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lunes, 27 de julio de 2026

CUANDO EL DOLOR HACE MÁS PREGUNTAS QUE RESPUESTAS - JOB 7



“¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, y para que pongas sobre él tu corazón?” (Job 7:17).

Job se siente completamente incomprendido. Sus amigos creen entenderlo, pero no lo entienden. Hablan desde la teoría, mientras Job habla desde la experiencia. Es fácil explicar el sufrimiento cuando se observa desde la distancia; muy distinto es intentar comprenderlo cuando uno mismo ha pasado por el valle del dolor.
Existe un dicho muy cierto: solo entiende verdaderamente al que llora quien alguna vez también lloró por una herida semejante. Job estaba viviendo una experiencia que ninguno de sus amigos había conocido. Por eso sus explicaciones resultaban insuficientes.
Muchas veces el dolor produce lo que la prosperidad jamás consigue. Nos hace depender más de Dios, nos ayuda a descubrir nuestras verdaderas prioridades, revela áreas de nuestra vida que desconocíamos y nos enseña cuán frágiles somos sin el Señor. No porque Dios necesite nuestro sufrimiento para amarnos, sino porque, viviendo en un mundo caído, Él puede transformar incluso las pruebas en oportunidades de crecimiento espiritual.
En el caso de Job, además, había un propósito adicional que él desconocía por completo: demostrar delante del universo que un ser humano puede amar a Dios por quien Él es y no solamente por las bendiciones que recibe. Pero Job todavía no sabe nada de eso. Él sigue teniendo más preguntas que respuestas. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. El sufrimiento no siempre puede explicarse, pero siempre puede vivirse junto a Dios. Job no entiende lo que está ocurriendo. Nosotros, como lectores, conocemos el prólogo celestial; él no. Esa diferencia es importante. Muchas veces tampoco entenderemos por qué Dios permite ciertas circunstancias. Sin embargo, aunque no comprendamos sus caminos, podemos seguir confiando en su carácter.
2. Dios puede transformar el dolor en una escuela de crecimiento espiritual. El sufrimiento no es bueno en sí mismo, pero Dios puede usarlo para acercarnos más a Él. En los momentos de mayor debilidad aprendemos a depender de su gracia, descubrimos nuestros límites y comprendemos que nuestra seguridad nunca estuvo en nuestras fuerzas, sino en su presencia. Muchas veces conocemos mejor a Dios precisamente cuando ya no tenemos nada más en qué apoyarnos.
3. Las preguntas no destruyen la fe; pueden conducirnos a una fe más profunda. Job pregunta una y otra vez. No entiende. Se lamenta. Discute. Llora. Pero nunca deja de dirigirse a Dios. Esa es una diferencia enorme. La duda que busca respuestas no es enemiga de la fe; puede convertirse en el camino hacia una confianza mucho más madura. Dios no se ofende por nuestras preguntas sinceras; lo que desea es que las llevemos a Él y no lejos de Él.
Job termina este capítulo sin respuestas. Su enfermedad continúa, sus hijos siguen muertos, sus amigos permanecen confundidos y el cielo continúa en silencio. Sin embargo, el lector comienza a comprender una verdad extraordinaria: Dios está haciendo una obra mucho más profunda de lo que Job puede imaginar. Lo que hoy parece una tragedia incomprensible, un día será una de las mayores revelaciones del carácter de Dios en toda la Biblia. Porque al final, no se trata de comprender todas las razones por las cuales sufrimos, sino de permitir que, aun en medio del dolor, Dios transforme nuestro corazón.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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miércoles, 22 de julio de 2015

Duda en la Palabra de Dios y desafío a Su voluntad - Génesis 11:4


"Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagamos un hombre, por si fuéremos esparcidos sobre a faz de toda la tierra" (Gn. 11:4).

¿Has dudado de las promesas de Dios? ¿Has dudado de la existencia de Dios? La historia de hoy nos muestra lo frágil puede ser el hombre ante las promesas y la existencia de Dios. Y es que con frecuencia, el miedo, la desconfianza, la incredulidad y las cosas que suceden nos hacen dudar de todo, y más aún de Dios.

La Torre de Babel, sin embargo representaba duda en relación a la Palabra de Dios y desafío a su voluntad (CBA, p. 1:297).  ¿Cuáles son las torres de tu vida? Esas "torres" de "babel" son de confusión, de duda, de perdición:

Duda en relación a la Palabra de Dios
En primer lugar, a sus promesas.- Dios había prometido que no volvería a destruir la tierra con agua, es decir con otro diluvio (Gn. 9:15). Sin embargo, los hombres desconfiaron  en la promesa de Dios y decidieron construir una torre muy alta que sirva de "refugio" ante un nuevo diluvio.

En segundo lugar, a su existencia.- Algunos creían que el cielo que vemos, era la morada de Dios. Ellos pensaban que construyendo una torre muy alta, podrían llegar al cielo y ver con sus propios ojos si Dios existía o no. Locos hombres.

En tercer lugar, a su señorío e intervención.- Muchos creían que el diluvio había ocurrido por causas naturales. En este grupo estaban os científicos de aquellos tiempos, hombres educados y estudiosos que no atribuían a Dios el diluvio sino a un evento natural. Ellos pensaban que a través de la torre podían encontrar explicación científica, tangible y real.

Desafío a la voluntad de Dios
Cuando los habitantes de Sinar, descendientes de Cam hijo de Noé, se apartaron de sus hermanos para morar en las llanuras de Sinar decidieron formar un imperio, una metrópolis poderosa, gigantesca, que fuera la atracción del mundo y donde se mostrara el poder el hombre en unidad. Nimrod fue uno de los que pensaba así. Todo este deseo y proyecto ambicioso sencillamente era un desafío a la voluntad de Dios. Dios le había dicho "Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra" (Gn. 9:1), pero los habitantes de Sinar dijeron que no era un plan que debían de seguir. La unidad, la fama, la gloria y el poder era lago apetecible, y allí la voluntad de Dios estaba fuera de lugar.

Duda en la Palabra de Dios y desafío a Su voluntad. Cuando el ser humano quiere vivir así, dudando en la Palabra de Dios y desafiando así a Dios mismo debe saber que no prosperará. Puede que por algún tiempo "todo" le vaya bien, y esto aparentemente indique que "todo" saldrá bien; debes saber que Dios emitirá juicio tarde o temprano. No hay torre tan fuerte que no se haya caído.

Hoy es un nuevo día. No dudes en la Palabra de Dios. No hay motivos, cree, confía, ten fe. Dios cumplió y lo hará sí o sí. Finalmente, no te atrevas a ir en contra de la voluntad de Dios, Dios no puede ser burlado, jamás.

Feliz día!

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Dios te bendiga mucho!

martes, 7 de octubre de 2014

Habacuc 1: UNA RESPUESTA INCOMPRENSIBLE


"Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él?" (Habacuc 1:13).

El verso citado muestra la reacción del profeta ante la respuesta de Dios originada por la pregunta, "¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia y no salvarás?" (Hab.1:2). El diáologo  entre Habacuc y Dios es interesante. Habacuc pregunta a Dios, por qué no hace nada ante la situación triste y terrible de Judá a pesar de que él mismo ha orado y clamado muchas veces. Dios le responde diciendo: "Porque he aquí, yo levantoa los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas" (Hab.1:6). Ahora, el profeta ya tiene la respuesta de Dios, pero no le parece, no puede entender cómo Babilonia puede ser la solución para el problema espiritual de Judá. ¿Cómo puede usar Dios a los caldeos para "castigar" al pueblo elegido por Dios?

Hay preguntas que tienen respuestas difíciles de entender. Muchas veces preguntamos a Dios por qué no responde nuestras oraciones y cuando finalmente nos responde, creemos que no es la mejor respuesta. Nos parece que una respuesta así no es justa, no es coherente. Y es que nuestra humanidad difícilmente puede entender el proceder divino, el cómo quiere Dios que las cosas sean. ¿Qué estás pidiendo a Dios incansablemente? ¿Cuál es el deseo de tu corazón en tus oraciones? Dios te va a responder pero muchas veces - tienes que saber- que las respuestas de Dios no siempre son fáciles de entender y aceptar.

El profeta Habacuc se desespera, no puede entener cómo una nación pagana, idólatra, corrupta como Babilonia puede "castigar" o puedes ser usada por Dios para amonestar a una nación como Judá, corrupta sí, pero no más que Babilonia. El profeta dice, "Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él?" (Habacuc 1:13), ¡No puede creer que Dios, siendo santo, puro que no tolera injusticias, pueda usar a Babilonia para hacer justicia! ¿Ustedes lo entienden?

En su libro, el profeta Habacuc "proporciona una solución al problema de por qué Dios permite que prosperen los pecadores, comparable con la solución proporcionada por el libro de Job al problema de por qué Dios permite que sufran los santos" (Comentario Bíblico Adventista, t.4, p.1070). Efectivamente, el profeta sabe de la condición moral y religiosa de su pueblo, sabe que merece disciplina, ¿pero que sean los babilonios los que castiguen? ¿Pueden los injustos castigar por injusticias? Simplemente el profeta no lo asimila.

Habacuc se escribió duranante un tiempo de terrible apostasía, quizá durante la última parte del reinado de Manasés (hijo y sucesor de Ezequías, vasallo de Asiria y adoptando cultos a dioses asirios dentro del templo de Jehová), durante el reinado de Amón (hijo de Manasés, reinó solo dos años pero fue tan corrupto o peor que su padre por su reinado marcado por una depravación moral) o durante la primera parte del reinado de Josías (hijo de Amón, reinó a los ocho años e hizo reformas importantes con la ayuda del profeta Jeremías), esto indica que pudo haberse escrito en general al rededor del 630 a.C, pocos años antes de la conquista de los babilonios liderados por Nabucodonosor a Judá y Jerusalén en el año 605 a.C., y es justamente el reino Caldeo o Babilonio una de las más grandes preocupaciones del profeta Habacuc pues ellos son los instrumentos de juicio de Dios.

Todas las palabras de Dios al profeta se cumplieron. Hay lecciones grandes para no olvidar, (1) Dios siempre escucha las oraciones, (2) Dios siempre responde y (3) Dios usa a malos y buenos para cumplir sus propósitos. ¿Sencillo? No siempre. Y es que así es la vida cristiana muchas veces, hay cosas que no lograremos entender fácilmente, pero la mayor y más grande esperanza es que Dios siempre responde, y cuando lo hace es siempre lo mejor para nosotros aunque no lo podamos entener hoy. Dios te ama, y si la respuesta de Dios no te gusta, igual, debes creer que es lo que te conviene, así lo veremos en el resto del libro de Habacuc.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

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