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jueves, 28 de mayo de 2026

NO HAY REAVIVAMIENTO Y REFORMA SIN FIDELIDAD EN LOS DIEZMOS Y OFRENDAS - 2 CRÓNICAS 31



“Y mandó al pueblo… que dieran la porción correspondiente a los sacerdotes y levitas, para que se dedicaran a la ley de Jehová” (2 Crónicas 31:4).

Después del gran reavivamiento espiritual en tiempos de Ezequías, el rey comprendió que la restauración no podía quedarse solo en emociones, celebraciones o momentos de entusiasmo. Por eso reorganizó también el sistema de diezmos y ofrendas. Durante los años de idolatría y abandono espiritual bajo reyes anteriores, estas prácticas habían sido descuidadas, afectando directamente a sacerdotes y levitas, quienes dependían de ese sustento para dedicarse plenamente al ministerio. Ezequías entendió que la fidelidad espiritual también debía reflejarse en la administración de los recursos y en el sostenimiento de la obra de Dios. A continuación, tres lecciones a la luz del texto:
1. El verdadero reavivamiento produce obediencia práctica. La restauración espiritual del pueblo no quedó solo en cantos, sacrificios o emociones religiosas. El pueblo comenzó también a ordenar su vida en aspectos concretos como los diezmos y ofrendas. Cuando el corazón vuelve genuinamente a Dios, la fidelidad se expresa en todas las áreas de la vida, incluyendo cómo administramos y entregamos nuestros recursos.
2. Dios estableció que quienes ministran sean sostenidos dignamente. El propósito de las ofrendas y diezmos no era enriquecer personas, sino permitir que sacerdotes y levitas pudieran dedicarse plenamente al servicio espiritual del pueblo. Cuando el pueblo dejó de ser fiel, el ministerio sufrió necesidad. Ezequías comprendió que cuidar la obra de Dios también implicaba cuidar a quienes la sostenían diariamente. La fidelidad del pueblo fortalecía directamente el avance espiritual de la nación.
3. La fidelidad financiera refleja confianza y prioridad espiritual. En tiempos de apostasía, los diezmos y ofrendas suelen ser de las primeras cosas que se abandonan, porque revelan dónde está realmente el corazón. Ezequías sabía que un pueblo reconciliado con Dios debía también volver a honrarle con sus bienes. La fidelidad en este aspecto no es simplemente económica; es una expresión de dependencia, gratitud y reconocimiento de que todo proviene de Dios.
El reavivamiento verdadero no transforma solo las emociones; transforma las prioridades, las decisiones y la manera en que vivimos delante de Dios. Ezequías entendió que un pueblo restaurado debía también volver a ser fiel en el sostenimiento de la obra y del ministerio. Hoy, la fidelidad sigue siendo una evidencia visible de dónde está nuestro corazón. Porque al final, no se trata solo de decir que Dios es primero, sino de reflejarlo también en la manera en que administramos y entregamos lo que Él nos ha confiado.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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lunes, 4 de julio de 2016

Sermonario: Apocalipsis de Elías - Descargar


Si usted está leyendo esta carta de presentación, supongo que es alguien llamado por Dios a una misión especial. Nunca el interés por temas de Mayordomía Cristiana surge por casualidad. Siempre es fruto de una invitación personal de Dios para una entrega de toda la vida a su servicio. Y si usted será el predicador de la Semana de Mayordomía Cristiana, le pido que enfrente este desafío dentro de la debida perspectiva. Usted es un agente de Dios en el Gran Conflicto entre el bien y el mal. Y el tema de este año parece encajar perfectamente en esta perspectiva. Nuestro tiempo está terminando. El Señor Jesús está volviendo, y tal vez este año sea nuestra última oportunidad para realizar una Semana de Mayordomía, invitando a la iglesia a finalmente entregar todo para la finalización de la Obra. 
Entonces, además de utilizar las sugerencias de temas ofrecidos en este sermonario, hable también de su experiencia con Dios. Cuente cómo él lo ha llevado a hacer entregas, sacrificios y a practicar la abnegación para cumplir la misión que él le confió. Por último, jamás termine una Semana de Mayordomía Cristiana sin hacer un llamado claro y directo a entregas, incluyendo de diezmos y pactos. No es dinero lo que el Señor necesita. Somos nosotros los que necesitamos aprender a confiar más en él y a poner todo a su servicio, porque fue él mismo quien dijo: “Donde esté vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón”. 

El autor de la Semana de Mayordomía 2016, “El Apocalipsis de Elías”, es el pastor André Felipe da Costa Flores. Él trabaja actualmente como líder de Mayordomía Cristiana y Salud en Curitiba, en la Asociación Central Paranaense y está casado con Medi Cristina Adam da Costa Flores, con quien tiene dos hijas: Maria Eduarda, de 13 años, y Ana Carolina, de 5. Él comenzó su ministerio pastoral en 2008, como pastor distrital en la ciudad de Joinville, y ya trabajó como Departamental de Mayor- domía Cristiana en la Asociación Catarinense y la Asociación Central Paranaense. Se graduó en Teología en UNASP, Engenheiro Coelho.

¡Que el Señor lo utilice libremente al hablar de su gracia y sus planes para el futuro de todos! Feliz Semana de Mayordomía Cristiana Marcos Faiock Bomfim Mayordomía Cristiana/DSA Twitter: @PrMarcosBomfim Facebook: 

A continuación el SERMONARIO con los ocho temas:


Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
Ministerio Personal, Escuela Sabática y Evangelismo
MISIÓN PERUANA DEL SUR

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Amós 5: El triste final del formalismo religioso


¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿Para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas y no de luz (Am. 5:18). 

El libro de Amós fue escrito especialmente para amostar a Israel, el reino del norte, y es que a diferencia de las naciones extrangeras representadas por sus ciudades principales: Damasco, Gaza, Tiro, Edom, Amón y Moab que fueron juzgadas por atacar y hostigar al pueblo de Dios, y a Judá que fue amonestada por "menospreciar la ley de Jehová, y no guardar sus ordenanzas" (Am.2:4), ellos, O sea Israel es amonestada por su "injusticia, crueldad, incesto, disipación e idolatría".
Es decir, leía su Biblia, trataba de agradar a Dios pero a su manera. Tenían los templos más lindos, ricos y lujosos supuestamente a Jehová en Gilgal, Bet-el y Beerseba, pero eran centros idolátricos y lugares formalismo religioso. Por eso Dios dice: "Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me complaceré en vuestras asambleas...vuestros holocaustos, ofrendas, vuestros cantares, pues no escucharé las salmodias de tus instrumentos..." (Am. 5:22-23), Cultos, reuniones, música, conciertos, ofrendas, etc. Todas las manifestraciones religiosas por más buenas que sean no agradan a Dios y Él las "aborrece y abomina" si son solo manifestaciones externas y formalismo religioso para aplacar la conciencia por las constantes injusticias y atropellos que se realiza contra los más humildes y pobres.

El texto de hoy dice: "¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿Para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas y no de luz (Am. 5:18)". ¡Qué versículo más extraño! Los israelitas anhelaban el día de Jehová porque creían que ese día sería el fin de los conflictos contra sus enemigos, serían libertados, vivirían felices por siempre... eso era bueno, pero el problema era que ellos pensaban que así como estaban, así como vivían su religiosidad podrían heredar el reino de Dios. ¡Qué engaño! Es triste ser engañado, pero es más triste engañarse uno mismo. 

¿Y yo? ¿Y tú? ¿Anhelamos la venida de Jesús por segunda vez? ¿Quiseras que Jesús venga pronto? Si eres adventista o cristiano de seguro que la respuesta sería lógica y simple: SÍ. Es más, la pregunta estaría demás. Sería fuera de lugar. ¿Cómo no vamos a añorar ese acontecimiento? No estaríamos en la iglesia si no deseáramos eso. Pero, ¿crees que orás al cielo así como estás? ¿crees que el día de la venida de Jesús será un día de felicidad para tu vida así como estás? Por eso el profeta Amós dice: "Ay..", así como Juan el profeta en Apocalipsis también refiere los "Ayes" (Ap.11), antes de la venida de Jesús por segunda vez.

 Es triste ser engañado, pero es más triste engañarse uno mismo. Dios nos dice hoy "Buscadme y viviréis" (Am.5:4). Todas las advertencias que encontramos en la Biblia son para hacernos reflexionar y volver a los brazos de Dios de todo corazón, no solo de "boca" sino completamente. Vivir un cristianismo real y no solo formal. Jesús desea que estemos con Él por la eternidad, pero debemos "buscarlos" y buscarlo de todo corazón (Jer. 29:13).

Dios te bendiga!

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

miércoles, 3 de octubre de 2012

Lo mejor de lo mejor a Dios

Los sacrificios ofrecidos a Dios deben ser perfectos. (Dt. 17:1). 


Desde que el hombre hubiera pecado en el Edén, y por consecuencia el sacrificio de animales para cubrir la desnudez de Adán y Eva (Gn. 3:21) se efectuó como figura a lo que Cristo haría en la cruz del calvario 4000 años después aproximadamente, cada israelita sabía bien claro que todos los sacrificios eran sencillamente la prefiguración o anunciación del Mesías (Jn. 1:29).
Caín y Abel tenían conocimiento de ello, es por ello que Dios se desagradó de Caín cuando éste con atrevimiento ofreció "frutas y semillas" en vez de "ofrenda con sangre" (Gn. 4:4,5). Así todos los descendientes de Adán y Eva sabían que los sacrificios y ofrendas eran una sombra o tipos de lo que sería el Mesías en la cruz del calvario.

El verso de hoy es categórico, "los sacrificios a Dios deben ser perfectos". Este pedido se entiende si se tiene en cuenta que los sacrificios simbolizaban a Cristo (1 Ped. 1:19). Definitivamente, su valor real y literal tenía mayor fuerza antes que hoy. Cuando Jesús murió en la cruz del calvario por cada uno de nosotros a fin de que podamos ser redimidos del pecado, sencillamente abolió todo tipo de leyes ceremoniales pues ellas simbolizaban a él y a su muerte.

En la actualidad, como hijos de Dios debemos tener en cuenta el principio del pedido de Dios, es decir, que lo que le demos a Dios debe ser algo que no tenga "mal" o "fallas", no las sobras ni cosas corruptas sino que deben ser "perfectas", "especiales" y "dedicadas" solo para Dios. A Dios no debemos ir con las manos vacías, pero ello no indica ni insinúa a llevar "cualquier cosa", en preciso ir a Dios con lo mejor de nosotros para su servicio, proceder de manera contraria es simplemente mostrar desprecio por Él. No vayamos a Dios con lo que nos sobra, nos cuesta poco o nada. Vayamos a Dios con lo mejor de nosotros pues él nos pide lo que nos ha dado ya.

Hoy no llevamos sacrificios a Dios, pero llevamos ofrendas y diezmos, tesoros que recibimos de Él colocamos a su servicio. ¿Deberíamos considerar el principio de dar lo mejor a Dios? Pablo dice que cada uno de nosotros somos "sacrificio vivo" (Rom. 12:1) entonces, debemos presentarnos a Dios con lo mejor que somos y tenemos.

Vayamos a Dios como sacrificio perfecto, no porque seamos infalibles, sin manchas ni mal, sino porque nos pusimos en las manos de Dios para que Él nos haga aptos y nos aceptes por su Justicia en ofrenda agradable.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

martes, 2 de octubre de 2012

Dios no pide lo que no da

Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías; cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado(Dt. 16:16 y 17).

Dios no pide ni más ni menos de lo que ya nos ha dado. Es interesante notar la frase: “conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado” para que usted vea que incluso la misma ofrenda que cada individuo habría de traer a presentar delante de Dios era circunscrita dentro de la medida de lo que Dios le hubiere dado a cada uno. Es decir, que Dios es el que determina cuándo y cuánto habrá de darnos, y en consecuencia no espera más ni menos de nosotros que vivamos conformes a esa bendición suya otorgada a cada uno en lo particular.

Los versos de hoy son la conclusión de las tres fiestas del pueblo de Israel que tenían el propósito de hacerles recordar su orígenes, de dónde salieron y cómo los rescató Dios. En agradecimiento a las maravillas de Dios por cada uno de ellos, en cada fiesta, los israelitas debían presentarse delante de Dios sin las manos vacías, es decir con ofrendas. Ahora, as ofrendas que debían presentar a Dios debían ser en base a las bendiciones de Dios. Eso es lo que Dios pide, “conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado”. Comprender ésta verdad de oro es extraordinario, saber que Dios nos da todo, hasta lo que le pertenece.

No hay excusas para no darle a Dios lo que le corresponde. No hay motivos para presentarnos delante de Dios con las manos vacías. No es posible sencillamente porque Dios nos pide que ofrendemos (o diezmemos) no de lo que no tenemos, sino de lo que Él mismo nos ha dado.

Finalmente, alguno podría decir, pero en la actualidad ya no hay fiestas. No hay fiesta de la pascua, de las semanas y de los tabernáculos. Es cierto, éstas fiestas tuvieron su fin en la cruz del calvario con la muerte de Cristo por nuestros pecados. No obstante, cada uno de nosotros hoy vive una fiesta cada sábado, recordando también de dónde salimos y a dónde nos desea llevar Dios "para que vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da" (Dt. 16:20).

No hay motivos, razones ni excusas para presentarse delante de Dios con las manos vacías, Él nos bendice, y de ello debemos ser agradecidos, por eso, pero por sobre todo porque nos libertó y sacó de Egipto.



miércoles, 21 de octubre de 2009

EL SECRETO DE LA PROSPERIDAD

Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi Casa. Probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os abro las ventanas de los cielos y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Malaquías 3:10.¿Es el diezmo una parte de nuestros bienes que devolvemos a Dios? Si pensamos de esa manera, Dios no pasa de ser un cobrador de impuestos o un recaudador celestial. Para quienes aman a Jesús, el diezmo es un pacto entre Dios y el hombre, una alianza de amor y fidelidad.Cuando Dios creó al ser humano, lo colocó en el jardín del Edén y le dijo: "De todo árbol de huerto podrás comer; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás" (Génesis 2:16, 17).En otras palabras: "Yo soy el dueño de todo, pero como sé que necesitas de estas cosas para poder vivir, te las presto. Y como también sé que a medida que el tiempo pase correrás el riesgo de olvidarte de que yo soy el dueño de todo, por eso, para que te acuerdes siempre, vamos a establecer una alianza. Tú puedes usar todo, menos este árbol, porque el día en que toques en él, yo sabré que te estás adueñando de lo que es mío".Más tarde, cuando, por causa del pecado, Adán y Eva tuvieron que dejar el jardín, Dios sustituyó el árbol por el sagrado diezmo, y hoy dice al ser humano:"Todo lo que existe es mío. 'Mía es la plata y mío es el oro' (Hageo 2:8).Pero sé que en este mundo necesitas bienes materiales para poder vivir. Necesitas una casa, ropa, comida, dinero; por tanto, te doy fuerzas para conseguir todo eso. Pero también sé que cuando tengas todo, correrás el riesgo de olvidarte de que yo te presté todo. Entonces, para que nunca olvides que todo es mío, vas a devolverme el sagrado diezmo y vas a probarme en esto. Mientras me devuelvas el diezmo sabré que reconoces que yo soy el dueño, y si llegas a tener dificultades financieras o alguna cosa anda mal, todo lo que tienes que hacer es clamar a mí, porque yo soy el dueño, y como dueño tengo la obligación de resolver tu problema .'Derramaré bendiciones hasta que sobreabunden', 'reprenderé al devorador', 'serás tierra deseable' (ver Malaquías 3:10-12)."Pero si no me devuelves el diezmo, estarás rechazando el pacto de fidelidad que hicimos. Estarás haciéndote dueño de lo que es mío, y si llegan dificultades tendrás que resolverlas solo, porque te apoderaste de lo mío, sacándome de tu vida voluntariamente".Por eso, el diezmo es mucho más que la décima parte de los bienes que devolvemos a Dios: es un pacto de fidelidad, una alianza que nos recuerda quién es el dueño. Y si aceptamos que Dios es el dueño de todo lo que tenemos, es también dueño de las dificultades financieras que puedan aparecer, y dueño de la falta de recursos para el sustento; en fin, es dueño de todo, y como tal es el responsable de hacer desaparecer los problemas o damos fuerza e inteligencia para pasar por ellos sin lastimarnos.
Pr. Alejandro Bullón
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