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martes, 10 de noviembre de 2015

DISCIPLINA ECLESIÁSTICA - Números 5


"Jehová mandó a Moisés, diciendo: Manda a los hijos de Israel que echen del campamento a todo leproso, y a todos los que padecen flujo de semen, y a todo contaminado con muerto" (Números 5:1, 2).

Los inmundos, tales como los leprosos y demás, debían ser "echados" del campamento. Hombres y mujeres debían ser "echados" para que no contaminen el campamento. ¿Por qué? El principio básico era, por salud. Los "inmundos" debían estar en cuarentena para no contagiar con algún mal a sus vecinos, amigos y familiares.
No ayudamos a nadie, ni al pecador ni a la iglesia, haciéndonos "los de la vista gorda". Creyendo que así vamos a evitar resentimientos, apostasía, etc.
La disciplina eclesiástica tiene el propósito de que los culpables sean movidos a comprender su peligrosa situación y sientan su necesidad de arrepentimiento y contrición, por ello Pablo dice: "entreguen a ese hombre a Satanás" y luego dice, "a fin de que sea salvo" si vuelve a Cristo y se arrepiente (1 Cor.5:5).

Nuestra compasión aparente podría hacernos decir: "pobrecito, si lo disciplinamos quizás se resiente y nunca más vuelva a la iglesia. Al menos así siquiera viene a la iglesia". Pablo es claro en decir que "un poco de levadura fermentada malogra toda la masa" (1 Cor.5:6). Nosotros diríamos: "una manzana podrida pudre todo el cajón". No hay bendición en la iglesia cuando a sabiendas permitimos que haya entre nosotros transgresión continua a la ley de Dios.
Gracias a Dios hay pasos que Jesús mismo nos lo enseñó en Mateo 18. Jesús ama al pecador pero no aprueba su pecado. Y si cometemos errores y la iglesia tiene que disciplinarnos debemos recordar que es para nuestro bien.
Buen día!

ORDEN y DISCIPLINA PARA IR A CANAÁN - Números 2


"Los hijos de Israel acamparán cada uno a su bandera, bajo las enseñas de las casas de sus padres; alrededor del tabernáculo de reunión acamparán" (Números 2:2).

El pueblo de Dios debe aprender a marchar en orden y con disciplina si desea llegar a Canaán. Todo lo que Dios hizo en el desierto para con su pueblo, tenía el propósito de prepararlos para morar en la tierra prometida, Canaán. Y es que no podemos pretender morar en un lugar de orden si somos desordenados.

"La multitud que salió de Egipto ya se había convertido en un ejército disciplinado en marcha, con sus miembros agrupados según tribus, clanes y familias. Los cap. 1 y 2 nos hablan de las dimensiones y la disciplina israelita. El centro de atención era el tabernáculo, el lugar de morada de Dios. Jehová estaba en medio de ellos (Deut.4:7; 23:14; Sal.78:52,53; cf. Rom.8:31)" (CBA, p. 1:846).

Lo mismo para las iglesias. Elena G. de White destaca: "Al Señor no le agrada la actual falta de orden y exactitud entre los que manejan negocios relacionados con su obra" (Obreros evangélicos, p. 475). ¿Podía el pueblo ir a Canaán en un abrir y cerrar de ojos por el poder de Dios? Claro que sí, pero Dios quiere que sus hijos aprendan a vivir en la tierra como vivirán en el cielo, y esto, también tiene que ver con orden.

Dios te bendiga!


viernes, 25 de septiembre de 2015

¿CÓMO QUIERE DIOS QUE HAGAMOS SU OBRA? - Éxodo 26


“Harás el  tabernáculo de diez cortinas de lino torcido, azul, púrpura y carmesí; y lo harás con querubines de obra primorosa” (Éxodo 26:1).

Ayer vimos que el tabernáculo representaba el deseo de Dios para con su pueblo: Morar en medio de ellos (Exo.25:8). La venida de Jesús también representaba ese deseo. Cristo, que vino a este mundo y se hizo “carne” y habitó en medio de  la humanidad caída (Jn.1:14). Jesús es así, el Emmanuel: “Dios con nosotros”. Elena G. de White dice: “Así Cristo levantó su tabernáculo en medio de nuestro campamento. Hincó su tienda al lado de la tienda de los hombres, a fin de morar entre nosotros y familiarizarnos con su vida y carácter divinos […] Desde que Jesús vino a morar con nosotros sabemos que Dios conoce nuestras pruebas y simpatiza con nuestros pesares” (El deseado de todas las gentes, p. 15). Sin duda alguna, el santuario que Dios quería que Moisés construya, tenía ese fin sublime.

Después de presentarle la razón del porqué un santuario: De morar en medio de su pueblo. Dios le dijo a Moisés que, el modelo y los detalles tenían su origen en Él, es decir que Dios le mostraría cómo y con qué debía ser construido: “Conforme a todo lo que yo  te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis” (Exo.25:9 cf. v.40). ¿Por qué? Porque el santuario no sería el original sino la copia, la sombra (Heb.8:5). El santuario terrenal, es entonces, “copia” del Santuario celestial (Heb.8:1, 2).

Habiéndole dicho a Moisés el objetivo del santuario y que el modelo que seguirían sería el celestial; ahora detalla los muebles y utensilios: El arca del testimonio (Exo.25:10-22), la mesa para el pan de la proposición (Exo.25:23-30), el candelero de oro (Exo.25:31-40), y el capítulo para hoy detalla el tabernáculo (Exo.26:1-37). Es interesante cada mueble y utensilio tienen detalles específicos, ¿por qué?, porque nació en la mente de Dios y es para Él. Encuentro algunos principios muy interesantes en todo lo que Dios le pidió:

Planificación. Toda empresa de Dios debe ser planificado. Cuántas cosas nos ahorraríamos si tan solo planificaríamos (Luc.14:26). ¿Eres un líder que planifica?
Estética. La palabra primorosa, del hebreo chashab indican, habilidad, delicadeza, cuidado y bien hecho. Las cosas hechas para Dios deben tener en cuenta este detalle: Debe ser estético. No podemos hacer las cosas sin belleza, un trabajo artístico.
Exactitud. No da aproximaciones, no. El tabernáculo, así como los muebles y utensilios que iban a estar dentro de él, debían ser hechos exactamente. Con precisión.
Obediencia. Todos los puntos anteriores serían realizados así, como consecuencia de un líder obediente como Moisés. La planificación, estética y exactitud en las cosas de Dios tendrán su cumplimiento si somos obedientes a las indicaciones divinas.

Hoy es un nuevo día. ¿Eres consciente que Dios quiere hagamos su obra teniendo en cuenta los detalles? El pastor Marcos Souza, refiere que: “El santuario revela que: (1) A Dios le importan los detalles, (2) Dios es estético, y (2) Dios es consistente”. Concuerdo con estos puntos. Como hijos de Dios debemos entender que si queremos hacer Su obra, debemos ser planificados, estéticos, exactos y obedientes. Recordemos que Dios todo lo hizo bueno en gran manera (Gen.1:31). ¿Amén?


 Buen día!

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¡Dios te bendiga mucho! 


  

jueves, 17 de septiembre de 2015

La importancia de la organización en la iglesia - Éxodo 18


"Escogió Moisés varones de virtud entre todo Israel, y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez" (Éxodo 18:25).

El pueblo de Dios había crecido. El enemigo de Dios a través del faraón que no conocía a José, vio en un pueblo numeroso un problema, una amenaza z. Los sometió a la esclavitud y los desorganizó (Ex. 1:8).[1]Dios vio la aflicción de sus hijos, y a través de Moisés, libertó a su pueblo. Sin embargo, ese pueblo, la nación israelita estaba en una total desorganización. Y si la desorganización es, de por sí un problema, el problema más grave es cuando el líder es parte de esa desorganización.

Vamos a llamar al pueblo hebreo “la Iglesia de Adventista del Séptimo Día del Antiguo Testamento”. Era un Mega Iglesia -¿Cómo la iglesia del pastor David Cho?- ¡Mucho más grande!

El problema de la iglesia
El número de personas que salieron de Egipto fueron 600 000 sin contar mujeres y niños (Ex. 12:37), esto es igual, según los estudiosos a más de millón y medio de personas aproximadamente. Moisés era el líder, el pastor. Sin lugar a dudas, era una locura lo que Moisés venía haciendo en el tiempo, antes de la visita de su suegro (Ex. 18). El viejo sacerdote de Madián, Jetro, vio que Moisés era muy trabajador, sin embargo debía hacer cambios o de lo contrario “acabaría agotándose del todo”. Se advierten al menos dos problemas:

Centralismo de poder. La razón por el cual muchas empresas, instituciones e iglesias fracasan radica no tanto en la falta de dinero, o material humano, sino en centralizar el poder y no delegar responsabilidades de acuerdo a capacidades. Elena G. White declara: “Los hombres dirigentes deben delegar responsabilidades sobre otros y permitirles trazar planes e idear medios y ponerlos en ejecución”.[2] La mensajera del Señor aconseja el principio de delegar responsabilidades, muy lejano a centralizar el poder o querer hacerlo todo.[3]

Desperdicio de tiempo. “El tiempos es oro” dice un dicho popular. Y no tiene que ver con “dinero” necesariamente. El dinero se recupera, pero el tiempo es imposible. En una hora perdida, puedo perder una, dos, tres vidas, tres almas saladas de las garras del enemigo; eso sí que vale la sangre de Cristo. La iglesia de Moisés era muy lenta. Tenían que esperar a que él solucione toooodos los problemas y las decisiones por más fáciles o difíciles que sean. Definitivamente era un gran, y grave problema.

Solución para el problema de la iglesia de los tiempos de Moisés
Jetro, al ver el caos de la iglesia, desorganizada y sin líderes capaces, va a Moisés con tino y le da una estrategia[4] regia y sencilla, que sin duda fue por inspiración de Dios, es por ello que Moisés deja plasmado ese evento:

Capacita, es decir enseña (Ex. 18:20).
Elige líderes temerosos de Dios (Ex. 18:21-27) de:
- 1000(Podría ser como un distrito misionero).
- 100 (Podría ser una iglesia).
- 50 (Podría ser una congregación).
- 10 (¡Esto sí es un Grupo Pequeño!).
¡Poderoso! Ahora sí que fue un éxodo (una salida) para un problema organizacional. Moisés podía ahora respirar tranquilo. ¿Por qué un Grupo Pequeño? Porque es el plan de Dios. Y porque es la mejor manera de organizarse.

El pueblo de Israel salió de Egipto por mano de Dios rumbo a Canaán. Era preciso que llegue, pero para que eso sea realidad debía enseñarle algo más (a parte de las ordenanzas y leyes), debían aprender a organizarse. Por ello utilizó a Jetro, un profeta, siervo de Dios para mostrar esa verdad.
Así como el pueblo de Israel tú y yo hemos salido de Egipto, y Dios nos quiere llevar a la Canaán, pero no podremos llegar a menos que aprendamos a organizarnos bien, en Grupos Pequeños. Y para ello utilizó a Elena G. de White, una sierva de Dios, para mostrarnos y hacernos volver a nuestros orígenes. ¿Por qué organizarnos en Grupos Pequeños? Porque es el plan de Dios para el pueblo rumbo a Canaán, para que le adore por siempre y para siempre (Ap. 14:3).

Elena G. de White dice: “El (Dios) se propone que aprendamos lecciones de orden y organización del orden perfecto instituido en los días de Moisés, para beneficio de los hijos de Israel”.[5]. 

Hoy es un nuevo día. Vayamos a Canaán, al cielo bien organizados. Oremos y trabajemos para que esto sea una realidad en cada una de nuestras iglesias.

 Buen día!

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¡Dios te bendiga mucho!



[1] Heyssen J. Cordero, “La arquilla de moisés en el conflicto cósmico”, Berit Olam 3, no.1 (2006): 14.
[2] Elena G. de White, Liderazgo cristiano (Buenos Aires: ACES, 2002), 52.
[3] Felipe Esteban,  Principios de liderazgo (Lima: Editorial Imprenta Unión, 2006), 28.
[4] Elías Brasil de Souza, “Fundamentos bíblicos e teológicos do ministério de pequenos grupos”, Pequenos grupos, grandes soluçônes (SP, Brasil: Cámara Brasileira do Libro, 2007), 16.
[5] Elena G. White, Servicio cristiano (Buenos Aires: ACES, 2007), 93.
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