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sábado, 25 de mayo de 2024

¿TE CASARÍAS CON UNA PROSTITUTA? - OSEAS 1



La historia de Oseas es una de las historias de amor más trágicas, extrañas y asombrosas de la Biblia. Dios le dice a Oseas: "Ve, tómate una mujer fornicaria..." (Os.1:2). ¡Qué pedido más extraño! 


Es cierto, algunas veces Dios pide cosas extrañas. A Abraham le pidió que entregue a Isaac en sacrificio, a Gedeón le dijo que pelee contra el enemigo con solo 300 hombres y despida a los demás a sus casas. Pero este pedido es muy extraño. Si yo hubiera sido Oseas no le hubiera aceptado a primeras. Como todo joven soltero, imagino que Oseas soñó casarse con una buena mujer, soltera y de buena reputación. No lo creo, yo estoy seguro de que Oseas oraba por una esposa virtuosa. ¡Cómo Dios podía pedirle tal cosa! 


Imagino a Oseas diciendo: "Señor, disculpe, no escuché bien, ¿podrías repetir lo que dijiste?... Señor, pero yo he esperado toda mi vida por una mujer virtuosa como escribió Salomón en los proverbios: "Mujer virtuosa ¿ quién la hallará?" (Prov. 31:10).


Oseas, no obstante, acepta el pedido de Dios y obediente se casa con Gomer, la mujer fornicaria (v.3). Imagino lo que la gente hablaría a espaldas del profeta. Sin embargo, él la llegó a amar mucho. La amó mucho a pesar de todas las tragedias que le tocó vivir al lado de esa mujer. Tuvo hijos y también los amó, ellos fueron: Jezreel, Lo-ruhama y Lo-ammi (v.4-8). El nombre de sus hijos, en realidad, son mensajes que describen son los sentimientos y acciones de Dios para con su pueblo (Israel).


¿POR QUÉ ISRAEL SERÍA COMPARADA CON GOMER?

Con Jeroboam II, Israel llegó a tener éxito económico y militar. Se cree que en este periodo, Israel tuvo su “pico” como reino con su capital en Samaria. Sin embargo, moralmente fue todo lo contrario. La prosperidad económica y militar era totalmente era contrariamente a la pobreza y degradación moral. La idolatría superaba a lo iniciado con Jeroboam I. Eran idólatras a más. 


Tristemente, Israel, desaparecería de la faz de la tierra como reino, años después por mano de los Asirios tal y como Dios lo había profetizado a través de Oseas (y los nombres de sus hijos).


¿POR QUÉ LE MANDÓ A CASARSE CON UNA “MUJER FORNICARIA”?

El texto no dice “prostituta” directamente como algunos han propuesto, sino “mujer fornicaria”. Hay comentaristas bíblicos y estudiosos que consideran que muy probablemente Gomer no fue prostituta desde el inicio sino que se volvió prostituta. Pero partiendo de la idea de que Oseas representaba a Dios y Gomer al pueblo de Israel, el pueblo siempre tuvo un comportamiento de “prostituta”. Ese era su gran “talón de Aquiles”, esa era “la piedra que siempre solían tropezar”. La idolatría era un pecado frecuente y triste.


Sin embargo, el hecho de que sea fornicaria ya indica que Oseas sabía sus inclinaciones, sabía que tendría esa tendencia. Algunos sugieren que era una mujer conocida por estar con varios varones o ser una libertina sexual, aunque soltera. El hecho es de que Oseas le pidió matrimonio, ella aceptó (o su familia), y se casaron. Ella cambió su vida de mala reputación, para ser la esposa de un profeta, un varón de Dios. Oseas (nombre que significa “SALVACIÓN” viene de la raíz  hebrea “Hoshea” al igual que el nombre de Josué y Jesús) le dio un nombre, un apellido, una nueva vida a Gomer. 


Eso es lo que Dios hizo con Israel. El pueblo de Israel no era un pueblo perfecto, sino que era un pueblo con “malas costumbres”. Habían vivido como esclavos por 400 años en Egipto. Allí muchos se olvidaron de Dios para adorar a los dioses egipcios, tuvieron una vida muy lejana a lo que Abraham, Isaac y Jacob vivieron. Sus vidas eran totalmente opuestas al plan de Dios, y Dios los rescató para llevarlos a la tierra prometida. Tristemente el pueblo de Israel fue rebelde a pesar del amor de Dios.


De manera similar, es lo que Dios hizo con nosotros. Nosotros estábamos caminando lejos de Dios, haciendo cosas desagradables delante de la voluntad divina. Pero un día, Cristo nos alcanzó, se casó con nosotros y hoy vivimos una vida diferente. ¿Qué actitud vamos a tener? ¿Seremos como Israel para ir tras dioses falsos y para servirles? ¿Seres infieles tal como lo fue Israel? La decisión es solo tuya.


Feliz día.


Pr. Heyssen Cordero Maraví 


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domingo, 28 de febrero de 2021

DIOS ES FIEL A PESAR DE MI INFIDELIDAD - EZEQUIEL 16


El capítulo de hoy revela el amor de Dios es su máxima expresión, y aunque el profeta de Dios presenta palabras muy fuertes y duras con el objetivo de hacer recapacitar al pueblo de Judá, el resumen de todo podría ser: DIOS ES FIEL A PESAR DE LA INFIDELIDAD DEL HOMBRE. 

Judá es comparada a una mujer ingrata, infiel y prostituta que no recibe “dones” sino que muy por el contrario, es ella la que paga a sus “clientes”. Es tan infiel que ni Sodoma fue tan mala como Judá; y ni Samaria con todos sus maldades fue tan infiel como lo fue Judá. ¿Tanto así? ¿Tan infiel fue Judá que su maldad es superada con la de Sodoma y Samaria?

MÁS MALOS QUE SODOMA, ¿PORQUÉ? Sodoma fue una ciudad corrupta, fue tan mala que quisieron hacer daño a los propios ángeles enviados por Dios para salvar a Lot y su familia. Pero su maldad no se compara a la de Judá porque ellos no eran el pueblo elegido por Dios para ser luz en un mundo de oscuridad, tampoco conocían completamente del amor de Dios ni su ley. Por lo tanto, eran malos, pero no conocían plenamente a Dios como Judá.

MÁS INFIELES QUE SAMARIA, ¿PORQUÉ? En Samaria fue rey Acab y toda su descendencia influenciada por Jezabel. Ellos fueron muy malos. También desde sus inicios adoraron de manera errónea en los “lugares altos” por influencia de Jeroboam. Sí, el reino del norte fue muy lejos. Recordemos que a estas alturas, mientras Ezequiel escribe, Samaria (capital de Israel) fue destruída el 722 a.C por los asirios, y que no quedaban sino ruinas de lo que un día fue el reino del norte. Judá era más infiel que Samaria porque no aprendían de ellos errores del reino del norte. Por lo tanto eran más infieles que Samaria porque a pesar de extenderles más gracia y oportunidad que a ellos, lo judíos seguían ensuciándose en el pecado y la promiscuidad espiritual.

Y cuando parece que la paciencia de Dios se ha agotado, y que hay razones suficientes para que Judá sea destruída completamente, Dios les dice: “¿Haré yo contigo como tú hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto? Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno” (Ezequiel 16:69, 60). LA FIDELIDAD DE DIOS NO PUEDE SER ELIMINADA POR LA INFIDELIDAD DE LOS HOMBRES.

¿Sientes que has caído tan bajo que la gracia y el perdón de Dios no es posible en tu vida? ¿Crees que has pecado tanto y te has alejado tanto de Dios que es imposible el perdón de Dios en tu vida? Hace algunos días alguien me decía: “Pastor Heyssen, creo que todos pueden ser perdonados porque hicieron lo malo sin conocer de Dios, pero yo hice lo malo sabiendo que era malo. Yo hice cosas que jamás en mi vida me hubiera imaginado, no creo que Dios me perdone...”. El capítulo de hoy realmente impresionante. Juda cayó más bajo que Sodoma y Samaria. Esto nos recuerda que nadie puede haber caído tan bajo para no ser perdonado por Dios.

¡Hoy es un nuevo día! ¿Quién eres tú? ¿Eres como Sodoma, Samaria o Judá? Haces las cosas mal porque no sabes (Sodoma), porque sabes y no sabías las consecuencias (Samaria) o porque sabes que está mal y sabes que habrán consecuencias (Judá ) y aún así persistes en tu pecado. No importa quién seas tú, lo que importa es quien es Dios, y Él te dice: “no invalidaré mi pacto”. En palabras simples: NO PORQUE TÚ HAYAS ROTO EL PACTO, DEJARÉ DE CUMPLIRLO.

Con todo esto, si Judá se hubiera arrepentido, Babilonia no los hubiera destruído completamente. Pero las palabras de Dios a través de Ezequiel fueron menospreciadas y Judá nunca se arrepintió, por lo que la historia es muy conocida. Vayamos a Dios con la seguridad plena de su perdón hoy, mientras hay gracia y oportunidad. ¿Amén? 

¡Feliz día!

Pr. Heyssen Cordero Maraví 

#rpSp #PrimeroDios #MensajesDeEsperanza

miércoles, 23 de septiembre de 2015

PROMETEMOS Y FALLAMOS, ¿POR QUÉ? -Éxodo 24


“Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de Jehová, y todas las leyes; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: Haremos todas las palabras que Jehová a dicho” (Éxodo 24:3).

Después de escuchar un sermón inspirador (de esos que decimos: ¡un sermón poderoso!), solemos decir: “¡Amén!”. Y no mentimos, no. Lo decimos de todo corazón, lo sentimos en ese momento, queremos ser fieles a Dios y a su Palabra… pero, ¿por qué cuando pasan los minutos, las horas, los días, volvemos a lo mismo? El pueblo de Israel y su actitud podrían enseñarnos muchas lecciones, a ellos les pasó lo mismo, y muchas veces. ¿Cuántas veces prometimos fidelidad a Dios y le hemos fallado? Jesús nos diría: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mat.26:41). Y es que somos tan humanos, tan simples, tan débiles, tan imperfectos, tan corruptos… Somos de carne y hueso, y Dios lo sabe.

Cuando Moisés regresó de su diálogo con Dios en el monte de Sinaí, donde Dios le contó el propósito que tenía para su pueblo: Que sea reino de sacerdotes y una nación santa (Ex. 19:5, 6), llama la atención que la Biblia dice: “Y todo el pueblo respondió a una voz, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos” (Éxodo 19:8). El pueblo no mentía. El pueblo de Israel decía la verdad, sentía emoción de ser considerado un pueblo especial, tenían toda la voluntad, pero no conocían su propio corazón. No sabían que el corazón del hombre es engañoso  y que nadie lo conoce (Jer.17:9). ¿Te ha pasado alguna vez? ¿Creías que te conocías bien, pero te diste cuenta que no te conocías e hiciste cosas que jamás hubieras imaginado hacer? Es real, solo Dios conoce tu corazón, tu vida… nadie más.

En el capítulo de hoy, vemos a Moisés de regreso del Monte de Sinaí, con el libro del pacto (todo lo registrado desde Éxodo 20:22 a 23:33, pues el pueblo de Israel  le había dicho a Moisés que vaya solo y converse con Dios por temor a morir), y “contó al pueblo todas las palabras de Jehová, y todas las leyes; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: Haremos todas las palabras que Jehová a dicho” (Éxodo 24:3). Y por si esto fuera poco, al día siguiente, Moisés, nuevamente “tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos” (Éxodo 24:7). Una vez más, el pueblo promete, y ahora añade: OBEDECEREMOS.

Obediencia. Tan necesaria, y tan difícil de lograrla. Buscamos obediencia y nos encontramos con todo lo contrario, la DESOBEDIENCIA. No importa cuántas veces prometamos, casi siempre vamos a terminar desobedeciendo. Y no es una declaración fatalista y pesimista de la vida cristiana, es una constante. Te ha pasado si eres humano. La pregunta que viene a mi mente es, ¿Dios conoce esa “constante” en el ser humano? La respuesta es, sí. Dios conoce tu corazón, Él sí sabe la naturaleza rebelde de tu corazón a diferencia de ti. Y a pesar de eso, quiere hacer un pacto cada día contigo. Sabe que le fallarás, pero su amor es más grande, que conociendo todo lo malo del ser humano, entregó a Jesús para morir por la caída humanidad.

Y Jesús, que es el camino, la verdad y la vida (Jn.14:6), es el único que puede ayudarnos a cumplir con nuestro compromiso de fidelidad a Dios. El pueblo de Israel, así como nosotros creyó que era posible ser OBEDIENTE  a Dios con fuerzas propias, con voluntad y dominio propio… pero no es así, nunca fue así, y no lo será. Podemos tener la “buena voluntad”, pero eso es insuficiente para vencer, para ser OBEDIENTE, es necesario vivir con Cristo, porque separados de Él, nada podremos hacer (Jn.15:5). No es poesía, es real. En mi experiencia personal, cuando más seguro pensé que estaba, más lejos de Dios llegué, más hondo caí. No es con fuerza, es con el Espíritu de Dios (Zac.4:6).

Buen día!

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¡Dios te bendiga mucho! 

martes, 9 de septiembre de 2014

Oseas 14: Vuelta en "U": REGRESA A DIOS


"VUELVE, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído" (Os.14:1).

La historia de Oseas es una de las historias de amor más trágicas, extrañas y asombrosas de la Biblia. Dios le dice a Oseas: "Ve, tómate una mujer fornicaria..." (Os.1:2). ¡Qué pedido más extraño! Es cierto, algunas veces Dios pide cosas extrañas. A Abraham le pidió que entregue a Isaac en sacrificio o le dijo a Gedeón que pelee contra el enemigo con solo 300 hombres y despida a los demás a sus casas. Pero éste pedido es muy extraño y loco. Si yo hubiera sido Oseas no le hubiera aceptado a primeras. Como todo joven soltero imagino que Oseas imaginaba casarse con una buena mujer, soltera y de buena reputación. No solo creo, yo estoy seguro de que Oseas oraba por una esposa virtuosa. ¡Cómo Dios podía pedirle tal cosa! Imagino a Oseas diciendo: "Señor, disculpe, no escuché bien. ¿podrías repetirme?... Señor, pero yo he esperado toda mi vida una mujer virtuosa como escribió Salomón en los proverbios: "Mujer virtuosa ¿ quién la hallará?" (Prov.31:10).

Oseas acepta el pedido de Dios y obediente se casa con Gomer, la mujer fornicaria. Imagino lo que la gente hablaría a espaldas del profeta. Él la llegó a amar mucho sin embargo. La amó mucho a pesar de todas las tragedias que le tocó vivir al lado de esa mujer. Tuvo hijos y también los amó.

La historia extraña de amor era un sermón que Dios quería que el pueblo de Israel escuche. El pueblo era duro de entender, por ello dice: "Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento..." (Os.4:6). Es así que Dios usó la vida de Oseas y su relación dramática para ilustrar el tipo de amor que Dios tiene para con su pueblo, Israel. Dios como Oseas, ama a una mujer fornicaria, ama a un pueblo fornicario que busca amor por dinero, busca amor en placeres y cosas. Una mujer infiel, que busca amantes y placeres y finalmente termina esclavizada.

Nadie puede ser feliz nadando en aguas turbias y contaminadas después de haber nadado en aguas limpias y cristalinas. El último capítulo de Oseas registra la súplica de Dios a Israel con el mensaje: "VUELVE, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído" (Os.14:1). Lejos de Dios no hay nada bueno. Tú sabes que es así. No te mientas, no trates de negarlo. ¿Has encontrado algo bueno lejos de Dios? Y si encontraste algo "bueno"... ¿cuánto tiempo te duró? Volvamos a Dios. Regresa a donde perteneces. Regresa a Dios.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

jueves, 17 de noviembre de 2011

Resultados de la soberbia

Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; mas con los humildes está la sabiduría. Prov. 11:2.



El primer balance de la empresa fue extraordinario. El sol parecía brillar Len la vida de Julio César. Había pedido dinero prestado. Varios amigos le extendieron la mano con el solo propósito de ayudado. No creían que la empresa funcionara bien. Pero funcionó. En pocos meses las puertas se abrieron y las oportunidades aparecieron. De repente, Julio César se dio cuenta que ahora era rico, y entonces comenzaron sus verdaderos problemas.

Hirió a los amigos, peleó con las personas que le habían prestado el dinero, humilló, ofendió y maltrató a gente inocente. Nadie lo conocía ya. Hubo un cambio completo en su manera de ser. Orgulloso, prepotente y vanidoso, se creía el rey del mundo, y olvidó que un día había sido la persona más pobre y humilde.

La situación financiera que atravesó Brasil durante los años de la gran inflación lo ayudó a enriquecerse. De repente, sin embargo, el cuadro económico del país cambió y con dolor, tuvo que aceptar que nunca había sido un gran empresario. Había sido apenas un jugador que sabía apostar su capital.

Se empobreció. Tan rápido como creció, cayó. Se rebeló contra Dios, contra el Gobierno, contra la sociedad y contra la familia. Huía de los acreedores y se escondía de los amigos. Creía que se reirían de su situación.

La vida de pobreza y limitaciones no era ya para él. Se había acostumbrado a despilfarrar el dinero. Por eso, no le resultó difícil comenzar a andar por las sendas de la deshonestidad. Lamentablemente para él, fue preso y condenado.

¡Cuánta sabiduría hay en las personas que se mantienen humildes aunque la vida las conduzca a las montañas más altas de la tierra! Cuán gran tontería es dejarse manejar por los triunfos y victorias. Creerse un semi-dios, indestructible y eterno. Olvidar que el hombre es apenas una criatura. Transitoria, pasajera y mortal.

Sal hoy de casa para cumplir tus actividades diarias, pero ve con humildad, recordando que "cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; mas con los humildes está la sabiduría".
Pr. Alejandro Bullón Paucar

lunes, 28 de diciembre de 2009

EL MAL MENSAJERO TRAE MAL


“El mal mensajero acarrea desgracia; mas el mensajero fiel acarrea salud.” Prov. 13:17.


Una de la lecciones importantes de la vida es que la felicidad se conquista todos los días en el cumplimiento del deber. La literatura de la sabiduría en el mundo antiguo, estaba frecuentemente diseccionada a orientar a los embajadores en el cumplimiento del deber. La fidelidad del mensajero determinaba el éxito de la misión. Desde esta perspectiva, "el mal mensajero" mencionado en el versículo de hoy, no se refiere al mensajero que llevaba noticias tristes, sino el mensajero negligente que no cumplía bien su misión.

Supongamos que el ejército hubiese perdido la batalla. El mensajero tenía la misión de llevar esa noticia al rey. Por doloroso que pudiera ser, no podía esquivar su deber.

Cuando el hijo rebelde de David, Absalón, murió en la batalla, hubo un mensajero que se apresuró a dar las noticias al rey, pero ante la pregunta: "¿Qué pasó con mi hijo?, el mensajero dijo "no sé, mi señor, solo sé que nuestro ejército venció".

Este mensajero era un mal mensajero. Se esquivó, descuidó su deber, no cumplió su misión de manera íntegra. El texto afirma que aquel que no cumple con su deber "acarrea desgracia". En el original se da a entender que es pasible de castigo.

¿Puede haber mayor castigo para la persona descuidada que el sentimiento de no realización? Todo el mundo prospera, menos tú. Todos crecen, todos son bendecidos y tú sientes que estás siempre en el mismo lugar, asistiendo al desfile de los victoriosos.

El tema central del texto de hoy es la felicidad. Cumple tu misión y cúmplela bien. Eso es parte de una vida realizada y feliz.

¿Por qué no detenerse unos minutos para revisar hoy los tres últimos trabajos que tú realizaste? ¿Los hiciste de manera completa? ¿Los dejaste casi en el fin "porque tenías otras cosas más importantes para hacer"? ¿Qué es más importante que cumplir la misión bien cumplida, por insignificante que parezca? El trabajo bien cumplido es el mejor retrato de una persona victoriosa.

Pídele a Dios sabiduría para ver las cosas que necesitas cambiar y después* enfrenta el cumplimiento de los desafíos que la vida te presenta. Y recuerda: "El mal mensajero acarrea desgracia; mas el mensajero fiel acarrea salud".

Alejandro Bullón
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