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miércoles, 24 de enero de 2024

CINCO LECCIONES PARA HOY - ISAÍAS 62



Hay por lo menos tres mensajes que Isaías registró para el pueblo de Judá y que son propicios para nosotros también:


1. Dios trabaja por nosotros. Isaías empieza diciendo: “no descansaré, hasta que salga como resplandor su justicia (v.1). Juan 5:17 dice: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo”. Dios está trabajando por cada uno de nosotros como nuestro creador, y sustentador, pero también intercede por nosotros.


2. Jesús nos dará un nombre nuevo. El texto dice: “ y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará” (v.2). Esta era una forma de empezar un pacto entre Dios y su pueblo. En Apocalipsis 2:17 y 3:12 se dice que el pueblo salvado de Dios, recibirá un nombre nuevo(carácter) que describirá nuestra naturaleza transformada.


3. Jesús ama a su iglesia. “porque el amor de Jehová estará en ti, y tu tierra será desposada” (v.4). Isaías destaca cómo es el amor de Dios, y la compara al amor de un joven que ama a su novia y la desposa. Es un amor íntimo, lleno de gozo, de alegría. 


4. Jesús viene en breve (v.11). Isaías dice: “He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra” (v.11). Es interesante notar que Isaías ve que la solución para Judá no es “un sueño por una vida mejor”, tampoco es la elección de un “rey bueno”, sino que la única solución es LA VENIDA DE JESÚS. Y esa es la misma esperanza que tenemos hoy. Jesús viene pronto, y viene a darle a cada uno lo que le corresponde. 


5. Jesús nos salva. “Redimidos de Jehová; y a ti te llamarán Ciudad Deseada, no desamparada” (v12). El conflicto cósmico terminará pronto. Sin embargo, en este conflicto tenemos la seguridad de que Dios salva, redime, perdona. No importa lo que hayamos hecho, si nos arrepentimos, Dios nos salvará. 


Que Dios nos ayude a vivir con la certeza de Jesús trabajando por cada uno de nosotros, dándonos una vida nueva, amándonos siempre, dándonos esperanza en su venida, y que nos ama y perdona.


Feliz día.


Pr. Heyssen Cordero Maraví 


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domingo, 28 de febrero de 2021

¡NO TOMES EL NOMBRE DE DIOS EN VANO! - EZEQUIEL 17


El tercer mandamiento de la ley de Dios dice: “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano” (Éxodo 20:7). El mandamiento claro. No debemos tomar ni usar el nombre de Dios en vano. ¡Cuidado!


El capítulo de hoy presenta la parábola de las dos grandes águilas y de la vid, explicada en los versículos 11 a 21, describe figuradamente los acontecimientos que se desarrollaban entonces. ¡Es emocionante como Dios es tan paciente y amoroso que busca formas y medios para hablar a sus hijos rebeldes y desobedientes! ¡Dios es bueno! Cuando estás andando mal, cuando estás cayendo al precipicio a causa de tus pecados y errores, de tus mismas decisiones Dios no se queda de brazos cruzados, sino que te busca, te llama, te habla a través de muchas formas y medios, y hoy, esta reflexión puede ser una de ellas.

El rey de Babilonia, primera gran águila, deporta a Joaquín, débil renuevo del cedro real, y toma bajo su tutela a la vid de Judá. Pone a su cabeza a Sedequías, a quien hace prestar juramento en nombre de Jehová. Pero el rey de Judá no vacila en traicionar ese juramento. ¿Qué es lo que hizo? BUSCÓ ALIANZA CON BABILONIA con la esperanza de que puedan enfrentar a Babilonia y vencerlo. Por eso, el rey de Babilonia, instrumento en manos de Jehová, castiga al príncipe felón y lo lleva en cautiverio. La particular gravedad del crimen de Sedequías era que DESHONRABA EL NOMBRE DE JEHOVÁ (Éxodo 20:7), ante las naciones. Mostraba cuán poco estimaban ese nombre aquellos sobre quienes el mismo había sido puesto (Éxodo 23:21). 

Como cristianos y adventistas somos responsables, ante el mundo, de honrar “el buen nombre que fue invocado sobre nosotros” (Santiago 2:7). Pablo dice que somos cartas abiertas. Los que nos rodean nos observan mucho más cerca de lo que pensamos; sin piedad subrayarán nuestras inconsecuencias, porque se sirven de ellas para disculparse a sí mismos. Y ¿cómo podremos conducirlos a un Jesús acerca del cual habremos mostrado tan respeto y honra? Ahí está el poder del testimonio personal. PREDICAMOS MÁS FUERTE CON NUESTRO EJEMPLO QUE CON NUESTROS LABIOS. Muchos jamás aceptarán el evangelio porque somos piedra de tropiezo.

Finalmente, la parábola El enigma finaliza de manera divina. Dios habla en él del RENUEVO que él mismo (y no ya esta vez la gran águila) tomará del mismo cedro real de David y lo establecerá en un monte alto y sublime como árbol poderoso y lleno de frutos. Comprendemos que se trata del Señor Jesús y de su futuro reinado.

¡Hoy es un nuevo día! El capítulo de hoy trae lecciones extraordinarias. Sin embargo, quisimos enfatiza el valor de tomar el nombre de Dios con mucho cuidado porque dice el mandamiento: “PORQUE NO DARÁ POR INOCENTE AL QUE TOMARÉ SU NOMBRE EN VANO”. ¿Cómo tomamos el nombre de Dios en vano? Cuando HABIENDO RECIBIDO SU NOMBRE no vivimos como hijos de Dios. Respetando nuestros acuerdos ni compromisos al igual que Sedequías. ¿Cuándo recibimos el nombre de Dios? Esto se da en el momento del bautismo. Ese día tú recibiste el nombre de DIOS. El ministro dice: “... como ministro del evangelio te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén “ (Mateo 28:10,20). Ese día tomaste el nombre de Dios, y te conviertes en hijo de Dios (1 Juan 3:1), ahí ya tienes el nombre de Dios en tu vida (podríamos decir el apellido) que indica que era hijo de Dios. Y cuando NO VIVES A LA ALTURA DE UN HIJO DE DIOS, cuando no cumples tus promesas y compromisos, así como cuando haces cosas que Dios no aprueba estás TOMANDO EL NOMBRE DE DIOS EN VANO, y por eso, Dios no tomará por inocente al que hace tal cosa, porque sabes y lo haces.

No tomemos el nombre de Dios a la ligera, ni en palabras, ni en tratos y mucho menos en nuestra vida práctica. Pidamos ayuda a Dios para que este desafío sea cumplido en nuestra vida.

¡Feliz día!

#rpSp #PrimeroDios #MensajesDeEsperanza

viernes, 6 de julio de 2012

Bezaleel y Aholiab llamados para una obra magna


“Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá […] Y he aquí que yo he puesto con él a Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado" (Ex. 31:2,6).

En la época bíblica se atribuía al nombre una considerable importancia, hay una relación directa entre el nombre y la persona o cosa nombrada;  el nombre participa de alguna manera en la esencia que tiene por objeto revelar.  Un nombre en la antigüedad representaba el carácter, la historia o naturaleza  del individuo, el nombre estaba estrechamente ligado con la existencia.  Lo que no tenía nombre no existía (Gén. 2:19-20; Ecl.6:10).

Bezaleel “en la protección de Dios” y Aholiab “mi carpa/tienda paterna” fueron llamados por Dios para una obra especial. Ambos cristalizarían y ejecutarían lo que se le presentó a Moisés.  Qué impresionante es saber que Dios nos conoce por nuestro nombre. No somos un  número más en la gran lista de criaturas de Dios. Dios nos conoce por nuestro nombre. Cuando estaba en el colegio, algunos de mis profesores estilaban no llamarme por mi nombre sino por números. Dios no es así… me llama por mi nombre.
Es interesante notar que si bien es cierto Bezaleel y Aholiab eran varones con talentos y dones, gozaban de experiencia en lo que de alguna manera u otra Dios requería; lo que impresiona es que Dios no los deja solo con sus habilidades y destrezas sino que los capacita con sabiduría y los dota del Espíritu Santo para que “hagan todo” lo que había mandado. Y es que cosas espirituales demandan hombres espirituales.

Algún lector puede estar pensando en cómo fue su llamado: “Bezaleel y Aholiab gozaban de experiencia y talentos o dones, ¿y qué de mí? ¿Yo no tengo ningún talento? ¿Yo no sé hacer nada bueno en los asuntos del Señor? Déjame decirte que Dios no tiene hijos “inútiles”. La Biblia enseña que Dios dotó a algunos con cinco talentos, a otros con tres y a otros con uno… pero a todos le dio al menos uno (Mt. 25). Esto quiere decir que todos, de alguna manera u otra tenemos algún don o talento que Dios nos ha dado. El problema es que probablemente no lo estamos usando.

Pero, hay un detalle mucho más extraordinario. Cuando Dios nos llama,  no nos ve como somos: con defectos, errores, fracasos y temores sino más bien cómo llegaremos a ser con su intervención. Es cierto que algunos llamados sí tienen un sin número de talentos, pero Dios nos ve lo que ven nuestros ojos (1 Sam. 16:7).

Podríamos concluir diciendo que (1) Dios no nos llama al azar, lo hace porque nos conoce, (2) Dios nos llama y nos capacita con su Espíritu Santo porque para su servicio es necesario que sea así, (3) Todos, de alguna manera u otra tenemos algún talento o don, (4) para que Dios nos llame es importante lo que sabemos y la experiencia, pero no determina, pues Dios desea que sus hijos sean obedientes, se pongan en sus manos.
Hoy es un nuevo día, hay muchos desafíos que cumplir. No olvides que Dios te llamó, y su llamado es de suma importancia en Su plan. Eres importante para la obra que Él te ha encomendado.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

viernes, 27 de enero de 2012

Por amor de su nombre


Este es un salmo de aparentes contradicciones. El salmista afirma que el Señor es su roca y su “fortaleza”, pero en el versículo 10 se lamenta: “Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar”. ¿Qué tipo de roca o fortaleza es esa, que no puede sacarlo de la tristeza y de los gemidos?

Este salmo es una fotografía de la realidad humana. Es la lucha entre la fe y los sentimientos. De un lado, la confianza y la certidumbre. Del otro, la duda y la ansiedad. “Yo sé que Dios me va a proteger, pero ¿y si no me protege?” Este es el frecuente drama del cristiano.

El versículo de hoy nos da la seguridad de que Dios actuará. El salmista enfatiza: “por tu nombre me guiarás y me encaminarás”. Aquí aparece la teología del conflicto cósmico y la razón del sufrimiento humano.

¿Por qué el enemigo trae dolor, lágrimas y tragedias a los hijos de Dios? Porque quiere que la criatura piense que el sufrimiento es causado por Dios y así se rebele contra el Creador. Fue por eso que Satanás le dijo a Dios con relación a Job: “Extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu propia presencia”. Después, el relato afirma:

“Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza”.*

¿Quién es el que trae sufrimiento al ser humano? Satanás. Pero él quiere que tú pienses que es Dios el que te hace sufrir. Ante esta realidad, David dice: “por tu nombre me guiarás y me encaminarás”.

Cuando tú sufres, está en juego el nombre de Dios. Su carácter y su soberanía. El enemigo hace que tú cierres los oídos a los consejos divinos y que termines lastimándote. Inmediatamente después, coloca en tu mente la idea de que Dios es injusto, que no se acuerda de ti o que te abandonó. En esa hora es cuando Dios será tu roca y tu fortaleza. Te extenderá la mano, por dos razones. Porque te ama y quiere verte feliz, y también porque su nombre está en juego. Cada vez que tú sufres, los ángeles del universo están ansiosos para ver cómo reaccionas. Con tu manera de reaccionar estarás enalteciendo la misericordia divina o denigrando el carácter del Creador.

Por eso, hoy, descansa en las promesas de Jesús. “Porque tú eres mi roca y mi castillo; por tu nombre me guiarás y me encaminarás”.

*Job 2:5,7.


Pr. Alejandro Bullón Paucar

viernes, 11 de diciembre de 2009

LA MEMORIA DEL JUSTO SERÁ BENDITA


“La memoria del justo será bendita; mas el nombre de los impíos se pudrirá” Prov. 10:7.

Una de las características de los proverbios es el uso de la antítesis. A través de ella el autor enseña una lección por contraste. Se presentan dos caminos, dos situaciones o dos destinos e, implícitamente, se deja la elección con el lector. En el versículo de hoy se habla del justo y del impío. ¿Qué sucederá con la memoria del perverso? El impío no toma en cuenta a Dios en sus decisiones y cuando muere "se pudrirá", afirma el texto. ¿Te atreverías tú a ponerle a tu hijo el nombre de Judas, Nerón o Hitler? Pero tú encuentras perros con esos nombres. Esto muestra que los impíos no son olvidados. Son recordados, pero con pena, con dolor, con tristeza, y a veces con amargura y rabia. En la vida, esas personas tuvieron todo lo que el ser humano aparentemente necesita para ser feliz: fama, riqueza, placer y poder. ¿Valió la pena? Quizás, sí. Desde el punto de vista humano, tal vez. Pero, ¿eso es todo? ¿La vida es apenas eso? Multitudes corren atrás de las luces fascinantes de esta vida. Gloria, fama, riqueza y poder parecen tornarse las cosas más importantes, mientras que las personas amadas quedan al lado del camino, esperando una palabra de amor, un gesto de cariño, o un poco de tiempo para sentirse importantes. La vida pasa. Cuando tú menos te das cuenta, la primavera y el verano ya se fueron, el invierno llegó y tú estás solo, lleno de dinero, poder y fama, tal vez, pero irremediablemente solo. En contraste, "la memoria del justo será bendita". ¿Por ventura, no se cuentan hasta hoy las historias de José, Daniel, Isaac y otros héroes de la fe? Necesito revisar todos los días los valores que me inspiran, necesito repensar mis motivaciones. ¿Cuánto vale la confianza de un hijo, la comprensión de la esposa o la sonrisa de un nieto? ¿Cuánto vale el mirar agradecido de alguien a quien le ofrecí un poco de mi tiempo? ¿Estás viviendo y trabajando solo para esta vida o también para la eternidad? Analiza esto, porque "la memoria del justo será bendita; mas el nombre de los impíos se pudrirá".


Alejandro Bullón www.MinisterioBullon.com

viernes, 23 de octubre de 2009

¿CUÁL ES TU NOMBRE?

No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano, porque el Señor no dará por inocente al que tome su nombre en vano” (Éxodo 20:7).

¿Cuál es tu nombre?

¿Juan, Alfredo, Walter, Rodrigo, Lucio, Enrique, Luís, etc.? No sé que nombre tengas. Pero de algo estoy seguro, es que tienes un nombre. ¿Qué es un nombre? Es una identificación, es una marca, señala quién eres, etc.

La Biblia nos dice en Isaías 43:1 “No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.” Y en verso 7 añade: “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía las he creado, los formé y los hice.” ¿Qué podemos entender con estos pasajes? Muy sencillo, Dios ha puesto su nombre en cada uno de sus hijos. Somos hijos de Dios (1 Juan 3:1).

¿Cuándo ocurrió esto? En el bautismo. La Biblia dice: “Por tanto id, y haced discípulos bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…” (Mateo 28:19).

Es decir que cada hijo de Dios, tiene su nombre, o apellido. Esto es lógico pues somos hijos de Dios.

La pregunta clave es: ¿Estaremos tomando el nombre de Jehová nuestro Dios en vano? No me refiero solo al hecho de jurar, sino a más, tomar el nombre de Dios en vano es ser llamado hijo de Dios y no serlo. Es decir seguir en la vida pecaminosa y de vergüenza a Dios nuestro Padre.

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