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domingo, 14 de junio de 2026

LOS QUE DECIDIERON HABITAR LA CIUDAD SANTA - NEHEMÍAS 11



“Y echó suertes el pueblo para hacer venir uno de cada diez para que habitase en Jerusalén, ciudad santa…” (Nehemías 11:1).

Después de reconstruir los muros, restaurar el templo y renovar el pacto con Dios, Jerusalén enfrentaba un problema inesperado: estaba casi vacía. La ciudad había recuperado sus defensas, pero todavía necesitaba habitantes. Durante los años posteriores al exilio, muchos judíos se habían establecido en aldeas, campos y pequeñas poblaciones de Judá. Vivir en Jerusalén no era necesariamente atractivo. La ciudad aún estaba recuperándose económica y socialmente, y además seguía siendo un lugar expuesto a posibles conflictos.
Por eso Nehemías impulsó una medida extraordinaria: uno de cada diez habitantes debía trasladarse a Jerusalén para poblarla. Otros lo hicieron voluntariamente, y el texto dice que el pueblo bendijo a quienes aceptaron vivir allí (Nehemías 11:2). No era simplemente un cambio de domicilio; era un acto de compromiso con el futuro del pueblo de Dios.
Luego aparece una larga lista de nombres. Entre ellos se mencionan claramente miembros de las tribus de Judá y Benjamín (Nehemías 11:4, 7). Esto es significativo porque durante Esdras y Nehemías normalmente se habla del pueblo restaurado de manera general. Aquí el cronista vuelve a destacar específicamente estas tribus porque constituyen el núcleo principal de la comunidad que regresó del exilio. Aunque había representantes de otras tribus mezclados entre el pueblo, Judá y Benjamín eran las tribus históricamente asociadas al antiguo reino de Judá y a Jerusalén misma.
Pero detrás de la lista hay una verdad espiritual mucho más profunda. Los nombres fueron registrados porque esas personas decidieron habitar en Jerusalén. Sus nombres quedaron escritos porque aceptaron identificarse con la ciudad de Dios y con la misión de Dios.
Es difícil no pensar en el lenguaje del Nuevo Testamento. La Biblia también habla de una ciudad futura, la Nueva Jerusalén, y de un registro celestial donde aparecen los nombres de aquellos que pertenecen al pueblo de Dios (Apocalipsis 21:27; Filipenses 4:3). A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. Dios registra a quienes deciden identificarse con su pueblo y su misión. Los nombres de Nehemías 11 no son una lista accidental. Son personas que tomaron una decisión concreta y fueron recordadas por ello. A Dios le importan las decisiones de fidelidad de sus hijos.
2. Las bendiciones de Dios suelen requerir disposición al sacrificio. Muchos preferían permanecer en las aldeas donde la vida probablemente era más cómoda. Vivir en Jerusalén implicaba responsabilidades y riesgos. Sin embargo, algunos estuvieron dispuestos a asumir ese compromiso por amor a la causa de Dios.
3. La Jerusalén terrenal apunta a una realidad mucho mayor. Así como aquellos judíos anhelaban ver Jerusalén nuevamente llena y restaurada, los creyentes hoy esperan una ciudad mejor y permanente. Los registros de Nehemías nos recuerdan que Dios también tiene un libro donde están escritos los nombres de aquellos que han decidido pertenecer a su reino eterno.
Nehemías 11 nos muestra que la restauración de Jerusalén no estaba completa mientras la ciudad permaneciera vacía. Los muros eran importantes, pero Dios también quería una comunidad viva dentro de ellos. Por eso hombres y mujeres aceptaron el privilegio y la responsabilidad de habitar la Ciudad Santa. Hoy seguimos caminando hacia una Jerusalén mucho más gloriosa que la reconstruida por Nehemías. Y así como aquellos habitantes fueron registrados por haber decidido vivir en la ciudad de Dios, la Biblia nos recuerda que existe un libro de vida donde son inscritos quienes han entregado su vida al Señor. Porque al final, no se trata solamente de admirar la Nueva Jerusalén que Dios está preparando, sino de vivir hoy de tal manera que nuestro nombre permanezca escrito entre sus ciudadanos eternos.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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martes, 21 de julio de 2015

Ser famoso ante hombres pero desaprobado por Dios - Génesis 10:9, 10


"Este fue vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová.  Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en tierra de Sinar" (Gn. 10:9, 10).

La septuaginta (LXX), que es la traducción del Antiguo Testamento en  el idioma griego traduce "contra Jehová" en lugar de "delante de Jehová" (que es como aparece en la mayoría de versiones) pues Nimrod desafiaba a Dios con sus hechos. Sus poderosas hazañas le hicieron famoso entre sus contemporáneos y también en generaciones futuras (CBA, 1:287). Evidentemente Nimrod no fue un hombre temeroso de Jehová sino todo lo contrario, sus hechos como cazador, político y militar son muestra de que no seguía las enseñanzas de Dios.

Una lección que podemos destacar es que ser famoso ante los hombres delante de los hombres no te hace aprobado delante de Dios. Tú puedes ser respetado por tus habilidades, destrezas, conocimientos, etc., pero eso no indica que Dios apruebe todo tus acciones. Es más, tú puedes ser alabado por la gente y prosperado en demasía y ello no significa que seas bendecido por Dios. Nirmrod es ejemplo de ser famoso y respetado por el mundo pero desaprobado por los Dios. Esto debe llevarnos a la reflexión, ¿soy aprobado por Dios? ¿Interesa ser respetado por mis capacidades cuando finalmente Dios no se agrada de mis acciones?

Por otro lado, la Biblia refiere que Nimrod fue el fundador de varias ciudades, una de ellas Babel, más conocida como Babilonia "Bab- ilu" que significa el portal de dios. Otro de los significados que tiene Babel es "mezclar o confusión". Los dos significados de la Babel nos muestran lo terrible y triste que resulta ser famoso y poderoso sin Dios. Ser "poderoso" y "famoso" sin la dirección de Dios, sin la mano de Dios es sinónimo de error y confusión. Tus actos hoy tendrán consecuencias mañana, tarde o temprano, en un corto, mediano o largo plazo. No dudes de ello, cosechamos lo que sembramos (Gal. 6:7).

Hoy es un nuevo día, busca agradar a Dios, ser aprobado por Dios y no tanto por hombres. Decide bien, decide con Cristo, recuerda que de ti pueden venir bendiciones en el futuro o maldiciones. Ánimo en el Señor, hoy es una nueva oportunidad.

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Dios te bendiga mucho!


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