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martes, 24 de septiembre de 2024

LA CURA PARA LA ANSIEDAD - LUCAS 12:22-31



Según el Instituto Nacional Mental, “la ansiedad es un sentimiento de miedo, temor e inquietud. Puede hacer que sude, se sienta inquieto y tenso, y tener palpitaciones”, y es bien conocido que este mal es catalogado como una de las enfermedades más grandes y peligrosas de este tiempo, a tal punto que es considerado como una pandemia mundial que ha quitado la vida de millones de personas.


Pero, ¿qué es la ansiedad en simples palabras? La ansiedad es el temor al futuro, o el dolor por la incertidumbre al mañana. ¿Qué será de mí? ¿Cómo pagaré las deudas? ¿Cómo podré salir de este problema? ¿Qué será de mis hijos? ¿Con quién me casaré? ¿Seré feliz más adelante? ¿Qué comeré? ¿Qué vestiré?


De manera extraordinaria, la ansiedad o el temor por el mañana, no es una pandemia nueva ni mucho menos moderna, y en menor o mayor grado, Jesús podía ver en los rostros de los oyentes de sus tiempos y de todos los tiempos que era necesario decirles: “No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido” (Lucas 12:22, 33).


En estos dos versos Jesús nos dice que NO DEBEMOS AFANARNOS, PREOCUPARNOS por las cosas cotidianas. Pero un detalle más grande y sorprendente es que estas palabras en el texto original griego, están en modo IMPERATIVO y PROHIBITIVO, es decir, Jesús está mandándonos a NO PREOCUPARNOS NI AFANARNOS. En otras palabras Jesús diría: ¡Prohibido preocuparse! 


Y tú puedes decir, ¿cómo no voy a estar preocupado si tengo deudas? ¿Cómo no voy a estar ansioso si no tengo un futuro seguro? Y podríamos poner más ejemplos, mas Jesús responde: 


“Dios alimenta a las aves” (v.24).

“Dios viste a las flores” (v.28).

“Dios sabe lo que necesitas” (v.30).


La gente que no conoce a Dios, los que no confían en Dios, podrían preocuparse porque no saben que Dios los ama y les puede ayudar, pero los hijos de Dios, no. 


¿Qué debemos hacer entonces para que Dios supla nuestras necesidades y nos de un futuro con esperanza?


“BUSCAR A DIOS EN PRIMER LUGAR” (v.31).


Mientras tengamos vida, hay oportunidad. Cada día, cada mañana al despertar a un nuevo día, dale gracias a Dios porque esto es sinónimo de Dios diciéndote: “TRANQUILO HIJO O HIJA, YO ESTOY AL CONTROL, confía en MÍ. SOLO BÚSCAME, CONFÍA EN MÍ…”.


Feliz día.


Pr. Heyssen Cordero Maraví 


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#MensajesDeEsperanza #PrimeroDios #rpSp

martes, 10 de noviembre de 2015

SOLO LOS LIBRES PUEDEN COMER SEGÚN LA BIBLIA - Levítico 11


"Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo" (Lev.11:45).

En Egipto, los Israelitas, comían de todo. La razón era sencilla, eran esclavos, y los esclavos no comen lo que quieren sino lo que sus amos desean. Los esclavos no podían elegir su comida, le guste o no, le haga daño o no, si el amo quería, los esclavos simplemente debían obedecer.
Sin embargo, no todo lo que Dios creó servía para comer. El plan original de Dios era que sus hijos, tal como Adán y Eva en el Edén, coman frutos, verduras y granos (Gn.1:29). No obstante, la Biblia enseña que después del diluvio Dios dio licencia de comer animales porque no había alimento suficiente en la tierra a causa de la inundación. Es por ello que en adelante se puede notar a los hijos de Dios comiendo carne, pero no cualquier carne, sino las permitidas por Dios, y desechando toda carne inmunda.
En su llegada a Egipto, y su vida como esclavos los israelitas olvidaron los principios de salud diseñados por Dios, y aunque hubieran querido cambiar su estilo de vida y alimentación, no habrían podido porque ellos eran esclavos y los esclavos no escogen su alimento. La alimentación de los israelitas era diseñada ahora por ellos egipcios. Los egipcios (sus amos) escogían qué comer y no comer.
El capítulo hoy presenta una lista de alimentos que Dios permite comer al pueblo de Israel y otra que no debe comer ni tocar, todo ello por asuntos de salubridad. Y es que Dios como nuestro creador sabe lo que es mejor para nosotros y lo que nos hace daño. Pero no sólo por asuntos de salud sino que el verso que estamos meditando habla de santidad, de santificación; es decir de algo más especial, más delicado.
Dios es Santo y quiere que sus hijos sean santos hasta en la alimentación. Esto es por salud, sí, pero también lo es por relacionamiento con Dios, porque somos templo del Espíritu Santo (1Cor.3:16, 17). Y la explicación más lógica es porque si tú eres libre, si tú saliste de Egipto por mano de Dios ya no puedes comer lo que en Egipto comías. En Egipto comías por tu vida de esclavo, ahora eres libre, Dios te libertó para que seas santo, separado por Dios para un uso santo, una vida santa. Santos no porque no vayamos a pecar ni hayamos pecado jamás, sino porque decidimos vivir para y con Dios.
Sí tú aún no eres capaz de dejar alimentos que Dios no aprueba, es porque aún no eres libre, y si no eres libre, eres esclavo, y si eres esclavo haces caso a tu amo. Satanás el enemigo de Dios quiere que tú seas enfermo, que no tengas salud y que vivas lejos de la presencia divina. No hay que darle lugar. Recuerda que sólo los que han sido liberados por Dios de Egipto pueden tener una alimentación como Dios nos muestran en su Palabra.
Hoy es un buen día, a Dios le importa tu salud y tu vida. Si has sido libertado de Egipto, si has abandonado la vida de esclavos, comerás y vivirás de manera santa, para Dios.
Buen día!

domingo, 11 de enero de 2015

Juan 2: ¿Qué hacer cuando falta "vino"?


El "vino" en la Biblia significa: Felicidad, Alegría, Consuelo, Medicina y Prosperidad. Un día Jesús fue invitado especial de un matrimonio y trágicamente en medio de la fiesta faltó vino. Te imaginas un matrimonio sin vino? En la actualidad hay muchos matrimonios que están en problemas porque no tienen vino, se les acabó el vino, se les acabó la felicidad por una enfermedad, se les acabó el dinero por el trabajo perdido, no tienen consuelo y van por la vida enfermas. Éstas familias no necesitan seguir así, no necesitan seguir sufriendo y esperando tomar "agua" insípida. Sólo tienen que INVITAR A JESUS Y HACER TODO LO QUE PIDE para tener el mejor VINO y en abundancia. Recuerda que el milagro de Dios sobre tu familia viene después de tu obediencia. Feliz sábado!
Reflexión basada en Juan 2:1-11. ‪#‎rpsp‬

viernes, 30 de agosto de 2013

Las profecías del fin y el mensaje de salud



A medida que vamos llegando al cumplimiento de todas las profecías apocalípticas que están en la Santa Biblia, Dios nos da un mensaje de advertencia con respecto a la  dura batalla que la Iglesia tendrá contras las fuerzas espirituales del mal, representadas por la “bestia” y su “imagen” (Apoc. 13, 14; 6-12; ver Elena G. White, Primeros Escritos, p. 258 y 261).
El libro Testimonios para los ministros dice: “Cuando los libros de Daniel y Apocalipsis sean mejor entendidos, los creyentes tendrán una experiencia religiosa completamente distinta. Recibirán tales vislumbres de los portales abiertos del cielo que se les grabará en la mente y el corazón el carácter que todos deben desarrollar a fin de comprender la bendición que será la recompensa de los de corazón puro” (p. 114).
Pero esa comprensión de la Palabra de Dios, y especialmente la de los libros citados anteriormente, viene acompañada de un cuidado de cada estudiante. La escritora continúa: 
 “Los que investigan esa Palabra, deben mantener su mente clara. Nunca deben complacer el apetito pervertido al comer o beber.
Si lo hacen, el cerebro estará confundido; serán incapaces de soportar el esfuerzo que exige cavar profundamente para encontrar el significado de aquellas cosas que se relacionan con las escenas finales de la historia de la tierra” (Ibíd.)
De esta manera, nuestro Padre celestial, en su misericordia para con su pueblo fiel a los mandamientos y a la fe de Jesús, también nos da un mensaje maravilloso adicional para que podamos entender y soportar los últimos eventos. Además, ese mismo mensaje nos ayuda a estar preparados para el encuentro con el Señor en las nubes del cielo. Este mensaje se relaciona con el apoyo moral y espiritual de cada uno.
El mensaje al que me refiero es el mensaje de salud. Existe una increíble relación entre nuestro cuerpo, nuestra mente y las facultades espirituales. Cuando aceptamos por fe lo que Dios reveló a sus siervos los profetas, sin duda estaremos más aptos para vencer las estrategias del enemigo en el combate final, y desarrollaremos un carácter semejante al de Cristo.
Como si eso fuera poco, el mensaje de salud va unido a la verdadera adoración al Creador, una comunión más profunda con él, una vida con más calidad y longevidad; una vida plena. Jesús dijo: “yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).
A medida que la Palabra de Dios se cumple, que cada uno pueda decirse y decir a otros “[…] prepárate para venir al encuentro de tu Dios, oh Israel” (Amós 4.12).

Pr. João Luiz Marcon
Distrital de Castelo do Rei - UNoB

miércoles, 15 de septiembre de 2010

EL "CUERPO" DE CRISTO



“De manera que sin un miembro padece, todos los miembros se conduelen con él. Y si un miembro es honrado, todos los miembros se gozan con él” (1 Cor.12:26).



No importa el peso o la talla de la persona, lo que es cierto es que si una pequeña parte de su cuerpo adolece de algún malestar, provocará un malestar general del cuerpo. Esto es interesante porque Dios nos creó seres integrales, es decir, completos. Somos, físicos, psicológicos, sociales y espirituales. Sin adolecemos de algún malestar en cualquier aspecto definitivamente estaremos enfermos.


Pero, ¿te has dado cuenta que en el aspecto físico, esto es más real? Por ejemplo, si te duele un diente, eso causará que no puedas actuar como debe ser. Y eso que el diente es aparentemente pequeño y sin importancia.


La iglesia de Dios está llena de seres vivos, seres débiles, mortales, sencillos. Es por ello que Dios compara a su iglesia con un cuerpo humano, para hacernos entender que cada uno de nosotros somos miembros de ese cuerpo. Así, si un miembro de la iglesia está pasando por malos momentos, entonces, la iglesia, todos nosotros también lo sentiremos así.


Es más, nosotros nos llamamos “hermanos”, ¿por qué? ¿Porque compartimos una misma fe únicamente? No, porque somos hijos de Dios, porque pertenecemos al mismo cuerpo, porque somos hermanos en la fe, pues creemos que nuestro Padre es Dios.


Hoy, puedes demostrar que te unes al dolor del hermano de tu iglesia, que lleva un mar de lágrimas y nadie lo advierte. No des lo que te sobre, da lo que crees que le puede servir y ayudar en este momento difícil. Recuerda, que el mañana no es seguro, mañana me puede tocar a mí.



Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

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