jueves, 28 de mayo de 2026

EL ÉXITO, LA FAMA Y LA RIQUEZAS, NO SON SINÓNIMO DE FIDELIDAD - 2 CRÓNICAS 9



“Y dijo al rey: Verdad es lo que había oído en mi tierra acerca de tus cosas y de tu sabiduría; pero yo no creía las palabras de ellos, hasta que he venido, y mis ojos han visto; y he aquí que ni aun la mitad de la grandeza de tu sabiduría me había sido dicha; porque tú superas la fama que yo había oído” (2 Crónicas 9: 5, 6).

Salomón llegó a ser tan famoso, tan rico y tan sabio, que muchas personas se maravillaban de cómo un pueblo tan pequeño, que geográficamente ni económicamente eran prósperos, ahora con un rey sabio, estaban creciendo como nunca antes. A continuación tres lecciones a la luz del texto sobre la fama y el éxito verdadero:
1. Ser exitoso y próspero no es sinónimo de fidelidad. Ser un rey admirado y alabado por los hombres, no era un indicador de que Salomón era un rey fiel. Salomón llegó a tener 700 reinas y 300 concubinas, y ese fue el camino de su perdición. El hombre más sabio del mundo, el que había motivado a que la reina de Saba haga una visita de tan lejos para ver su sabiduría, era un hombre que se había dejado dominar por la sensualidad, el poder y la fama.
2. El aplauso de los seres humanos no es el aplauso de Dios. La reina de Saba dijo: “Y dijo al rey: Verdad es lo que había oído en mi tierra acerca de tus cosas y de tu sabiduría; pero yo no creía las palabras de ellos, hasta que he venido, y mis ojos han visto; y he aquí que ni aun la mitad de la grandeza de tu sabiduría me había sido dicha; porque tú superas la fama que yo había oído” (v.5, 6). La reina de Saba estaba impresionado del reinado de Salomón que añadió: “Bienaventurados tus hombres, y dichosos estos siervos tuyos que están siempre delante de ti, y oyen tu sabiduría. Bendito sea Jehová tu Dios, el cual se ha agradado de ti para ponerte sobre su trono como rey para Jehová tu Dios; por cuanto tu Dios amó a Israel para afirmarlo perpetuamente, por eso te ha puesto por rey sobre ellos, para que hagas juicio y justicia” (v.7, 8. La gente creía que Salomón era sabio y lo era, pero su corazón estaba cada vez más lejos de Dios.
3. El respaldo de Dios no es necesariamente la aprobación de Dios. Salomón, a pesar de sus relaciones con mujeres extranjeras, y de servir a dioses falsos (1 Reyes 11:2-6), seguía gozando el favor de Dios. Aparentemente todo estaba bien, incluso los mismos hombres que trabajaban con Salomón podían ver qué Dios prosperaba al rey en demasía. Pero ellos no se daban cuenta de que SER RESPALDADO NO SIGNIFICA SER APROBADO. Dios respaldó el reinado de Salomón, pero no aprobaba sus acciones. Tristemente, al final de sus días Salomón entendería que toda su vida fue vanidad, que desperdició su vida con decisiones infieles.
Dios respaldó el reinado de Salomón por amor y misericordia a David y a su pueblo. No siempre que nos va bien, es porque Dios aprueba nuestros actos, solo las respalda por amor a su nombre y a su pueblo. Porque al final no se trata de los aplausos que recibas de la gente sino de cuánto agradas a Jehová.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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