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martes, 7 de noviembre de 2017

CRISTO, ES EL SANTUARIO - Ezequiel 46:13


Cada día ofrecerás un cordero de un año sin defecto para holocausto al SEÑOR; mañana tras mañana lo ofrecerás” (Ezequiel 46:13).

El capítulo de hoy finaliza con la visión amplia del templo de Dios. Son detalles minuciosos que Ezequiel registra. Son datos que a simple vista carecen de valor, pero que tienen en sí un valor tan grande si tenemos en cuenta que Cristo es el santuario, es el templo vivo. Así lo señala Elena G. de White: “En aquel Santuario los sacerdotes terrenales desempeñaban el servicio; en éste es Cristo, nuestro gran Sumo Sacerdote, quien ministra a la diestra de Dios. Un Santuario estaba en la Tierra, el otro está en el cielo” (Cristo en su santuario, 89).
La visión del templo de Dios con todos sus detalles tiene el propósito de mostrarnos dos cosas:
Primero, todo lo que Dios hace responde a un plan, no hay detalle que escape al propósito de Dios. A lo largo de la historia de la Biblia, nos encontramos con un Dios de detalles y planes. Dios tiene un plan y propósito y se cumplirá (Salmo 138:8).
Segundo, que detrás de todo esto, detrás de las medias, tamaños y diseños; el pecado tiene un precio, y ese precio es tan grande que fue motivo suficiente para demandar la vida de Cristo en la cruz del calvario.
El texto de hoy nos reafirma una vez más que la salvación de Dios es por obra y gracia de Dios. Lejos de la creencia generalizada en el mundo cristiano de que la salvación en el Antiguo Testamento era por obras y que en el Nuevo Testamento era por gracia, en la visión del templo, Ezequiel nos enseña que TODO EL SANTUARIO APUNTABA A CRISTO. Cristo, es el santuario. Cada detalle, nos presenta a Cristo como el autor de la salvación.
El texto de hoy declara que cada día debían ofrecer un cordero de un año sin defecto para holocausto al Señor. Esto debía ser todos los días y cada mañana. Este CORDERO representaba a Cristo, nada más y nada menos. Es Cristo el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:19), ese Cordero que fue sacrificado en Génesis 3:21 como lo reitera Juan en Apocalipsis 13:8. Por ello Pablo le dice a los hebreos que el sacrificio de Cristo en el calvario, como cumplimiento de todas las “sombras”, es suficiente y mucho mejor que de todos los sacrificios hechos antes (Hebreos 9:28).
Mi decisión:

Hoy es un nuevo día. Si estuviéramos en el AT probablemente nos levantaríamos pensando en que deberíamos sacrificar un cordero sin mancha a Dios para el perdón de nuestros pecados. Y esto debía ser cada mañana. Tú y yo, ya no estamos en el AT, sino que ahora podemos tener la seguridad de que Cristo pagó el precio del pecado por nosotros, y esa es la esperanza maravillosa que debe motivarnos a vivir en santidad cada día. Mañana tras mañana. Sería bueno que dedicásemos una hora de meditación cada día para repasar la vida de Cristo desde el pesebre hasta el Calvario. Debemos considerarla punto por punto, y dejar que la imaginación capte vívidamente cada escena, especialmente las finales de su vida terrenal” (Testimonies for the Church 4:367, 368).

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

domingo, 13 de agosto de 2017

¡ALTO! DIOS SIGUE TRABAJANDO EN MÍ... - Filipenses 1:6


El día en que decidí ser bautizado hice una promesa: "A partir de hoy seré un joven completamente para Dios. Nunca más haré las cosas mal. Seré un joven fiel a Dios y no pecaré jamás". Como ya lo supones, sin duda era una promesa loca, infundada y presumida. A pocos días de mi promesa, me di cuenta que había fallado. Sencillamente había roto mi promesa, habíacometido no uno, ni dos, ni tres errores, sino muchos más.
Decepcionado de mi actuar y de mis promesas quebradas, decidí abandonar la iglesia porque no podría ser fiel a Dios ni mucho menos alguien que no peca. Era muy difícil ser un joven sin errores.
Gracias a Dios, un día un amigo me visitó y me hizo leer uno de los versos más lindos de la Biblia: "Estoy seguro de que Dios, que comenzó a hacer su buena obra en ustedes, la irá llevando a buen fin hasta el día en que Jesucristo regrese" (Filipenses 1:6). Este texto me enseña que la vida de transformación es un proceso, no se cambia de la noche a la mañana. No se deja costumbres ni hábitos errados en un abrir y cerrar de ojos. No. Eso es con tiempo, pero no un tiempo vacío y sin propósito, sino un tiempo a solas con Jesús, tiempo de la mano de Jesús a través de la oración, estudios de la Biblia, ayuno y por supuesto, predicando de Jesús a otros.
No estoy diciendo que debemos sentirnos felices de seguir "pecando", no, eso no estoy diciendo porque eso no enseña la Biblia, sino que debemos ir creciendo en gracia, creciendo y avanzando, siendo hijos según el corazón de Dios... y esto se nota a través de los frutos. La vida cristiana produce frutos.
Hace 15 años entendí eso. Entendí que cuando Jesús vuelva transformará esto corrupto en incorrupto...
No te desanimes si al final de esta semana las cosas no salieron como esperabas. ¿Ofendiste a alguien? ¿Sientes que no cambias a pesar de los años en la iglesia? ¿Te han dicho que estás de mal en peor? Recuerda que Dios aún está trabajando en ti, solo debes pasar tiempo con Jesús, vivir de su mano. Vive siendo transformado de día en día al lado de Jesús. Anímate en Cristo!!!
Feliz sábado!!!
#MensajesDeEsperanza #Maranatha #VidaEnCristo#Cristianismo #Cristiano
Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
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