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jueves, 28 de mayo de 2026

LA RACIONALIZACIÓN DEL PECADO, UNA TRAGEDIA COMÚN - 2 CRÓNICAS 8



“Y pasó Salomón a la hija de Faraón, de la ciudad de David a la casa que él había edificado para ella; porque dijo: Mi mujer no morará en la casa de David rey de Israel, porque aquellas habitaciones donde ha entrado el arca de Jehová, son sagradas” (2 Crónicas 8: 11).

Salomón había llegado a la cúspide de su reinado, y en veinte años había prosperado en gran manera junto al pueblo. Sin embargo, cuánto más fiel debía ser, hizo alianza con los egipcios, y empezó su ruina. ¿Qué es lo qué hay en el corazón del ser humano para olvidarse de los principios divinos justamente cuando está en lo más alto de su vida? Salomón había sido sabio, pero fue la vida cómoda que estaba viviendo, muy probablemente, el estatus quo, lo que le llevó a desviar su mirada de Dios para ir tras los placeres y costumbres de este mundo infiel. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. La ruina inicia cuando desobedecemos a Dios. Aunque el matrimonio de Salomón con la princesa egipcia fue una violación a la Palabra de Dios (Deuteronomio 17:17), lo más terrible era que Salomón lo hizo todo a sabiendas, deliberante. El texto dice: “Y pasó Salomón a la hija de Faraón, de la ciudad de David a la casa que él había edificado para ella; porque dijo: Mi mujer no morará en la casa de David rey de Israel, porque aquellas habitaciones donde ha entrado el arca de Jehová, son sagradas” (v.11). Sabía que su “matrimonio” no era algo bueno. Era consciente de que Dios no aprobaba esa relación, pero racionalizaba y quería separar lo santo de lo profano, pero externamente, para que la gente crea que “a pesar de todo”, Salomón era un hombre “cuidadoso y reverente”.

2. La racionalización es el pecado más sutil y más común en el seno del cristianismo. Es un mecanismo de defensa para JUSTIFICAR desde un plano lógico, alguna acción o emoción con el objetivo de sentirse menos mal. Con la racionalización, la persona se auto convence de que su pecado no es tan malo, y si por algún caso es malo, era necesario y no había otra forma, por tanto, Dios lo entenderá.

3. Salomón racionalizaba que su matrimonio era un tema de alianza estratégica. Salomón podría haber argumentado, que su matrimonio no tenía que ser visto necesariamente como algo malo, sino como una alianza estratégica necesaria. Y podría haber finalizado diciendo: “Dios sabe que todo lo he hecho por el avance de su obra. Además, no he mezclado ni corrompido la adoración en el templo, pues mi mujer no morará en casa de David… porque esos lugares sagrado” (v.11).
En la actualidad hay quienes, saben que están haciendo las cosas mal, que viven en pecado o error, pero tratan de discriminar las cosas para que no parezcan tan malos, están interesados en el qué dirán. Ese era Salomón. El pecado es pecado, grande o pequeño, y a menos que no lo reconozcamos como tal, no recibiremos perdón de Dios, porque al final, no se trata de cuán malo eres sino de cuán arrepentido vas a Cristo para pedirle perdón.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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viernes, 11 de enero de 2019

10 FRASES CRISTIANAS PODEROSAS DE GÉNESIS 32 al 41 - Imperdibles!!!

SI DESEAMOS SER BENDECIDOS POR DIOS...
"Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma" (Génesis 32:30).



EL PERDÓN ES UN MILAGRO DIVINO
"Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron" (Génesis 33:4).



 TODA ACCIÓN TIENE SU REACCIÓN, ¡CUIDADO!
"Salió Dina la hija de Lea, la cual ésta había dado a luz a Jacob, a ver a las hijas del país" (Génesis 34:1).


RENUEVA CADA DÍA TU PACTO CON DIOS
"Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú" (Génesis 35:1).


LAS DECISIONES DE HOY TENDRÁN CONSECUENCIAS MAÑANA
"Estas son las generaciones de Esaú, el cual es Edom" (Génesis 36:1).


NO PUEDES SER ENVIDIOSO Y FELIZ A LA VEZ
"Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador" (Génesis 37:19, 20).



 JUZGAR A LOS DEMÁS
"Entonces Judá los reconoció, y dijo: Más justa es ella que yo, por cuanto no la he dado a Sela mi hijo. Y nunca más la conoció" (Génesis 38:26).


ANTE LAS TENTACIONES, LOS VALIENTES HUYEN, LOS COBARDES SE QUEDAN
"Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió" (Génesis 39:12).


AUNQUE TODOS TE OLVIDAREN, DIOS JAMÁS SE OLVIDARÁ DE TI
 "Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó" (Génesis 40:23).


PRUDENTE EN LA ABUNDANCIA Y SABIO EN LA ESCACEZ
"Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto" (Génesis 41:33).


Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

viernes, 11 de septiembre de 2015

"EN EL MISMO DÍA": DIOS CUMPLE SU PROMESA - Éxodo 12


“El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos treinta años. Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto” (Éxodo 12:40, 41).

Las casualidades no tienen parte en la agenda divina. Todo lo que Dios hace es el cumplimiento de  un plan diseñado mucho antes de tu nacimiento (Jer.1:5 cf. Sal. 139:16). Puede parecer extraño, difícil de entender, pero debes tener la seguridad que todo está planificado para tu bien (Jer. 29:11). Es por ello cuando llegamos a entender las acciones de Dios no dejamos de sorprendernos y de alabarlo.

Dios le había dicho a Abraham que su “descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años” (Gen.15:13). Y así fue. “Esa etapa de servidumbre de Israel había de incluir no sólo la servidumbre sino también aflicción y persecución. El cumplimiento de esta profecía puede comprobarse prácticamente en cada generación durante cuatro siglos. Isaac, el hijo de Abraham fue “perseguido” por Ismael (Gal.4:29 cf. Gen.21:9). Jacob huyó de Esaú para salvar su vida (Gen.27:41-31), y más tarde de Labán (Gen.31:2, 21, 29). José fue vendido como esclavo por sus propios hermanos y más tarde injustamente arrojado en la cárcel (Gen.37:28; 39:20). Finalmente, los hijos de Israel fueron oprimidos grandemente por los egipcios después de la muerte de José (Ex.1:8,12).” (Comentario Bíblico Adventista, p.1:326, 327). Dios cumple sus promesas. No importa qué es lo que tenga que hacer para ello. Abrirá el mar para que pases en seco si es necesario… Dios cumple lo que promete. No dudes jamás de ello.

Todos los seres humanos nacimos en Egipto. En Egipto aprendimos a vivir como egipcios. Comíamos sus comidas, hablábamos, vestíamos, jugábamos, pensábamos y hacíamos todo como egipcios. Pero Dios vio nuestra aflicción. Y es que en Egipto aunque tenía cosas “bonitas” nadie era libre. No se puede ser libre si vives esclavizado. Tus hijos no son tus hijos. Tu casa no es tu casa. El esclavo no es dueño de nada, todo lo que tiene es de su amo, del Faraón. Cuando parecía que tu vida estaba destinada a sufrir, a llorar y a una desgracia total… Un día, Dios envió mensajeros, Moisés y Aarón, y a través de ellos conociste el gran poder de Dios. No fue fácil salir de Egipto. El Faraón te oprimía más, te esclavizaba más… trabajo, tu familia, etc. Pero, finalmente, un día, “el mismo día”, en ese mismo día que Dios había planificado tu libertad, tu salida de Egipto, le entregaste tu vida a Dios… y cruzaste el mar rojo: Fue tu bautismo. ¿Lo recuerdas?

En una visita pastoral a una hermana de iglesia, le pregunté, ¿cómo conoció a Cristo? La mujer sonrió y dijo: “por los golpes de mi esposo”. La miré y le dije. “¿Cansada del maltrato buscó a Dios?”. Ella me contó lo siguiente: “Fui a reclamarle mientras él estaba en un bar con sus amigos. Mis amigas me habían aconsejado que no debiera dejarme, y debía hacerle pasar vergüenza delante de sus amigos. Armándome de valor fui al bar y al verlo comencé a insultarlo y a reclamarle por dinero… Me arrepentí de haberlo hecho. Me agarró a golpes delante de sus amigos… Traté de escapar y en medio de la calle me alcanzó y cuando intentó golpearme nuevamente, un grupo de hombres con camisas y corbatas me rescataron y le dijeron que llamaría a la policía si seguía en ese plan. Unas mujeres me abrazaron y me llevaron a un cuartito decorado con papeles de colores y figuras de Jesús… lloré y lloré… ellas me trataban de consolar y finalmente me di cuenta que estaba en una iglesia. Quise salir de allí porque yo era muy católica, pero al recordar que mi esposo podía estar esperándome decidí quedarme. Escuché el sermón del pastor. Me enseñaron la Biblia y jamás dejé de asistir a la iglesia. Así conocía Cristo. Tengo 13 años en la fe. No fui a Jesús, Él vino a mí”.

 Hoy es un nuevo día. ¿Ya le has dado gracias a Dios por librarte de la esclavitud egipcia? ¿Y si aún estás en Egipto quisieras ser libertado por Dios? Lo único que Dios les pidió a los israelitas para ser librados de la muerte y ser libertados de la esclavitud fue: Que pinten los marcos de sus puertas con sangre de cordero. Eso es lo único que debes hacer ahora, pero ya no un animal y su sangre, sino por fe en Jesús (que es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo – Jn. 1:29), creer en la muerte de Jesús en la cruz del calvario, creer en Él pues es el quien da libertad, paz y esperanza. Hoy es el día de tu decisión.


 Buen día!

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¡Dios te bendiga mucho!

jueves, 10 de septiembre de 2015

¿Cuántas oportunidades te ha dado Dios? - Éxodo 11


“Jehová dijo a Moisés: Una plaga traeré aún sobre  Faraón y sobre Egipto, después de la cual él os dejará ir de aquí; y seguramente os echará de aquí del todo” (Éxodo 11:1).

Cada amanecer es una nueva oportunidad, un nuevo comienzo; un nuevo día es sinónimo de que aún hay tiempo para hacer mejor las cosas y caminar como Dios quiere. Dios le dio muchas oportunidades a Faraón, y él no hizo caso.

Dicen que los hijos esperan enterrar a sus padres, pero ningún padre espera enterrar a su hijo. Faraón experimentó en carne propia lo que significa sufrir por la muerte de un hijo. Los israelitas lo habían sufrido también (Ex.1:15, 16), y el mismo Moisés pudo haber muerte en ese decreto mortal (Ex. 2:1-4). Ahora el Faraón, entendería lo terrible que resulta ver morir a tu hijo. Y es que las nueve primeras plagas afectaron cosas secundarias para el Faraón. Imagino al monarca egipcio, diciendo con mente positiva: “Todo lo perdido se puede superar. Con dinero se compra todo, vamos a empezar de cero”. No obstante, la última plaga afectaría a la familia. Afectaría a su primogénito, su hijo más amado. Es por ello que Dios sabía que, con la décima plaga, el Faraón no solo dejaría salir al Pueblo israelita, sino que los echaría de en medio de Egipto.

El Faraón demostró su decadencia moral y espiritual gradualmente. Desde la séptima plaga: (1) “Negoció” (8:20-32); (2) “Se resistió” (9:1–12); 3) “Engañó” (9:13-35); 4) “Apeló” (10:1-20) y 5) “Amenazó” (10:21-29). El endurecimiento del corazón de Faraón es una advertencia para todos nosotros. Si el corazón del hombre pecador no responde por fe a la Palabra de Dios, no puede ser transformado por la gracia de Dios (Ez. 36:26-27; Hebreos 8:7-13). En cambio, entre más se resista a la verdad de Dios, se endurecerá más y más. Tenemos que prestar atención a lo que Dios nos ha dicho. El Faraón pudo evitar sufrir la muerte de su primogénito, pero no.

¿Por qué esperar a sufrir dolor y pérdida de un ser amado para reconocer a Dios? ¿Es necesario pasar lamentables y tristes momentos todavía para ir a los pies de Jesús? ¿Es tan fuerte tu orgullo para reconocer que solo en Dios hay paz y esperanza? ¿Qué estás esperando perder para ir a los pies de Jesús? ¿Cuántas oportunidades te ha dado Dios? Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete… Hoy es día de ir a Dios y reconocerlo como tal. Ni el dinero, ni tu cargo, ni tu fama sirven contra la muerte. Tú sabes que nada ni nadie puede contra la muerte… el ser humano puede comprarlo “todo”, pero no la “vida”. La vida solo la da Cristo, Dios… no hay vida fuera de él.

Hoy es nuevo día. ¿Cuántas oportunidades rechazaste? ¿Uno, dos, tres, cuatro….? Estoy seguro que muchas más que el Faraón… Hoy es un nuevo día, y es sinónimo de que Dios te da una nueva oportunidad, no la desperdicies.

Buen día!

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¡Dios te bendiga mucho!


miércoles, 9 de septiembre de 2015

El propósito de las plagas - Éxodo 10:3


“Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva” (Éxodo 10:3).

Dios no actúa sin un propósito definido. Todo lo que Dios hizo, hace, y hará, tiene un propósito maravilloso para mi vida y la tuya. Esa es una buena noticia porque, aunque muchas veces sintamos que no llegaremos a puerto seguro, o no entendamos las situaciones que vivimos, debemos estar seguros de que Dios tiene un propósito.

Diez plagas azotaron a Egipto. El Faraón podía ver con sus propios ojos cómo, por su orgullo, su soberbia y dureza de corazón; las plagas, una tras otra, iban destruyendo su reino y filosofía. Una de las preguntas que surgen es, ¿por qué Dios utilizó esas plagas? ¿Cuál era el propósito de las plagas? ¿Podía haber utilizado serpientes, cuervos, lepra, etc.? Las plagas tenían un propósito específico: Mostrar el poder de Dios y para que el nombre de Dios sea anunciado en toda la tierra (Ex.9:16), no obstante habían otros dos propósitos:

Uno de los propósitos tenía que ver con las deidades. Cada plaga era una afrenta directa y desafío, a una o más deidades egipcias. Las deidades “afectadas” no eran secundarias, eran adoradas en la vida de los egipcios. Y tristemente, no solo en los egipcios sino en los israelitas, sino muchos, en algunos. El río Nilo por ejemplo, era considerado una importante deidad egipcia, pero la plaga demostró que solo es un río común y corriente, que no tiene poder. El Faraón también era considerado una deidad, un dios importante, y con la plaga de la muerte de los primogénitos se evidenció que el Faraón no podía hacer nada, es un humano más. Las plagas tenían el propósito de mostrar que no hay dioses, sino solo Uno, el Yo Soy, el Dios de Israel.

Otro de los propósitos era destruir y erradicar de las mentes egipcias e israelitas todo indicio de idolatría. Recordemos que las deidades egipcias por más artísticas y místicas que hayan sido, no eran más que ideas, deseos y fantasías de sus adoradores. Las deidades egipcias eran el productor del pensamiento, creencias y tradiciones de hombre. Dios muestra en cada una de las plagas que los adoradores de esas deidades estaban “ciegos”, ven como deidad tras deidad van cayendo, uno tras otro, a los pies del único y verdadero Dios. Satanás era derrotado de manera arrasadora por Dios. La guerra espiritual que se vivía en la mente de las personas la ganaba Dios en cada plaga contra los egipcios. Tú y yo sabemos que no hay “dioses”, sino “un dios que quiso y pretende ser dios” (Is. 14:12-16 cf. Ez.28:14-17), ese es Satanás, el enemigo. No obstante, cada plaga proclamaba que hay un solo Dios verdadero, y ese es YHWH “Jehová”.

Hoy es un nuevo día. Nunca olvides que cada acto de Dios tiene un propósito. A veces nos sentimos tentados a creer que lo que acontece es una situación del azar, de la casualidad. No, Dios tiene un propósito, no hay nada que sea producto de la casualidad. Incluso, como los vemos hoy, las plagas, los problemas, las dificultades y tormentas tienen un propósito: Mostrar el poder de Dios, el único que puede darle solución a las plagas de la vida. Que no hay otro dios, que ninguna creencia abrigada en nuestro corazón puede salvarnos de la destrucción. Ningún “santo”, ningún terapeuta ni especialista, ningún gurú podrá darle solución a las plagas sino, Dios, el único.

Buen día!

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¡Dios te bendiga mucho!

martes, 8 de septiembre de 2015

¿Corazón endurecido? - Éxodo 9:34, 35


“Y viendo Faraón que la lluvia había cesado, y el granizo y los truenos, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus siervos. Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel, como Jehová lo había dicho por medio de Moisés” (Éxodo 9:34, 35).

Las predicciones de Dios no son necesariamente sus decretos. La decisión siempre será del ser humano. Así como la luz solar derrite la cera y endurece la arcilla, la misma manifestación del poder de Dios hace que muchos lo obedezcan y otros, como Faraón, simplemente endurezcan sus corazones.

Faraón podía ver cómo su próspero reino era reducido a miserias. Todo era un caos. Una plaga, y después otra: sangre en cada gota de agua, ranas por doquier, piojos como polvo,  moscas de todo tipo, muerte de sus ganados, úlceras y heridas en la piel, granizos grandes mezclados con fuego… y aún faltaban tres plagas más. Faraón sabe que todo fue por causa suya. Lo entiende bien, y es por ello que dice: “He pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos. Orad a Jehová para que cesen los truenos de Dios y el granizo, y yo os dejaré, y no os detendréis más” (Ex.9:27, 28). Faraón reconoce que ha pecado contra Dios, y su pecado es haber endurecido su corazón.

El texto de hoy muestra que la dureza del corazón del Faraón no es responsabilidad de Dios. Fue el Faraón quien endureció su corazón. Este detalle ha perturbado a los lectores de la Biblia por mucho tiempo, pues en varias oportunidades la Biblia menciona que: “Dios endureció el corazón del Faraón” (Ex. 9:12; 10:1, 20, 27; 11:10; 14:4, 8, 17), insinuando que Dios, efectivamente, endureció el corazón del monarca egipcio. No obstante, y por si esto fuera poco, también vemos que Dios mismo lo predijo: “yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo” (Ex. 4:21 cf. 7:3). ¿Pudo Dios hacer eso?

La palabra endureció [heb. hazaq] expresa una actitud firme e inflexible. Cuando Dios mostró su poder, su gloria, su soberanía por sobre los magos y hechiceros del Faraón, y no solo eso sino que cada plaga era un ataque directo a las deidades egipcias, el orgullo propio y nacional hicieron que el Faraón (considerado una deidad para todos los egipcios) se enterque y bloquee, y endurezca su corazón. Dios había dicho que endurecería el corazón del Faraón, porque lo conocía. Dios conoce todo, sabe todo de ti y de mí. Si Dios no conocería no sería Dios, porque Dios es Omnisapiente. Dios sabía que sus acciones portentosas causarían ese efecto en el Faraón. 

Me  impacta la declaración siguiente: “A la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra, ¿Todavía te ensoberbeces contra mi pueblo para no dejarlos ir” (Ex.9:16, 17). Dios tenía un plan para el Faraón (Dios quieta y pone reyes – Daniel 2:21), y bien pudo ser un instrumento de Dios, pudo haber sido una bendición. Así como lo fue Ciro (Is. 44:28; 45:1-7). ¿Te imaginas si el Faraón después de la primera entrevista con Moisés y Aarón hubiera dejado ir al pueblo a adorar a Dios? Hasta hoy se hablaría del Faraón que dejó libre al pueblo para adorar a Jehová, así como Ciro rey de los Medos y Persas.

Tu historia no está predestinada, no. Tú tienes la decisión. Las predicciones de Dios no son necesariamente sus decretos. La decisión siempre será del ser humano. Así como la luz solar derrite la cera y endurece la arcilla, la misma manifestación del poder de Dios hace que muchos lo obedezcan y otros, como Faraón, simplemente endurezcan sus corazones.

Hoy es un día nuevo. No persistas en tu pecado, en tu error. No vale la pena. Las plagas y desgracias que llegan a tu vida muchas veces son permitidas por Dios para que aprendas lecciones y recurras a Dios. Pero muchos, como el Faraón, en tiempos de dolor, de lágrimas buscan a Dios y se “arrepienten”, reconocen su error, pero cuando las cosas se calman, cuando Dios los sanó, vuelven a su vida antigua y siguen con su actitud rebelde y cruel. ¿Dios hizo un milagro en tu vida? Ve no y peques más (Jn.8:11).

Buen día!

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¡Dios te bendiga mucho!

lunes, 7 de septiembre de 2015

No esperes hasta mañana, decide hoy - Éxodo 8:9, 10


“Respondió Moisés al Faraón - Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas se aparten de ti y de tus casas, y queden solamente en el río. - Mañana – dijo él” (Éxodo 9, 10).

Hoy puede ser el último día de tu vida. No es una amenaza, es una realidad. ¿Quién te asegura que mañana estarás vivo? La vida es un don. El hoy es un  regalo, por eso se llama presente. Si tú llegas a entender que debemos vivir un día a la vez, vivir el presente que Dios te ha regalado, tomarás mejores decisiones.

El faraón experimentó en carne propia, lo terrible que resulta desobedecer a Dios. Nadie puede salir ileso desobedeciendo la Palabra de Dios. Dios le dijo que deje salir a su pueblo, pero Faraón, motivado por su orgullo, su reputación simplemente hacía caso omiso a la Palabra de Dios. Después de sufrir por siete días la plaga de sangre en cada gota de agua, y viendo que Dios es el único que puede quitar el “problema”, una vez más se reúsa. Ahora, Dios envía ranas. Ranas por todos lados. Faraón, que ya sabe que Dios es el único que puede quitar, y entiende que Moisés y Aarón son sus portavoces les pide que por favor oren a Dios con el objetivo de quitar las ranas. Sin embargo, ante la pregunta de Moisés, ¿cuándo quieres que ore? Faraón, loca e inexplicablemente, responde: ¡Mañana!
Faraón sabía cómo operaba Dios. En pocos días había llegado a conocer a Dios mucho como para perderse, y poco como para salvarse. Primero, sabía que los problemas vienen por su desobediencia. Segundo, sabía que por su terquedad y orgullo afectaba con las plagas a su familia y pueblo. Tercero, sabía del poder de la oración, que solo Dios podía darle solución al problema. Y cuarto, sabía que Dios no obliga, la decisión es personal.

Y es que no se necesita mucho tiempo para llegar a conocer a Dios. Es simple. La vida cristiana es sencilla. Cosechas lo que siembras (Gal.6:7), tu desobediencia puede causar dolor a los que te rodean, a los que amas (Gen.3), pero solo Dios, únicamente el poder de Dios puede librarte de todo mal, puede sacar las ranas de tu vida. Sin embargo, hay un detalle: Dios no puede obligarte a nada. Faraón dijo: Las ranas son malas, no me gustan, causan malestar, hacen daño a mi gente, pero no son taaaaan malas, una noche más, un día más no estaría mal. Podría haber dicho: “si soporté un tiempo, una noche más, un día más no creo que sea tan fatal”. Muchas veces he escuchado decir: "Mañana pastor", "la próxima semana", "para el siguiente bautismo", "después de mi graduación", "cuando termine pagar mi deuda", "cuando vuelva de viaje"... en fin, todos ellos saben que la decisión es hoy, pero por varias razones postergan sus decisiones.

¿Cuáles son las ranas de tu vida? ¿Qué ranas están dañando tu vida, tu hogar, tu familia? Dios quiere librarte de esas ranas hoy mismo, esas ranas pueden ser tu carácter, algún vicio, una enfermedad, un problema económico, un problema familiar, con tu esposa e hijos, la depresión, etc. No estás obligado a tener ranas más tiempo en tu vida, Dios puede quitarlas hoy. Tú lo sabes, sabes que Dios puede hacerlo, ¿por qué esperar más tiempo? ¿por qué no dejas que Dios las elimine hoy?
¿Quieres esperar hasta mañana? Mañana no es seguro (Stg. 4:15). La decisión es hoy, mañana puede ser tarde.

Buen día!
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sábado, 5 de septiembre de 2015

La importancia de la actitud en el evangelista - Éxodo 6


"De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre” (Ex. 6:9).

No es lo que dices sino cómo lo dices. Es cuestión de actitud. Una promesa de Dios debe ser transmitida con seguridad, con denuedo. Somos llamados a compartir un mensaje de esperanza con una actitud correcta. Pablo diría presentar la palabra con denuedo (Hch. 4:13, 29 y 31)  que tiene que ver con valentía, energía, convicción con que se ejecuta una acción. No podemos presentar la Palabra con inseguridad, con temor y duda.  Moisés tenía la Palabra más segura, pero no estaba tan seguro de ello. Con mucha i poca razón, pero se nota duda.

No obstante, debemos recordar una vez más que Moisés fue educado en las mejores universidades de su tiempo. Pablo dice que era “poderoso en sus palabras” (Hch. 7:22) y, sin embargo, ante la respuesta negativa del Faraón, Moisés se desanimó. ¿Es posible que un líder se desanime? Hace algunos años una joven me preguntó si los pastores se desanimaban. Le dije que todos, en algún momento, nos desanimamos. Es simple, somos humanos.

Ante su desánimo, Moisés recibe nuevamente directamente de Dios la promesa de que hará de Israel una nación grande, bendecida y libre; no obstante, Moisés ve de “color gris” esas promesas, ante una realidad nada alentadora. Haciendo caso a Dios, se dirige a los israelitas para transmitirles las “maravillas” que Dios hará con ellos. Es evidente que ellos no le creyeron, pues Moisés le dice a Dios: “He aquí, los hijos de Israel no me escuchan; ¿cómo, pues, me escuchará Faraón, siendo yo torpe de labios?” (Ex.6:12 cf. 6:30). Es interesante notar que Moisés cree que  los israelitas no le creyeron, o escucharon, porque no tiene facilidad de palabras o como él mismo dice es “torpe de labios”. ¿Tartamudo?

La verdad es que Moisés no estaba en lo cierto, tal como lo expresa el texto de hoy. No es lo que dices sino cómo lo dices. Moisés estaba desanimado, triste, acongojado, no estaba seguro de lo que Dios había prometido. Hay duda y desánimo en sus palabras. A parte de eso, ¿cómo animar a otros a creer en las promesas de Dios? ¿Cómo animar a salir de Egipto, de ser libres si yo no creo en esa promesa? Imagino a Moisés diciendo más o menos así: “Pueblo de Israel, dice Dios que lo que le prometió a Abraham, Isaac y Jacob lo cumplirá… bueno, no sé cómo, pues así como van las cosas… en fin, eso es lo que me dijo para decirles…”.

Hoy es un nuevo día. ¿Estás desanimado? ¿Estás seguro de lo que crees? ¿Crees realmente en las promesas de Dios? ¿Puedes animar a otros si tú mismo no lo estás? No es lo que dices, sino el cómo lo dices. No es lo que haces sino cómo lo haces. Es cuestión de actitud. Las palabras son cápsulas cargadas de medicina o veneno. Podemos construir y destruir solo con palabras.


¿Cómo estás hablando? ¿Qué estás hablando? ¿Estás transmitiendo las promesas de Dios de modo que las personas son animadas? Que el desánimo sea disipado hoy con la seguridad de que Dios va contigo, para animarte y fortalecerte. Presenta las promesas de Dios, la Palabra de Dios con #PODER.  
Buen día!
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