domingo, 16 de agosto de 2026

¿SIENTES QUE DIOS NO ACTÚA EN MEDIO DE TORMENTAS? - SALMO 10



“¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?” (Salmo 10:1).

En algunas versiones antiguas de la Biblia, el Salmo 10 aparece unido al Salmo 9. Esto se debe, entre otras razones, a que el Salmo 10 no tiene un título propio y a que existe una estrecha relación temática y literaria entre ambos salmos. Sin embargo, muchos estudiosos consideran que el Salmo 10 constituye una composición independiente, pues desarrolla un tema particular: el lamento ante la aparente prosperidad de los impíos y la aparente ausencia de Dios, acompañado por la confianza en que Dios finalmente hará justicia.


Martín Lutero afirmó que ningún salmo describe mejor “la mente, los modales, las obras, las palabras, los sentimientos y el destino de los impíos con tanta propiedad, plenitud y luz” como este salmo. El Salmo 10 nos lleva a una pregunta que muchas veces también nosotros nos hacemos: ¿por qué parece que Dios guarda silencio cuando los malos prosperan y los justos sufren? A continuación, tres lecciones a la luz del texto bíblico:


1. ¿Por qué parece que Dios se aleja cuando estamos en tribulación? (v. 1-4). El salmista comienza con una pregunta difícil: “¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?” (v. 1). No significa que Dios realmente haya abandonado al salmista. Es la expresión sincera de alguien que, en medio de la angustia, no logra percibir la presencia ni la intervención de Dios. Es natural que, en medio de la tormenta, sintamos que Dios guarda silencio. Las “fuertes lluvias” de la vida muchas veces nublan nuestra visión y nos impiden reconocer cómo Dios está actuando en nuestro favor. La fe no significa negar lo que sentimos. El salmista expresa su dolor, pero lo hace delante de Dios. Y esto también es fe: llevar nuestras preguntas, nuestros temores y nuestras angustias a la presencia de Dios, aun cuando no entendamos lo que está sucediendo.


2. ¿Por qué parece que Dios permite la prosperidad de los malos? (v. 5-7). El salmista describe al hombre orgulloso y malvado de una manera contundente: “No hay Dios en ninguno de sus pensamientos” (v. 4). El impío vive como si Dios no existiera, como si nunca tuviera que rendir cuentas y como si sus acciones no fueran a tener consecuencias. Lo más desconcertante para el salmista es que, aparentemente, el malvado prospera. Sus caminos parecen prosperar y los juicios de Dios están “muy lejos de su vista”. Podemos imaginar al salmista preguntándose: “¿Hasta cuándo, Señor? ¿Cuándo demostrarás tu justicia?”. Esto podría parecer una queja contra Dios, y en cierto sentido lo es. Pero no es una rebelión contra Dios; es el clamor de alguien que cree en la justicia de Dios y, precisamente por eso, no comprende por qué la injusticia parece prevalecer.


3. ¿Cómo vivir en un mundo donde suceden cosas malas? (v. 8-18). La respuesta del salmista no es desesperarse, sino confiar en Dios. Cuando no entendemos lo que ocurre, confiamos en quien Dios es. Cuando parece que Dios está lejos, recordamos que Él ve. Cuando parece que el mal triunfa, recordamos que Dios escucha el clamor de los afligidos. El salmista termina afirmando: “Tú lo has visto; porque miras el trabajo y la vejación, para dar la paga con tu mano” (vers. 14). Y más adelante declara: “Jehová es Rey eternamente y para siempre” (v. 16). ¡Qué extraordinaria declaración de fe! El salmista comienza preguntando: “¿Por qué estás lejos?”, pero termina reconociendo: “Jehová es Rey”.


Tal vez no siempre podamos ver lo que Dios está haciendo, pero podemos confiar en quién es Dios. Su aparente silencio no significa ausencia, y su paciencia no significa indiferencia. Dios es un Dios de misericordia admirable. Él no se complace en la muerte del impío, sino que llama al pecador al arrepentimiento y a la vida. Por eso, mientras haya oportunidad, Dios sigue extendiendo su misericordia. Su paciencia es una invitación a volver a Él.


Hoy es un buen día para recordar que, aun cuando parece que Dios no actúa contra los malos, Él no está ciego ni indiferente. Dios ve el sufrimiento de sus hijos, escucha el clamor de los afligidos y conoce las obras de los malvados. Nada escapa a su mirada. Puede parecer que los impíos prosperan y que la injusticia tiene la última palabra, pero no será así para siempre. Confiemos en Dios. Él es justo, Él es Rey y jamás abandonará a quienes ponen su confianza en Él.


¡Feliz día!


Pr. Heyssen Cordero Maraví 


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CANTA A JEHOVÁ PORQUE LOS JUICIOS DE DIOS SON JUSTOS - SALMO 9



“Mis enemigos volvieron atrás; Cayeron y perecieron delante de ti. Porque has mantenido mi derecho y mi causa; Te has sentado en el trono juzgando con justicia” (Salmo 9:3, 4).

La palabra juicio normalmente genera preocupación y hasta temor en no pocas personas. Y es que la justicia humana y los juicios no siempre son justos. Muchas veces, los juicios están corrompidos y los jueces son movidos, no por la justicia, sino por sus intereses o pareceres personales.
Hace algún tiempo me vi involucrado en un juicio. El denunciante tenía “argumentos” que se alejaban de la verdad y, desde mi entendimiento, sus alegatos eran infundados. Sin embargo, en un primer momento, el juez sentenció a su favor, y eso me pareció injusto. Lógicamente, pudimos apelar la sentencia para presentar nuevas pruebas e intentar revertirla, pero no sirvió de mucho.
En un momento, me senté y oré a Dios diciéndole: “Señor, si la demanda es justa, si el que nos denuncia está en lo correcto, no me importa perder el caso, porque quizás estoy defendiendo una causa injusta. Pero, si no es así, danos una señal de que estamos en lo correcto y tú harás lo que es justo”.
De manera milagrosa, el caso se revirtió y ganamos el juicio. Vi que Dios es justo, y yo estuve dispuesto a perder el caso porque había dejado el juicio en las manos de Dios.
El Salmo 9 es una alabanza de gratitud a Dios porque sus juicios son justos. Según algunos comentaristas, David escribió este salmo recordando una victoria sobre sus enemigos y reconociendo, con la perspectiva de los años, la intervención de Dios. A continuación, encontramos tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. ¿Cómo alabar a Dios? (vers. 1-2). David alaba a Dios de tres maneras: (1) contando todas sus maravillas, (2) alegrándose y regocijándose en Él y (3) cantando alabanzas a su nombre. Cada día, cuenta los milagros de Dios. Alégrate y regocíjate en Él. Canta y alaba su nombre.
2. ¿Por qué alabar a Dios? (vers. 3-5). David entiende que tiene enemigos, pero también reconoce que Dios le ha mostrado que jamás lo dejó solo, sino que le dio la victoria. David había experimentado en el pasado cómo Dios lo había librado y le había dado la victoria frente a quienes se levantaron contra él.
3. ¿Por qué más alabar a Dios? (vers. 6-8). Porque Dios juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con rectitud. Siglos después, el apóstol Pablo expresó una verdad semejante al hablar en el Areópago: “Porque ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia” (Hechos 17:31).
¿Quién puede ser más justo que Dios? David había visto claramente cómo Dios había sido justo con su pueblo y con él mismo, dándole fuerzas para enfrentar a sus enemigos. David sabía y entendía que Dios es justo porque su causa era justa: Goliat estaba humillando a Dios y a su pueblo. Por eso, David se enfrentó al gigante con la seguridad de que Dios le daría la victoria.
Hoy es un nuevo día para recordar que los juicios de Dios son justos. Debemos alabarlo cada día, contar sus maravillas, alegrarnos en Él y cantar con todas nuestras fuerzas, porque Dios nos dio, nos da y nos dará la victoria. Confía. Dios es justo, y los enemigos jamás podrán imponerse sobre nosotros si nuestra causa es justa y está en las manos de Dios.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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EL VALOR DEL SER HUMANO DESCANSA EN EL AMOR DE DIOS - SALMO 8



"Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú fijaste, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él? ¿Y el hijo del hombre para que lo visites?" (Salmo 8: 3, 4).

Y llegamos a un Salmo diferente, es el primer Salmo de alabanza. Pero, hay algo más en este Salmo que lo hace especial: su temática sobre la NATURALEZA. Junto al salmo 19, 29, 104, solo por mencionar algunos ejemplos. Este Salmo gira en torno a la naturaleza como evidencia de la grande del carácter divino.
En sus adolescencia y juventud, el Rey David pasaba sus horas en el campo, pastando sus ovejas. Miraba las noches estrelladas, podía ver de cerca la naturaleza en su esplendor. Este salmo muy probablemente fue escrito en estos años vida en contacto con la naturaleza. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. EL HOMBRE ES NADA POR NATURALEZA, PERO A LA VEZ LO ES TODO, POR VOLUNTAD DE DIOS. El salmista dice: "Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú fijaste, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él? ¿Y el hijo del hombre para que lo visites?" (v. 3, 4). El salmista nos llevan a reflexionar sobre nuestra posición en relación con el inmenso universo y el amor de Dios. Cuando levantamos los ojos hacia el cielo nocturno y contemplamos la vastedad del cosmos, somos recordados de la grandeza y la sabiduría de nuestro Creador. Los cielos proclaman Su gloria y nos invitan a maravillarnos ante Su obra maestra. En medio de esa inmensidad, nos preguntamos: ¿qué somos nosotros, simples seres humanos, para que Dios se acuerde de nosotros?
2. EL SALMO NOS REVELA QUE SOMOS MÁS VALIOSOS DE LO QUE PODEMOS IMAGINAR. Aunque somos seres frágiles y limitados, Dios nos ha creado a Su imagen y nos ha dado dominio sobre Su creación. Nos ha otorgado la responsabilidad de cuidar y gobernar este mundo que Él nos ha confiado. Es asombroso pensar que el Dios que ha creado los cielos y la tierra se preocupa por nosotros de manera personal. Él no solo nos ha creado, sino que también nos visita con Su amor y gracia. Él nos conoce íntimamente y nos ama incondicionalmente.
3. DIOS NOS HA CREADO CON UN PROPÓSITO ESPECIAL EN ESTE MUNDO. No importa cuán insignificantes o débiles podamos sentirnos en comparación con la grandeza de la creación, recordemos que somos hijos amados de Dios. Él nos ha creado con un propósito y nos ha dotado con dones y talentos únicos. Nuestra existencia tiene un significado eterno en Sus planes.
El hombre insignificante, se convirtió en la pieza fundamental, culminante de la creación por voluntad divina. El valor del ser humano no es innato, no se gana o se pierde por logros o proezas, sino que es una decisión divina. La voluntad divina es hacernos valiosos, y nadie nos podrá quitar es bendición jamás. Nuestra autoestima descansa sobre un sólido fundamente: EL AMOR DE DIOS.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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NO HAY LUGAR MÁS SEGURO QUE EN LAS MANOS DE DIOS - SALMO 7



“Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. Dios es juez justo. Y Dios era airado contra el impío todos los días" (Salmo 7:10, 11).

El Salmo 7 tendría su origen en el final de la rebelión de Absalón contra David, su padre. Sin embargo, tal como lo dijimos antes, algunos estudiosos proponen que este Salmo calza mejor con el episodio de David huyendo de Saúl. Lo cual concuerdo, pues, en mi opinión, David deliberadamente usa las palabras justo y justicia de Dios, pero queriendo defenderse con ello. David dice que es inocente (si fuera el caso de Absalón, no podría haberse autodenominado inocente por completo, había culpa en esa rebelión), por eso busca ayuda de Dios, que es justo y su justicia es perfecta.
El salmista dice: “Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. Dios es juez justo. Y Dios era airado contra el impío todos los días" (Salmo 7:10, 11). Estas poderosas palabras del salmista nos invitan a considerar la naturaleza de nuestro Dios. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. DIOS ES ESCUDO Y ES JUEZ JUSTO. En momentos de tribulación, Dios es nuestro protector. Sin embargo, no solo PROTEGE, sino que Él es el JUSTO JUEZ, que conoce nuestros pensamientos más íntimos y sonda los deseos de nuestro corazón (v.9). En Su perfecta sabiduría y amor, Dios nos protege y nos defiende en todo momento. En un mundo lleno de injusticias y confusión, es reconfortante saber que tenemos un Dios que no solo ve nuestras acciones externas, sino que también escudriña nuestras intenciones y motivaciones más profundas. Él no se deja engañar por las apariencias o las palabras vacías, sino que conoce nuestra verdadera naturaleza.
2. DIOS VELA Y ACTÚA EN EL MOMENTO EXACTO. A veces, podemos encontrarnos en situaciones difíciles y sentir que la justicia está ausente. Nos preguntamos por qué los malvados prosperan o por qué somos víctimas de la maldad de otros. En esos momentos, es fundamental recordar que Dios es nuestro escudo y defensor. Él vela por nosotros y actúa en su tiempo perfecto. Es posible que encontremos adversarios o enfrentemos circunstancias que nos desafíen, pero no debemos temer. Nuestro Dios es el Todopoderoso, el protector de los justos. Su justicia prevalecerá y Él se encargará de vindicarnos. No importa cuán poderosos o maliciosos sean nuestros enemigos, Dios es mayor y Su justicia nunca falla.
3. CONFIEMOS EN DIOS EL ÚNICO JUEZ VERDADERO. Debemos confiar en que Dios es el único juez verdadero. No nos corresponde a nosotros tomar venganza o buscar justicia por nuestra propia mano. Encomendemos nuestras preocupaciones y aflicciones al Señor, sabiendo que Él obrará de manera justa y recta.
Que el Salmo 7:10-11 sea un recordatorio constante de que Dios es nuestro escudo y defensor. Que encontremos consuelo en Su justicia y confianza en Su soberanía. Sigamos adelante con fe, sabiendo que Él está con nosotros en cada paso del camino. El hecho de que Dios, quien juzga con justicia, salva al recto y condena al impío, sea el Dios de David, le conduce a decir: “MI ESCUDO ESTÁ EN DIOS, QUE SALVA A LOS RECTOS DE CORAZÓN” (v.10). Nótese que no dice que Dios es mi escudo, sino que MI ESCUDO ESTÁ EN DIOS. No hay mejor lugar, ni más seguro que en los brazos de Dios, ahí está nuestra seguridad, nuestra esperanza y vida.

Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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LAS HISTORIAS DE LA VIDA, SIEMPRE TENDRÁN UN FINAL FELIZ JUNTO A JESÚS - SALMO 6



"El Señor ha oído mi súplica; el Señor recibirá mi oración" (Salmo 6:9).

Los comentaristas y estudiosos de la Biblia sugieren que los salmos 3, 4, 5, 6 y 7, estuvieron relacionados de alguna manera u otra con el triste episodio de David y Absalón, su hijo.
Hay varios versículos que pueden darnos mensajes extraordinarios, lecciones estupendas, sin embargo, quisiera meditar en la siguiente: "El Señor ha oído mi súplica; el Señor recibirá mi oración" (Salmo 6:9). A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. Dios escucha y atiende nuestras oraciones. El verso 9 dice: "El Señor ha oído mi súplica; el Señor recibirá mi oración". Estas poderosas palabras del salmista nos revelan una verdad fundamental: nuestro Dios es un Dios que escucha y atiende nuestras oraciones. Él es un Padre compasivo y tierno que se interesa profundamente por cada uno de nosotros. En los momentos de dificultad, cuando nuestro corazón está cargado de preocupación y aflicción, podemos acudir a Dios en oración. Podemos abrir nuestro corazón y expresarle nuestras angustias, temores y anhelos más profundos. Y en Su amorosa gracia, Él no solo nos oye, sino que también recibe nuestras oraciones.
2. Tenemos a un Dios que está dispuesto a escuchar y responder a nuestras peticiones. Imaginen el poder de este vínculo íntimo con nuestro Creador. No estamos solos en nuestras luchas, penas o alegrías. Tenemos a un Dios que está dispuesto a escuchar y responder a nuestras peticiones. No importa cuán grandes o pequeñas sean nuestras preocupaciones, Él está atento a cada una de ellas. En momentos de dolor y sufrimiento, cuando parece que las respuestas están lejos, recordemos que nuestras oraciones no se pierden en el vacío. Nuestro Padre celestial las recibe y actúa de acuerdo con Su perfecta voluntad. Puede que sus respuestas no siempre sean como esperamos, pero podemos confiar en que Él sabe lo que es mejor para nosotros.
3. Dios hace la diferencia, nunca dudes de ello. Qué poderosa es la seguridad que Dios nos ofrece. Una noche oscura cambia en un luminoso amanecer, con la sola intervención de su promesa. Encomendémonos, entonces, en oración, a nuestro Padre celestial, sabiendo que Él nunca nos abandona y que siempre está dispuesto a escuchar y responder. En Su gracia infinita, encontramos la paz y la fortaleza para enfrentar cada día con esperanza y valor.
El salmista ha sido escuchado por Dios, y el resultado será la frustración de los propósitos de sus enemigos. Ellos serán avergonzados y turbados, arruinados por completo (v.10). Por el contrario, aquel que se mantuvo fiel a pesar de las pruebas, aquel que confió en Dios, ahora puede dormir tranquilo, pues solo Cristo Jesús puede darnos un final feliz, a pesar de.

Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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BUSCA A DIOS EN PRIMER LUGAR, Y ESPERA EN SU AYUDA - SALMO 5



“Oh Dios, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré “ (Salmo 5:3).

¿Por qué la Biblia aconseja buscar a Dios en las mañanas o muy de mañana? ¿Es posible despertarse tan temprano para presentarse ante Dios en oración? Terminamos el día agotados con tantas cosas, por trabajo, estudios y en algunos casos, por mera diversión. Quizás viendo una película o maratónica de series… ¿con qué fuerzas podríamos levantarnos tan de mañana para buscar la presencia de Dios? A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. Busca a Dios en primer lugar, en la primera hora de cada mañana. El salmista David propone buscar a Dios en la primera hora de cada mañana, no solo proponía sino que él lo hacía. Muy de mañana, antes de que el sol salga, David ponía en las manos de Dios todos sus planes, meditaba en las Escrituras, y salía a trabajar y a enfrentar los embates diarios del enemigo. Y sí, era un vencedor. Lo que resulta muy interesante es que el texto dice: “de mañana oirás mi voz”. Esto indica que debemos hablarle a Dios cada mañana, ¿cómo? A través de cantos y a través de la oración.
2. Preséntate ante Dios cada día pero en la primera hora del día. David dice: “Oh Dios, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré “ (Salmo 5:3). No hay mejor momento para buscar a Dios, que la mañana, en la primera hora de cada día. Eso es lo que Jesús también dijo en Mateo 6:33. Y para buscar a Dios muy temprano, debemos dormir bien. Pues sí, si nos acostamos muy tarde para dormir, no esperemos levantarnos muy temprano, pues lo haremos muy tarde. Y ahí, con ojos “hinchados”, cuerpo pesado y con una mente irritable, es casi imposible buscar a Dios con ganas, simplemente es casi imposible.
3. Una vez que te has presentado ante Dios con cantos y oraciones, ahora escucha a Dios a través de Su Palabra (Biblia). El texto no termina solo con buscar a Dios muy de mañana, sino con que “ESPEREMOS EN JEHOVÁ”, es decir, confiemos en su Santa y divina voluntad. Si yo busco a Dios muy de mañana, le entrego todos mis planes, puedo tener la plena seguridad de que Dios hará, por lo tanto, solo me toca ESPERAR.
Empecemos este día así. Buscando a Dios, expresándole alabanzas y oraciones, y esperando en su ayuda. Hoy es un buen día para empezar el día con victoria. Alguien decía: “el que vence al sueño en la cama, vencerá al enemigo en el mundo”.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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DORMIR EN PAZ, ¿ES POSIBLE CON TANTO ESTRÉS? - SALMO 4



“En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado” (Salmo 4:8).

El Salmo anterior era una canto y oración matutina. El Salmo 4, no obstante, es un canto y oración vespertino. Ya dijimos que los Salmos están agrupados no por autores ni por fechas sino por temáticas. Es por eso, la secuencia estupenda de los capítulos. ¡A Dios sea la gloria!
Aunque no se registra en qué momento se escribió este canto, sí se sabe que fue David su compositor. Cabe la pregunta, ¿cuándo lo escribió? Algunos han propuesto que se trata de la continuación del Salmo anterior, cuando era perseguido por Absalón, pero otro grupo de estudiosos, consideran que se trata de cuándo David era perseguido por Saúl. El tiempo es importante, pero no determinante, pues las Palabras de Jehová son las mismas en todo tiempo, cuando sus hijos están en angustias. Así de simple y sencillo. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. La vida siempre tiene sus altos y bajos. Siempre vamos a pasar por situaciones tenebrosas, malos momentos, el ser humano tiene sus altas y bajas, pero siempre debemos tener presente que DIOS ESTÁ CUIDANDO DE NOSOTROS, si decidimos ponernos en sus manos. David fue un hombre bendecido por Dios, fue el ungido de Jehová pero tuvo una vida de muchos conflictos y problemas. Ser hijo de Dios no te garantiza tener una vida sin pesares.
2. La mayoría de Salmos tiene su pensamiento clímax o conclusión en el último verso. David declara: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado” (v.8.) ¡Extraordinario! David vivía siendo perseguido ya sea por Saúl o por Absalón, pero tenía la confianza en Dios, en que Dios velaría sus sueños y su vida. Tenía temor seguramente, pero también tenía la seguridad de que Dios lo cuidaría mientras él dormiría y eso le había vivir en paz.
3. David podía dormir bien por la noche, incluso en tiempos angustiosos y rodeado de impíos. Dormía bien porque su seguridad venía del Señor, no de las circunstancias o incluso de los sentimientos. Podemos imaginar a un hombre acostado para dormirse, atormentado por todo lo que sus enemigos o perseguidores dicen de él. David podría ser ese hombre, pero en cambio, confiaba en el Señor. Por lo tanto, tenía una alegría que el mundo no podía quitar, incluso con todas sus calumnias y mentiras. Y esto era solo posible porque SOLO DIOS PODÍA EN SUS MOMENTOS DE SOLEDAD.
El dúo chileno Primera Fe, en el coro de uno de sus temas refiere magistralmente:
“Sólo Tú, Señor
Llegaste y me llenaste de paz
Y no imagino vivir sin Ti
Te has vuelto Tú mi respirar
Te necesito aquí
Me ahoga mi debilidad si no te tengo
Te alabaré
Pues yo no sé vivir sin Ti”
¿No puedes dormir? ¿Tienes que tomar medicamentos y más para poder conciliar el sueño? ¡Alto! Confía en Dios, y Él hará, colócate en sus manos fuertes y dormirás en paz.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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