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viernes, 4 de septiembre de 2015

CUANDO EL TRABAJO ES UN OBSTÁCULO PARA SERVIR A DIOS - Éxodo 5:9


"Impóngales tareas más pesadas. Manténgalos ocupados. Así no harán caso de mentiras” (Ex. 5:9).

Cuando Moisés y Aarón se presentaron ante el Faraón, y le dijeron que, era necesario que el pueblo de Israel vaya a servir a Dios al desierto, el rey de Egipto dijo: “¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel” (Ex. 5:2). Para el Faraón, Jehová (pues usa el nombre propio de Dios Yhwh), es una mentira, y como es mentira no cree en Él; y por lo tanto, no dejará ir al pueblo para que le adoren. Aún más, como para Faraón, Jehová (Yhwh) es mentira, tiene la solución para que el pueblo no crea mentiras:Impónganles tareas más pesadas. Manténganlos ocupados. Así no harán caso de mentiras” (Ex.5:9). ¿El pueblo quiere adorar a Jehová? ¡Más trabajo! ¿Será que el trabajo es una de las estrategias usadas por el enemigo para que el pueblo de Dios no alcance libertad y crecimiento? Sin duda alguna, sí.

La actitud de Faraón y su respuesta es también conocida hoy. El Faraón de la actualidad, el diablo, no desea que sus hijos salgan de Egipto para servir a Dios, para adorarlo. Y para ello, de astutamente, con filosofías y corrientes varias, muestra a Dios como un cuento, una creencia sin base, un argumento para gente limitada e ingenua. El enemigo de Dios tiene una estrategia conocida: El trabajo. Sabe que puede impedir que la gente salga de Egipto, “manteniéndolos ocupados”.

El monarca de Egipto sabía que “manteniendo ocupado” a los esclavos, no se darían cuenta de su condición triste y por ende no harían caso al portal de libertad que Dios les ofrecía. Sucede lo mismo hoy. Hombres y mujeres viven ocupados en Egipto, estresados por el trabajo, por el horario, por el sueldo y el sobretiempo. Trabajan en demasía y todo lo que ganan, no les pertenece, pues, en condición de esclavos todo lo que ganan y tienen, le pertenece a un amo, y ese amo, duro como parezca es el enemigo. Es por ello que cada fin de mes, el dinero viene y se va como entre los dedos. No es tu dinero, trabajaste tanto para gastarlo en cosas vanas, que, después de disfrutarlas simplemente te lamentas una y otra vez.

Hace algún tiempo conocí a Dolores, cerca de su casa realizamos una serie de conferencias. Uno de esos días, fui a su bodega a comprar una botella de agua. Antes de salir de aquél lugar le pregunté si sabía de lo que ocurría en el auditorio a media cuadra de su casa. Ella me dijo que sí. La invité y me dijo que no podía ir porque tenía “mucho trabajo” y “estaba muy ocupada”. Al día siguiente la volví a visitar y en una conversación amena me confesó hace muchos años fue adventista y que por motivos de trabajo se fue alejando poco a poco de la iglesia.

Hoy es un nuevo día. ¿Tu trabajo está impidiendo a que sirvas completamente a Dios? ¿Sientes que el trabajo en exceso te mantiene ocupado de modo que has descuidado de tu servicio a Dios? ¿Estás postergando tu decisión por causa del trabajo? El trabajo fue una de los regalos que Dios dio al hombre. El trabajo en sí es una bendición, pero cuidado, también puede ser usado por el enemigo de Dios. Si tu trabajo es un obstáculo para tu vida espiritual, es tiempo de tomar una decisión. La Biblia dice: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto a justo desamparado ni su descendencia que mendigue pan” (Sal.37:25).

Buen día!

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¡Dios te bendiga mucho!

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Mateo 11: ¿CÓMO PERMANECER EN CRISTO?


“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” - Mateo 11:28
Todos los días me encomiendo a Jesús y le prometo ser fiel. Permanecer fiel como la brújula al polo. Sin embargo, con frecuencia fallo en mi decisión. ¿Cómo puedo permanecer en Cristo? ¿Cómo permenecer en él? Este versículo nos dice que Cristo nos invita a dejar nuestros problemas a sus pies y descansar en Él.
En el mundo de hoy, muchos de nosotros nos enfrentamos a muchas presiones en el día a día. A menudo se espera que nosotros encontremos un equilibrio satisfactorio en el uso de tiempo para el ministerio, familia, amigos, trabajo y nosotros mismos. Y es fácil llegar a estar frustrados y agotados. ¿Cómo podemos aprender a experimentar el descanso al cual Cristo tiernamente nos invita?
La intención de Dios para nosotros es que podamos experimentar el descanso para el cuerpo, alma y espíritu. Esto sólo puede ocurrir a partir de confiar completamente y verdaderamente rindiéndole a Él todas nuestras cargas. Debemos decidir poner nuestras cargas a Sus pies y abandonarlos allí. 
El salmista estaba convencido de la capacidad de Dios para satisfacer la necesidad de su alma cuando dijo: “Mi alma encuentra descanso en Dios, mi salvación viene de él. Sólo él es mi roca y mi salvación, él es mi fortaleza, que nunca serán conmovidas” Salmos 62:1-2.
Él continúa animado por su propia alma: “Buscar el descanso, oh alma mía, en Dios, mi esperanza viene de él. Sólo él es mi roca y mi salvación, él es mi fortaleza, no serán conmovidas” - Salmos 62:5-6.
Con el fin de entender completamente el concepto de descanso, tenemos que estudiar también Mateo 11:29-30, que dice: “Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana”.
Jesús nos invita a tomar Su yugo sobre nuestros hombros. Se utiliza un ejemplo de la agricultura, tan familiar a sus discípulos, para ilustrar su enseñanza. Los yugos de bueyes eran de madera, el buey es llevado, y las medidas son tomadas. El yugo era entonces terminado, y el buey era traído de vuelta para ser probado. El yugo era  cuidadosamente ajustado, para que encajara bien.
El yugo es un marco de madera utilizado para unir un par de bueyes por cuello para que pudieran tirar de un arado o una carga. Se trataba de un dispositivo de compensación. A veces un buey joven necesita que se les enseñe a trabajar y así fue emparejado con un animal de más experiencia.Esto ilustra a la perfección nuestra relación con Cristo. Mientras caminamos a su lado, compartiendo el yugo y la carga, la carga no desaparece sino que se hace más ligera.
En comunión con Jesús, nos enteramos de que su yugo no es duro y opresivo, pero razonable. La dulce compañía de Jesús es la que nos trae la paz y lacomodidad y Él nos permite seguir adelante. Es por eso que el apóstol Pablo podría decir: “Estando persuadido de esto, que el que comenzó la buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús” - Filipenses 1:6
¿Cómo podemos aprender a experimentar la presencia de Cristo en una manera que traiga paz y consuelo? ¿Cómo podemos realmente compartir nuestras cargas con Él? Nuestra parte es mantener una relación de momento a momento de comunión con Él. Esto requerirá un esfuerzo decidido y consciente de nuestra parte al buscar “trabajar por nuestra salvación con temor y temblor” - 2:12 Filipenses. Después de aceptar a Jesús en nuestros corazones y vidas, nos invita a venir a Él y descansar (Mateo 11:28), el siguiente paso es aceptar su yugo de la obediencia y dejar que Él nos ayude (vs 29). A medida que aprendemos de Jesús, se nos enseña a permanecer en Él.
“Permaneced en Mí, y Yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí.” - Juan 15:4

martes, 14 de octubre de 2014

Hageo 1: ¿TRABAJAS MUCHO Y GANAS POCO?


"Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal, recibe jornal en saco roto. Así deice Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos" (Hag. 1:6-7).

El dinero no me alcanza, me falta tiempo para terminar, no logro ahorra ni un centavo, trabajo y trabajo y no hay ganancias... ¿por qué? ¿Qué suecede en mi vida? ¿Por qué trabajo las "25 horas" del día y gano como si trabajara una hora? El libro de Hageo tiene la respuesta. Y esto no es teología de la prosperidad tan predicada y enseñada en otras denominaciones.  Hageo es el libro de la mayordomía cristiana. ¿Empezamos?

El libro de Hageo se escribió en un momento difícil del pueblo de Dios, según el contexto del libro esto ocurrió cuando volvieron del exilio en Babilonia. Debemos recordar que cuando el imperio Babilonio fue derrotado por Ciro el Grande, rey de los medos y persas, instituyó un política de conciliación religiosa con la nación vencida. Esa política de conciliación fue el motivo del decreto que permitía que los judíos vuelvan a Jerusalen y reconstruyan su templo.

Los judíos liderados por Zorobabel, gobernador de los exiliados y Josué, el sumo sacerdote regresaron de Babilonia a Jerusalén con el objetivo de reedificar su templo, el cual fue destruido por los babilonios tal como lo había dicho Jehová a través de sus profetas. Sin embargo, tal parece que afanados por contruir primero sus casas y sus viñas se olvidaron del templo de Dios y dejaron que esté en ruinas. Ante esto, el profeta Hageo exhorta a los exiliados diciendo: "Meditad sobre vuestros caminos" (Hag.1:5 y 7).  Su mensaje era lógico y sencillo, los judíos trabajaban las "25 horas del día" pero habían ganado poco, y sin duda no había beneficio alguno, ¿por qué? habian equivocado sus prioridades. No ponían en primer lugar al que debe estar en el primer lugar y muy por el contrario se habían concentrado en cosas secundarias, importantes, pero no primarias, y allí radicaba el error de sus vidas. Jesús les habría dicho: "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas" (Mt. 6:33). 

Sucede lo mismo hoy, vamos por la vida concentrados en cosas materiales, buenas y no malas, pero dejamos las cosas de Dios en un segundo, tercer y hasta último plano. No es lo mejor. Trabajas las "25 horas del día", "los 08 días de la semana", "los 32 días del mes" y "los 366 días del año" y ves que tus cuentas no crecen y las deudas sí. Pareciera que el dinero no alcanza, y muchas veces dices: "se va como agua entre las manos...", y es que es lógico y sencillo, no es la ecuación correcta. Lo correcto es poner a Dios en primer lugar y esperar en que Dios te dará todo, TODO lo que sabe que necesitas.

Dios usó a Hageo para exhortar los corazones de un pueblo materialista, preocupados en casas, tierras, bienes y alejados el proyecti mayor, la casa de Jehová, Su templo. ¿Es malo preocuparse en tener una mejor casa, bienes, etc? No, casas, bienes, tierras son cosas buenas, pero cuando ellas son mi prioridad y hacen que mi amor por las cosas de Dios pasen a un segundo o tercer plano entonces ya no son más una bendición sino una maldición... y es allí donde poco a poco, en mayor o menor grado siembras mucho y cosechas poco (Hag. 1:6).

Finalmente, hay algo que debe dejar en claro. El templo de Jehová era un símbolo de la presencia de Dios en medio de su pueblo (Ex. 25:8) y no era posible ser honrrado y adorado de esa manera. El templo estaba en ruinas, y esa era la imagen visible al mundo que el Señor y soberano de la tierra estaba en ruinas por culpa de su pueblo. ¿Podría el pueblo de Dios testificar al mundo entero del verdadero y único Dios y todo el plan de salvación teniendo un símbolo (templo) en ruinas y abandono? 

¿ Y nosotros? ¿Le estamos dando la prioridad a Dios en nuestras vidas? Muchas veces no encontramos bendición simplemente porque no hacemos la cosas en el orden correcto. Dios debe ser lo primero.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


miércoles, 13 de junio de 2012

CUANDO HACER LO BUENO ES MALO


"Impóngales tareas más pesadas. Manténgalos ocupados. Así no harán caso de mentiras (Ex. 5:9).


¿Es posible pecar haciendo cosas buenas? La respuesta es que, sí. Trabajar es bueno, pero cuando el trabajo es absorbente y motiva a descuidarnos de servir a Dios como Él quiere, entonces, el trabajo no es  más una bendición.
Vivimos en un mundo acelerado, cada uno busca lo mejor, superación y comodidad. Y eso, tristemente, lo sabe el enemigo.

Cuando Moisés y Aarón se presentaron ante el Faraón y le dijeron que era necesario que el pueblo de Israel vaya a servir a Dios al desierto, el rey de Egipto se opuso a esta demanda diciendo: “¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel” (Ex. 5:2). Sin duda esta respuesta es también conocida hoy. El Faraón de la actualidad es el diablo, el enemigo de Dios, el que no desea que sus hijos salgan de Egipto para servir a Dios. Y para ello es astuto, sabe que para impedir que la gente salgan de Egipto lo más sencillo y sutil es “mantenerlos ocupados”.

El monarca de Egipto sabía que “manteniendo ocupado” a los esclavos no se darían cuenta de su condición triste y por ende no harían caso al portal de libertad que Dios les ofrecía. Sucede lo mismo hoy. Cuántos hombres y mujeres viven ocupados en Egipto, estresados por el trabajo, por el horario, por el sueldo y el sobre tiempo. Trabajan en demasía y a la verdad todo lo que ganan no les pertenece pues en condición de esclavos todo lo que ganan y tienen le pertenece a un amo, y ese amo, duro como parezca es el enemigo. Es por ello que cada fin de mes, el dinero viene y se va como entre los dedos. No es tu dinero, trabajaste tanto para gastarlo en bebidas, en borracheras, en cosas vanas que después de disfrutarlas simplemente te lamentas una y otra vez.

Hace algún tiempo conocí a Dolores, cerca de su casa realizamos una serie de conferencias. Una de esos días, por cosas de la vida, fui a su bodega a comprar una botella de agua. Antes de salir de aquél lugar le pregunté si sabía de lo que ocurría en el auditorio a media cuadra de su casa. Ella me dijo que sí. La invité y me dijo que no podía ir porque tenía “mucho trabajo” y “estaba muy ocupada”. Al día siguiente la volví a visitar y en una conversación amena me confesó hace muchos años fue adventista y que por motivos de trabajo se fue alejando poco a poco de la iglesia.

Hoy es un nuevo día. ¿Tu trabajo está impidiendo a que sirvas completamente a Dios? ¿Sientes que el trabajo en exceso te mantiene ocupado de modo que has descuidado de tu servicio a Dios? Que tu trabajo, tus estudios, tu familia no sea un obstáculo a tu servicio al Señor.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

domingo, 1 de mayo de 2011

DOS MANOS PARA DIOS


Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. (2 Cor. 6: 1).

El Señor dio una lección importante a su pueblo de todas las épocas cuando, en el monte, dio instrucciones a Moisés acerca de la edificación del tabernáculo. Se requirió en esa obra perfección en todo detalle. Moisés era eficiente en todo el saber de los egipcios; tenía un conocimiento de Dios, y sus propósitos le habían sido revelados en visión; pero no sabía grabar ni bordar.

Israel había estado sujeto a servidumbre todos los días que pasó en Egipto; aunque había entre ellos hombres ingeniosos, no habían sido instruidos en las artes singulares que eran necesarias para la edificación del tabernáculo. Sabían hacer ladrillos, pero no labrar el oro o la plata. ¿Cómo había de realizarse el trabajo? . . .

Entonces Dios mismo le explicó cómo debía hacerse el trabajo. Designó por nombre a las personas que deseaba hicieran ciertas labores. Bezaleel tenía que ser el arquitecto. Era hombre de la tribu de Judá, a la cual Dios se deleitaba en honrar. . .
"Y he aquí que yo he puesto con él a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan: y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado" (Consejos para los Maestros, págs. 48, 49).

Entre la multitud había egipcios, que habían actuado como inspectores de ese trabajo y sabían muy bien cómo debía ser hecho. Pero la obra no dependía de ellos. El Señor se unió a agentes humanos, dándoles sabiduría para trabajar habilidosamente (SDA Bible Commentary, tomo 1, pág. 1108).

La habilidad en las artes comunes es un don de Dios. El provee el don y también la sabiduría para usar el don correctamente (Carta 60, 1907).

A fin de que el tabernáculo terrenal pudiese representar al celestial, debía ser perfecto en todas sus partes, y en todo minucioso detalle, como el modelo de los cielos. Así también ha de suceder con el carácter de los que serán finalmente aceptados a la vista del cielo (Consejos para los Maestros, pág. 49).

Que los obreros manuales que están hoy al servicio de Dios oren a él por sabiduría y discernimiento profundo para que puedan hacer su trabajo perfectamente (SDA Bible Comentary, tomo 1, pág. 1108).

E. G. White
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