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domingo, 7 de enero de 2024

DIOS AL CONTROL, NUNCA LO OLVIDES - ISAÍAS 45



Este es uno de los pasajes más extraordinarios de la Biblia, pues se trata de profecía con nombre y apellido, unos 200 años aproximadamente, antes de que suceda. Isaías registra las Palabras de Dios:


“Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán” (v.1).


Según Flavio Josefo, historiador judío en los tiempos de Jesús, este capítulo fue leído por el mismo Ciro, unos 213 años después (Antigüedades judías XI, 5 [i.2]). Y al leerlo, definitivamente Ciro vio cómo es que esas palabras proféticas habían sido una realidad en su vida. Cómo es que llegó a conquistar reinos inquebrantables: los sirios, asirios, árabes, capadocios, frigios, lidios, carios, fenicios, babilonios, bactrianos, indios, cilicios, sacios, patagones, mariandinos y muchas otras naciones. También tuvo dominio sobre los asiáticos, griegos, chipriotas, egipcios. 


Dios anunció todo esto 200 años antes de su cumplimiento para que Ciro conociera y glorificara al Señor. Pero el Señor también lo hizo para que Ciro mostrara bondad al pueblo de Dios y les otorgara permiso para regresar a la Tierra Prometida del cautiverio que les impusieron los babilonios. Los decretos reales de Ciro que cumplen esta profecía se encuentran en Esdras 1:2 y 2 Crónicas 36:23.


Una de las cosas que diferenció al monarca persa de los babilonios, fue sus relaciones con los pueblos vasallos. Babilonia quería cambiar su cultura y babilolizarlos. En cambio, Ciro, les dio libertad religiosa, no solo a Israel, sino a todos los pueblos vasallos. ¿Por qué actuó así? Es muy probable, y yo creo que fue más que probable, estoy casi seguro de que fue porque leyó la profecía que Isaías había registrado. Que El Dios  de los hebreos lo había elegido.


Sin embargo, ¿cómo fue que Dios escogió a un rey pagano e idólatra como su siervo? La respuesta es simple, Dios usa a buenos y malos para cumplir sus propósitos. 


Dios está al control de la historia. Dios pone y quita reyes, Dios permite que algunas cosas sucedan porque está al control de todo y hay un propósito.


Feliz día.


Pr. Heyssen Cordero Maraví 


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viernes, 5 de enero de 2024

¿TOMAR EL NOMBRE DE DIOS EN VANO? - ISAÍAS 43



Vivimos en medio de un gran conflicto, un conflicto entre el bien y el mal, un conflicto que la libramos cada día. Esta batalla atemoriza de manera natural. A veces sentimos que el enemigo ataca con todo su poder y nosotros somos indefensos ante ello. 


Sin embargo, debemos recordar que en esta guerra espiritual Dios quiere y puede salvarnos. ¡Qué buena noticia! ¡Dios promete ayudarnos! No obstante, el enemigo quiere destruirnos, esta es una verdad que todo cristiano debe ser consciente. El enemigo no está “jugando”, el enemigo quiere verte “desangrando” en el piso de la vida, en el “suelo” de este mundo. 


¿Qué podemos hacer para salir vencedores ante las asechanzas del enemigo? ¿Cómo podemos vencer en medio de los ataques del enemigo?


El capítulo de hoy es más que interesante, pues nos menciona las razones del porqué no debemos temer en esta guerra:


“Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (v.1).


1. DIOS ES NUESTRO CREADOR. Él nos hizo. 

2. DIOS ES NUESTRO REDENTOR. Él nos salvos.

3. DIOS ES NUESTRO DUEÑO. Somos de Él.


Cuando Isaías escribe que Dios puso su nombre en nosotros y por ello somos propiedad de Dios, nos puede llevar a pensar en lo que registra Mateo 28:19 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. En este texto podemos notar que todo cristiano, todo aquel que fue bautizado recibió el nombre de Dios (de la adeudas completa).


¿Qué significa esto? Que somos “propiedad” de Dios en el momento del bautismo, por lo tanto, debemos vivir a la altura de un hijo de Dios, pues estamos “llevando el nombre de Dios”. Esto es lo que dice Juan sobre lo que somos de Dios, somos hijos (1 Juan 3:1). ¡Somos hijos de Dios!


Entonces, vivamos como tal, vivamos a la altura de un hijo de Dios porque llevamos Su nombre. Y si no somos capaces de vivir una vida tal, estaríamos pecando, infringiendo el tercer mandamiento de la ley de Dios que dice: “NO TOMARÁS EL NOMBRE DE DIOS EN VANO, porque no dará por inocente…” (Éxodo 20:7). ¿Qué tal? Llevemos el nombre de Dios de manera digna.


Dios nos creó, nos redimió y nos hizo sus hijos. Por tanto, vivamos como tal. Como hijos de Dios. 


Feliz día.


Pr. Heyssen Cordero Maraví 


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martes, 14 de julio de 2015

Dios te busca ... - Génesis 3:9,10


"Pero Dios el SEÑOR llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás? El hombre contestó: Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí" (Gn. 3:9,10).


El texto citado es probablemente uno de los más utilizados para fines homiléticos, especialmente en sermones evangelísticos o de llamados a aceptar a Jesús como nuestro salvador personal. No obstante, el capítulo 3 de Génesis guarda entre líneas mensajes transcendentales para nuestra edificación en la vida cristiana. De modo que el propósito del mensaje de hoy es sencillamente mostrar sino recordar una vez más que Dios siempre buscó al hombre y muy por el contrario, el hombre, por su naturaleza siempre se escondió de Dios por temor.

Desde el Génesis mosaico al Apocalipsis juanino la búsqueda de Dios por la humanidad caída en el fango del pecado es una constante, Dios va en busca de sus hijos, como en el verso de hoy. En el libro de Éxodo Dios busca a su pueblo para librarlos de la esclavitud en Egipto. La venida del Mesías, Cristo mismo lo dijo en expreso: “Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Luc. 19:10). No hay duda pues que Dios siempre buscó al hombre perdido. Pero, ¿qué del hombre? ¿el hombre buscó a Dios? La Biblia muestra la triste y cruda realidad: el hombre siempre huyó de la presencia de Dios, se escondió de los caminos de Dios para ir por caminos escabrosos y caóticos. Eso pasó con Adán y Eva, Caín y “los hijos de los hombres”, en fin, por naturaleza, el hombre se escondió de Dios.

Sin embargo, ¿no sucede hoy la misma dinámica de antaño allá en el Edén donde Dios busca y el hombre se esconde para huir de miedo? ¿No es Dios quien sigue buscando a la humanidad mientras ella hace caso omiso al llamado de amor? ¿No sigue llamando con voz de amor Dios al hombre sumergido a más en la desgracia del error mientras el hombre tal vez sin saberlo rechaza vez tras vez la invitación?

La Biblia dice en Apocalipsis: “Mira yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré y cenaré con él y él conmigo” (Apoc. 3:20). Es sin lugar a dudas una invitación sublime. El temor es normal, es natural, cuando uno está lejos de Dios todo lo que esté relacionado con asuntos espirituales simplemente va a ser considerado como demasiado santo como para que un individuo ahogándose en la lepra del pecado sea digno de ser parte de ello.

Hay personas que viven sin esperanza y tienen miedo a Dios. Tienen miedo a ir a la iglesia y ser los culpables de que Dios “mande” un terremoto y destruya la iglesia por culpa de los pecadores. Nada de ello tiene asidero en la Biblia. Dios está con los brazos abiertos esperando como antaño a que te des cuenta de que tu temor es inconsistente, que tu temor y miedo no tiene razón pues no hay motivos. Dios te ofrece la paz, la esperanza y el amor… Dios quiere que dejes ese vestido de “hojas de higuera”, ese vestido simple y pasajero, efímero y desechable para ponerte ese vestido de justicia que Dios mismo preparó con sus manos hecho del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Gn. 3:21 cf. Jn. 1:29). Cuando nos sentimos desnudos, descubiertos y desenmascarados nuestra naturaleza, la condición del hombre hace vernos “sucios” y nos escondemos de Dios, para vestirnos de cosas que pasan, como por ejemplo, los vicios, el trabajo, las diversiones, etc… pero ellas pasan, se “marchitan” como las “hojas de higuera” y tarde o temprano sentiremos que estamos “desnudos” otra vez.

Hoy es el día, vayamos con fe. Vayamos seguros de que Dios nos sigue buscando como antes mucho más. La decisión es únicamente tuya.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

miércoles, 18 de abril de 2012

Dios busca y el hombre se esconde...



"Pero Dios el SEÑOR llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás? El hombre contestó: Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí" (Gn. 3:9,10).


El texto citado es probablemente uno de los más utilizados para fines homiléticos, especialmente en sermones evangelísticos o de llamados a aceptar a Jesús como nuestro salvador personal. No obstante, el capítulo 3 de Génesis guarda entre líneas mensajes transcendentales para nuestra edificación en la vida cristiana. De modo que el propósito del mensaje de hoy es sencillamente mostrar sino recordar una vez más que Dios siempre buscó al hombre y muy por el contrario, el hombre, por su naturaleza siempre se escondió de Dios por temor.

Desde el Génesis mosaico al Apocalipsis juanino la búsqueda de Dios por la humanidad caída en el fango del pecado es una constante, Dios va en busca de sus hijos, como en el verso de hoy. En el libro de Éxodo Dios busca a su pueblo para librarlos de la esclavitud en Egipto. La venida del Mesías, Cristo mismo lo dijo en expreso: “Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Luc. 19:10). No hay duda pues que Dios siempre buscó al hombre perdido. Pero, ¿qué del hombre? ¿el hombre buscó a Dios? La Biblia muestra la triste y cruda realidad: el hombre siempre huyó de la presencia de Dios, se escondió de los caminos de Dios para ir por caminos escabrosos y caóticos. Eso pasó con Adán y Eva, Caín y “los hijos de los hombres”, en fin, por naturaleza, el hombre se escondió de Dios.

Sin embargo, ¿no sucede hoy la misma dinámica de antaño allá en el Edén donde Dios busca y el hombre se esconde para huir de miedo? ¿No es Dios quien sigue buscando a la humanidad mientras ella hace caso omiso al llamado de amor? ¿No sigue llamando con voz de amor Dios al hombre sumergido a más en la desgracia del error mientras el hombre tal vez sin saberlo rechaza vez tras vez la invitación?

La Biblia dice en Apocalipsis: “Mira yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré y cenaré con él y él conmigo” (Apoc. 3:20). Es sin lugar a dudas una invitación sublime. El temor es normal, es natural, cuando uno está lejos de Dios todo lo que esté relacionado con asuntos espirituales simplemente va a ser considerado como demasiado santo como para que un individuo ahogándose en la lepra del pecado sea digno de ser parte de ello.

Hay personas que viven sin esperanza y tienen miedo a Dios. Tienen miedo a ir a la iglesia y ser los culpables de que Dios “mande” un terremoto y destruya la iglesia por culpa de los pecadores. Nada de ello tiene asidero en la Biblia. Dios está con los brazos abiertos esperando como antaño a que te des cuenta de que tu temor es inconsistente, que tu temor y miedo no tiene razón pues no hay motivos. Dios te ofrece la paz, la esperanza y el amor… Dios quiere que dejes ese vestido de “hojas de higuera”, ese vestido simple y pasajero, efímero y desechable para ponerte ese vestido de justicia que Dios mismo preparó con sus manos hecho del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Gn. 3:21 cf. Jn. 1:29). Cuando nos sentimos desnudos, descubiertos y desenmascarados nuestra naturaleza, la condición del hombre hace vernos “sucios” y nos escondemos de Dios, para vestirnos de cosas que pasan, como por ejemplo, los vicios, el trabajo, las diversiones, etc… pero ellas pasan, se “marchitan” como las “hojas de higuera” y tarde o temprano sentiremos que estamos “desnudos” otra vez.

Hoy es el día, vayamos con fe. Vayamos seguros de que Dios nos sigue buscando como antes mucho más. La decisión es únicamente tuya.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

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