios, no porque Dios no esté sino porque tú no lo buscas de todo corazón. Porque vas al templo por rutina, costumbre, es por ello que criticas, te quejas, te duermes y aburres y hasta cuestionas. Y así no encontrarás a Dios nunca. Para encontrar a Dios debes buscarlo a través de la Biblia, la oración, el ayuno, y por supuesto, la predicación del evangelio. No será fácil ciertamente, por eso la vida cristiana es de valiente. Se necesita lucha, fuerza, valentía y más. Pero ten la seguridad que nunca estarás solo. ¿Quieres encontrar a Dios? Búscalo de todo corazón, completamente, con toda tu vida. Con tu mente, con tu cuerpo y tu espíritu.
Dios te bendiga.
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jueves, 12 de noviembre de 2015

¿OFRENDAS? DIOS LO SABE... - Números 7


"Y Jehová dijo a Moisés: Ofrecerán su ofrenda, un príncipe un día, y otro príncipe otro día, para dedicación del altar" (Números 7:11).

¿Sabías que Números 7 es el segundo capítulo más largo de la Biblia? En 89 versículos narra cómo en 12 días consecutivos, los doce príncipes de Israel "ofrecieron" ofrenda a Dios.
Es interesante es notar que los 12 príncipes entregaron lo mismo. Me pregunto, ¿no puedo Moisés ahorrarse líneas y decir "y los 12 príncipes entregaron la siguiente ofrenda: ... durante 12 días consecutivos"? Pues no, porque el Espíritu Santo inspiró a Moisés a escribir de manera cuidadosa cada detalle, nombre por nombre, la cantidad y las características de las ofrendas. Y es que debemos recordar que todo lo que hagamos acá, lo conoce Dios, y anota. Puede parecer monótono, repetitivo, pero el asunto es claro: Dios toma nota de todo lo que le das, con nombres y detalles.
¿Qué es la ofrenda? Es renunciar al yo. El diezmo es devolver a Dios lo que le pertenece. Las ofrendas Dios te los ha dado, y esto que es tuyo, voluntariamente lo entregas a Dios. Entregando lo tuyo a Dios rompemos el egoísmo de nuestras vidas. Quebrantamos el amor al yo, y exaltamos el nombre de Jesús. Es por ello que, Pablo diría que nos presentemos como sacrificios vivos (Rom.12:1) porque solo los que morimos al yo cada día podremos entregar ofrendas para el sostén de la obra de Dios. Antes no. No será sencillo ni fácil para una vida que no ha muerto al yo, le parecerá ilógico, descabellado y hasta loco.
¡Buen día!


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martes, 8 de septiembre de 2015

¿Corazón endurecido? - Éxodo 9:34, 35


“Y viendo Faraón que la lluvia había cesado, y el granizo y los truenos, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus siervos. Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel, como Jehová lo había dicho por medio de Moisés” (Éxodo 9:34, 35).

Las predicciones de Dios no son necesariamente sus decretos. La decisión siempre será del ser humano. Así como la luz solar derrite la cera y endurece la arcilla, la misma manifestación del poder de Dios hace que muchos lo obedezcan y otros, como Faraón, simplemente endurezcan sus corazones.

Faraón podía ver cómo su próspero reino era reducido a miserias. Todo era un caos. Una plaga, y después otra: sangre en cada gota de agua, ranas por doquier, piojos como polvo,  moscas de todo tipo, muerte de sus ganados, úlceras y heridas en la piel, granizos grandes mezclados con fuego… y aún faltaban tres plagas más. Faraón sabe que todo fue por causa suya. Lo entiende bien, y es por ello que dice: “He pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos. Orad a Jehová para que cesen los truenos de Dios y el granizo, y yo os dejaré, y no os detendréis más” (Ex.9:27, 28). Faraón reconoce que ha pecado contra Dios, y su pecado es haber endurecido su corazón.

El texto de hoy muestra que la dureza del corazón del Faraón no es responsabilidad de Dios. Fue el Faraón quien endureció su corazón. Este detalle ha perturbado a los lectores de la Biblia por mucho tiempo, pues en varias oportunidades la Biblia menciona que: “Dios endureció el corazón del Faraón” (Ex. 9:12; 10:1, 20, 27; 11:10; 14:4, 8, 17), insinuando que Dios, efectivamente, endureció el corazón del monarca egipcio. No obstante, y por si esto fuera poco, también vemos que Dios mismo lo predijo: “yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo” (Ex. 4:21 cf. 7:3). ¿Pudo Dios hacer eso?

La palabra endureció [heb. hazaq] expresa una actitud firme e inflexible. Cuando Dios mostró su poder, su gloria, su soberanía por sobre los magos y hechiceros del Faraón, y no solo eso sino que cada plaga era un ataque directo a las deidades egipcias, el orgullo propio y nacional hicieron que el Faraón (considerado una deidad para todos los egipcios) se enterque y bloquee, y endurezca su corazón. Dios había dicho que endurecería el corazón del Faraón, porque lo conocía. Dios conoce todo, sabe todo de ti y de mí. Si Dios no conocería no sería Dios, porque Dios es Omnisapiente. Dios sabía que sus acciones portentosas causarían ese efecto en el Faraón. 

Me  impacta la declaración siguiente: “A la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra, ¿Todavía te ensoberbeces contra mi pueblo para no dejarlos ir” (Ex.9:16, 17). Dios tenía un plan para el Faraón (Dios quieta y pone reyes – Daniel 2:21), y bien pudo ser un instrumento de Dios, pudo haber sido una bendición. Así como lo fue Ciro (Is. 44:28; 45:1-7). ¿Te imaginas si el Faraón después de la primera entrevista con Moisés y Aarón hubiera dejado ir al pueblo a adorar a Dios? Hasta hoy se hablaría del Faraón que dejó libre al pueblo para adorar a Jehová, así como Ciro rey de los Medos y Persas.

Tu historia no está predestinada, no. Tú tienes la decisión. Las predicciones de Dios no son necesariamente sus decretos. La decisión siempre será del ser humano. Así como la luz solar derrite la cera y endurece la arcilla, la misma manifestación del poder de Dios hace que muchos lo obedezcan y otros, como Faraón, simplemente endurezcan sus corazones.

Hoy es un día nuevo. No persistas en tu pecado, en tu error. No vale la pena. Las plagas y desgracias que llegan a tu vida muchas veces son permitidas por Dios para que aprendas lecciones y recurras a Dios. Pero muchos, como el Faraón, en tiempos de dolor, de lágrimas buscan a Dios y se “arrepienten”, reconocen su error, pero cuando las cosas se calman, cuando Dios los sanó, vuelven a su vida antigua y siguen con su actitud rebelde y cruel. ¿Dios hizo un milagro en tu vida? Ve no y peques más (Jn.8:11).

Buen día!

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¡Dios te bendiga mucho!

viernes, 18 de abril de 2014

¿QUISIERAS CENAR CON JESÚS?

Os aseguro que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquél día cuando he de beberla con vosotros vino nuevo en el reino de Dios” (Mr. 14:25).


      Este es una de las promesas más emocionantes de la Biblia. Un jueves por la noche Jesús promete a sus discípulos que no volverá a beber del jugo de la uva, sino hasta el día que se siente en la cena de la victoria después del gran conflicto. Lo que Jesús nos dijo en otras palabras fue, “los espero en la gran cena” (Ap. 19:9). ¡Sí que será un evento extraordinario!
¿Cuándo se dará ésta cena incomparable? Según la Biblia, cuando vuelva Jesús y nos lleve a las mansiones celestiales (Mt. 22:2; Lc. 14:11 cf. Lc. 22:16). Yo quisiera estar en esa cena maravillosa al lado de Jesús, así como en la última cena y hasta recostar mi cabeza sobre su hombro. ¡Será emocionante! Sin embargo, surge una pregunta que merece ser respondida. ¿Qué debemos hacer para cenar con Jesús?
La Biblia nos responde: Abrir la puerta (de nuestro corazón) a Jesús que está llamándonos (Ap. 3:20). El problema es que no todos están dispuestos dar ese paso o a tomar esa gran decisión. Y es que Cristo siempre quiere cenar con nosotros, pero la decisión es nuestra. La puerta la debemos abrir nosotros, nadie más que nosotros. Jesús no puede obligarte a seguirlo, tú debes seguirle por propia voluntad.
Entonces, el cumplimiento de la promesa que nos hizo Jesús de cenar con nosotros está en pie y depende únicamente de nuestra decisión. Jesús está llamando a la puerta y quiere entrar a tu corazón para Cenar contigo. ¿Lo aceptarás?

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

martes, 28 de septiembre de 2010

EL HERMANO OFENDIDO


"El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar.” Prov. 18:19.


Me gusta la versión de La Biblia al día (paráfrasis), que dice así: “Es más difícil recobrar la amistad de un hermano ofendido, que tomar una ciudad fortificada. Su ira te rechaza como barrotes de hierro”. La vida puede ser fácil. Pero somos nosotros, los seres humanos, los que la complicamos. Si tú haces una lista de las últimas 25 discusiones que tuviste en el trabajo, en la casa, en el colegio o en la calle y las analizas, verás que la mayoría de ellas podrían haber sido evitadas. El consejo divino es: No discutas por motivos banales, no pierdas amistades valiosas por decir palabras agresivas en un momento de rabia.


Controla tu mente, tu corazón y tu lengua, y serás más feliz. Tú puedes destruir la amistad de toda una vida en un instante. Recuperarla será difícil. El libro de Proverbios es una especie de código moral de conducta. Fuera de contexto, podría ser visto de ese modo. Pero, si se analiza desde la perspectiva del todo, los proverbios son una descripción de la manera como se conducen las personas sabias. Los principios de vida presentados por Salomón, no son para ser vividos sobre la base de una obligación. Nada en la Biblia es obligatorio. El tema central, junto a la salvación, es la libertad; ateniéndose, por supuesto, a las consecuencias de las decisiones que hacemos. En Jesús, tú encuentras el poder necesario para vivir voluntariamente los principios que él coloca en el corazón. Tú eres libre. La elección es tuya.


El modo sabio de vivir que presentan los proverbios, es el resultado natural de algo que ocurre dentro tuyo. Cuando reconoces tus limitaciones como criatura y vas en actitud humilde a Jesús y a su Palabra con el deseo de aprender, tú ganas. Haz de este día un día de decisiones sabias y productivas. Cuida tu mente, tu corazón y también tus palabras. Valoriza las amistades, no las desperdicies por causa de discusiones tontas. Si por algún motivo tú sientes que eres derrotado en algún momento, levanta la cabeza, tómate del brazo poderoso del Padre y continúa adelante. Solo es realmente derrotado quien deja de luchar. Y no olvides hoy que: “El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar”.


Pr. Alejandro Bullón
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