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miércoles, 18 de abril de 2012

Dios busca y el hombre se esconde...



"Pero Dios el SEÑOR llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás? El hombre contestó: Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí" (Gn. 3:9,10).


El texto citado es probablemente uno de los más utilizados para fines homiléticos, especialmente en sermones evangelísticos o de llamados a aceptar a Jesús como nuestro salvador personal. No obstante, el capítulo 3 de Génesis guarda entre líneas mensajes transcendentales para nuestra edificación en la vida cristiana. De modo que el propósito del mensaje de hoy es sencillamente mostrar sino recordar una vez más que Dios siempre buscó al hombre y muy por el contrario, el hombre, por su naturaleza siempre se escondió de Dios por temor.

Desde el Génesis mosaico al Apocalipsis juanino la búsqueda de Dios por la humanidad caída en el fango del pecado es una constante, Dios va en busca de sus hijos, como en el verso de hoy. En el libro de Éxodo Dios busca a su pueblo para librarlos de la esclavitud en Egipto. La venida del Mesías, Cristo mismo lo dijo en expreso: “Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Luc. 19:10). No hay duda pues que Dios siempre buscó al hombre perdido. Pero, ¿qué del hombre? ¿el hombre buscó a Dios? La Biblia muestra la triste y cruda realidad: el hombre siempre huyó de la presencia de Dios, se escondió de los caminos de Dios para ir por caminos escabrosos y caóticos. Eso pasó con Adán y Eva, Caín y “los hijos de los hombres”, en fin, por naturaleza, el hombre se escondió de Dios.

Sin embargo, ¿no sucede hoy la misma dinámica de antaño allá en el Edén donde Dios busca y el hombre se esconde para huir de miedo? ¿No es Dios quien sigue buscando a la humanidad mientras ella hace caso omiso al llamado de amor? ¿No sigue llamando con voz de amor Dios al hombre sumergido a más en la desgracia del error mientras el hombre tal vez sin saberlo rechaza vez tras vez la invitación?

La Biblia dice en Apocalipsis: “Mira yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré y cenaré con él y él conmigo” (Apoc. 3:20). Es sin lugar a dudas una invitación sublime. El temor es normal, es natural, cuando uno está lejos de Dios todo lo que esté relacionado con asuntos espirituales simplemente va a ser considerado como demasiado santo como para que un individuo ahogándose en la lepra del pecado sea digno de ser parte de ello.

Hay personas que viven sin esperanza y tienen miedo a Dios. Tienen miedo a ir a la iglesia y ser los culpables de que Dios “mande” un terremoto y destruya la iglesia por culpa de los pecadores. Nada de ello tiene asidero en la Biblia. Dios está con los brazos abiertos esperando como antaño a que te des cuenta de que tu temor es inconsistente, que tu temor y miedo no tiene razón pues no hay motivos. Dios te ofrece la paz, la esperanza y el amor… Dios quiere que dejes ese vestido de “hojas de higuera”, ese vestido simple y pasajero, efímero y desechable para ponerte ese vestido de justicia que Dios mismo preparó con sus manos hecho del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Gn. 3:21 cf. Jn. 1:29). Cuando nos sentimos desnudos, descubiertos y desenmascarados nuestra naturaleza, la condición del hombre hace vernos “sucios” y nos escondemos de Dios, para vestirnos de cosas que pasan, como por ejemplo, los vicios, el trabajo, las diversiones, etc… pero ellas pasan, se “marchitan” como las “hojas de higuera” y tarde o temprano sentiremos que estamos “desnudos” otra vez.

Hoy es el día, vayamos con fe. Vayamos seguros de que Dios nos sigue buscando como antes mucho más. La decisión es únicamente tuya.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

¿“Mejor solo que mal acompañado”?



““Y dijo Dios el Señor: “no es bueno que el hombre esté solo. Le haré ayuda idónea” (Gn. 2:18).

     Es probable que hayas escuchado una y otra vez esta famosa declaración: “mejor solo que mal acompañado”, aunque parezca fuera de lugar al contrastarlo con el verso bíblico (Gn. 2:18), en realidad algo de razón tiene. No por el hecho de que no es bueno que vivir en soledad, te vas a involucrar con cualquier persona, muy por el contrario, debemos buscar un o una compañera que sea la “idónea”. Veamos algunos aspectos en base al texto bíblico leído:

1.   Cuando la Biblia utiliza el término hombre, está refiriéndose a varón y mujer, pues la palabra en hebreo es “adam” que significa humanidad. Así que no es bueno que el hombre esté solo así como también no es bueno que la mujer esté sola. Y los estudios detallan que no existen personas que logren ser felices viviendo en soledad. Dios nos creó para vivir en comunidad.
2.    Adán fue creado primero, pero eso no significa que fuera el más importante, aunque algunos enseñan y creen que es así. Si se analiza la creación de Dios en esa semana, podremos darnos cuenta de que Dios creó de lo menos importante a lo más importante. Por ejemplo el día sexto creó a los animales, después a Adán y por último a Eva, es decir que de acuerdo a esto Eva se convertiría en la “corona de la creación”.
3.    Por lo tanto, es ajeno al pensamiento bíblico toda idea de “machismo” y de superioridad del hombre sobre la mujer, tal es “satanismo”.
4.    De igual modo, la idea de “feminismo”, viene a ser igual de satánica. Dios no desea que sus hijos se sientan superiores ni mucho menos inferiores, muy por el contrario debemos entender que somos iguales a los ojos de Dios. La idea de superioridad es simplemente anti-bíblico.
5.    Es por ello que Dios crea a la mujer de las “costilla” de Adán para ser una compañera, no de la cabeza para que domine al varón, ni del los pies para que sea pisoteada por el varón, sino que lejos de ello, fue creada del “costado” de Adán para vivir a su lado y ser su compañera.

6.    Cuando la Biblia menciona la palabra ayuda, no se refiere a un “ayudante“, ni mucho menos a alguien que sea un “sirviente”. La palabra “ayuda” viene del original hebreo kenegdo que significa literalmente “contra él”, pero en el contexto del texto aparece junto a otra palabra hebrea ezer “ayuda”, esta palabra se usa en la Biblia en ocasiones dramáticas y caóticas del pueblo de Israel. En otras palabras “cuando Dios lleva consuelo y ayuda, auxilio a su pueblo en problemas” (Dt. 33:26), en ese caso un “fuerte” ayuda a uno más “débil”, de allí que se dice que la mujer es más fuerte que el varón.
7.    Pero ¿qué significa entonces “ezer kenegdo” o “ayuda contra él (diferente)”? Significa que la mujer es un auxilio para el hombre que estaba solo y desamparado y Dios le hizo una “ayuda diferente” que sea su complemento, su equilibrio. De allí que no está bien decir “polos opuestos” sino “polos complementarios”.
8.    La pregunta del millón sería: “¿porqué no los creó juntos?”, porque Dios en su sabiduría quería mostrarle a Adán o al varón que no es nada bueno estar solo, y que él sintiera la necesidad, el hambre de una compañera. Y así fue cuando el primer trabajo de Adán fue terminado (el de poner nombres a los animales), Adán había visto que todos tenían parejas menos él. Se sintió solo, desesperado, en problemas y tal vez le dijo a Dios: “¿Señor no hay una pareja para mi como para los animales?”. Fue entonces que Dios le dio lo que necesitaba. Una ayuda idónea, un auxilio, ¿alguien más fuerte que él? Tal vez.

Conclusión
1.   Dios no pudo equivocarse. Y todo lo hizo hermoso y bueno. Desde esa perspectiva, debes casarte realmente. Ese es el plan de Dios, a menos que tengas el don de la continencia.
2.   ¿Por qué casarme? Por que es el plan de Dios “Dejarán padre y madre y se unirán (varón y mujer) y serán una sola carne” (Gn. 2:24).
3.   ¿Para qué casarme? Para vivir en complemento. Tanto el varón como la mujer son incompletos hasta unirse el uno al otro.
4.   ¿Con quién casarme? Ese es el tema siguiente. Que Dios te bendiga mucho. Ora mucho, recuerda que Dios trajo a Eva a Adán. Y Dios hará lo mismo en tu vida.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

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