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jueves, 11 de diciembre de 2014

9 lecciones del ministerio de predicación de Jesús - Homilética


Nadie puede negar que Jesús fue el más grande y mejor orador o predicador de todos los tiempos. Y es que Jesús no solo era un buen orador sino que era uno poderoso tanto así que la gente se maravillaba de su mensaje pues enseñaba con autoridad. Todo un gran predicador. ¿De quién aprender sino de Jesús? El Pastor Derek Morris es Secretario Asociado de la Asociación General de la Iglesia Adventista. En este seminario es presentada las Nueve lecciones del ministerio de predicación de Jesús.



12 pasos para preparar un sermón bíblico poderoso - Homilética


Preparar un sermón no es un asunto sencillo. Tampoco es imposible. Sin embargo requiere de mucha oración y consagración de modo que podamos ser usados por Cristo a través del Espíritu Santo. El Pastor Derek Morris es Secretario Asociado de la Asociación General de la Iglesia Adventista. En este seminario es presentada los 12 pasos para preparar un sermón bíblico poderoso.



Presentación eficaz de la Palabra de Dios - Homilética


Cada sábado cientos y miles de púlpitos esperan por un predicador usado por Dios, pero más que el púlpito, una iglesia que esperan un mensaje guiado por el Espíritu Santo. Es importante entender que los predicadores que no son usados por Dios sencillamente son oradores que presentan un discurso, nada más que eso. El mensaje puede ser bonito y atractivo pero no trasnforman. El Pastor Derek Morris es Secretario Asociado de la Asociación General de la Iglesia Adventista. En este seminario es presentada la importancia de una presentación eficaz.




miércoles, 7 de agosto de 2013

¿Cuáles son las características que hacen que un sermón sea un buen sermón?


Cada sábado millones de cristianos alrededor del mundo asisten a las reuniones de su iglesia local y escuchan a un predicador exponer un pasaje o un tema de la Palabra de Dios. Ese es uno de los medios de gracia más poderosos que Dios usa para salvar a los pecadores y santificar a los creyentes. Y precisamente por eso, en esta ocasión quisiera responder la pregunta que sirve de título a esta entrada: ¿Cuáles son las características que hacen que un sermón sea un buen sermón? Poniéndolo de otro modo, ¿cuáles son los elementos esenciales que poseen todos aquellos sermones que generalmente son más usados por Dios para la salvación y edificación de las almas?
En primer lugar, su contenido es el mensaje de la Palabra de Dios.
Un sermón, por encima de todas las cosas, es una exposición fiel del mensaje contenido en el texto o pasaje de las Escrituras que está siendo expuesto. En 2Cor. 5:20 Pablo se refiere a los ministros del evangelio como embajadores del Dios de los cielos; mientras que en Hch. 20:25 se refiere a sí mismo como un heraldo del reino de Dios. En el mundo antiguo la función del heraldo no era otra que la de transmitir con fidelidad la mente de su Rey. Es por eso que se requerían dos cosas para ser un buen heraldo: la primera, obviamente, era tener buena voz; la segunda, un carácter confiable. El rey debía estar seguro de que podía confiar en esa persona como un transmisor fiel del mensaje que se le había encomendado (comp. 1Cor. 4:1-2). Esa es la encomienda de Pablo a Timoteo: “Predica la Palabra” (1Tim. 4:2).
Ahora bien, cuando hablamos de predicar la Palabra lo que queremos decir no es meramente que el ministro verdadero no predica el contenido del Corán, o del Libro del Mormón, o de los escritos de Elena G. de White. Se supone que ningún ministro del evangelio hará tal cosa. Lo que queremos enfatizar es que el ministro del evangelio debe estar seguro de que en verdad está entregando el mensaje de la Biblia; no porque cita un texto aquí y otro allá que parecen apoyar sus ideas, sino porque, a través del estudio diligente y una exégesis cuidadosa de las Escrituras, este hombre ha desentrañado el verdadero significado del texto, pasaje o tema bíblico que está exponiendo.
En segundo lugar, un sermón se distingue porque posee unidad.
La unidad es una característica esencial del sermón. El predicador no es un comentario bíblico ambulante. Es el portavoz de un mensaje. Y esta distinción es de suprema importancia. Algunos entienden que predicar es lo mismo que comentar un pasaje de las Escrituras, explicando lo que significa el vers. 1, y luego el 2, y el 3, y así sucesivamente. Pero eso no es un sermón, eso es un comentario bíblico hablado.
Un sermón es un mensaje, un mensaje que extraemos de las Escrituras a través de un trabajo exegético concienzudo y que transmitimos a través de la predicación. Ese mensaje tiene sus partes, sus divisiones, variedad en las ideas, pero todas sus partes, divisiones e ideas conforman un todo. Y es a ese “todo” que llamamos el sermón. Por eso alguien ha dicho que el sermón debe ser como una bala y no como una munición. La munición se abre en muchos fragmentos, mientras que el sermón va dirigido hacia un objetivo en particular. Cuando un sermón carece de unidad es posible que algunas frases sueltas tengan cierto efecto en la mente de algunos, pero el sermón como tal probablemente no será muy eficaz.
En tercer lugar, un buen sermón posee orden.
El orden de una exposición es muy importante para que pueda ser entendida y recordada por aquellos que nos escuchan. Nuestro Dios es un Dios de orden (1Cor. 14:3340), y Él nos hizo de tal manera que captamos mejor las cosas cuando son presentadas en una forma ordenada y secuencial. Si comenzamos a contar “1, 2, 3, 4”, todos esperan que sigamos con el “5”, no con el “16”. O si digo “a, b, c” nadie espera que salte a la “r”. Dios nos hizo así; nos dio una mente que capta mejor las cosas cuando son presentadas en un orden lógico.
Si queremos informar el entendimiento de nuestros oyentes debemos presentar el material bíblico en un orden lógico. Traer delante de la congregación un montón de pensamientos desordenados sobre un mismo asunto, por más buenos que sean, no le hará mucho bien al auditorio. El efecto que puede producir un ejército, no es el mismo que produce una turba.
Debemos dividir nuestros sermones en encabezados que sean fácilmente recordados, y arreglar nuestro material de tal manera que nuestras ideas y argumentos sigan uno al otro en una forma natural y fluida. El gran predicador del siglo XX, Martyn Lloyd-Jones, dice lo siguiente al respecto: “Debe haber progresión en el pensamiento… cada uno de (los) puntos (del sermón) no es independiente, ni tampoco del mismo valor que los demás. Cada uno es parte del todo y en cada uno debes avanzar y llevar el asunto más allá. No estás simplemente diciendo la misma cosa un número de veces, estás apuntando hacia una conclusión” (Preaching and Preachers; pg. 77).
Tomen la carta de Pablo a los Romanos. Allí el apóstol Pablo desglosa el contenido del evangelio, y podemos ver en su presentación que él va siguiendo un orden lógico: “Deseo ir a Roma a predicar el evangelio” (Rom. 1:13-15). ¿Por qué ese anhelo de ir a la capital del imperio a proclamar un mensaje que podía poner en riesgo su vida? “Porque el evangelio es poder de Dios para salvación” (1:16). ¿Y por qué el evangelio es un instrumento tan poderoso? “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe” (1:17). Pero ¿por qué necesitamos ser salvados por medio del evangelio? “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres…” (1:18). Y así podríamos analizar cada una de las epístolas del Nuevo Testamento.
Debemos presentar las Escrituras en una forma ordenada. Eso no solo será de gran ayuda para el predicador, porque recordará su bosquejo más fácilmente y podrá presentar sus argumentos en una forma más convincente, sino que será de gran ayuda para los que escuchan. Alguien dijo una vez que una buena prueba que todo predicador debe hacerse para saber si tiene un sermón bien arreglado y ordenado, es ver si puede recordar de memoria, al menos los puntos principales del sermón. Si él no puede recordarlos, luego de haber estado una semana completa trabajando en él, ¿cómo quiere que la congregación lo recuerde luego?
En cuarto lugar, un buen sermón se caracteriza por su simplicidad.
A menos que seamos simples en nuestros sermones nunca seremos entendidos, y si no somos entendidos no podremos hacer ningún bien a las almas de aquellos que escuchan. Debemos hacernos entender, y eso no es una tarea fácil. Un siervo de Dios del pasado dijo con mucha razón: “Hacer que las cosas fáciles parezcan difíciles es algo que cualquiera puede llevar a cabo; pero hacer que las cosas difíciles parezcan fáciles es el trabajo de un gran predicador”.
Debemos proclamar el mensaje en una forma tal que todos puedan entendernos. El mensaje de la Palabra de Dios debe ser, para la mayoría de nuestros oyentes, claro y diáfano como la luz del medio día. Por supuesto, en una iglesia compuesta por personas de diversos trasfondos socio educativo, o en diferentes etapas de madurez cronológica o espiritual, es muy probable que algunas cosas del sermón no sean comprendidas por algunos. Pero debemos hacer el esfuerzo de hacernos entender por la mayoría.
En quinto lugar, el sermón debe ser relevante, aplicativo y persuasivo.
La finalidad de un sermón no es únicamente informar el entendimiento, sino persuadir al auditorio a la acción. Los oyentes deben ver cómo se aplica esa verdad que está siendo expuesta en su diario vivir. La aplicación en el sermón es como la dirección de una carta. Si no escribimos la dirección en el sobre, no importa cuán bueno y edificante sea su contenido no llegará a su destino. Y ¿cuál es el destino al que está supuesto a llegar el sermón? A todo el hombre, no solo a su mente, o a su voluntad o a sus emociones. Predicamos a todo el hombre.
Mover a un individuo a la acción sin informar su mente es mera manipulación. Pero informar la mente sin clarificar al auditorio qué hacer con esa verdad, y sin persuadirles a obedecer, es puro intelectualismo. Algunos predicadores entienden que su responsabilidad se limitar a explicar la verdad, y luego deben dejar que los creyentes saquen sus propias conclusiones movidos por el Espíritu Santo. Pero eso no es lo que encontramos en las Escrituras. Tomemos como ejemplo el Sermón del Monte pronunciado por nuestro Señor Jesucristo (Mateo 5 al 7). Allí vemos que Jesús se dirigía a los hombres en segunda persona (comp. Mt. 5:11121314); con instrucciones precisas (6:1, 2); con un marcado énfasis en cómo llevar esto a la práctica (6:6, 9); y concluye con un llamado claro y persuasivo (7:13-14, 15, 21, 24). ¿Cuál fue el resultado? “Cuando Jesús terminó estas palabras, las multitudes se admiraban de su enseñanza; porque les enseñaba como uno que tiene autoridad, y no como sus escribas” (Mt. 7:27-28).
He ahí algunas de las características esenciales para que un sermón sea un buen sermón. Por supuesto, eso quiere decir que el predicador tiene un arduo trabajo cada semana antes de subirse al púlpito a predicar la Palabra cada domingo. Y en esto debemos reconocer con tristeza que los hijos de las tinieblas son más sagaces que los de la luz. Muchos herejes presentan mejor sus herejías que lo que muchos de nosotros presentamos la verdad. De cierto predicador se dijo una vez: “No dice nada, pero lo dice muy bien”. Eso es sencillamente terrible. Pero igual de terrible es que presentemos la verdad en una forma tan descuidada y poco presentable que nadie la entienda o le haga caso.
Como bien ha dicho alguien al respecto: “Sucede a menudo que aquellos que tienen un alto concepto de la Palabra de Dios piensan, erróneamente, que no necesitan ser diligentes en la preparación de los sermones. Simplemente entregan el mensaje a la congregación como primero les viene a la mente”. Y luego añade: “Su esposa puede ir a la carnicería y comprar la mejor carne, la más tierna y jugosa, pero si ella simplemente la pone en el plato todavía cruda y sanguinolenta, usted no se la va a comer. Tiene que ser preparada de la mejor manera posible, con el fin de conseguir darle la mejor presentación visual, olor y sabor” (Bruce Mawhinney; Predicando con Frescura; pg. 38).
Que el Señor nos ayude a predicar Su Palabra como siervos fieles y diligentes, dejando luego en Sus manos los resultados de nuestra predicación. ¡Que a Él sea toda la gloria!
Por
Sugel Michelén Estudió para el ministerio en 1979. Posteriormente fue enviado por la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo (IBSJ), en Santo Domingo, República Dominicana, a la ciudad de Puerto Plata, a comenzar una obra allí. Pero a finales del 1983 fue llamado a formar parte del cuerpo de pastores de IBSJ, donde sirve al Señor desde entonces, exponiendo regularmente la Palabra los domingos. 

martes, 2 de abril de 2013

Seis Puntos clave sobre la predicación



La semana pasada subí una entrada sobre la confianza absoluta que Pablo tenía en el evangelio. Cuando el evangelio es predicado, argumenta Pablo, su efecto es siempre 100% eficaz de acuerdo al plan que Dios ha establecido; por eso a Pablo no le importaba demasiado (o en un último término) la motivación equivocada que algunos tenían a la hora de predicar siempre y cuando Cristo fuera anunciado. Ahora bien, para Pablo el medio de transmitir el mensaje del evangelio era básicamente uno… la predicación.
Últimamente se vuelve a escuchar (tal vez realmente nunca se ha dejado de escuchar) que en lugar de predicar tanto, lo que la iglesia debería estar haciendo es preocuparse por las “verdaderas necesidades” de la gente. Ya a mediados del siglo pasado el Dr. Martyn Lloyd Jones tuvo que hacer frente a argumentos muy parecidos a los que hoy día todavía escuchamos o que incluso se nos presentan como novedosos. En otras entradas de este blog o consultando los artículos de Tim Keller en Redeemer City to City, podéis leer más sobre el tema. Pero en esta ocasión, he querido traducir la siguiente reflexión a la que nos invita Tim Challies en su popular blog sobre los aspectos más destacables del pensamiento de Pablo sobre la predicación, al considerarla no cómo un método (que según el tiempo o la época pueda ser más o menos relevante), sino como de hecho el medio que Dios mismo ha decidido emplear para comunicarnos el mensaje de salvación -el evangelio- en Jesucristo.
El apóstol Pablo tenía mucho que decir sobre el tema de la predicación, pero creo que una gran parte de lo que dijo puede ser agrupado bajo seis encabezados o ideas principales. Por supuesto, de cada uno de ellos se puede extraer una enseñanza específica, pero creo que vale la pena mirarlos desde una perspectiva lo más amplia posible. Los siguientes puntos resumen lo que Pablo tiene que decir sobre cómo predicar la Palabra de Dios:
1) La predicación no es un ejercicio de oratoria
  • Por lo cual Dios mismo, con su propia sabiduría, decidió salvar a los creyentes mediante la predicación de un mensaje que el mundo tacha de locura. Porque sucede que los judíos piden señales que confirmen lo que se les anuncia, y los griegos buscan la sabiduría a través de la filosofía. Así, cuando nosotros predicamos que Cristo murió en la cruz para salvarnos, los judíos se sienten perturbados, y los griegos dicen que estamos locos. (1 Corintios 1:21-23)
2) La predicación es el medio que Dios mismo ha decidido utilizar para salvar a su pueblo. 
  • ¿Cómo van a invocar el nombre de alguien en quien no creen? ¿Y cómo van a creer en aquel de quien nunca oyeron hablar? ¿Y cómo van a oír, si nadie les predica? ¿Y cómo irán a predicarles, si nadie los envía? A eso se refieren las Escrituras cuando dicen: ¡Qué hermosos son los pies de los que proclaman el evangelio, de los que pregonan la buena noticia de la salvación! (Romanos 10:14-15)
  • sean ellos, sea yo, os hemos predicado el evangelio, y en él habéis creído vosotros. (1 Corintios 15:11)
3) La predicación existe por y para el evangelio
  • Y si Cristo no resucitó, nuestra predicación es vana, y vana es también la fe que en Dios habéis depositado. (1 Corintios 15:14)
  • Y conste que no me estoy ufanando de este trabajo mío de anunciar el evangelio, porque para mí, más que un trabajo es una necesidad. ¡Y ay de mí si dejara de anunciarlo! (1 Corintios 9:16)
  • Que la maldición de Dios caiga sobre cualquiera, sea uno de nosotros o un ángel del cielo, que os predique un evangelio diferente del que yo os he predicado. Lo repito: si alguien os predica un evangelio diferente del que un día recibisteis, que la maldición de Dios caiga sobre él. (Gálatas 1:8-9)
 4) Ser predicador no lo hace uno cristiano (tampoco lo convierte en un gran cristiano)
  • Ciertamente algunos predican a Cristo por envidias personales o por el simple afán de discutir (Filipenses 1:15)
  • Disciplino mi propio cuerpo y lo trato con rigor, para que me esté sometido en servidumbre y no suceda que, después de haber llamado e inscrito a otros en la carrera, yo mismo resulte eliminado. (1 Corintios 9:27)
5) La predicación fiel requiere esfuerzo y trabajo, y muchos no lo valoran
  • Te encarezco delante de Dios y de Cristo Jesús, quien juzgará a los vivos y a los muertos cuando venga para manifestarse y establecer su reino, que prediques la palabra de Dios, insistiendo en ella a tiempo y a destiempo. Argumenta para convencer, reprende si es necesario y exhorta con toda paciencia, porque va a llegar el día en que muchos, aun teniendo deseos de aprender, no querrán escuchar la enseñanza de la verdad. Seguirán en cambio a ciertos maestros que solo les dirán lo que ellos deseen oír. En vez de prestar atención a la verdad, se volverán a mitos sin sentido. (2 Timothy 4:1-4)
 6) El predicador fiel debería ser honrado y compensado por su trabajo
  • Los ancianos que gobiernan la iglesia y lo hacen bien, y en especial aquellos que están encargados de la predicación y la enseñanza, merecen ser tenidos por doblemente dignos de su salario. No olvidemos lo que dice la Escritura: No le pongas bozal al buey que está trillando, y también: El obrero es merecedor de su salario. (1 Timoteo 5:17-18)
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* Artículo traducido y adaptado del original (en inglés) que puedes leer aquí

Fuente: Kerigma . Net

lunes, 25 de febrero de 2013

Alimento fresco (Salmo 23:1)

 
Ser un evangelista HOY, es un gran desafío. Muchos no tienen tiempo para compartir el mensaje, y otros no  disponen de tiempo para recibirlo.

Algunos que tienen tiempo, creen que no tienen las habilidades para hacer esta tarea. la gente puede poner muchos pretextos para no cumplir con esta misión.
Sabiendo que estamos en los tiempos del fin. Recordemos que cumplir esta tarea, no es una opción.

Dios prometió que "nada" nos faltará. Si nos falta el tiempo, los recursos, las personas a quién predicarles, el puede ayudarnos a conseguirlo. Eso siempre y cuando nos dejemos guiar por él y hagamos de él "Nuestro" pastor. Obviamente nosotros también debemos poner de nuestra parte. 

Hay mucha gente que tiene hambre de la palabra de Dios.  La misma iglesia necesita un reavivamiento y ser nutrida con agua cristalina y pastos frescos.

Un evangelista, debe compartir el alimento fresco y el agua cristalina, que es la palabra de Dios.
Y esto solo lo logrará al hacer un estudio a conciencia de lo que va a trasmitir. Cuando el predicador ha sido bien nutrido con alimento nuevo, entonces logrará un mayor impacto con su predicación. El Espíritu Santo lo usará como un poderoso instrumento de Dios.

Recuerda: "No puedes compartir lo que no tienes"
El evangelista debe producir aliento nuevo para la iglesia.
La iglesia se da cuenta cuando el sermón no es fresco.
Dios quiere que seas muy bendecido, y por medio de ti otros también lo sean.
Mi decisión

  • Con la ayuda de Dios me propongo a ser un evangelista y proclamar tu mensaje en estos tiempos tan difíciles.
  • Señor, ayúdame a ser un evangelista de acuerdo a tu voluntad siguiendo el modelo del pastor de pastores que es Cristo Jesús.

Si has tomado esta decisión,  te invito a que compartas este mensaje para que otras personas puedan ser bendecidas. que Dios te bendiga
 

viernes, 12 de agosto de 2011

Partes del Sermón: Homilética III


EL CUERPO

El cuerpo o las divisiones principales deben ser respuestas a la proposición. Por ejemplo, a la proposición "tres razones por la cual debemos aceptar el amor de Dios", las divisiones podrían ser:

Tres razones:

I. Porque el amor de Dios es real.

II. Porque el amor de Dios es personal.

III. Porque el amor de Dios es vida eterna.

Recomendaciones sobre el número de divisiones

· Se recomienda el equilibrio de tres divisiones.

· Dos es muy poco, pero se puede.

· Cuatro divisiones también es aceptable, pero cuidado con el tiempo.

· Pero cinco o más es mucho.

Recomendaciones sobre la simetría de las divisiones

· Aplicar el principio del paralelismo. Las divisiones principales deben tener formas paralelas.

· Mantener el mismo patrón de uniformidad, frase, nombres, adjetivos, etc.

· Debe tener buena coordinación en la coherencia y fluidez, para así formar una unidad lógica

Las divisiones secundarias

Una vez que se tiene con claridad las divisiones principales, se procede a desarrollar las subdivisión o las divisiones secundarias.

Al contrario de las divisiones principales, las divisiones secundarias no deben ser anunciadas o se creará una confusión en la mente de la congregación.

Cómo subdividir

Las divisiones secundarias o las subdivisiones se pueden dividir a través de:

  • Interrogación,
  • Exposición,
  • Argumentación,
  • Ampliación,
  • Ilustración,
  • Exhortación o
  • Conversación imaginaria, etc.

Métodos escriturístico para subdividir:

Existen dos métodos usados más frecuentemente:

1. Con letras y números

2. Sólo con números.

Con letras y números

I. EL AMOR DE DIOS ES REAL

A. Dios es real

1. Dios es primero, luego el mundo y nosotros.

a. El mundo y nosotros no venimos de la nada.

1) Alguien tubo que habernos creados.

a) Fue Dios.

b) No fue el azar.

2) De la nada, nada proviene.

a) La nada no existe.

b) Dios es el que hizo todo.

b. "Dice el necio: 'No hay Dios'"

1) La incredulidad es locura

a) Negar a Dios o dudar de él es muerte.

b) Se tiene evidencias suficientes de Dios.

2. Dios es Dios, aunque lo neguemos.

3. Dios está al lado de aquel que lo busque.

B. Dios es Amor.

C. Dios te ama de verdad

División con números

1. EL AMOR DE DIOS ES REAL

1.1 Dios es real

1.1.1 Dios es primero, luego el mundo y nosotros.

1.1.1.1 Nosotros no venimos de la nada.

1.1.1.1.1 Alguien no creó.

1.1.1.1.1.1 Fue Dios.

1..1.1.1.1.2 No fue el azar.

1.1.1. 2 De la nada, nada proviene.

1.1.1.2. 1 La nada no existe.

1.1.1.2. 2Dios es el que hizo todo.

1.2.2 "Dice el necio: 'No hay Dios'"

1.1.2. 1 La incredulidad es locura

1.1.1.2.1 Negar a Dios es muerte.

1.1.1.2.2 Se tiene evidencia de Dios.

2.1 Dios es Dios, aunque lo neguemos.

3.1 Dios está al lado de aquel que lo busque.

Al escribir un tema se debe hacer en forma de bosquejo, con oraciones cortas y con subdivisiones. No se debe escribir todo lo que se va ha predicar, sino las ideas, los títulos, palabras y otros ganchos para ayudar a la memoria.

LA CONCLUSIÓN

La Conclusión tiene tres partes importantes:

1. Un pequeño resumen de lo dicho: La recapitulación

2. El llamado: La apelación

3. La invitación principal: El propósito específico

La recapitulación

El propósito de la recapitulación es fijar en la mente y en el corazón del oyente las verdades del sermón. Se debe hacer mención de la propuesta y de las divisiones principales, remarcando en el oyente el compromiso que tiene con dicha verdad.

La apelación

Es la aplicación de las verdades al caso particular de cada oyente. Es mover la voluntad hacia una decisión mediante un llamado o invitación.

La apelación incluye la persuasión y la exhortación. Es la principal parte del sermón, ya que mediante la apelación el mensaje llega al oyente. Si no se hace una aplicación de esa verdad es como recetar y no comprar la medicina, o comprar la medicina y no tomarla.

"Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres..." (2Cor. 5:11)

Móviles de persuasión

Móviles de Felicidad

Móviles de Seguridad

Móviles de paz

Móviles de salud

Móviles de trabajo y prosperidad

Móviles de libertad

Móviles de amor y aceptación

Hay que apelar a la mente (razón) y a los sentimientos o emociones (al corazón), porque de ello está compuesto el ser humano.

El propósito específico

Antes de empezar a predicar, se debe preguntar qué se quiere lograr con el mensaje, qué se desea que los oyentes hagan, qué quiere Dios que ellos acepten. La conclusión debe llevar al oyente al propósito específico.

El propósito debe ser uno sólo. Recuerde que el sermón es como una flecha. La flecha tiene una sola punta y mientras más fila ésta sea, más penetrará. Así también el sermón, mientras más definido sea el propósito del sermón, más profundamente se clavará en el corazón humano.

¿Quiere que acepten a Jesús como su Salvador?

¿Quiere que decidan guardar el sábado fielmente?

¿Quiere que acepten a la Iglesia como el remante de Dios?

¿Quiere que decidan bautizarse?

¿Quiere que amen a Dios sobre todas las cosas?

¿Quiere que abandonen todo lo que los separa de Dios?

¿Quiere que lean la Biblia y oren todos los días de su vida?

¿Quiere que salgan de Babilonia y entren al pueblo de Dios?

Cuadro de texto: EL CUERPO  El cuerpo o las divisiones principales deben ser respuestas a la proposición.  Por ejemplo, a la proposición "tres razones por la cual debemos aceptar el amor de Dios",  las divisiones podrían ser: 	       Tres razones:  	I.    Porque el amor de Dios es real. 	II.  Porque el amor de Dios es personal. 	III. Porque el amor de Dios es vida eterna.   Recomendaciones sobre el número de divisiones  •	Se recomienda el equilibrio de tres divisiones.   •	Dos es muy poco, pero se puede. •	Cuatro divisiones también es aceptable, pero cuidado con el tiempo. •	Pero cinco o más es mucho.  Recomendaciones sobre la simetría de las divisiones  •	Aplicar el principio del paralelismo.  Las divisiones principales deben tener formas paralelas. •	Mantener el mismo patrón de uniformidad, frase, nombres, adjetivos, etc. •	Debe tener buena coordinación en la coherencia y fluidez, para así formar una unidad lógica  Las divisiones secundarias  Una vez que se tiene con claridad las divisiones principales, se procede a desarrollar las subdivisión o las divisiones secundarias.  Al contrario de las divisiones principales, las divisiones secundarias no deben ser anunciadas o se creará una confusión en la mente de la congregación.  Cómo subdividir  Las divisiones secundarias o las subdivisiones se pueden dividir a través de:  •	Interrogación,  •	Exposición,  •	Argumentación,  •	Ampliación,  •	Ilustración,  •	Exhortación o  •	Conversación imaginaria, etc.  Métodos escriturístico para subdividir:  Existen dos métodos usados más frecuentemente:    1.	Con letras y números  2.	Sólo con números.  Con letras y números  I.   EL AMOR DE DIOS ES REAL       A.  Dios es real 	1.  Dios es primero, luego el mundo y nosotros. 	     a.  El mundo y nosotros no venimos de la nada. 		1) Alguien tubo que habernos creados. 		     a) Fue Dios. 		     b) No fue el azar. 		2)  De la nada, nada proviene. 		      a) La nada no existe. 		      b) Dios es el que hizo todo.                  b. "Dice el necio: 'No hay Dios'"      		1) La incredulidad es locura 		     a) Negar a Dios o dudar de él es muerte. 		     b) Se tiene evidencias suficientes de Dios. 	2.  Dios es Dios, aunque lo neguemos.  	3.  Dios está al lado de aquel que lo busque.      B.  Dios es Amor.    C.  Dios te ama de verdad  División con números  1.   EL AMOR DE DIOS ES REAL       1.1  Dios es real 	  1.1.1   Dios es primero, luego el mundo y nosotros. 	             1.1.1.1   Nosotros no venimos de la nada. 		               1.1.1.1.1  Alguien no creó. 		                             1.1.1.1.1.1 Fue Dios. 		                             1..1.1.1.1.2  No fue el azar. 	             1.1.1. 2  De la nada, nada proviene. 		              1.1.1.2. 1 La nada no existe. 		              1.1.1.2. 2Dios es el que hizo todo.               1.2.2  "Dice el necio: 'No hay Dios'"      		 1.1.2. 1  La incredulidad es locura 		             1.1.1.2.1  Negar a Dios es muerte. 		             1.1.1.2.2  Se tiene evidencia de Dios.        2.1   Dios es Dios, aunque lo neguemos.         3.1   Dios está al lado de aquel que lo busque.   Al escribir un tema se debe hacer en forma de bosquejo, con oraciones cortas y con subdivisiones.  No se debe escribir todo lo que se va ha predicar, sino las ideas, los títulos, palabras y otros ganchos para ayudar a la memoria.   LA CONCLUSIÓN  La Conclusión tiene tres partes importantes:   1.	Un pequeño resumen de lo dicho:     La recapitulación 2.	El llamado: 			      La apelación 3.	La invitación principal:		      El propósito específico  La recapitulación  El propósito de la recapitulación es fijar en la mente y en el corazón del oyente las verdades del sermón.  Se debe hacer mención de la propuesta y de las divisiones principales, remarcando en el oyente el compromiso que tiene con dicha verdad.  La apelación  Es la aplicación de las verdades al caso particular de cada oyente.  Es mover la voluntad hacia una decisión mediante un llamado o invitación.  La apelación incluye la persuasión y la exhortación.  Es la principal parte del sermón, ya que mediante la apelación el mensaje llega al oyente.  Si  no se hace una aplicación de esa verdad es como recetar  y no comprar la medicina, o comprar la medicina y no tomarla.  "Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres..." (2Cor. 5:11)  Móviles de persuasión  Móviles de Felicidad Móviles de Seguridad Móviles de paz Móviles de salud Móviles de trabajo y prosperidad Móviles de libertad Móviles de amor y aceptación  Hay que apelar a la mente (razón) y a los sentimientos o emociones (al corazón), porque de ello está compuesto el ser humano.  El propósito específico  Antes de empezar a predicar, se debe preguntar qué se quiere lograr con el mensaje, qué se desea que los oyentes hagan, qué quiere Dios que ellos acepten. La conclusión debe llevar al oyente al propósito específico.    El propósito debe ser uno sólo.  Recuerde que el sermón es como una flecha.  La flecha tiene una sola punta y mientras más fila ésta sea, más penetrará.  Así también el sermón, mientras más definido sea el propósito del sermón, más profundamente se clavará en el corazón humano.  ¿Quiere que acepten a Jesús como su Salvador? ¿Quiere que decidan guardar el sábado fielmente? ¿Quiere que acepten a la Iglesia como el remante de Dios? ¿Quiere que decidan bautizarse? ¿Quiere que amen a Dios sobre todas las cosas? ¿Quiere que abandonen todo lo que los separa de Dios? ¿Quiere que lean la Biblia y oren todos los días de su vida? ¿Quiere que salgan de Babilonia y entren al pueblo de Dios?  Pues entonces, dígalo con toda claridad y repítalo varias veces durante, y en forma especial, al final del sermón. Pero recuerde, primero usted debe saber con precisión cuál es el propósito específico, y para ello debe escribirlo al final de su sermón.  	LA ILUSTRACIÓN	  Etimológicamente ilustrar es arrojar luz o lustre sobre un asunto.  Por lo tanto la ilustración debe aclarar y embellecer un discurso.  Cristo usó ampliamente las ilustraciones para dejar impresiones imborrables en las mentes de aquellas personas a las cuales él quería salvar.    El uso principal de una ilustración es ejemplificar, explicar, probar, impresionar antes de una apelación.  Fuentes de Ilustraciones  1.	La observación en la naturaleza,  2.	Experiencias de la vida humana personal y de otros, 3.	Invenciones o ciencia,  4.	historia,  5.	literatura o arte,  6.	objetos, 7.	Relatos de la Biblia, etc.  No use todas las ilustraciones sino las que sean apropiadas al tema y al punto. Que no sean largas, ni inverosímiles o fantasiosas, que causen  irreverencia.   CLASES DE SERMONES  1.	Por su propósito:  a) Evangelizadores                           b) Doctrinales c) Devocionales d) De aliento y fortaleza e) Ético Morales f) De consagración  2.	Por su estructura:  a) Temáticos	    Se estructura en relación a un tema. b) Textuales	    Se origina en uno o dos textos. 		c) Expositivos	    Se origina en un capítulo o un oráculo.  LA ARGUMENTACIÓN EN LA PREDICACIÓN  La argumentación se usará en la predicación en forma coherente y consistente; y no como ataque a los errores de la gente.     “Es importante que al defender las doctrinas que consideramos artículos de fe, no nos permitamos nunca emplear argumentos que no son del todo consistentes.  Estos pueden servir para silenciar a un opositor pero no harán la verdad.  Debemos presentar argumentos sólidos que no solamente silenciaran a nuestros opositores sino que soportarán las investigaciones más completas y profundas”.  (Ev, 121)  1.  Usemos el razonamiento lógico.  No es suficiente decir a la gente que guarde la ley, hay que mostrarles que esa ley está todavía en vigencia.  2.  La Palabra de Dios fue preparada para presentar la verdad y no para combatir los errores de la gente.  “ La mejor manera de tratar con el error es presentar la verdad, y dejar que las ideas extravagantes mueran por falta de mención” (Ev, 121).  “No es el mejor método ser muy explícito y decir acerca de un punto todo lo que se puede decir, cuando unos pocos argumentos cubrirían el terreno, y bastarían para todos los propósitos prácticos, para convencer o callar a los oponentes”(Ev, 318).  3. La argumentación sirve para probar algo.  No presente lo que no se puede probar, o lo que no va ha poder probar correctamente.  Pues entonces, dígalo con toda claridad y repítalo varias veces durante, y en forma especial, al final del sermón. Pero recuerde, primero usted debe saber con precisión cuál es el propósito específico, y para ello debe escribirlo al final de su sermón.

LA ILUSTRACIÓN

Etimológicamente ilustrar es arrojar luz o lustre sobre un asunto. Por lo tanto la ilustración debe aclarar y embellecer un discurso.

Cristo usó ampliamente las ilustraciones para dejar impresiones imborrables en las mentes de aquellas personas a las cuales él quería salvar.

El uso principal de una ilustración es ejemplificar, explicar, probar, impresionar antes de una apelación.

Fuentes de Ilustraciones

  1. La observación en la naturaleza,
  2. Experiencias de la vida humana personal y de otros,
  3. Invenciones o ciencia,
  4. historia,
  5. literatura o arte,
  6. objetos,
  7. Relatos de la Biblia, etc.

No use todas las ilustraciones sino las que sean apropiadas al tema y al punto. Que no sean largas, ni inverosímiles o fantasiosas, que causen irreverencia.

CLASES DE SERMONES

  1. Por su propósito:

Cuadro de texto: EL CUERPO  El cuerpo o las divisiones principales deben ser respuestas a la proposición.  Por ejemplo, a la proposición "tres razones por la cual debemos aceptar el amor de Dios",  las divisiones podrían ser: 	       Tres razones:  	I.    Porque el amor de Dios es real. 	II.  Porque el amor de Dios es personal. 	III. Porque el amor de Dios es vida eterna.   Recomendaciones sobre el número de divisiones  •	Se recomienda el equilibrio de tres divisiones.   •	Dos es muy poco, pero se puede. •	Cuatro divisiones también es aceptable, pero cuidado con el tiempo. •	Pero cinco o más es mucho.  Recomendaciones sobre la simetría de las divisiones  •	Aplicar el principio del paralelismo.  Las divisiones principales deben tener formas paralelas. •	Mantener el mismo patrón de uniformidad, frase, nombres, adjetivos, etc. •	Debe tener buena coordinación en la coherencia y fluidez, para así formar una unidad lógica  Las divisiones secundarias  Una vez que se tiene con claridad las divisiones principales, se procede a desarrollar las subdivisión o las divisiones secundarias.  Al contrario de las divisiones principales, las divisiones secundarias no deben ser anunciadas o se creará una confusión en la mente de la congregación.  Cómo subdividir  Las divisiones secundarias o las subdivisiones se pueden dividir a través de:  •	Interrogación,  •	Exposición,  •	Argumentación,  •	Ampliación,  •	Ilustración,  •	Exhortación o  •	Conversación imaginaria, etc.  Métodos escriturístico para subdividir:  Existen dos métodos usados más frecuentemente:    1.	Con letras y números  2.	Sólo con números.  Con letras y números  I.   EL AMOR DE DIOS ES REAL       A.  Dios es real 	1.  Dios es primero, luego el mundo y nosotros. 	     a.  El mundo y nosotros no venimos de la nada. 		1) Alguien tubo que habernos creados. 		     a) Fue Dios. 		     b) No fue el azar. 		2)  De la nada, nada proviene. 		      a) La nada no existe. 		      b) Dios es el que hizo todo.                  b. "Dice el necio: 'No hay Dios'"      		1) La incredulidad es locura 		     a) Negar a Dios o dudar de él es muerte. 		     b) Se tiene evidencias suficientes de Dios. 	2.  Dios es Dios, aunque lo neguemos.  	3.  Dios está al lado de aquel que lo busque.      B.  Dios es Amor.    C.  Dios te ama de verdad  División con números  1.   EL AMOR DE DIOS ES REAL       1.1  Dios es real 	  1.1.1   Dios es primero, luego el mundo y nosotros. 	             1.1.1.1   Nosotros no venimos de la nada. 		               1.1.1.1.1  Alguien no creó. 		                             1.1.1.1.1.1 Fue Dios. 		                             1..1.1.1.1.2  No fue el azar. 	             1.1.1. 2  De la nada, nada proviene. 		              1.1.1.2. 1 La nada no existe. 		              1.1.1.2. 2Dios es el que hizo todo.               1.2.2  "Dice el necio: 'No hay Dios'"      		 1.1.2. 1  La incredulidad es locura 		             1.1.1.2.1  Negar a Dios es muerte. 		             1.1.1.2.2  Se tiene evidencia de Dios.        2.1   Dios es Dios, aunque lo neguemos.         3.1   Dios está al lado de aquel que lo busque.   Al escribir un tema se debe hacer en forma de bosquejo, con oraciones cortas y con subdivisiones.  No se debe escribir todo lo que se va ha predicar, sino las ideas, los títulos, palabras y otros ganchos para ayudar a la memoria.   LA CONCLUSIÓN  La Conclusión tiene tres partes importantes:   1.	Un pequeño resumen de lo dicho:     La recapitulación 2.	El llamado: 			      La apelación 3.	La invitación principal:		      El propósito específico  La recapitulación  El propósito de la recapitulación es fijar en la mente y en el corazón del oyente las verdades del sermón.  Se debe hacer mención de la propuesta y de las divisiones principales, remarcando en el oyente el compromiso que tiene con dicha verdad.  La apelación  Es la aplicación de las verdades al caso particular de cada oyente.  Es mover la voluntad hacia una decisión mediante un llamado o invitación.  La apelación incluye la persuasión y la exhortación.  Es la principal parte del sermón, ya que mediante la apelación el mensaje llega al oyente.  Si  no se hace una aplicación de esa verdad es como recetar  y no comprar la medicina, o comprar la medicina y no tomarla.  "Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres..." (2Cor. 5:11)  Móviles de persuasión  Móviles de Felicidad Móviles de Seguridad Móviles de paz Móviles de salud Móviles de trabajo y prosperidad Móviles de libertad Móviles de amor y aceptación  Hay que apelar a la mente (razón) y a los sentimientos o emociones (al corazón), porque de ello está compuesto el ser humano.  El propósito específico  Antes de empezar a predicar, se debe preguntar qué se quiere lograr con el mensaje, qué se desea que los oyentes hagan, qué quiere Dios que ellos acepten. La conclusión debe llevar al oyente al propósito específico.    El propósito debe ser uno sólo.  Recuerde que el sermón es como una flecha.  La flecha tiene una sola punta y mientras más fila ésta sea, más penetrará.  Así también el sermón, mientras más definido sea el propósito del sermón, más profundamente se clavará en el corazón humano.  ¿Quiere que acepten a Jesús como su Salvador? ¿Quiere que decidan guardar el sábado fielmente? ¿Quiere que acepten a la Iglesia como el remante de Dios? ¿Quiere que decidan bautizarse? ¿Quiere que amen a Dios sobre todas las cosas? ¿Quiere que abandonen todo lo que los separa de Dios? ¿Quiere que lean la Biblia y oren todos los días de su vida? ¿Quiere que salgan de Babilonia y entren al pueblo de Dios?  Pues entonces, dígalo con toda claridad y repítalo varias veces durante, y en forma especial, al final del sermón. Pero recuerde, primero usted debe saber con precisión cuál es el propósito específico, y para ello debe escribirlo al final de su sermón.  	LA ILUSTRACIÓN	  Etimológicamente ilustrar es arrojar luz o lustre sobre un asunto.  Por lo tanto la ilustración debe aclarar y embellecer un discurso.  Cristo usó ampliamente las ilustraciones para dejar impresiones imborrables en las mentes de aquellas personas a las cuales él quería salvar.    El uso principal de una ilustración es ejemplificar, explicar, probar, impresionar antes de una apelación.  Fuentes de Ilustraciones  1.	La observación en la naturaleza,  2.	Experiencias de la vida humana personal y de otros, 3.	Invenciones o ciencia,  4.	historia,  5.	literatura o arte,  6.	objetos, 7.	Relatos de la Biblia, etc.  No use todas las ilustraciones sino las que sean apropiadas al tema y al punto. Que no sean largas, ni inverosímiles o fantasiosas, que causen  irreverencia.   CLASES DE SERMONES  1.	Por su propósito:  a) Evangelizadores                           b) Doctrinales c) Devocionales d) De aliento y fortaleza e) Ético Morales f) De consagración  2.	Por su estructura:  a) Temáticos	    Se estructura en relación a un tema. b) Textuales	    Se origina en uno o dos textos. 		c) Expositivos	    Se origina en un capítulo o un oráculo.  LA ARGUMENTACIÓN EN LA PREDICACIÓN  La argumentación se usará en la predicación en forma coherente y consistente; y no como ataque a los errores de la gente.     “Es importante que al defender las doctrinas que consideramos artículos de fe, no nos permitamos nunca emplear argumentos que no son del todo consistentes.  Estos pueden servir para silenciar a un opositor pero no harán la verdad.  Debemos presentar argumentos sólidos que no solamente silenciaran a nuestros opositores sino que soportarán las investigaciones más completas y profundas”.  (Ev, 121)  1.  Usemos el razonamiento lógico.  No es suficiente decir a la gente que guarde la ley, hay que mostrarles que esa ley está todavía en vigencia.  2.  La Palabra de Dios fue preparada para presentar la verdad y no para combatir los errores de la gente.  “ La mejor manera de tratar con el error es presentar la verdad, y dejar que las ideas extravagantes mueran por falta de mención” (Ev, 121).  “No es el mejor método ser muy explícito y decir acerca de un punto todo lo que se puede decir, cuando unos pocos argumentos cubrirían el terreno, y bastarían para todos los propósitos prácticos, para convencer o callar a los oponentes”(Ev, 318).  3. La argumentación sirve para probar algo.  No presente lo que no se puede probar, o lo que no va ha poder probar correctamente.  a) Evangelizadores

b) Doctrinales

c) Devocionales

d) De aliento y fortaleza

e) Ético Morales

f) De consagración

  1. Por su estructura:

a) Temáticos Se estructura en relación a un tema.

b) Textuales Se origina en uno o dos textos.

c) Expositivos Se origina en un capítulo o un oráculo.

LA ARGUMENTACIÓN EN LA PREDICACIÓN

La argumentación se usará en la predicación en forma coherente y consistente; y no como ataque a los errores de la gente.

“Es importante que al defender las doctrinas que consideramos artículos de fe, no nos permitamos nunca emplear argumentos que no son del todo consistentes. Estos pueden servir para silenciar a un opositor pero no harán la verdad. Debemos presentar argumentos sólidos que no solamente silenciaran a nuestros opositores sino que soportarán las investigaciones más completas y profundas”. (Ev, 121)

1. Usemos el razonamiento lógico.

No es suficiente decir a la gente que guarde la ley, hay que mostrarles que esa ley está todavía en vigencia.

2. La Palabra de Dios fue preparada para presentar la verdad y no para combatir los errores de la gente.

“ La mejor manera de tratar con el error es presentar la verdad, y dejar que las ideas extravagantes mueran por falta de mención” (Ev, 121).

“No es el mejor método ser muy explícito y decir acerca de un punto todo lo que se puede decir, cuando unos pocos argumentos cubrirían el terreno, y bastarían para todos los propósitos prácticos, para convencer o callar a los oponentes”(Ev, 318).

3. La argumentación sirve para probar algo. No presente lo que no se puede probar, o lo que no va ha poder probar correctamente.

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