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lunes, 29 de junio de 2026

EL DOLOR NOS HACE PREGUNTAR POR QUÉ NACIMOS - JOB 3




“Perezca el día en que yo nací…” (Job 3:3).

Después de siete días de absoluto silencio, Job finalmente rompe el mutismo. El capítulo 3 no es un discurso doctrinal ni una oración como las que encontramos en otros libros de la Biblia. Los estudiosos de la literatura hebrea lo consideran un poema de lamentación o una elegía sapiencial, una de las piezas poéticas más intensas y conmovedoras de toda la Escritura. No es un canto de alabanza, sino el grito desgarrador de un hombre cuya vida parece haberse derrumbado por completo.
Job no fue el único personaje bíblico que llegó a experimentar sentimientos semejantes. Moisés, agotado por las constantes quejas del pueblo, le pidió a Dios que le quitara la vida antes que seguir soportando aquella carga (Números 11:14-15). Elías, después de su gran victoria en el monte Carmelo, huyó al desierto y oró diciendo: “Basta ya, oh Jehová, quítame la vida” (1 Reyes 19:4). Jeremías llegó a maldecir el día de su nacimiento casi con las mismas palabras de Job (Jeremías 20:14-18), y el profeta Jonás también expresó varias veces su deseo de morir (Jonás 4:3-8). Ninguno de ellos era un incrédulo; eran hombres de profunda fe que, en medio de un sufrimiento extremo, sintieron que ya no podían continuar.
Esto nos ayuda a comprender una realidad profundamente humana. Cuando una persona atraviesa pérdidas acumuladas, el dolor puede llegar a nublar completamente su percepción de la vida. Desde el punto de vista psicológico, el sufrimiento intenso puede producir un estado de desesperanza en el que el cerebro deja de visualizar un futuro posible. Todo parece oscuro, el dolor parece interminable y la persona siente que la vida ha perdido aquello que le daba sentido. No necesariamente desea la muerte por sí misma; muchas veces lo que desea es que termine un sufrimiento que considera insoportable.
Eso es precisamente lo que ocurre con Job.
En un solo día perdió a sus diez hijos, toda la riqueza construida durante una vida de trabajo, su posición social, su salud y, en gran medida, el apoyo emocional de su esposa. Humanamente hablando, todo aquello que daba estabilidad a su existencia había desaparecido. No es extraño que se preguntara cuál era el sentido de seguir viviendo. Y, sin embargo, hay un detalle extraordinario: aunque maldice el día de su nacimiento, nunca maldice a Dios. La fe de Job está profundamente herida, pero no destruida. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. Dios comprende el lenguaje del dolor humano. Job expresa palabras extremadamente fuertes. Sin embargo, Dios no lo reprende en este capítulo. Él sabe distinguir entre una blasfemia y el grito desesperado de un corazón quebrantado. A veces los creyentes piensan que deben ocultar su dolor delante de Dios. Job nos enseña que podemos llevarle incluso nuestras preguntas más difíciles y nuestras lágrimas más profundas.
2. El sufrimiento puede nublar el sentido de la vida, pero no cambia el propósito de Dios. Job pensó que su existencia había perdido todo significado. Sin embargo, el lector sabe algo que Job desconoce: Dios sigue teniendo el control de la historia y aún no ha terminado su obra en él. Muchas veces nosotros tampoco alcanzamos a ver el propósito de Dios en medio de nuestras pruebas. Pero el silencio de Dios nunca significa ausencia de propósito.
3. La esperanza no consiste en entenderlo todo, sino en permanecer junto a Dios mientras llegan las respuestas. Job todavía no recibe ninguna explicación. Sus preguntas continúan abiertas y el dolor sigue siendo real. Sin embargo, aunque su fe vacila, no rompe su relación con Dios. Eso marcará toda la diferencia en el resto del libro. La verdadera esperanza no nace cuando comprendemos el sufrimiento, sino cuando seguimos aferrados a Dios aun sin comprenderlo.
Job 3 nos recuerda que la Biblia no idealiza la vida de los creyentes. Presenta hombres y mujeres que lloran, dudan, se desaniman y, en ocasiones, sienten que ya no pueden más. Dios permitió que este poema de lamentación quedara registrado para enseñarnos que incluso sus hijos más fieles pueden atravesar noches muy oscuras. Pero también nos recuerda que el sufrimiento nunca tiene la última palabra. Porque al final, no se trata de los momentos en que sentimos que la vida ha perdido su sentido, sino de que Dios sigue sosteniendo nuestra vida aun cuando nosotros ya no encontramos fuerzas para sostenerla nosotros mismos.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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domingo, 14 de junio de 2026

DIOS ES EL DADOR POR EXCELENCIA - NEHEMÍAS 9



“Tú eres un Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira y grande en misericordia…” (Nehemías 9:17).

Nehemías 9 ocurre apenas unos días después de los acontecimientos del capítulo 8. Allí el pueblo celebró la Fiesta de las Trompetas (día 1 del séptimo mes) y posteriormente la Fiesta de los Tabernáculos (del día 15 al 22 aproximadamente). Ahora, según Nehemías 9:1, nos encontramos en el día 24 del séptimo mes.
Esto es muy interesante porque entre ambos capítulos queda comprendido el Día de la Expiación (Yom Kippur), que se celebraba el día 10 del séptimo mes (Levítico 23:27). Aunque Nehemías no describe directamente esa celebración, es muy probable que el profundo espíritu de arrepentimiento y confesión que vemos en el capítulo 9 sea el resultado de toda esta secuencia espiritual: lectura de la Ley, Fiesta de las Trompetas, Día de la Expiación y Fiesta de los Tabernáculos. El pueblo había estado varias semanas escuchando la Palabra de Dios y permitiendo que ella examinara sus corazones.
Por eso ahora aparecen vestidos de cilicio, con tierra sobre sus cabezas y dedicados a la confesión (Nehemías 9:1-3). Durante una parte del día leen la Ley y durante otra parte confiesan sus pecados y adoran a Dios.
La oración es extraordinaria porque funciona como una verdadera historia de la salvación. Comienza con la creación, pasa por Abraham, el éxodo, el Sinaí, el desierto, la conquista de Canaán, los jueces, los reyes, el exilio y llega hasta el momento presente. Es probablemente una de las oraciones históricas más extensas de toda la Biblia. Y en todo el relato aparece un contraste permanente:
* Dios es fiel.
* El pueblo es infiel.
* Dios cumple.
* El pueblo falla.
* Dios da.
* El pueblo olvida.
Por otro lado, el verbo “dar” aparece repetidamente. Dios da la vida, da la tierra, da la Ley, da el Espíritu, da el pan, da el agua, da la victoria, da profetas y da misericordia. Toda la historia de Israel es presentada como la historia de un Dios generoso sosteniendo a un pueblo que constantemente tropieza. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. El arrepentimiento verdadero nace cuando vemos nuestra historia a la luz de la fidelidad de Dios. El pueblo no se limita a enumerar pecados. Primero contempla quién es Dios y todo lo que ha hecho. Solo entonces comprende la gravedad de su infidelidad. La confesión más profunda siempre surge cuando entendemos cuán bueno ha sido Dios con nosotros.
2. La memoria espiritual protege al pueblo de repetir los mismos errores. Por eso la oración recorre toda la historia nacional. El problema de Israel no era falta de información, sino olvido espiritual. Recordar las obras de Dios ayuda a no repetir los errores del pasado.
3. La esperanza no descansa en la fidelidad humana, sino en la misericordia divina. Si esta oración dependiera del historial de Israel, terminaría en desesperación. Pero una y otra vez aparece la misma verdad: Dios sigue mostrando misericordia. La restauración del pueblo no existe porque ellos hayan sido buenos, sino porque Dios ha sido bueno.
Nehemías 9 nos enseña que el verdadero reavivamiento no consiste solamente en emociones religiosas o decisiones momentáneas. Consiste en mirar honestamente nuestra historia, reconocer nuestras faltas y contemplar la extraordinaria fidelidad de Dios. El pueblo descubrió que, generación tras generación, Dios había permanecido fiel aun cuando ellos habían fallado repetidamente. Y esa sigue siendo una de las mayores razones para tener esperanza hoy. Porque al final, no se trata de cuántas veces nosotros hemos fallado en cumplir nuestras promesas, sino de que Dios nunca ha fallado en cumplir las suyas.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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viernes, 25 de agosto de 2017

DIOS ES ETERNO Y SU AMOR ♥️ TAMBIÉN - Jeremías 31:3


En medio de los momentos más tristes y complicados, de problemas sin resolver, de situaciones que han salido de control; podemos tener la seguridad de que no todo está perdido. Siempre hay #MensajesDeEsperanza. En medio de las tormentas más fuertes hay esperanza. Según la mitología griega, "la esperanza es lo último que se pierde", y a la luz de la Biblia, la esperanza no es una palabra más o un concepto efímero. A la luz de la Palabra de Dios, la ESPERANZA es una PERSONA, la Esperanza es Jesús. Y es ahí donde radica nuestra esperanza. Podríamos estar pasando por las situaciones más difíciles hoy, quizás ni imaginaste que tus decisiones tendrían consecuencias tan terribles, pero en medio del dolor y las dudas, hay un mensaje de Esperanza: "CON AMOR ETERNO TE HE AMADO" (Jeremías 31:3):
1.- Dios eterno, y su amor ♥️ también. El texto de hoy dice que Dios nos amó con amor eterno. La Palabra eterno viene del hebreo olam, que significa "sin fin", "eterno", "por siempre", "perpetuo", y es que DIOS ES ETERNO, es el "alfa y amega" del Apocalipsis, el principio y el fin. Entonces, si Dios es eterno y su carácter es amor (1 Jn.4:8), podemos concluir que ese amor es igual, es ETERNO.
2. DIOS prolonga su misericordia.- Esa es la evidencia del amor eterno de Dios. Que prolonga su misericordia. Esa la evidencia indefectible de su amor. El pueblo de Dios fue rebelde y desobediente a Dios y a Su Palabra, y fue esa la causa de sus penurias en tierras extrañas (Babilonia), pero aún así, por MISERICORDIA, que es la evidencia del AMOR ETERNO de Dios, el pueblo tiene una nueva oportunidad: Un NUEVO PACTO, una nueva ALIANZA. No hay más vueltas que darle, más palabras para explicarlo. Dios es amor y la mayor muestra es lo misericordioso que es contigo y conmigo. Merecemos morir por nuestros pescados, pero gracias a Él vivimos.
Hoy es un nuevo día. Un día es una nueva oportunidad. Quizás por tu misma situación no creas que Dios te ame. Te equivocas. Dios te ama a pesar de lo que hayas hecho. Y es que su amor no tiene condiciones. Nosotros, los seres humanos amamos condicionalmente, amamos hasta que nos dejemos amar. Si te fallan solemos decir que "mi amor se terminó" o "tú mataste todo el amor que tenía por ti". Pero Dios no es así, y por ello te dice: TE ALARGO MISERICORDIA, te doy una nueva oportunidad. Ahí se evidencia el amor de Dios. En que por misericordia te da una nueva oportunidad. Acéptalo. Cambia de rumbo, ve a Dios. Vuelve a Dios.
Que Dios te bendiga.
#MensajesDeEsperanza
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sábado, 4 de octubre de 2014

NAHUM 1: DIOS ES BUENO


"Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían" (Nah. 1:7).

Nínive había aceptado a Dios después de la predicación de Jonás. Más de medio millón de personas aceptaron el mensaje de arrepentimiento y hasta el rey y los animales fueron impactados por el poder de Dios. ¿Qué pasó entonces? ¿Por qué Nahum profetiza contra Nínive? (Nah. 1:1). ¿No aceptaron todos los ninivitas a Dios como el Dios verdadero e incluso hicieron sacrificios en honor a Dios?

Pasó lo que muchas veces pasa. Dios los perdonó, sin embargo, Nínive "recayó" en la iniquidad, en el pecado, en el error, y la misión de Nahum fue predecir ahora su futuro, predecir la sentencia divina de su destrucción. El orgullo, la crueldad, y la idolatría había  vuelto en la vida de los ninivitas.

¿No sucede lo mismo hoy con nosotros? Un día aceptamos a Dios, nos arrepentimos de nuestros pecados, prometemos vivir una vida al lado de Jesús, pero por cosas de la vida, por trabajo, estudios, familia, amigos... poco a poco nos vamos alejando de Dios y "recaemos", "volvemos a la vida pasada", "hacemos las cosas viejas"... Dios es bueno. Nunca lo olvides. Dios es bueno, Dios es bueno, Dios es bueno mil veces y mil veces más... Es bueno porque a pesar de que no merecemos nada, Dios envía a su profeta para decirnos: "Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían" (Nah. 1:7). Podríamos estar muertos, pero no, estamos vivos, y mientras hay vida hay oportunidad... hay esperanza. Dios es bueno. No estás perdido...

Si un día aceptaste a Jesús y recaíste, fallaste y ahora estás lejos de Dios, recuerda, Dios es bueno, y hoy envía a su profeta, a su mensajero (a través de este blog quizás) para decirte que tienes esperanza... hay oportunidad, vuelve... no dudes más.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

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