jueves, 28 de mayo de 2026

CUANDO LA OBRA AVANZA, EL ENEMIGO SE OPONE - ESDRAS 4



“Entonces cesó la obra de la casa de Dios… y quedó suspendida hasta el año segundo del reinado de Darío rey de Persia” (Esdras 4:24).

Esdras 4 muestra uno de los capítulos más difíciles del regreso del exilio. Cuando los enemigos de Judá vieron que los judíos comenzaban a reconstruir el templo, primero intentaron mezclarse con ellos aparentando buenas intenciones. Estos habitantes eran principalmente samaritanos y otros pueblos mezclados que habían surgido después de las deportaciones asirias. Sin embargo, al ser rechazados por Zorobabel y los líderes judíos, comenzaron una campaña sistemática de oposición política y acusaciones.
El texto menciona varios reyes persas porque la oposición duró muchos años. Primero hubo acusaciones en tiempos de Ciro, luego durante el reinado de Asuero (probablemente Jerjes I), y más adelante durante Artajerjes, cuando hombres como Rehum y Simsay enviaron cartas acusando a Jerusalén de ser una ciudad rebelde. Finalmente, la obra quedó oficialmente detenida hasta el segundo año del rey Darío I.
La paralización principal de la reconstrucción del templo duró aproximadamente entre 14 y 16 años. Durante ese tiempo, el pueblo comenzó a enfocarse más en sus propias casas, negocios y estabilidad personal mientras el templo permanecía abandonado. Precisamente por eso Dios levantó después a los profetas Hageo y Zacarías para confrontar espiritualmente al pueblo y llamarlo nuevamente a priorizar la casa de Dios. A continuación tres lecciones a la luz del texto:
1. Cuando la obra de Dios avanza, la oposición también aparece. El enemigo no reaccionó cuando Jerusalén estaba en ruinas, pero sí cuando el pueblo comenzó a reconstruir. Esto revela un principio espiritual importante: Satanás suele intensificar la oposición cuando Dios empieza a restaurar vidas, iglesias o ministerios. Muchas veces la resistencia es señal de que algo importante está avanzando espiritualmente.
2. El cansancio y la distracción pueden detener más la obra que la persecución externa. Aunque hubo oposición política real, el pueblo también comenzó a desanimarse y a enfocarse más en sus asuntos personales. Poco a poco la prioridad espiritual fue desplazada. El enemigo no siempre destruye la fe de manera frontal; muchas veces la debilita mediante desánimo, comodidad o distracciones.
3. Dios puede permitir pausas, pero no abandona sus propósitos. La obra se detuvo varios años, pero no fue cancelada definitivamente. Dios seguía gobernando la historia y levantaría nuevamente profetas y líderes para reactivar la reconstrucción. A veces los planes de Dios parecen retrasarse desde la perspectiva humana, pero Él nunca pierde el control de su propósito.
Esdras 4 nos recuerda que toda obra espiritual enfrentará oposición. El enemigo intenta sembrar miedo, cansancio y distracción para que el pueblo deje de construir aquello que Dios comenzó. Pero también enseña que las pausas no significan abandono divino. Aunque la obra se detuvo por años, Dios seguía obrando detrás de escena y preparaba el momento para reiniciarla. Hoy, muchos pueden sentirse desanimados porque ciertas promesas parecen demorarse o porque la oposición es constante. Pero al final, no es la resistencia del enemigo la que define el futuro de la obra de Dios, sino la fidelidad del Señor que siempre termina cumpliendo sus propósitos.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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ADORANDO EN MEDIO RUINAS - ESDRAS 3



“Y cantaban, alabando y dando gracias a Jehová…” (Esdras 3:11).

Esdras 3 describe uno de los momentos más emotivos del regreso del exilio. El pueblo había vuelto a Jerusalén y lo primero que hizo no fue construir casas ni fortalecer murallas, sino restaurar el altar y reiniciar los sacrificios diarios de la mañana y de la tarde. Esto era profundamente significativo: aunque el templo todavía estaba destruido, el pueblo entendía que la adoración no podía esperar. La comunión con Dios debía volver antes que cualquier otra cosa.
El texto también menciona que tenían miedo “de los pueblos de las tierras” (v.3). Esto se refiere a las naciones y grupos que habitaban alrededor de Judá después del exilio: samaritanos, descendientes de pueblos mezclados y otras poblaciones hostiles que veían con sospecha el regreso judío. Jerusalén todavía estaba vulnerable, sin murallas ni protección militar. En medio de ese temor, levantar el altar era una declaración de fe: confiaban más en la protección de Dios que en su propia fuerza.
Después comenzaron a colocar los cimientos del templo. Mientras los levitas cantaban y alababan, ocurrió algo profundamente humano: los ancianos lloraban mientras otros gritaban de alegría. ¿Por qué lloraban? Porque ellos sí habían conocido el templo de Salomón antes de la deportación. Si el exilio duró alrededor de 70 años, algunos de esos ancianos probablemente habían sido niños o jóvenes cuando Nabucodonosor destruyó Jerusalén. Ahora, décadas después, al ver los modestos cimientos del nuevo templo, recordaban la gloria perdida del antiguo santuario. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. La verdadera restauración espiritual comienza con la adoración, aun en medio de las ruinas. El pueblo todavía no tenía templo terminado ni estabilidad política, pero volvió a ofrecer sacrificios diariamente. Esto enseña que la adoración no depende de circunstancias perfectas. Muchas veces Dios comienza a restaurar una vida cuando, aun en medio del dolor o la incertidumbre, el corazón vuelve nuevamente a buscarle.
2. El temor humano puede ser vencido cuando Dios vuelve a ocupar el centro. El pueblo tenía miedo de sus enemigos, y con razón. Pero en vez de paralizarse, levantaron un altar. La adoración se convirtió en una declaración de confianza. Cuando Dios ocupa nuevamente el centro de la vida, el miedo no desaparece mágicamente, pero deja de gobernar las decisiones.
3. Hay lágrimas que nacen tanto del dolor como de la esperanza. Los ancianos lloraban porque recordaban lo perdido, mientras otros celebraban lo que Dios estaba comenzando a hacer. Ambas emociones convivían al mismo tiempo. Y eso es profundamente humano y espiritual. A veces Dios restaura lentamente, y el nuevo comienzo puede parecer pequeño comparado con el pasado. Pero aun así, Dios sigue obrando. El cronista probablemente quiere enseñar que no debemos despreciar los nuevos comienzos aunque parezcan modestos frente a glorias pasadas.
Esdras 3 nos recuerda que Dios puede levantar esperanza incluso en medio de las ruinas. Algunos lloraban por lo que perdieron; otros celebraban lo que Dios estaba reconstruyendo. Y ambos sentimientos eran reales. Hoy, muchas veces miramos nuestro pasado y pensamos que nunca volveremos a experimentar algo tan glorioso como antes, pero Dios sigue trabajando aun desde pequeños comienzos. Porque al final, no se trata de comparar constantemente lo que fue con lo que es, sino de reconocer que Dios todavía sigue edificando, restaurando y guiando a su pueblo hacia adelante.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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RUMBO A CASA, ¿ESTÁS LISTO PARA IR A LA NUEVA JERUSALÉN? - ESDRAS 2



“Estos son los hijos de la provincia que subieron del cautiverio, de aquellos que Nabucodonosor rey de Babilonia había llevado cautivos a Babilonia, y que volvieron a Jerusalén y a Judá, cada uno a su ciudad” (Esdras 2:1).

Esdras 2 presenta la larga lista de los judíos que regresaron del exilio babilónico bajo el liderazgo de Zorobabel y Jesúa. Los deportados regresaban principalmente desde Babilonia y otras regiones del imperio persa donde habían sido establecidos después de las deportaciones hechas por Nabucodonosor. Habían vivido lejos de Jerusalén aproximadamente 70 años, en tierras extranjeras, rodeados de cultura pagana y separados de su templo. Ahora, movidos por el decreto de Ciro y por la promesa de Dios, emprenden el regreso hacia Judá.
El total registrado fue de 42,360 personas, además de siervos, cantores y animales (Esdras 2:64-67). No era una multitud inmensa para un pueblo entero; de hecho, muchos judíos decidieron quedarse cómodamente en Babilonia. Solo un remanente estuvo dispuesto a dejar estabilidad, propiedades y seguridad para regresar a una tierra destruida y comenzar nuevamente.
Es notable que la lista dedica mucha atención a sacerdotes, levitas, cantores, porteros y servidores del templo. Esto no es casual. El cronista quiere dejar claro que el regreso no era simplemente político o nacionalista; el centro de la restauración era la adoración a Dios. Sin templo, sacerdocio y servicio espiritual, Jerusalén no tendría verdadero significado como pueblo del pacto. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. No todos los que podían volver decidieron regresar. Muchos judíos permanecieron cómodamente en Babilonia. Volver significaba sacrificio, incertidumbre y trabajo duro. Esto revela que no todos responden igual al llamado de Dios. Siempre existe un remanente dispuesto a salir de la comodidad para caminar hacia las promesas divinas.
2. La restauración espiritual requiere volver a colocar a Dios en el centro. La importancia dada a sacerdotes, levitas y servidores del templo muestra que el objetivo principal no era solamente reconstruir ciudades, sino restaurar la adoración. El pueblo podía recuperar tierra, pero sin comunión con Dios seguiría espiritualmente vacío.
3. El regreso a Jerusalén apunta espiritualmente al regreso final del pueblo de Dios. Sí, existe un hermoso paralelismo espiritual. Así como aquellos exiliados dejaron Babilonia para volver a la tierra prometida, la Biblia presenta al pueblo de Dios caminando hacia la Canaán celestial. Y así como hubo registros de quienes regresaron, también la Escritura habla del libro de la vida y de aquellos cuyos nombres permanecerán delante de Dios. No bastaba con ser descendiente de Israel; había que decidir responder al llamado y emprender el camino de regreso.
Esdras 2 parece solo una lista de nombres, pero en realidad es el registro de personas que creyeron que las promesas de Dios todavía valían la pena. Dejaron comodidad, seguridad y estabilidad para volver a la ciudad de Dios y reconstruir lo que estaba destruido. Hoy, Dios sigue llamando personas a salir de la “Babilonia” espiritual y caminar hacia la patria eterna. Porque al final, no se trata solo de estar cerca del pueblo de Dios, sino de decidir responder personalmente al llamado y permanecer entre aquellos cuyos nombres están registrados delante del Señor.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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DIOS SIEMPRE CUMPLE SUS PROMESAS - ESDRAS 1



“Para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías…” (Esdras 1:1).

El libro de Esdras marca el inicio de una nueva etapa para el pueblo de Dios después del exilio en Babilonia. Cronológicamente, es la continuación directa de 2 Crónicas, tanto que sus primeros versículos repiten prácticamente las últimas palabras del libro anterior. Esdras fue sacerdote y escriba experto en la Ley de Dios, usado por el Señor para guiar espiritual e intelectualmente al pueblo restaurado. El libro fue escrito principalmente para los judíos que regresaron del exilio, con el propósito de recordarles que Dios seguía siendo fiel a su pacto y que la restauración espiritual debía ser el centro de la nueva etapa nacional. El tema principal del libro es precisamente la restauración: del pueblo, del templo, de la adoración y de la fidelidad a la Palabra de Dios.
El libro comienza mostrando algo extraordinario: Dios mueve el corazón de Ciro, rey de Persia, para permitir el regreso de los judíos a Jerusalén y la reconstrucción del templo. Esto no fue casualidad política; era el cumplimiento directo de las profecías de Jeremías sobre los 70 años de cautiverio (Jeremías 25:11-12; 29:10) y también de la impresionante profecía de Isaías, quien incluso mencionó por nombre a Ciro muchos años antes de su nacimiento (Isaías 44:28; 45:1). El mensaje es poderoso: Dios gobierna la historia y cumple exactamente lo que promete. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. Dios sigue obrando aun cuando parece que todo terminó. Después de la destrucción de Jerusalén y el exilio, parecía que la historia del pueblo de Dios había llegado a su fin. Sin embargo, Esdras comienza mostrando que Dios todavía estaba guiando los acontecimientos. El exilio no canceló las promesas divinas. Aun en los momentos más oscuros, Dios sigue trabajando silenciosamente para cumplir su propósito.
2. La restauración espiritual comienza cuando el pueblo vuelve a la Palabra de Dios. El papel de Esdras como escriba y maestro de la Ley muestra que la restauración no consistía solo en regresar físicamente a Jerusalén. El verdadero desafío era reconstruir la relación del pueblo con Dios. No bastaba levantar muros o templos; era necesario volver a obedecer la Palabra.
3. Dios puede mover incluso a reyes y naciones para cumplir su voluntad. Ciro era un rey pagano, pero Dios dirigió su corazón para favorecer a su pueblo. Esto revela la soberanía divina sobre la historia humana. Los imperios parecen gobernar el mundo, pero finalmente es Dios quien dirige el curso de los acontecimientos para cumplir sus promesas.
El libro de Esdras comienza recordando que Dios nunca olvida lo que promete. Aunque el pueblo pasó años en exilio y disciplina, llegó el momento exacto en que Dios abrió nuevamente el camino de regreso. Hoy, muchas veces las circunstancias parecen definitivas, pero Dios sigue obrando más allá de lo que podemos ver. Porque al final, no son los imperios, las crisis ni el tiempo los que tienen la última palabra, sino el Dios fiel que siempre cumple sus promesas.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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EL TRISTE FINAL DE JUDÁ Y LA MISERICORDIA DE DIOS - 2 CRÓNICAS 36



“Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios… hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio” (2 Crónicas 36:16).

El último capítulo de 2 Crónicas presenta el triste desenlace del reino de Judá. Israel, el reino del norte, ya había desaparecido siglos antes bajo Asiria; ahora Judá también camina hacia su final. El cronista resume rápidamente los últimos reyes antes de la caída de Jerusalén:
* Joacaz — hijo de Josías — reinó 3 meses.
* Joacim — otro hijo de Josías — reinó 11 años.
* Joaquín (Jeconías) — hijo de Joacim — reinó 3 meses y 10 días.
* Sedequías — hijo de Josías y tío de Joaquín — reinó 11 años y fue el último rey de Judá.
Todos ellos, en distinta medida, hicieron lo malo delante de Dios y endurecieron su corazón frente a las advertencias proféticas, especialmente las de Jeremías. Tres de ellos fueron hijos de Josías el rey reformador, y aún así fueron corruptos. Una vez más vemos que los padres influyen pero no determinan el futuro, cada uno elige.
Como consecuencia, Babilonia invadió Jerusalén, saqueó el templo, destruyó sus muros, quemó la ciudad y deportó al pueblo. Sin embargo, el libro no termina solo con destrucción; concluye con esperanza: el edicto de Ciro permitiendo el regreso del pueblo a Jerusalén en cumplimiento de la profecía de Jeremías sobre los 70 años de cautiverio. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. El rechazo persistente de la voz de Dios endurece el corazón hasta producir ruina. El problema principal de Judá no fue militar ni político, sino espiritual. Dios envió profetas repetidamente porque tenía misericordia del pueblo, pero ellos despreciaron sus mensajes. El pecado continuo produce insensibilidad espiritual. Cuando una persona constantemente ignora la voz de Dios, llega un momento en que las consecuencias se vuelven inevitables.
2. Ningún privilegio espiritual garantiza permanencia sin obediencia. Judá tenía el templo, los sacerdotes, la ley y la descendencia davídica, pero aun así cayó. El cronista deja claro que los símbolos religiosos no sustituyen la fidelidad genuina. Un pueblo puede conservar estructuras espirituales mientras su corazón ya se ha alejado de Dios.
3. Aun después del juicio, Dios sigue dejando una puerta abierta para la restauración. Aunque el libro termina con destrucción y exilio, también termina con el decreto de Ciro permitiendo el regreso. Eso revela el carácter de Dios: incluso después de la disciplina, sigue ofreciendo esperanza. El juicio no fue el final absoluto del pueblo; la gracia de Dios todavía estaba obrando para restaurarlo.
2 Crónicas termina con lágrimas, ruinas y exilio, mostrando cuán lejos puede llegar un pueblo que persistentemente rechaza la voz de Dios. Reyes, sacerdotes y pueblo tuvieron múltiples oportunidades para volver, pero endurecieron su corazón. Sin embargo, aun en medio del juicio, Dios dejó encendida una esperanza a través del decreto de Ciro. Porque el Dios que disciplina también restaura. Y esa sigue siendo una de las mayores lecciones de la historia bíblica: mientras haya disposición para volver a Dios, todavía existe esperanza de restauración. Hoy, el llamado sigue siendo el mismo: no endurecer el corazón cuando Dios habla, corrige o llama al arrepentimiento. Porque al final, no se trata solo de cómo empieza una historia espiritual, sino de si permanecemos sensibles a la voz de Dios hasta el final.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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UNA VIDA FIEL ES UN DÍA A LA VEZ - 2 CRÓNICAS 35



“Josías no se retiró, sino que se disfrazó para darle batalla… y no atendió a las palabras de Necao, que eran de boca de Dios” (2 Crónicas 35:22).

Josías fue rey de Judá, no de Israel, y es recordado como el gran reformador espiritual del reino del sur. Restauró el templo, destruyó la idolatría, volvió a centrar al pueblo en la Ley de Dios y celebró la Pascua como no se hacía desde los días de Samuel (2 Crónicas 35:18). La Pascua era mucho más que una fiesta nacional: recordaba la liberación de Egipto, la sangre del cordero y la fidelidad salvadora de Dios hacia su pueblo. Era una celebración de redención, pacto y restauración espiritual. Sin embargo, el final de Josías resulta desconcertante. Cuando Necao, rey de Egipto, subía para ayudar a los asirios contra Babilonia —probablemente en la región de Carquemis—, le pidió a Josías que no interfiriera, afirmando incluso que Dios lo había enviado con rapidez a esa campaña. Sorprendentemente, el cronista dice que aquellas palabras eran “de boca de Dios”, pero Josías no escuchó y murió en batalla en Meguido. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. Una vida de fidelidad no elimina la necesidad de seguir escuchando a Dios continuamente. Josías había hecho reformas extraordinarias y llevado al pueblo nuevamente hacia Dios. Sin embargo, en este episodio actuó sin discernir correctamente la voluntad divina. El pasado espiritual, por más brillante que sea, no reemplaza la necesidad de dependencia diaria. Nadie puede vivir solo de experiencias espirituales anteriores.
2. Dios puede hablar incluso a través de instrumentos inesperados. Resulta impactante que Dios usara a un rey pagano como Necao para transmitir una advertencia. Pero la Escritura muestra repetidamente que Dios es soberano sobre todas las naciones y puede usar incluso a personas fuera del pueblo del pacto para cumplir sus propósitos. El problema no fue que Dios no hablara, sino que Josías no discernió ni escuchó.
3. El orgullo o la autosuficiencia pueden nublar aun a personas espirituales. El texto no explica completamente la motivación de Josías, pero sí deja claro que insistió en entrar en una batalla que Dios no le había mandado pelear. Tal vez fue exceso de confianza, impulso político o una percepción equivocada de su papel. Lo cierto es que incluso personas fieles pueden equivocarse cuando dejan de depender humildemente de Dios en cada decisión.
Josías dejó uno de los legados espirituales más grandes de Judá, pero su historia también recuerda que nadie está exento de cometer errores cuando deja de escuchar cuidadosamente la voz de Dios. La fidelidad del ayer no garantiza automáticamente discernimiento para hoy. Por eso, el llamado no es solo a tener un buen pasado espiritual, sino a mantener un corazón humilde y sensible diariamente delante del Señor. Porque al final, no se trata solo de cuánto hemos hecho para Dios, sino de si seguimos escuchando su voz en cada paso del camino.
Feliz día.
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EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS - 2 CRÓNICAS 34



“Y hacía lo recto ante los ojos de Jehová… sin apartarse a la derecha ni a la izquierda” (2 Crónicas 34:2).

Después del breve y corrupto reinado de Amón, aparece Josías como una de las mayores sorpresas espirituales de la historia de Judá. Humanamente, nada hacía pensar que sería un rey fiel. Su padre había hecho lo malo delante de Dios y murió tempranamente en medio de conspiraciones y violencia. Entonces surge una pregunta inevitable: ¿cómo pudo un niño criado en ese contexto llegar a ser uno de los reyes más piadosos? Aunque el texto no detalla completamente quiénes influyeron en su infancia, es evidente que Dios preservó personas fieles alrededor suyo —sacerdotes, escribas y consejeros piadosos— y, sobre todo, el descubrimiento posterior del Libro de la Ley transformó profundamente su vida y su reinado. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. El pasado familiar no limita lo que Dios puede hacer en una persona. Josías demuestra nuevamente que un hijo no está condenado a repetir la historia espiritual de sus padres. Aunque creció en un ambiente marcado por idolatría y corrupción, eligió buscar a Dios desde joven. Esto revela que la gracia de Dios puede abrir caminos nuevos aun cuando el entorno parezca espiritualmente arruinado.
2. La Palabra de Dios tiene poder para despertar, confrontar y transformar. Cuando el Libro de la Ley fue hallado y leído delante de Josías, el rey se quebrantó profundamente. Entendió cuánto se había alejado el pueblo de Dios y comenzó una reforma radical. El texto muestra que la Palabra no es solamente información religiosa; tiene poder para revelar el pecado, producir arrepentimiento y conducir a cambios reales. Una nación comenzó a cambiar porque un rey decidió tomar en serio la Escritura.
3. La fidelidad puede comenzar aun desde la juventud cuando el corazón es sensible a Dios. Josías empezó a buscar a Dios siendo muy joven. Esto es extraordinario considerando el contexto en el que creció. El cronista probablemente quiere mostrar al pueblo postexílico que la verdadera esperanza de una generación no está solo en estructuras o tradición, sino en corazones jóvenes dispuestos a escuchar la voz de Dios y obedecerla.
La vida de Josías demuestra que Dios puede levantar fidelidad incluso en medio de las peores influencias. Un padre corrupto no impidió que un hijo buscara sinceramente al Señor. Y cuando la Palabra de Dios llegó a su corazón, produjo una transformación tan profunda que alcanzó a toda la nación. Hoy, muchos creen que el pasado define el futuro, pero Dios sigue demostrando que su Palabra tiene poder para romper ciclos, restaurar vidas y levantar personas fieles aun en los contextos más difíciles. Porque al final, no se trata solo de dónde venimos, sino de qué hacemos cuando la voz de Dios llega a nuestro corazón.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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