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jueves, 8 de octubre de 2015

OBEDIENCIA, EFECTO NATURAL DE LA FE Y EL AMOR - Éxodo 39


“En conformidad a todas las cosas que Jehová había mandado a Moisés, así hicieron los hijos de Israel toda obra. Y vio Moisés toda la obra, y he aquí que la habían hecho como Jehová había mandado; y los bendijo” (Éxodo 39:42, 43).

Los grandes hombres de la Biblia, llegaron a ser llamados así, no por su estatura, talento, habilidad, conocimiento y experiencia. Todos los hombres que Pablo presenta en la galería de la fe, tienen como común denominador: LA OBEDIENCIA. Y es que tú puedes tener muchos talentos, experiencia, habilidades, conocimiento, etc., pero si no eres obediente a la Palabra de Dios eres como un cuerpo sin vida, esto es fe. Santiago diría: “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma” (Stg.2:17). En otras palabras, solo llego a ser un hombre obediente por fe. Si tengo fe, seré obediente; y si soy obediente es porque tengo fe. ¿Qué tal? Veamos  por ejemplo a algunos:
  • A Noé se le dijo que construya un arca pues habría un diluvio (jamás hubo lluvia ante de eso), y Noé obedeció. No cuestionó ni argumentó, no pidió explicaciones, simplemente obedeció. La Biblia dice de él: “He hizo Noé conforme a todo lo que mandó Jehová” (Gen.7:5).
  • A Abraham, se le dijo que abandone su tierra y su familia para ir a una tierra que Dios le mostraría. Abraham no preguntó la dirección exacta, si hay agua, luz, viáticos, etc. La Biblia dice de él: “Y se fue Abram, como Jehová le dijo” (Gen.12:4).

Los casos anteriores son una muestra de que la obediencia es causada por la fe. Y todos los que fueron obedientes son considerados en la galería de la fe que Pablo presenta (Heb.12).

Por lo tanto, al leer el texto de hoy,  podemos notar que para Dios es importante que sus hijos sean obedientes a TODO lo que él manda. Después de seis meses de construcción del santuario, finalmente la obra acabó. Y al ver que todo lo que Jehová había dicho que se haga, se hizo, Moisés bendice a su pueblo; tal y como Dios lo hizo al ver la creación “buena en gran manera” (Gen.1:22, 28, 31). Moisés se alegra y bendice al pueblo porque fue obediente. Hace algunos meses habían sido rebeldes contra Dios, hicieron lo malo, pero se arrepintieron, y Dios les había dado una nueva oportunidad.

¿Te imaginas que se diga de ti, de tu familia e iglesia así: En conformidad con todo lo que Jehová mandó, así lo hicieron? Nos ahorraríamos lágrimas, tristezas, decepciones y problemas si tan solo aprendiéramos a hacer todo lo que Dios nos dice que hagamos. Ser obedientes a Dios no es una tarea sencilla, tiene que ver con la fe, y la fe viene por el oír la Palabra de Dios (Rom.10:17). Finalmente, Jesús dijo: “Si me amáis guardad mis mandamientos” (Jn.14:15), esto es obediencia, y es producto del amor.

Hoy es nuevo día. Dios desea que seamos obedientes, y esto será una realidad si desarrollamos la fe y el amor. La pregunta es, ¿cómo? Conectados cada día con Jesús: “Separados de mí nada podéis hacer” (Jn.15:5).

Buen día.

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¡Dios te bendiga mucho! 


domingo, 13 de abril de 2014

¿Amigo de Jesús?


“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Jn.15:13).

      El jueves por la noche, antes de ser entregado por Judas a los sacerdotes y soldados, Jesús pronuncia uno de los sermones más extraordinarios de su ministerio. En la caminata lunar  Jesús declara los capítulos 15 al 17 del libro de Juan, y entre muchas enseñanzas deja registrado qué es la verdadera amistad o en qué consiste.
Jesús, dijo que somos sus amigos pues nos ha revelado cosas que solo los amigos saben (Jn. 15:15), y somos amigos de Jesús si “hacemos lo que él manda” (Jn. 15:14) y esto tiene que ver por supuesto con el amor, pues la amistad es un amor  filial y Jesús también dijo, “si me amáis, guardad mis mandamientos” (Jn. 14:15).
En la actualidad existen famosos expertos en relaciones personales e interpersonales, terapeutas familiares, y conferencistas, que basan sus lecciones en lo aprendido en libros, cursos, investigaciones, etc. No obstante, cuando Jesús habló de la amistad no solo mostró su maestría al hablar sino al practicarlo. Es por ello que Jesús se entregó en la cruz del calvario por cada uno de nosotros porque nos consideró sus amigos. Ahora, su muerte en la cruz únicamente tendrá significado para aquellos que aceptan esa muerte por fe. Entonces, todo aquél que no acepta a Jesús como su salvador personal, y hace su voluntad (guarda sus mandamientos, todos) sencillamente no es amigo de Jesús. Podemos resumir diciendo, Jesús quiere ser mi amigo, ya dio pruebas de ello (muriendo en la cruz), yo lo acepto si hago su voluntad, lo amo y sigo sus enseñanzas. Yo quiero ser amigo de Jesús, ¿y tú?

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

miércoles, 14 de noviembre de 2012

No Tendrás Dioses ajenos




Introducción: Vivimos en una sociedad muy religiosa pero que conoce muy poco a Dios. Basta con leer unas cuantas noticias en el periódico matutino para darnos cuenta que la gente de hoy al igual que ayer vive en plena y abierta desobediencia a la ley de Dios. Lo que necesitamos desesperadamente es regresar a los mandamientos de Dios. La Biblia dice que las palabras de Dios son vida. Hoy vamos a considerar el primero de los mandamientos, el más grande de todos los demás; o mejor dicho la clave para guardar los demás mandamientos. Yes así, porque si Ud. cumple cabalmente éste mandamiento, es un hecho que estará guardando los otros nueve.
Proposición: Mostrar que Dios es el único ser digno de adoración y obediencia
Oración interrogativa: ¿estamos adorando solo a Dios?
Oración de transición: En esta mañana a la luz de la palabra de Dios hallaremos la reacción de Dios frente a la idolatría

I. ¿QUÉ SIGNIFICA EL PRIMER MANDAMIENTO?
Antes de estudiar el primer mandamiento, notemos algo que es muy importante: en la introducción a los diez mandamiento Dios dice: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre” (Éxodo 20: 2) En estas palabras introductorias tenemos dos poderosas razones para obedecer a  los mandamientos del Señor: Primero, él es el único indicado en darnos reglas para nuestra manera de vivir porque sólo él es Señor. En segundo lugar, él nos da estos mandamientos no para hacernos sentir miserables, ni para esclavizarnos, sino todo lo contrario, porque ese mismo versículo dice que él ha probado su amor por nosotros. Dios probó su amor por los israelitas al sacarlos de Egipto y él ha probado su amor por nosotros en la cruz y en otras muchas formas. Estos mandamientos nos han sido dados no en el enojo de Dios, sino de su amor. Y es por eso que deberíamos considerarlos.
El primer mandamiento es dicho de manera negativa, este mandamiento nos dice que no debemos tener otros dioses en lo absoluto. Dicho de manera positiva, Dios dice: ¡Debes tenerme a mí como la persona más importante y la influencia más grande en tu vida! Es imposible que el hombre pueda vivir sin un objeto de adoración, Todos los que no adoran al Dios verdadero inventan un dios falso que les permita vivir en pecado y hacer lo que quieran. Un ídolo no es sólo una estatua, o una imagen de metal o madera. Un ídolo es todo aquello que ocupa la posición de influencia de nuestras vidas, algo que se interpone entre Dios y nosotros. Dios nos dice en este pasaje que ninguna persona, cosa, ideología, propósito debe interponerse en nuestra adoración a Dios.
Jesús ilustró muy bien lo anterior en la historia del joven rico: Lc. 18:18-27 Este hombre influyente vino a Jesús y le hizo la pregunta de la vida más significativa: ¿Qué se debe hacer para heredar la vida eterna? Jesús le dijo que debería guardar los mandamientos. El hombre pensaba que ya los había obedecido, por eso Jesús le dijo que la única cosa que le hacía falta era venderlo todo y dárselo a los pobres. Pero, ¿Por qué Jesús le dijo eso al joven rico? Le estaba diciendo que debemos hacernos pobres para entrar al cielo? No. Lo que Jesús hizo fue tomar el primer mandamiento y aplicarlo a la vida de este hombre. El Señor sabía que la confianza de este hombre estaba en sí mismo, estaba en lo que poseía. De modo que Cristo señala la raíz del problema: este hombre estaba controlado por lo que tenía y no por aquel que se lo había dado. Las riquezas se habían convertido en su dios, y de esta forma había quebrantado el primer mandamiento.
II. ¿CÓMO VIOLAMOS HOY EL PRIMER MANDAMIENTO?
 Resulta fácil pensar en la tragedia del joven rico y pensar que fue una decisión negativa; nosotros no somos atraídos por algún dios de piedra, pero sí por dioses emocionales, materiales, religiosos, intelectuales e inclusive ídolos sensuales, que tienen el mismo efecto en nuestras vidas y debemos identificarlos antes de poderlos eliminar.
A. El ídolo de las posesiones materiales Este es, desde luego, el problema que tenía el joven rico, pero también es un problema que prevalece en el ser humano, porque en lugar de poner nuestra confianza en el Señor, confiamos en nuestra cuenta bancaria o en nuestros ahorros, en nuestra educación, en nuestra apariencia, en nuestros bienes, etc. Y lo que sucede es que nos pasamos toda la vida persiguiendo lo material y lo que sucede finalmente es que nunca llegamos a tener suficiente, nunca encontramos la satisfacción que estamos buscando. Jesús contó de un granjero que tenía mucho. Trabajó muy duro y le fue muy bien. Así que decidió hacer unos graneros más grandes para almacenar su riqueza para que pudiera vivir tranquilo en su vejez. Su confianza estaba en lo que tenía. Pero esa noche iba a morir, de nada le sirvió concentrarse en su riqueza y dejar de lado lo mas importante la riqueza espiritual.
B. El ídolo de la ambición. Muchos permiten que sus carreras y sus ambiciones se conviertan en un ídolo. Si nuestro deseo supremo es tener éxito en nuestra carrera, somos culpables de idolatría. Hay muchos que dicen no ser culpables de esto, pero sus sueños despiertos, sus ilusiones y fantasías, sus temas de conversación sólo tienen que ver con son sus carreras, con el dinero o con sus posesiones materiales. Se preocupan muy poco o nada por la obra del Señor y se dedican la mayor parte de sus esfuerzos a buscar la prosperidad económica y la satisfacción de sus ambiciones.
C.  El ídolo de la familia Existen muchas personas que son manipuladas y controladas por sus familias. Inclusive algunos creyentes se dejan dominar por la influencia de sus padres y familiares inconversos, hasta el punto de interferir con su dedicación a los compromisos con la obra del Señor. Se sienten tan comprometidos con ellos que descuidan los asuntos del Señor y su obra; las palabras del Señor en Luc. 14:26 vendrían muy bien que las escucharan: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.

III. ¿PUEDO OCULTAR MI IDOLATRÍA?
Dios manda que no tengamos dioses ajenos delante de Él. Eso equivale a "en su presencia" o "delante de sus ojos". O sea, no podemos ocultar nuestros ídolos; no podemos dejarlos en nuestras casas para ir a adorar a Dios. El Señor recalca que es celoso; pero este celo es el nacido del deseo de proteger una relación de amor, de un amor que exige lealtad y fidelidad absolutas, como en el matrimonio. Es por eso que el adulterio es uno de los pecados más graves, porque no sólo es el quebrantamiento de los votos matrimoniales, sino que es la destrucción de una relación de amor. Dios se manifiesta en su palabra como el "esposo" que está casado con su pueblo, los creyentes. El amor celoso de Dios exige una lealtad y fidelidad absolutas, que no se compartan con NADIE. Entonces, cualquier compromiso o contaminación con los ídolos de este mundo provoca a celos al Señor. Pablo dice: Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo. Y en relación con los ídolos advierte: ¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que él? Dios nos ama tanto que su intenso deseo por nuestro bienestar no permitirá que ningún rival ocupe nuestros afectos. El amor de Dios no es débil, ni indiferente al pecado, por eso, en su amor  Él aborrece cualquier cosa que dañe a sus hijos.
CONCLUSIÓN
Jesús dijo "donde esta vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón. Las últimas palabras del apóstol Juan en su primera carta fueron: Hijitos, guardaos de los ídolos. Así que la pregunta clave es: ¿dónde está su corazón? …….. Recuerde el mandamiento. Nada debe tener mayor influencia sobre nuestras vidas, sobre nuestras decisiones y sobre nuestros deseos que el Señor. Él se merece y se ha ganado el derecho de dirigir nuestras vidas. Él nos ha demostrado que es digno de confianza, bueno y amoroso. Entonces, ¿Qué debemos hacer? ¿Dejaremos que Dios ocupe el primer lugar en nuestra vida?
    

martes, 29 de junio de 2010

PREPARACIÓN PARA EL DÍA SANTO


Acuérdate del día de reposo para santificarlo (Exo. 20: 8).
Al mismo comienzo del cuarto mandamiento el Señor dijo: "Acuérdate". El sabía que en medio de la multitud de cuidados y perplejidades el hombre se vería tentado a excusarse de satisfacer todo lo requerido por la ley, o se olvidaría de su importancia sagrada. Por lo tanto dijo: "Acuérdate del día de reposo para santificarlo".

Cuando el sábado es así recordado, no se permitirá que lo temporal usurpe lo que pertenece a lo espiritual. Ningún deber que pertenece a los seis días hábiles será dejado para el sábado. Durante la semana nuestras energías no serán agotadas de tal manera en el trabajo temporal que, en el día en que el Señor descansó y fue refrigerado, estemos demasiado cansados para dedicamos a su servicio...

Termínense el viernes los preparativos para el sábado. Cuidad de que toda la ropa esté lista y que se haya cocinado todo lo que debe cocinarse... El sábado no ha de destinarse a reparar ropas, a cocinar alimentos, a los placeres o a ningún otro empleo mundanal. Antes de que se ponga el sol debe ponerse a un lado todo trabajo secular y todos los periódicos de ese carácter deben ser puestos fuera de la vista. Padres, expliquen su trabajo y su propósito a sus hijos, y permitan que ellos compartan en su preparación para guardar el sábado conforme al mandamiento.

Hay otra obra que debe recibir atención en el día de la preparación. En este día todas las diferencias entre los hermanos, sean en la familia o en la iglesia, deberán dejarse a un lado. Expulsemos del alma toda amargura, furia o malicia. En un espíritu de humildad, "confesad vuestras faltas los unos a los otros y orad los unos por los otros".

Antes de la puesta del sol congréguense los miembros de la familia para leer la Palabra de Dios y para cantar y orar.

Debemos cuidar celosamente las extremidades del sábado. Recordemos que cada momento es tiempo santo y consagrado.

E. G. W.

viernes, 23 de octubre de 2009

¿CUÁL ES TU NOMBRE?

“No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano, porque el Señor no dará por inocente al que tome su nombre en vano” (Éxodo 20:7).

¿Cuál es tu nombre?

¿Juan, Alfredo, Walter, Rodrigo, Lucio, Enrique, Luís, etc.? No sé que nombre tengas. Pero de algo estoy seguro, es que tienes un nombre. ¿Qué es un nombre? Es una identificación, es una marca, señala quién eres, etc.

La Biblia nos dice en Isaías 43:1 “No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.” Y en verso 7 añade: “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía las he creado, los formé y los hice.” ¿Qué podemos entender con estos pasajes? Muy sencillo, Dios ha puesto su nombre en cada uno de sus hijos. Somos hijos de Dios (1 Juan 3:1).

¿Cuándo ocurrió esto? En el bautismo. La Biblia dice: “Por tanto id, y haced discípulos bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…” (Mateo 28:19).

Es decir que cada hijo de Dios, tiene su nombre, o apellido. Esto es lógico pues somos hijos de Dios.

La pregunta clave es: ¿Estaremos tomando el nombre de Jehová nuestro Dios en vano? No me refiero solo al hecho de jurar, sino a más, tomar el nombre de Dios en vano es ser llamado hijo de Dios y no serlo. Es decir seguir en la vida pecaminosa y de vergüenza a Dios nuestro Padre.

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