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domingo, 22 de septiembre de 2024

EL PLAN MISIONERO DE JESÚS - LUCAS 10:1-20



Jesús sabía que no tenía mucho tiempo para culminar su obra en esta tierra y habían muchos pueblos que aún no habían recibido su mensaje. Es por ello que envía a setenta discípulos con una misión especial: preparar el terreno para la llegada posterior de Jesús. Los setenta eran gente diferente a los doce, quienes aparentemente permanecieron con Jesús en su viaje. Los setenta debían preparar el camino, de modo que cuando Jesús llegara a una ciudad, estuviera lista para recibirlo. Les dio instrucciones específicas y les advirtió que su mensaje sería rechazado (10:1–12).


1. ¿Por qué escogió setenta? Existen algunas posibles conexiones con: (1) los setenta ancianos de Éxodo 24:1-9, (2) los setenta miembros del sanedrín, y (3) los setenta traductores de la Biblia hebrea al griego, la Septuaginta. Sin embargo, existe una posibilidad más misionera, y se origina en una interpretación rabínica de Génesis 10–11, donde setenta representan a las naciones o los idiomas del mundo. Esta posibilidad concuerda con el propósito misionero de Lucas: “y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lc. 24: 47). Claramente es un llamado mundial.


2. ¿Por qué el mensaje es vigente? Al igual que los setenta, nosotros también recibimos la misma comisión divina para ir a todas las naciones, comenzando desde nuestra ciudad (Mateo 28:19, 20; Hechos 1:8) con el objetivo de preparar a las personas para la llegada de Jesús en su segunda venida.


Elena G. de White escribió: “En visiones de la noche pasó delante de mí un gran movimiento de reforma en el seno del pueblo de Dios... Veíase a cen- tenares y millares de personas visitando las familias y explicándoles la Palabra de Dios. Los corazones eran convencidos por el poder del Espíritu Santo, y se manifestaba un espíritu de sincera conversión. En todas partes las puertas se abrían de par en par para la proclamación de la verdad. El mundo parecía iluminado por la influencia divina” (Testimonios para la iglesia, 9:102).


Jesús viene en breve y debemos preparar el camino de Jesús para su segunda venida. ¡Es en esta cita, que el #Proyecto100 se ha inspirado! ¿Ya eres parte de este movimiento de personas dando estudios bíblicos? Sigamos el plan de Jesús.


Feliz día.


Pr. Heyssen Cordero Maraví 


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lunes, 12 de febrero de 2024

DIOS TIENE LOS MEJORES PLANES PARA SUS HIJOS. LA DECISIÓN ES SOLO TUYA - ISAÍAS 65



En la Biblia podemos encontrar por lo menos dos tipos de profecías, (1) profecías clásicas, y (2) apocalípticas. Las clásicas son también conocidas como profecías “condicionales” que tienen su cumplimiento dependiendo de la respuesta que el ser humano tuvo frente al mensaje dado por el profeta. En cambio, las profecías apocalípticas, se cumplirán sí o sí, a margen de lo que el ser humano responda.


El libro de Isaías contiene, en su mayoría profecías clásicas o condicionales. Dios tenía planes extraordinarios y maravillosos para su pueblo siempre en cuando Israel y Judá hubieran sido fieles a Dios. Sin embargo, la historia muestra que no fue así. El pueblo de Dios fue rebelde y jamás se alinearon a la voluntad divina. Por lo tanto, ellos jamás vieron las maravillosas bendiciones de Dios.


Dios, a través de Isaías, dijo: “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo” (v.17-18).


Todo esto se estaba preparando para el pueblo de Israel. No obstante, eso no fue una realidad por la desobediencia de Judá. 


Entonces, esa profecía clásica, puede ser aplicada, de igual modo, al pueblo de Dios en la actualidad, a ti y a mí. Esta promesa puede ser real para cada uno de nosotros pero debemos ser fieles a Dios. No será una tarea sencilla, pero Dios quiere lo mejor para nosotros.


Hay un mundo mejor más allá, donde brillan bellas argentinas, ahí en el trono de nuestro Dios. ¡Yo quiero estar ahí! ¿Y tú? La decisión es solo tuya. Dios tiene los mejores planes para nosotros, solo depende de nuestra decisión.


Feliz día.


Pr. Heyssen Cordero Maraví 


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viernes, 11 de enero de 2019

DIOS ESTUVO, ESTÁ y ESTARÁ contigo... - Génesis 28:15



“He aquí, HO ESTOY CONTIGO, y te guardaré por donde quiera que fueres” (Génesis 28:15).

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

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martes, 7 de noviembre de 2017

Acepta los PLANES de DIOS aunque no te gusten - Jeremías 41:2



Es posible que el título de este post no te agrade y mucho menos te parezca lógico. En una sociedad donde todo debe ser por las buenas y nada por la fuerza, donde existe libertad en todos los aspectos de la vida, es una falta de respeto insinuar que debemos aceptar algo aunque no nos guste. Pues, la lección de hoy tiene que ver con ello.
Ismael, hijo de Netanías, no estuvo de acuerdo con la designación de Gedalías como gobernante de Judá por voluntad del rey Nabucodonosor. Probablemente pensaba que no se merecía el cargo, que era incapaz de liderar bien a Judá, o quizás creía que Gedalías era un traidor, un "chupa medias" de Nabudoconor, y que por eso, por su condición servil y antipatriota el rey de Babilonia lo colocó en ese puesto. Ismael pensaba que la designación de Gedalías, era obra de humanos, y se olvidaba que era Dios quien estaba al control de todo y que no existe nada que no esté bajo la soberanía de Dios. Y es que Dios quita y pone reyes (Daniel 2:21).
La peor tragedia del ser humano es olvidar que Dios tiene el control de todo. Ni la caída de un cabello es pasado por alto ante los ojos de Dios. Pero eso no entendía Ismael, él creía que Gedalías no se merecía el puesto, que el idóneo para ese puesto era él (Ismael). No quería ser el segundo, ni mucho menos el tercero ni el cuarto después del rey. Eso no lo podía aceptar, no podía aceptar que un inepto esté al frente mientras él, que "era más capaz" no tenga la oportunidad.
Tenía un viejo profesor que decía, "aunque tus líderes sean una "tusa", debemos respetarlo porque Dios lo puso o permitió". En esa misma dirección, y con toda la autoridad, Pablo dijo: "Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él" (Romanos 13:1).
¡Qué débiles somos los seres humanos! Al igual que Samuel con toda seguridad habríamos elegido a cualquiera de los hijos de Isaí como rey de Israel, ignorando así al jovencito David. Y es que nosotros miramos lo externo, pero Dios mira el corazón (1 Samuel 16:7).
¿Eres alguien que gustaría tener un cargo elevado? ¿Consideras que tu liderazgo o tu trabajo no es valorado por tus líderes o jefes? ¿Crees que mereces estar en el lugar de tus líderes? Tranquilo, Dios está al control. Dios sabe tu tiempo, Dios sabe lo que es mejor. No es conformismo, no es resignación, es ponerse en las manos de Dios y aceptar la voluntad de Dios, aunque no me guste, porque Dios sabe siempre lo que es mejor.
Hoy es un nuevo día. Respeta a tus líderes, a tu jefe del trabajo, al supervisor o al gerente. Dios lo puso, ahí. Respeta a las autoridades religiosas, gubernamentales, al presidente del país. El día que olvides que Dios está al control a pesar de..., serás infeliz. Cumple con la parte que te corresponde ahora.
Ismael, por su codicia y su insatisfacción personal, hizo daño y cometió terribles horrores. No dejes que los celos hagan de tu vida, una vida triste, traicionera, mentirosa y asesina.
Que Dios te bendiga.
- Jeremías 41:2 - 
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lunes, 21 de agosto de 2017

CALMA... DIOS ESTÁ AL CONTROL DE TODO - Jeremías 27:22


Los caminos de Dios son muchas veces extraños. Y es que cuando Dios quiere cumplir sus propósitos, en ocaciones, usa instrumentos increíbles, ilógicos y hasta absurdos.
El pueblo de Judá había vivido lejos de los principios de Dios. Sus líderes, sacerdotes y profetas hacían caso omiso a las advertencias del profeta Jeremías. Preferían creer en palabras falsas y halagüeñas de falsos profetas a creer en palabras verdaderas de Dios. Eran tan duros y orgullosos que Dios tuvo que usar a un rey pagano: Nabucodonosor, rey de Babilonia. Dios lo llama "mi siervo". Sin duda alguna Nabucodonosor no se imaginaba que las victorias y hazañas eran propiciadas por el mismo Dios de Israel. El rey babilonio pensaba que eran sus estrategias militares y sus conocimientos sobre combates lo que le hacían victorioso. Pero no. Dios estaba detrás de todo ello para reprender a sus hijos: Judá.
Jeremías 27 presenta la profecía. Aún Nabucodonosor no había llegando a Judá, pero Dios les dice qué debe hacer el pueblo para que no sufran sino que vivan. Imagino que los judíos no tomaron de buena manera el mensaje de Dios porque cuando finalmente llegó el rey babilonio, hicieron todo lo contrario al consejo divino.
Es cierto que el pueblo judío merecía sufrir las consecuencias de su rebeldía y vida corrupta, pero Dios les da una salida. Sufrirían las consecuencias de sus males, sí. Pero si hacen lo que Dios les dice vivirán. Tristemente no fue así. Ellos no obedecieron a Dios y la pasaron muy pero muy mal.
¿Cuántas lagrimas nos ahorraríamos si tan solo obedeciéramos a Dios? Dios tiene el control de todo. Calma. Aunque parezca ilógico el mensaje de Dios, debes ser obediente. Aunque no te guste. Dios siempre sabe lo que es mejor para ti. No dudes. No temas. Dios hará.

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miércoles, 16 de agosto de 2017

EL PROPÓSITO DE DIOS EN MI VIDA - Salmo 138:8


Alguien dijo en cierta oportunidad: "La peor tragedia del hombre no es morir, sino vivir sin un propósito". Y es que son un propósito en la vida nada tiene sentido, todo es incierto y relativo. ¿Tu vida tiene un propósito definido?
En este momento imagina un objeto entre mis manos (un celular), ¿para qué puede servir este objeto? Puede servir para golpear a una persona, para sujetar algún objeto, para trasar líneas rectas, etc... Aunque este objeto (celular) puede servir para muchas cosas, no es para ello que su creador lo hizo.
Tú puedes ser como este celular, estás viviendo y cumpliendo roles buenos, malos, no lo sé. Pero déjame decirte que por más buenos que sean, si no es el propósito para el cual fuiste creado simplemente no serás feliz jamás.
El salmista David dijo: "Jehová cumplirá su propósito en mi" (Sal. 138:8). No dice MI propósito, sino SU PROPÓSITO. Dios tiene un propósito maravilloso y extraordinario, y es uno más grande y hermoso del que puedes tú imaginarte. Isaías dijo: "pensamientos de bien, solo de paz" (Is. 55:9). Dios es tu creador, quiere lo mejor para ti.
¿No eres feliz? Vas caminando sin rumbo, huyendo por la culpa, resentido y con ira por el pasado, el recuerdo, o corriendo tras cosas, dinero, materiales, quizás movido y con temor al mañana, a la soledad. ¿No te sientes aceptado por los demás, a pesar de que haces todo, todo lo que está a tu alcance? Tranquilo, ya no corras más, ya no sufras más, eres hijo de Dios, eres creación de Dios y tienes un propósito por el cul vivir y ser feliz. ¿Dónde lo hallarás? Aquí, en la Biblia. Dios te bendiga.
Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
#MensajesDeEsperanza #VidaConPropósito

viernes, 11 de septiembre de 2015

"EN EL MISMO DÍA": DIOS CUMPLE SU PROMESA - Éxodo 12


“El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos treinta años. Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto” (Éxodo 12:40, 41).

Las casualidades no tienen parte en la agenda divina. Todo lo que Dios hace es el cumplimiento de  un plan diseñado mucho antes de tu nacimiento (Jer.1:5 cf. Sal. 139:16). Puede parecer extraño, difícil de entender, pero debes tener la seguridad que todo está planificado para tu bien (Jer. 29:11). Es por ello cuando llegamos a entender las acciones de Dios no dejamos de sorprendernos y de alabarlo.

Dios le había dicho a Abraham que su “descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años” (Gen.15:13). Y así fue. “Esa etapa de servidumbre de Israel había de incluir no sólo la servidumbre sino también aflicción y persecución. El cumplimiento de esta profecía puede comprobarse prácticamente en cada generación durante cuatro siglos. Isaac, el hijo de Abraham fue “perseguido” por Ismael (Gal.4:29 cf. Gen.21:9). Jacob huyó de Esaú para salvar su vida (Gen.27:41-31), y más tarde de Labán (Gen.31:2, 21, 29). José fue vendido como esclavo por sus propios hermanos y más tarde injustamente arrojado en la cárcel (Gen.37:28; 39:20). Finalmente, los hijos de Israel fueron oprimidos grandemente por los egipcios después de la muerte de José (Ex.1:8,12).” (Comentario Bíblico Adventista, p.1:326, 327). Dios cumple sus promesas. No importa qué es lo que tenga que hacer para ello. Abrirá el mar para que pases en seco si es necesario… Dios cumple lo que promete. No dudes jamás de ello.

Todos los seres humanos nacimos en Egipto. En Egipto aprendimos a vivir como egipcios. Comíamos sus comidas, hablábamos, vestíamos, jugábamos, pensábamos y hacíamos todo como egipcios. Pero Dios vio nuestra aflicción. Y es que en Egipto aunque tenía cosas “bonitas” nadie era libre. No se puede ser libre si vives esclavizado. Tus hijos no son tus hijos. Tu casa no es tu casa. El esclavo no es dueño de nada, todo lo que tiene es de su amo, del Faraón. Cuando parecía que tu vida estaba destinada a sufrir, a llorar y a una desgracia total… Un día, Dios envió mensajeros, Moisés y Aarón, y a través de ellos conociste el gran poder de Dios. No fue fácil salir de Egipto. El Faraón te oprimía más, te esclavizaba más… trabajo, tu familia, etc. Pero, finalmente, un día, “el mismo día”, en ese mismo día que Dios había planificado tu libertad, tu salida de Egipto, le entregaste tu vida a Dios… y cruzaste el mar rojo: Fue tu bautismo. ¿Lo recuerdas?

En una visita pastoral a una hermana de iglesia, le pregunté, ¿cómo conoció a Cristo? La mujer sonrió y dijo: “por los golpes de mi esposo”. La miré y le dije. “¿Cansada del maltrato buscó a Dios?”. Ella me contó lo siguiente: “Fui a reclamarle mientras él estaba en un bar con sus amigos. Mis amigas me habían aconsejado que no debiera dejarme, y debía hacerle pasar vergüenza delante de sus amigos. Armándome de valor fui al bar y al verlo comencé a insultarlo y a reclamarle por dinero… Me arrepentí de haberlo hecho. Me agarró a golpes delante de sus amigos… Traté de escapar y en medio de la calle me alcanzó y cuando intentó golpearme nuevamente, un grupo de hombres con camisas y corbatas me rescataron y le dijeron que llamaría a la policía si seguía en ese plan. Unas mujeres me abrazaron y me llevaron a un cuartito decorado con papeles de colores y figuras de Jesús… lloré y lloré… ellas me trataban de consolar y finalmente me di cuenta que estaba en una iglesia. Quise salir de allí porque yo era muy católica, pero al recordar que mi esposo podía estar esperándome decidí quedarme. Escuché el sermón del pastor. Me enseñaron la Biblia y jamás dejé de asistir a la iglesia. Así conocía Cristo. Tengo 13 años en la fe. No fui a Jesús, Él vino a mí”.

 Hoy es un nuevo día. ¿Ya le has dado gracias a Dios por librarte de la esclavitud egipcia? ¿Y si aún estás en Egipto quisieras ser libertado por Dios? Lo único que Dios les pidió a los israelitas para ser librados de la muerte y ser libertados de la esclavitud fue: Que pinten los marcos de sus puertas con sangre de cordero. Eso es lo único que debes hacer ahora, pero ya no un animal y su sangre, sino por fe en Jesús (que es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo – Jn. 1:29), creer en la muerte de Jesús en la cruz del calvario, creer en Él pues es el quien da libertad, paz y esperanza. Hoy es el día de tu decisión.


 Buen día!

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¡Dios te bendiga mucho!

miércoles, 9 de septiembre de 2015

El propósito de las plagas - Éxodo 10:3


“Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva” (Éxodo 10:3).

Dios no actúa sin un propósito definido. Todo lo que Dios hizo, hace, y hará, tiene un propósito maravilloso para mi vida y la tuya. Esa es una buena noticia porque, aunque muchas veces sintamos que no llegaremos a puerto seguro, o no entendamos las situaciones que vivimos, debemos estar seguros de que Dios tiene un propósito.

Diez plagas azotaron a Egipto. El Faraón podía ver con sus propios ojos cómo, por su orgullo, su soberbia y dureza de corazón; las plagas, una tras otra, iban destruyendo su reino y filosofía. Una de las preguntas que surgen es, ¿por qué Dios utilizó esas plagas? ¿Cuál era el propósito de las plagas? ¿Podía haber utilizado serpientes, cuervos, lepra, etc.? Las plagas tenían un propósito específico: Mostrar el poder de Dios y para que el nombre de Dios sea anunciado en toda la tierra (Ex.9:16), no obstante habían otros dos propósitos:

Uno de los propósitos tenía que ver con las deidades. Cada plaga era una afrenta directa y desafío, a una o más deidades egipcias. Las deidades “afectadas” no eran secundarias, eran adoradas en la vida de los egipcios. Y tristemente, no solo en los egipcios sino en los israelitas, sino muchos, en algunos. El río Nilo por ejemplo, era considerado una importante deidad egipcia, pero la plaga demostró que solo es un río común y corriente, que no tiene poder. El Faraón también era considerado una deidad, un dios importante, y con la plaga de la muerte de los primogénitos se evidenció que el Faraón no podía hacer nada, es un humano más. Las plagas tenían el propósito de mostrar que no hay dioses, sino solo Uno, el Yo Soy, el Dios de Israel.

Otro de los propósitos era destruir y erradicar de las mentes egipcias e israelitas todo indicio de idolatría. Recordemos que las deidades egipcias por más artísticas y místicas que hayan sido, no eran más que ideas, deseos y fantasías de sus adoradores. Las deidades egipcias eran el productor del pensamiento, creencias y tradiciones de hombre. Dios muestra en cada una de las plagas que los adoradores de esas deidades estaban “ciegos”, ven como deidad tras deidad van cayendo, uno tras otro, a los pies del único y verdadero Dios. Satanás era derrotado de manera arrasadora por Dios. La guerra espiritual que se vivía en la mente de las personas la ganaba Dios en cada plaga contra los egipcios. Tú y yo sabemos que no hay “dioses”, sino “un dios que quiso y pretende ser dios” (Is. 14:12-16 cf. Ez.28:14-17), ese es Satanás, el enemigo. No obstante, cada plaga proclamaba que hay un solo Dios verdadero, y ese es YHWH “Jehová”.

Hoy es un nuevo día. Nunca olvides que cada acto de Dios tiene un propósito. A veces nos sentimos tentados a creer que lo que acontece es una situación del azar, de la casualidad. No, Dios tiene un propósito, no hay nada que sea producto de la casualidad. Incluso, como los vemos hoy, las plagas, los problemas, las dificultades y tormentas tienen un propósito: Mostrar el poder de Dios, el único que puede darle solución a las plagas de la vida. Que no hay otro dios, que ninguna creencia abrigada en nuestro corazón puede salvarnos de la destrucción. Ningún “santo”, ningún terapeuta ni especialista, ningún gurú podrá darle solución a las plagas sino, Dios, el único.

Buen día!

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¡Dios te bendiga mucho!

martes, 8 de septiembre de 2015

¿Corazón endurecido? - Éxodo 9:34, 35


“Y viendo Faraón que la lluvia había cesado, y el granizo y los truenos, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus siervos. Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel, como Jehová lo había dicho por medio de Moisés” (Éxodo 9:34, 35).

Las predicciones de Dios no son necesariamente sus decretos. La decisión siempre será del ser humano. Así como la luz solar derrite la cera y endurece la arcilla, la misma manifestación del poder de Dios hace que muchos lo obedezcan y otros, como Faraón, simplemente endurezcan sus corazones.

Faraón podía ver cómo su próspero reino era reducido a miserias. Todo era un caos. Una plaga, y después otra: sangre en cada gota de agua, ranas por doquier, piojos como polvo,  moscas de todo tipo, muerte de sus ganados, úlceras y heridas en la piel, granizos grandes mezclados con fuego… y aún faltaban tres plagas más. Faraón sabe que todo fue por causa suya. Lo entiende bien, y es por ello que dice: “He pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos. Orad a Jehová para que cesen los truenos de Dios y el granizo, y yo os dejaré, y no os detendréis más” (Ex.9:27, 28). Faraón reconoce que ha pecado contra Dios, y su pecado es haber endurecido su corazón.

El texto de hoy muestra que la dureza del corazón del Faraón no es responsabilidad de Dios. Fue el Faraón quien endureció su corazón. Este detalle ha perturbado a los lectores de la Biblia por mucho tiempo, pues en varias oportunidades la Biblia menciona que: “Dios endureció el corazón del Faraón” (Ex. 9:12; 10:1, 20, 27; 11:10; 14:4, 8, 17), insinuando que Dios, efectivamente, endureció el corazón del monarca egipcio. No obstante, y por si esto fuera poco, también vemos que Dios mismo lo predijo: “yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo” (Ex. 4:21 cf. 7:3). ¿Pudo Dios hacer eso?

La palabra endureció [heb. hazaq] expresa una actitud firme e inflexible. Cuando Dios mostró su poder, su gloria, su soberanía por sobre los magos y hechiceros del Faraón, y no solo eso sino que cada plaga era un ataque directo a las deidades egipcias, el orgullo propio y nacional hicieron que el Faraón (considerado una deidad para todos los egipcios) se enterque y bloquee, y endurezca su corazón. Dios había dicho que endurecería el corazón del Faraón, porque lo conocía. Dios conoce todo, sabe todo de ti y de mí. Si Dios no conocería no sería Dios, porque Dios es Omnisapiente. Dios sabía que sus acciones portentosas causarían ese efecto en el Faraón. 

Me  impacta la declaración siguiente: “A la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra, ¿Todavía te ensoberbeces contra mi pueblo para no dejarlos ir” (Ex.9:16, 17). Dios tenía un plan para el Faraón (Dios quieta y pone reyes – Daniel 2:21), y bien pudo ser un instrumento de Dios, pudo haber sido una bendición. Así como lo fue Ciro (Is. 44:28; 45:1-7). ¿Te imaginas si el Faraón después de la primera entrevista con Moisés y Aarón hubiera dejado ir al pueblo a adorar a Dios? Hasta hoy se hablaría del Faraón que dejó libre al pueblo para adorar a Jehová, así como Ciro rey de los Medos y Persas.

Tu historia no está predestinada, no. Tú tienes la decisión. Las predicciones de Dios no son necesariamente sus decretos. La decisión siempre será del ser humano. Así como la luz solar derrite la cera y endurece la arcilla, la misma manifestación del poder de Dios hace que muchos lo obedezcan y otros, como Faraón, simplemente endurezcan sus corazones.

Hoy es un día nuevo. No persistas en tu pecado, en tu error. No vale la pena. Las plagas y desgracias que llegan a tu vida muchas veces son permitidas por Dios para que aprendas lecciones y recurras a Dios. Pero muchos, como el Faraón, en tiempos de dolor, de lágrimas buscan a Dios y se “arrepienten”, reconocen su error, pero cuando las cosas se calman, cuando Dios los sanó, vuelven a su vida antigua y siguen con su actitud rebelde y cruel. ¿Dios hizo un milagro en tu vida? Ve no y peques más (Jn.8:11).

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miércoles, 2 de septiembre de 2015

EL TIEMPO DE DIOS NO ES EL TIEMPO DE LOS HOMBRES - Éxodo 3


"Pero Moisés le dijo a Dios: “¿Y quién soy para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?”” (Ex. 3:11).

 El tiempo de Dios no es el tiempo del hombre. Moisés llegó a ser un líder extraordinario: “Fue enseñado Moisés en toda sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras” (Hch. 7:22). Y “Su habilidad como líder militar lo convirtió en el favorito del ejército egipcio, y la mayoría lo consideraba como un personaje notable” (Patriarcas y profetas, pp. 250). Era un líder preparado en la ciencia humana. El decreto de muerte que tenía el objetivo de matar a Moisés, fue usado por Dios, para que Moisés sea educado y capacitado como el futuro libertador del pueblo de Israel.

Moisés era consciente de quién era, y qué es lo que Dios había trazado para su vida. Los ángeles habían comunicado a los ancianos de Israel, que la opresión y humillación en Egipto tendrían su fin; y que Moisés, era el elegido para libertarlos.  Moisés sabía de labios de los mismos ángeles que él sería el libertador de las la esclavitud egipcia, y se sentía seguro de lograr ese afán. Como todo joven, impetuoso y osado, en su deseo de cumplir el propósito de Dios para con su pueblo, creía fehacientemente que la libertad sería obtenida con fuerza y armas, estrategias militares y discursos portentosos. Sin embargo, olvidaba que la batalla del Señor se libra “No con ejército, ni con fuerza, sino con” el Espíritu de Jehová (Zac. 4:6).

Uno de esos días, Moisés vio a un egipcio golpeando a un israelita, no soportó ese cuadro y le dio muerte al agresor. Nadie vio esa escena sino un israelita: “Él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya; mas ellos no lo habían entendido así” (Hch. 7:25). Moisés, pensó que era el día en que el pueblo de Dios debía levantarse contra el país opresor, y proclamarlo como libertador, pero fue grande su decepción cuando un israelita le respondió: “¿Quién te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros?” (Hch. 7:27). Huyó de Egipto porque Faraón se enteró de la muerte del egipcio, y de los propósitos de Moisés detrás de este significativo evento.

Moisés no estaba preparado para ser libertador según la agenda divina. Debía aprender que el tiempo  de Dios es muy diferente al tiempo de los hombres. Debía aprender a confiar enteramente en Dios. Debía aprender, así como Abraham y Jacob, que Dios no necesita “ayuditas” para cumplir sus propósitos y promesas. 40 años vivió Moisés en Madián, en el desierto como pastor de ovejas, haciendo el trabajo más repugnante para un egipcio, pero no le importaba mucho. Aprendió a obedecer, desarrolló hábitos de atento cuidado, abnegación y cuidado por su rebaño. Ninguna otra educación humana podría haber enseñado a Moisés las experiencias vividas. En el desierto, rodeado de la creación de Dios, su orgullo fue golpeado y aprendió a depender del Pastor y llegó a ser “muy manso, más que todos los hombres que había en la tierra” (Nm.12:3).

Es en ese contexto que un día, después de cuatro décadas, tiene su encuentro con Dios, con el que le había elegido para ser el libertador del pueblo israelita. Y cuando Dios le pide que vaya a Egipto y liberte a su pueblo, naturalmente dice: “¿Y quién soy para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?”” (Ex. 3:11). La declaración anterior carga lecciones grandiosas. El hombre que un día estaba dispuesto a liderar las huestes israelitas contra Egipto, el que desbordaba autosuficiencia; ahora no se siente capaz de hacer tal obra. Dios había logrado su propósito: Moisés no era el mismo.

Hoy es un nuevo día. ¿Será que estás viviendo en las cortes de Egipto? en las cortes de la comodidad, de la autosuficiencia, del orgullo y lleno de conocimiento para poder hacer las cosas de Dios en un “santiamén”. Recuerda, Dios no necesita “ayuditas” para cumplir sus promesas. El tiempo de Dios es muy diferente al tiempo del hombre. Es necesario aprender, como Moisés, a depender de Dios en vez de nuestras capacidades.

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viernes, 28 de agosto de 2015

Dios no siempre hace lo que queremos - Génesis 48:18


"Y dijo José a su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza"(Génesis 48:18).

Dios no siempre hace lo que queremos. Y es que nuestras mentes finitas, con frecuencia, no pueden entender los planes de Dios. Y cuando Dios no hace las cosas como quisiéramos, sencillamente nos frustramos y hasta nos enojamos, nos disgustamos tal y como lo hizo José: "le causó esto disgusto a José; y asió la manos de su padre para cambiarla de la mano de Efraín a la cabeza de Manasés" (Gn.48:17). ¿Te imaginas? José toma la mano de Jacob y la "pone" en el lugar "correcto", pero Jacob sabe lo que hace y le dice: "Lo sé, hijo mío, lo sé" (Gn.48:19). ¿No nos ha pasado alguna vez? Hemos notado que la vida no es justa, no tienes lo que mereces, todo parece al revés, y en ese afán, no creemos los "salvadores" y queremos darles "ayudaditas" a Dios.

José llevó a su dos hijos, Manasés que significa "Dios me hizo olvidar todo mi trabajo y toda la casa de mi padre", y Efraín que significa "Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción". Los dos hijos explican dos etapas en la vida de José en Egipto al verse bendecido por Dios. Por tradición, costumbre y lógica humana, Jacob debería poner su mano derecha sobre la cabeza del primogénito (Manasés), pero no fue así. Jacob, a sabiendas, adrede, puso su mano derecha sobre el menor (Efraín). La pregunta de José, y de la mayoría de lectores de la Biblia podría ser: ¿por qué? La respuesta puede ser difícil de aceptar: No lo sabemos, lo único que sabemos es que Dios tenía un plan diferente al de José, y Jacob por inspiración divina, sí sabía.

Dios es el Dios de los imposibles. La lógica humana escapa a la divina. Dios tiene el panorama completo, y aunque parezca un dicho facilista o fatalista, Dios siempre sabe lo que es mejor, porque el día que no sepa, no sería Dios. Los planes de Dios son mejores, aunque parezcan ilógicos, "de patas arriba", "sin pies ni cabeza"... siempre serán lo mejor para ti, y para mí.

Hoy es un nuevo día. Ten la seguridad de que en las manos de Dios hay bendición real. Tanto Efraín como Manasés fueron parte de las doce tribus de Israel, ambos fueron bendecidos, uno más que otro, tal y como Jacob lo había predicho. En las manos de Dios estamos seguros, aunque no podamos entenderlo fácilmente. Dios no siempre hace lo que queremos, pero siempre hace lo que es mejor, aunque nos sea complicado de entender. 

Buen día!



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¡Dios te bendiga mucho!

martes, 25 de agosto de 2015

EL PLAN DE DIOS: QUE SEAS EVANGELISTA - Génesis 45:5


"Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros" (Génesis 45:5).

Un hombre de Dios identifica, entiende y vive Su propósito. Debemos entender que Dios tiene Su propósito para ti y para mí y lo cumplirá (Sal.138:8). La persona que no entiende que Dios tiene un propósito para su vida será infeliz. Ante situaciones tristes y complicadas de la vida pensará que su destino es sufrir. Dios tiene planes grandes y hermosos para el ser humano. Jeremías diría: "Sé muy bien lo que he planeado para ustedes, dice el SEÑOR, son planes para su bienestar, no para su mal, a fin de darles un futuro con esperanza" (Jer.29:11). ¡ Extraordinario! ¿Maravilloso verdad?

Cuando José finalmente se dio a conocer, todos sus hermanos tuvieron gran temor. José lloró mucho, lloró a gritos dice la Biblia, porque Dios había sido fiel con él. Al ver a sus hermanos estupefactos y atemorizados, José les dijo: "Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros" (Gn.45:5). Dios me envió, dijo José. José había identificado los propósitos de Dios, pero no solo eso, sino que llegó a entenderlos y a vivirlos en tiempos nada fáciles,como esclavo y en preso. Dios tiene planes, y los cumplirá, aunque nos parezcan complicados.

¿Cuál es el propósito de Dios para José? ¡Salvar vidas! Ese es el propósito de Dios para todos sus hijos, y para la iglesia. Elena G. deWhite dice: "La iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres. Fue organizada para servir, y su función es la de anunciar el Evangelio al mundo" (Hechos de los apóstoles, p. 9). Y es que "cada verdadero discípulos nace en el reino de Dios como un misionero" (Servicio cristiano, p. 14). La Biblia es más clara aún, "Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que tú nacieras te consagré; te puse por profeta a las naciones" (Jer.1:5). Y esto es de sabios, así lo entiende Salomón: "el que gana almas es sabio" (Prov.11:30). 

Dios tiene planes grandes para sus hijos, pero solo se cumplirán cuando el ser humano entienda que Dios tiene Sus propósitos y planes. Dios puede tener los mejores planes, pero si el ser humano no identifica,  no entiende y no vive los propósitos de Dios, no será posible. Y los planes de Dios están registrados en Su Palabra, la Biblia. No hay otro lugar en donde podamos identificar los planes de Dios. Cada mañana, en la primera hora, Dios nos quiere mostrar sus planes, está en el ser humano identificarlo, entenderlo, y vivirlo. ¿Qué tal?

Hoy es un nuevo día, ¿ya identificaste el propósito de Dios para tu vida? ¿Entiendes qué planes tiene Dios? ¿Estás viviendo esos planes? Puedes sentir que todo te sale mal, que estás pasando por problemas terribles y que la vida es injusta. Recuerda, Dios tiene planes, identifícalos, entiéndelos y vive en ellos. Dios te envió allí donde estás. Dios te envió para preservación de vidas, esto es evangelismo. Tú y yo nacimos o estamos en el lugar donde estamos, por una razón: Salvar vidas. Este es uno de los mayores y sublimes propósitos que Dios tiene para sus hijos.

Buen día!


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¡Dios te bendiga mucho!

miércoles, 9 de diciembre de 2009

EL PLAN DE DIOS PARA MI VIDA

Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder? (Isa. 14: 27).
El mensaje de esperanza y misericordia debe ser proclamado hasta los últimos confines de la tierra. Todo aquel que quiera puede extender la mano, asirse de la fortaleza de Dios, reconciliarse con él y obtener paz. Ya no deben quedar los paganos envueltos en oscuridad de medianoche. La lobreguez debe desaparecer ante los brillantes rayos del Sol de justicia.Cristo ha tomado toda medida necesaria para que su iglesia sea un cuerpo transformado, iluminado por la Luz del mundo, en posesión de la gloria de Emanuel. El se propone que todo cristiano esté rodeado de una atmósfera espiritual de luz y de paz. Desea que revelemos su gozo en nuestra vida. . .Cristo viene con poder y grande gloria. . . Entonces los redimidos de entre los hombres recibirán la herencia que se les prometió. Así obtendrá un cumplimiento literal el propósito de Dios para con Israel. El hombre no puede impedir que se cumpla la voluntad de Dios. Aun en medio de las manifestaciones del mal, los propósitos de Dios han estado avanzando constantemente hacia su realización (Profetas y Reyes, págs. 531, 532).

Dios mira el interior de la diminuta semilla que él mismo formó, y ve en ella la hermosa flor, el arbusto o el altivo y copudo árbol. Así también ve las posibilidades de cada ser humano. Estamos en este mundo con algún fin. Dios nos ha comunicado su plan para nuestra vida y desea que alcancemos el más alto nivel de desarrollo. . .Desea que la juventud desarrolle todas sus facultades, y que las ponga en ejercicio activo. . . Para ello consideren a Cristo como el modelo según el cual deben formarse. La santa ambición que Cristo manifestó en su vida debe moverlos a ellos también, es a saber, la de dejar mejor el mundo por haber vivido en él. Esta es la obra a la cual han sido llamados (El Ministerio de Curación, págs. 309, 310).Debéis ahora. . . relacionaros con la sociedad y la vida en una forma que responda al propósito que tuvo Dios al crearos (Mensajes para los jóvenes, págs. 33, 34).

Por. E. G. White
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