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lunes, 27 de julio de 2026

NO SIEMPRE NOS VA A IR BIEN - JOB 29



“¡Quién me volviese como en los meses pasados, como en los días en que Dios me guardaba!” (Job 29:2).

Después de exaltar la verdadera sabiduría, Job hace una pausa para mirar hacia atrás. El capítulo 29 es un viaje a sus recuerdos. No recuerda sus riquezas con nostalgia, sino la comunión que disfrutaba con Dios y la influencia que ejercía sobre quienes lo rodeaban. Evoca aquellos días en que sentía la protección divina, era respetado por jóvenes y ancianos, y podía usar su posición para defender al pobre, al huérfano, a la viuda y al necesitado. Su verdadera riqueza no era el oro ni el ganado, sino la presencia de Dios y la oportunidad de servir a los demás.
Sin embargo, esos días parecían haber quedado atrás. Su realidad era completamente distinta. Aun así, Job nunca concluye que Dios lo haya abandonado definitivamente. Extraña el pasado, pero su fe sigue aferrada al Señor. El contraste entre lo que fue y lo que ahora vive hace más profundo su dolor, pero también revela cuál era el verdadero fundamento de su vida. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. Los cambios en la vida no significan cambios en el amor de Dios. Todos atravesamos estaciones diferentes. Hay tiempos de abundancia y tiempos de escasez; días de salud y días de enfermedad; momentos de reconocimiento y otros de olvido. Job experimentó ambos extremos. Sin embargo, las circunstancias cambian; el carácter de Dios no. Que hoy no sintamos la misma alegría de otros tiempos no significa que el Señor haya dejado de caminar a nuestro lado.
2. La mayor riqueza del creyente es una amistad íntima con Dios. Lo que más extraña Job no son sus bienes materiales, sino aquellos días en que disfrutaba de una comunión especial con el Señor. Esa es una gran lección para nosotros. Pueden cambiar nuestra economía, nuestra salud o nuestra posición, pero jamás debemos permitir que cambie nuestra relación con Dios. Todo puede perderse, excepto aquello que permanece seguro cuando caminamos con Él.
3. La influencia es uno de los mayores regalos que Dios puede concedernos. Job era respetado porque vivía para servir. Su autoridad no nacía del poder, sino de su integridad y compasión. Defendía al indefenso, escuchaba al necesitado y hacía justicia al oprimido. Esa influencia dejó una huella profunda en quienes lo conocieron. El verdadero liderazgo no consiste en ser admirado, sino en bendecir la vida de otros. Y esa influencia, sembrada con fidelidad, permanece aun cuando llegan los días difíciles.
Job 29 nos recuerda que todos podemos mirar atrás y recordar tiempos mejores. Sin embargo, la vida cristiana no consiste en vivir anclados en la nostalgia, sino en confiar en que el mismo Dios que estuvo presente en los días de alegría también permanece en los días de prueba. El Señor no cambia con nuestras circunstancias. Porque al final, no se trata de vivir siempre los mejores momentos de nuestra vida, sino de caminar siempre con el Dios que estuvo presente en ellos. Las circunstancias pueden cambiar de un capítulo a otro, pero la amistad con Dios sigue siendo el tesoro más grande y la fuente de esperanza que sostiene al creyente hasta el final.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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EL ÉXITO DEL IMPÍO SIEMPRE SERÁ PASAJERO - JOB 20



“¿No sabes esto desde la antigüedad… que el júbilo de los malos es breve, y el gozo del impío por un momento?” (Job 20:4-5).

La tercera voz vuelve a escucharse. Zofar toma nuevamente la palabra, pero esta vez habla con mayor severidad. Las declaraciones de fe de Job, especialmente su confianza en que su Redentor vive, parecen haber agotado su paciencia. Convencido de que Job sigue justificándose, Zofar desarrolla un largo discurso sobre el destino inevitable de los impíos. Su argumento es sencillo: el mal puede prosperar por un tiempo, pero tarde o temprano Dios lo juzgará.
En términos generales, Zofar no está equivocado. La Biblia enseña repetidamente que el pecado jamás produce una felicidad duradera y que el juicio de Dios alcanzará finalmente a los impíos. El problema, una vez más, no es la doctrina sino la persona a quien la aplica. Job no era un impío castigado por sus pecados; era un hombre íntegro atravesando una prueba permitida por Dios en el contexto del Gran Conflicto. Zofar describía correctamente el destino del malvado, pero se equivocaba completamente al pensar que estaba describiendo la vida de Job. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. El éxito del impío siempre será pasajero. Zofar afirma que “el júbilo de los malos es breve”. Y en esto tiene razón. La prosperidad obtenida lejos de Dios nunca ofrece verdadera seguridad. Puede producir placer momentáneo, pero jamás paz permanente. La historia bíblica está llena de hombres poderosos que parecían invencibles y terminaron desapareciendo. La sonrisa del impío puede ser llamativa, pero su alegría nunca es eterna.
2. La impiedad y el egoísmo siempre caminan juntos. A lo largo del capítulo, Zofar describe a un hombre que acumula riquezas explotando a los débiles, vive solamente para sí mismo y nunca encuentra satisfacción. Esa es una característica constante del pecado: coloca al “yo” en el centro. El egoísmo fue el pecado de Lucifer en el cielo y sigue siendo la raíz de innumerables males en la tierra. Quien vive únicamente para sí mismo puede acumular bienes, pero nunca experimentará la plenitud que solo Dios puede dar.
3. Las riquezas pueden llenar las manos, pero solo Dios llena el corazón. Zofar describe cómo el malvado acumula tesoros que finalmente pierde. Aunque exagera al aplicarlo a Job, deja una enseñanza válida: las riquezas no garantizan tranquilidad. Muchos poseen abundancia material y, sin embargo, viven dominados por el miedo, la ansiedad o la culpa. La paz verdadera no se compra ni se hereda; nace de una relación correcta con Dios. Los malvados pueden acumular riquezas, pero jamás podrán acumular la calma que solo el Señor concede.
Job 20 nos recuerda que una verdad puede convertirse en una injusticia cuando se utiliza para juzgar equivocadamente a otra persona. Zofar acertó al describir el destino final del pecado, pero falló al identificar a Job con ese retrato. El libro sigue enseñándonos que no debemos sacar conclusiones apresuradas sobre el sufrimiento ajeno. Solo Dios conoce completamente el corazón y las razones detrás de cada prueba. Porque al final, no se trata de cuánto prosperen los impíos ni de cuántas riquezas logren acumular, sino de dónde está anclada nuestra vida. La alegría del pecado siempre será pasajera, pero la paz que Dios concede permanece aun en medio de la prueba.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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jueves, 28 de mayo de 2026

EL ÉXITO, LA FAMA Y LA RIQUEZAS, NO SON SINÓNIMO DE FIDELIDAD - 2 CRÓNICAS 9



“Y dijo al rey: Verdad es lo que había oído en mi tierra acerca de tus cosas y de tu sabiduría; pero yo no creía las palabras de ellos, hasta que he venido, y mis ojos han visto; y he aquí que ni aun la mitad de la grandeza de tu sabiduría me había sido dicha; porque tú superas la fama que yo había oído” (2 Crónicas 9: 5, 6).

Salomón llegó a ser tan famoso, tan rico y tan sabio, que muchas personas se maravillaban de cómo un pueblo tan pequeño, que geográficamente ni económicamente eran prósperos, ahora con un rey sabio, estaban creciendo como nunca antes. A continuación tres lecciones a la luz del texto sobre la fama y el éxito verdadero:
1. Ser exitoso y próspero no es sinónimo de fidelidad. Ser un rey admirado y alabado por los hombres, no era un indicador de que Salomón era un rey fiel. Salomón llegó a tener 700 reinas y 300 concubinas, y ese fue el camino de su perdición. El hombre más sabio del mundo, el que había motivado a que la reina de Saba haga una visita de tan lejos para ver su sabiduría, era un hombre que se había dejado dominar por la sensualidad, el poder y la fama.
2. El aplauso de los seres humanos no es el aplauso de Dios. La reina de Saba dijo: “Y dijo al rey: Verdad es lo que había oído en mi tierra acerca de tus cosas y de tu sabiduría; pero yo no creía las palabras de ellos, hasta que he venido, y mis ojos han visto; y he aquí que ni aun la mitad de la grandeza de tu sabiduría me había sido dicha; porque tú superas la fama que yo había oído” (v.5, 6). La reina de Saba estaba impresionado del reinado de Salomón que añadió: “Bienaventurados tus hombres, y dichosos estos siervos tuyos que están siempre delante de ti, y oyen tu sabiduría. Bendito sea Jehová tu Dios, el cual se ha agradado de ti para ponerte sobre su trono como rey para Jehová tu Dios; por cuanto tu Dios amó a Israel para afirmarlo perpetuamente, por eso te ha puesto por rey sobre ellos, para que hagas juicio y justicia” (v.7, 8. La gente creía que Salomón era sabio y lo era, pero su corazón estaba cada vez más lejos de Dios.
3. El respaldo de Dios no es necesariamente la aprobación de Dios. Salomón, a pesar de sus relaciones con mujeres extranjeras, y de servir a dioses falsos (1 Reyes 11:2-6), seguía gozando el favor de Dios. Aparentemente todo estaba bien, incluso los mismos hombres que trabajaban con Salomón podían ver qué Dios prosperaba al rey en demasía. Pero ellos no se daban cuenta de que SER RESPALDADO NO SIGNIFICA SER APROBADO. Dios respaldó el reinado de Salomón, pero no aprobaba sus acciones. Tristemente, al final de sus días Salomón entendería que toda su vida fue vanidad, que desperdició su vida con decisiones infieles.
Dios respaldó el reinado de Salomón por amor y misericordia a David y a su pueblo. No siempre que nos va bien, es porque Dios aprueba nuestros actos, solo las respalda por amor a su nombre y a su pueblo. Porque al final no se trata de los aplausos que recibas de la gente sino de cuánto agradas a Jehová.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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viernes, 24 de julio de 2015

NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO - Génesis 13


"Y alzó Lot sus ojos, vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y Gomorra. Entonces Lot ecogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno al otro" (Gn.13:10, 11).

Abram volvió de Egipto muy rico. Lot, su sobrino, también tenía riquezas. En tiempos de escasez y dificultades ambos habían permanecido unidos y en paz, en perfecta armonía. Sin embargo, ahora que ambos habían prosperado materialmente estaban experimentando problemas. Esto es real también hoy, en tiempos de penurias y pruebas las familias e iglesias buscan más a Dios y se aferran los unos a los otros en amor y hermandad (Patriarcas y profetas, p. 125). Y cuando tenemos un buen trabajo, sueldos altos, templos extraordinarios, construcciones y bienes, tanto las familias como iglesias, muchas veces, experimentan discordias y dificultades. Esto era lo que pasaba a la familia de Abram y Lot.

Ante esto, Abram decide dar solución. Por promesa de Dios, toda la tierra de Canaán le pertenecía Abram, Lot era apenas su sobrino, y sin embargo, Abram le da la oportunidad de escoger a dónde ir. A veces nos preguntamos porqué Dios ya no hace maravillas en nuestros tiempos, y al ver la actitud de Abram podríamos decir: Ya no hay hombres como antaño, como Abram, por ejemplo. ¡Qué mansedumbre! ¡Qué sabiduría! Lot escoge lo mejor, aparentemente: Tierra fértil, con abundante agua, llana, tal como el huerto de Edén, una tierra que recordaba a la morada de Adán y Eva. Todo era perfecto, el clima, el agua (vital para la agricultura y ganadería). Al ver todo esto, Lot no lo pensó dos veces y escogió por evidentes razones. ¿Qué hubieras hecho tú? ¿Qué debió hacer él? ¿Hizo lo correcto?

En primer lugar, por cortesía debió darle la preferencia a Abram, era mayor en edad y en parentesco (era su tío), pero no fue así, a Lot no le importó ello, y más bien aprovechó la oportunidad que sus ojos veían. No obstante, no todo era color de rosa, no todo era oro, la Biblia dice claramente, que esa tierra fértil y hermosa tenía un problema: Esa tierra estaba al lado "de las ciudades de la llanura, cerca a Sodoma" que eran "malos y pecadores contra Johová" (Gn.13:12, 13).

No todo lo que brilla es oro. Hay trabajos muy buenos que se nos presentan, pero tienen un problema: Debes trabajar los sábados (y ojo, sábado es desde viernes a la puesta del sol). Hay jóvenes tan "lindos" o señoritas "bonitas", pero no tienen tu misma fe (y ojo, estamos hablando de yugos desiguales). No todo lo que brilla es oro. Sí, puede ser bueno, puede ser excelente, pero si puede ser un motivo de tentación o de error, mejor déjalo allí, no te involucres más, déjalo pasar.

Hoy es un nuevo día. Estás a punto de tomar una decisión, piénsalo muy bien, no todo lo que brilla es oro. No olvides que lo que hoy decidas traerá consecuencias "mañana", al fin y al cabo, tú sabes que cosechamos lo que sembramos (Gal.6:7). No te dejes guiar por tus ojos, nuestros ojos son engañosos, los "vendedores" saben maquillar y colocar sus productos de manera tal que parezca lo máximo. 

Buen día!


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¡Dios te bendiga mucho!

jueves, 20 de noviembre de 2014

Mateo 19: UN JOVEN RICO QUE ERA POBRE

Los personajes de este pasaje son Jesús, un joven (quien era conocido más por su riqueza que por su nombre), y los discípulos como testigos de aquel encuentro.
De este hombre se dice que era: joven, importante y rico:
* Marcos dice que: tenía muchas posesiones.
* Mateo dice que era: joven,... y que tenía muchas posesiones.
* Lucas además no señala que era un: Principal,... y además, era muy rico.
Cualquiera podría pensar que era un hombre feliz. Qué otra cosa se puede anhelar en la vida. Sin embargo por su dialogo con Jesús, entendemos que a este hombre le faltaba algo. 
Marcos 10:21 "Entonces al mirarlo Jesús, le amó y le dijo: --Una cosa te falta: Anda, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres; y tendrás tesoro en el cielo. Y ven; sígueme".
Quizás lo más importante, lo que habría cambiado su vida de fría, rutinaria y sin sentido a una vida llena y plena, estaba justamente allí, conocer a Jesús, siguiéndole.
Ya desde aquí encontramos una enseñanza, la plenitud de la vida no está en al juventud, la fama o la riqueza, el verdadero sentido de la vida está en Jesús; por eso le dice "sigueme"
1) Un encuentro inesperado.
Tanto Mateo como Marcos nos presentan este pasaje como un encuentro inesperado; de salida de, camino; como un encuentro "fortuito", de este joven con Jesús.
Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo...
Entonces vino uno y le dijo:
Pero, pensándolo bien, así ha sido el encuentro de Jesús con muchos de nosotros, nos ha encontrado de camino, en los caminos; generalmente lejos de casa.
1.a) Un lenguaje apropiado, para una ocasión singular.
La manera de dirigirse, el joven rico a Jesús, por demás nos resulta halagadora; aquí los tres evangelistas coinciden, y lo hace otorgándole dos títulos importantes a Jesús.
Maestro bueno... didaskalos teacher , master, doctor agathos good excellent, distinguished honourable
1.b) Una pregunta decisiva envuelta en un hermoso paquete.
¿qué haré para heredar la vida eterna?
¿qué bien haré para tener la vida eterna?
La pregunta por demás es importante; Jesús lo sabe como también sabe que para alcanzar la salvación no se trata de hacer, sino de creer y de seguir.
Todo lo contrario a lo que este joven ha estado tratando de hacer con su vida, alcanzar la salvación, por merito propio.
¿Cuántas veces nos hemos acercado a Dios, preguntándole, Señor que debo hacer?, y responde, "sígueme"
2) Lo menos que esperamos al distinguir, es que se nos distinga.
¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.
Al llamarle bueno, a Jesús, espera que a él se le reconozca, precisamente como un hombre bueno, uno que guarda la ley desde su juventud, uno que hace lo imposible por ser bueno y que, sin embargo, sigue sintiendo que
algo le falta.
Tenemos la necesidad de que se nos considere buenos y que por esto, la salvación nos sea otorgada, pero la respuesta no está allí, esta en el seguir a Jesús.
El joven no busca una respuesta, sino una aprobación. Llama a Jesús bueno, porque el mismo se siente bueno o, tiene la necesidad de sentirse bueno.
Jesús le muestra lo equivocado que está, al pensar que la bondad (en términos de perfección), es un atributo humano, una conquista humana que nos pueda dar como premio la salvación.
3) Guardar los mandamientos de Dios sin conocer a Dios.
Los mandamientos sabes:
Más, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.
Guardar los mandamientos de Dios, pero sin conocer a Dios, su carácter de bondad, su paternidad.
No hay nada más gravoso que esto, seguir los mandamientos de Dios sin conocer de Dios.
Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.
Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?
4) Pero no se puede conocer a Dios si no se le sigue a Jesús.
Jesús nos revela al Padre
El nos da agua viva que llena, sacia nuestra sed y nos hace estar completos y cabales, que nada nos falte, y esa agua salta de nuestro interior y corre para vida.
Por eso le dice, en sus propias palabras (de alcanzar perfección):
Si quieres ser perfecto,
Aún te falta una cosa:
Sí, te falta algo, conocerme;
Pero, sólo puedes conocerme renunciado a aquello que te da seguridad, a aquello en lo que has estado trabajando todo este tiempo, en tu personalidad, en tus mascaras y tener un encuentro conmigo en la sencillez del caminar cristiano.
El único hacer valido en el reino de Dios es aquel que nos pone en seguimiento de Cristo. Anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz
5) El costo de la renuncia vs. La gratificación del logro.
Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
Siempre y en todas partes será más fácil para el hombre obrar su propia salvación, pues de esta manera cree tener el control de su vida de su salvación, el dice en qué dirección ir, cuando ir y hasta dónde llegar.
Lo otro, es abandonarse a Jesús, renunciar a la seguridad de mis caretas (riquezas), para entrar en la inseguridad del seguimiento, pero en la seguridad de que estoy en el camino correcto, aquel que me da testimonio una y otra vez de que soy hijo de Dios.
Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

miércoles, 7 de diciembre de 2011

La verdadera riqueza


 Visitas la tierra, y la riegas; en gran manera la enriqueces; con el río de Dios, lleno de aguas, preparas el grano de ellos, cuando así la dispones. Sal 65:9.




La sensibilidad del poeta encuentra belleza donde las personas comunes ven simplemente hechos. En el versículo de hoy el salmista ve a Dios como un jardinero amoroso y preocupado con su jardín. “Visitas la tierra y la riegas...”, dice el poeta.

Si tú recuerdas que la mayor parte de las tierras bíblicas eran desiertas, entenderás todavía más el cuidado maravilloso del Creador con su creación.

Dios no hizo los desiertos. Creó vida, vegetación, animales, un mundo dinámico que explotaba en una fiesta de colores y música. Fue la entrada del pecado lo que trajo la muerte, los desiertos y las sequías.

En el versículo de hoy, David retrata a Dios enriqueciendo la tierra copiosamente. Así es con Dios. A él le gusta la abundancia, “preparas el grano para ellos”, para que el pueblo tenga el alimento en el momento que lo necesita.

Para cumplir sus propósitos, Dios usa la lluvia. El poeta habla del río de Dios, lleno de aguas. Los ríos de las tierras bíblicas no son enormes, corno el Amazonas o el Nilo. El río Jordán es como un arroyo. Pero es un arroyo constante. No cesa de irrigar la tierra y traer vida.

Una vida sin Cristo es como un desierto. El otro día conversé con una persona que me dijo: “Mi vida es un desierto. No tengo trabajo, ni amigos, ni familia y ahora ni salud”.

Este hombre me hablaba del dolor que sentía al ver a los amigos de la juventud prósperos y felices. “En qué me equivoqué? ¿Qué hice mal?”, preguntaba ansiosamente.

Cuando le hablé de Jesús, mostró indiferencia. Nunca le prestó atención a las cosas espirituales. Para él “ser honesto y respetar a las personas” era la mejor religión, y eso era suficiente, decía.

Pero la realidad estaba diciendo lo contrario. Su vida no estaba enriquecida, como dice el salmo. Se sentía árido, seco, improductivo. Antes de iniciar tus actividades de hoy, di con David: “Visitas la tierra y la riegas; en gran manera la enriqueces; con el río de Dios lleno de aguas, preparas el grano para ellos, cuando así lo dispones”.



Alejandro Bullón

lunes, 6 de septiembre de 2010

PODER, FUERZA Y RIQUEZAS...!


“Y digas en tú corazón: Mi poder y la fuerzas de mi mano me han traído toda esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque el te da el poder para hacer las riquezas”. Deut. 8: 17, 18
El asiento de nuestros pensamientos es nuestra mente (corazón), todo lo que ocurre en nuestra vida se forma o se graba a través de nuestros actos, indudablemente Dios trabaja a nivel de su hijos, con seres humanos, que en su diario vivir y con tantas preocupaciones que presenta la vida.
Mi poder, y la fuerza de su mano, es simplemente una consecuencia de las bendiciones que Dios sigue derramando a sus hijos, sean estos o no agradecidos. La mano es el símbolo del trabajo, del esfuerzo abnegado, de la perseverancia para alcanzar jun objetivo en la vida.
Sino” acuérdate”, es interesante como la Biblia presenta al hombre, como alguien que se olvida fácilmente de las cosas, de los compromiso, de la citas pactadas, y de otras cosas más. Entonces nuestro buen Dios para no olvidar nos dice “Acuérdate”, recuerda , no te vayas a olvidar, tenlo siempre presente.
Porque EL te el poder para hacer riquezas, que claro esta el mensaje: todo proviene de Dios, y no haya situación, problema , circunstancia que ocurra que Dios no lo sepa, por el contrario el tiene el control de nuestras vidas, esto incluye en todo aspecto de nuestro vivir.
Dios nos ayude a cuidar de todo lo que recibimos de sus manos, también a vivir agradecidos por todo lo que nos ocurre, de todo lo gira a nuestro alrededor, aún de esos pequeños detalles que vivimos cada día.


Pr. Gilberto Urcia

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