Mostrando entradas con la etiqueta hermano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hermano. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de agosto de 2015

El perdón, un milagro Divino - Génesis 33:4


"Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron" (Génesis 33:4).

El perdón es un milagro. Una de las cosas más difíciles en la vida del ser humano es pedir perdón, y perdonar. Jacob tuvo que esperar 20 años para pedir perdón, y Esaú para perdonar. No es un asunto fácil. ¿Cuántas iglesias divididas por falta de perdón? ¿Cuántas familias en discordia por falta de perdón? ¿Cuántos matrimonios destruidos por falta de perdón? Jacob imaginaba lo peor. Tenía temor. Es que cuando vas pedir perdón muchas veces temes la reacción de la otra persona, y eso tiene que ver con el orgullo con frecuencia. No obstante, Jacob había depositado su confianza en Dios. Sabía que Dios obraría, pero estaba dispuesto a asumir las consecuencias de su actitud en el pasado.

Cuando el ofensor camina humillado en dirección del ofendido, Dios prepara los corazones. Jacob caminó arrepentido, humillado, buscando gracia y perdón,  en dirección de Esaú. Y Dios, sin duda alguna que fue Dios, preparó el corazón de Esaú para perdonarlo. ¡No hay nada imposible para Dios! ¡No hay corazón duro! Jacob se imaginaba lo peor, pero tenía la seguridad que Dios haría un milagro. Y es que pedir perdón, así como perdonar es una obra divina. Jacob lo vio así.

Para pedir perdón, así como perdonar, es necesario estar a cuentas con Dios. No tendrás el valor de pedir perdón si no estás en paz con Dios. Solo Dios es capaz de obrar en un corazón orgulloso y temeroso por naturaleza. 

Cuando uno pide perdón de corazón: reconoce su falta, se humilla y está dispuesto a asumir las consecuencias de su falta. Cuando uno perdona: somete su orgullo, está dispuesto a olvidar lo pasado y a empezar de nuevo. Por ello, no es tan sencillo perdonar, ni pedir perdón, si Dios no obra en nuestros corazones. Dios quiere que sus hijos, a través del Espíritu Santo, estén reconciliados plenamente; pero es necesario dejarse guiar.

Hoy es un nuevo día: ¿Ofendiste a alguien? ¿Te han lastimado? ¿No tienes el valor para pedir perdón? ¿Te cuesta dar el primer paso? ¿No podrías olvidar lo que te hicieron? Recuerda que Jesús nos perdonó a pesar de todo el daño que le hicimos y le hacemos. Jesús dijo: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen" (Luc. 23:24). No siempre pide perdón el que ofendió, sino el que quiere estar a cuentas con su hermano, y por ende con Dios. El perdón es un milagro, y es una obra que solo Dios puede obrar en nuestros corazones.

Buen día!


PD: Si te sirvió o ayudó en algo, no olvides de darle me gusta o compartir con tus amigos.

Sígueme en:
Twitter @HeyssenCordero

¡Dios te bendiga mucho! 

miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿MATERIALISMO ADVENTISTA?


“Así fijamos nuestros ojos, no en lo que se ve, sino en lo que no se ve. Porque lo que se ve es temporal, pero lo que no se ve es eterno” (2 Cor.4:18).


El materialismo es un corriente filosófica que entre otras cosa, considera la materia como única realidad, es decir que la materia está por sobre todo. En consecuencia, un materialista es muy apegado a los bienes materiales.
Una familia solicitó ayuda económica para la enfermedad de uno de nuestros hermanos, solicité ayuda en la iglesia donde me encontré el sábado, y tristemente los ancianos dijeron: “no colaboraremos porque estamos en construcción del templo y todos hemos hecho gastos en este proyecto. Será para la próxima”.
Su respuesta me hizo recordar a la vieja parábola que Cristo contó, la del buen samaritano. Triste pero real.
No pretendo decir que no construyamos templos, ni que tengamos un templo acogedor para adorar a Dios. Tampoco es mi afán insinuar que las iglesias deben ser conformistas, no, muy por el contrario, expreso únicamente el sentir de mi meditación. ¿Qué está pasando en las mentes de los cristianos? ¿Qué ocurre en el corazón de un hijo de Dios, llamado hermano?
¿Es posible ver a mi prójimo enfermo, a punto de morir, necesitado de ayuda, y pasar como el sacerdote de antaño de largo, sin importar el llanto de lamento? ¿Dónde quedó el amor? ¿En las páginas de la Biblia, la Palabra de Dios? ¿Y nos llamamos hermanos? ¿Qué diría Jesús si hubiera visto este cuadro? ¿Nos habría re-contado la historia del buen samaritano otra vez?
Está bien que construyamos templos, compremos equipos, piano, etc. Pero no debemos olvidar jamás que “el mundo conocerá que somos discípulos de Jesús si tenemos amor los unos con los otros”. Podemos predicar miles de sermones sobre el amor, pero jamás haber demostrado amor por el que lo necesita, no de palabras meramente sino con obras.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

martes, 28 de septiembre de 2010

EL HERMANO OFENDIDO


"El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar.” Prov. 18:19.


Me gusta la versión de La Biblia al día (paráfrasis), que dice así: “Es más difícil recobrar la amistad de un hermano ofendido, que tomar una ciudad fortificada. Su ira te rechaza como barrotes de hierro”. La vida puede ser fácil. Pero somos nosotros, los seres humanos, los que la complicamos. Si tú haces una lista de las últimas 25 discusiones que tuviste en el trabajo, en la casa, en el colegio o en la calle y las analizas, verás que la mayoría de ellas podrían haber sido evitadas. El consejo divino es: No discutas por motivos banales, no pierdas amistades valiosas por decir palabras agresivas en un momento de rabia.


Controla tu mente, tu corazón y tu lengua, y serás más feliz. Tú puedes destruir la amistad de toda una vida en un instante. Recuperarla será difícil. El libro de Proverbios es una especie de código moral de conducta. Fuera de contexto, podría ser visto de ese modo. Pero, si se analiza desde la perspectiva del todo, los proverbios son una descripción de la manera como se conducen las personas sabias. Los principios de vida presentados por Salomón, no son para ser vividos sobre la base de una obligación. Nada en la Biblia es obligatorio. El tema central, junto a la salvación, es la libertad; ateniéndose, por supuesto, a las consecuencias de las decisiones que hacemos. En Jesús, tú encuentras el poder necesario para vivir voluntariamente los principios que él coloca en el corazón. Tú eres libre. La elección es tuya.


El modo sabio de vivir que presentan los proverbios, es el resultado natural de algo que ocurre dentro tuyo. Cuando reconoces tus limitaciones como criatura y vas en actitud humilde a Jesús y a su Palabra con el deseo de aprender, tú ganas. Haz de este día un día de decisiones sabias y productivas. Cuida tu mente, tu corazón y también tus palabras. Valoriza las amistades, no las desperdicies por causa de discusiones tontas. Si por algún motivo tú sientes que eres derrotado en algún momento, levanta la cabeza, tómate del brazo poderoso del Padre y continúa adelante. Solo es realmente derrotado quien deja de luchar. Y no olvides hoy que: “El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar”.


Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 15 de septiembre de 2010

EL "CUERPO" DE CRISTO



“De manera que sin un miembro padece, todos los miembros se conduelen con él. Y si un miembro es honrado, todos los miembros se gozan con él” (1 Cor.12:26).



No importa el peso o la talla de la persona, lo que es cierto es que si una pequeña parte de su cuerpo adolece de algún malestar, provocará un malestar general del cuerpo. Esto es interesante porque Dios nos creó seres integrales, es decir, completos. Somos, físicos, psicológicos, sociales y espirituales. Sin adolecemos de algún malestar en cualquier aspecto definitivamente estaremos enfermos.


Pero, ¿te has dado cuenta que en el aspecto físico, esto es más real? Por ejemplo, si te duele un diente, eso causará que no puedas actuar como debe ser. Y eso que el diente es aparentemente pequeño y sin importancia.


La iglesia de Dios está llena de seres vivos, seres débiles, mortales, sencillos. Es por ello que Dios compara a su iglesia con un cuerpo humano, para hacernos entender que cada uno de nosotros somos miembros de ese cuerpo. Así, si un miembro de la iglesia está pasando por malos momentos, entonces, la iglesia, todos nosotros también lo sentiremos así.


Es más, nosotros nos llamamos “hermanos”, ¿por qué? ¿Porque compartimos una misma fe únicamente? No, porque somos hijos de Dios, porque pertenecemos al mismo cuerpo, porque somos hermanos en la fe, pues creemos que nuestro Padre es Dios.


Hoy, puedes demostrar que te unes al dolor del hermano de tu iglesia, que lleva un mar de lágrimas y nadie lo advierte. No des lo que te sobre, da lo que crees que le puede servir y ayudar en este momento difícil. Recuerda, que el mañana no es seguro, mañana me puede tocar a mí.



Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...