jueves, 13 de agosto de 2015
El perdón, un milagro Divino - Génesis 33:4
miércoles, 17 de noviembre de 2010
¿MATERIALISMO ADVENTISTA?

El materialismo es un corriente filosófica que entre otras cosa, considera la materia como única realidad, es decir que la materia está por sobre todo. En consecuencia, un materialista es muy apegado a los bienes materiales.
Una familia solicitó ayuda económica para la enfermedad de uno de nuestros hermanos, solicité ayuda en la iglesia donde me encontré el sábado, y tristemente los ancianos dijeron: “no colaboraremos porque estamos en construcción del templo y todos hemos hecho gastos en este proyecto. Será para la próxima”.
Su respuesta me hizo recordar a la vieja parábola que Cristo contó, la del buen samaritano. Triste pero real.
No pretendo decir que no construyamos templos, ni que tengamos un templo acogedor para adorar a Dios. Tampoco es mi afán insinuar que las iglesias deben ser conformistas, no, muy por el contrario, expreso únicamente el sentir de mi meditación. ¿Qué está pasando en las mentes de los cristianos? ¿Qué ocurre en el corazón de un hijo de Dios, llamado hermano?
¿Es posible ver a mi prójimo enfermo, a punto de morir, necesitado de ayuda, y pasar como el sacerdote de antaño de largo, sin importar el llanto de lamento? ¿Dónde quedó el amor? ¿En las páginas de la Biblia, la Palabra de Dios? ¿Y nos llamamos hermanos? ¿Qué diría Jesús si hubiera visto este cuadro? ¿Nos habría re-contado la historia del buen samaritano otra vez?
Está bien que construyamos templos, compremos equipos, piano, etc. Pero no debemos olvidar jamás que “el mundo conocerá que somos discípulos de Jesús si tenemos amor los unos con los otros”. Podemos predicar miles de sermones sobre el amor, pero jamás haber demostrado amor por el que lo necesita, no de palabras meramente sino con obras.
Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
martes, 28 de septiembre de 2010
EL HERMANO OFENDIDO

Me gusta la versión de La Biblia al día (paráfrasis), que dice así: “Es más difícil recobrar la amistad de un hermano ofendido, que tomar una ciudad fortificada. Su ira te rechaza como barrotes de hierro”. La vida puede ser fácil. Pero somos nosotros, los seres humanos, los que la complicamos. Si tú haces una lista de las últimas 25 discusiones que tuviste en el trabajo, en la casa, en el colegio o en la calle y las analizas, verás que la mayoría de ellas podrían haber sido evitadas. El consejo divino es: No discutas por motivos banales, no pierdas amistades valiosas por decir palabras agresivas en un momento de rabia.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
EL "CUERPO" DE CRISTO

“De manera que sin un miembro padece, todos los miembros se conduelen con él. Y si un miembro es honrado, todos los miembros se gozan con él” (1 Cor.12:26).
No importa el peso o la talla de la persona, lo que es cierto es que si una pequeña parte de su cuerpo adolece de algún malestar, provocará un malestar general del cuerpo. Esto es interesante porque Dios nos creó seres integrales, es decir, completos. Somos, físicos, psicológicos, sociales y espirituales. Sin adolecemos de algún malestar en cualquier aspecto definitivamente estaremos enfermos.
Pero, ¿te has dado cuenta que en el aspecto físico, esto es más real? Por ejemplo, si te duele un diente, eso causará que no puedas actuar como debe ser. Y eso que el diente es aparentemente pequeño y sin importancia.
La iglesia de Dios está llena de seres vivos, seres débiles, mortales, sencillos. Es por ello que Dios compara a su iglesia con un cuerpo humano, para hacernos entender que cada uno de nosotros somos miembros de ese cuerpo. Así, si un miembro de la iglesia está pasando por malos momentos, entonces, la iglesia, todos nosotros también lo sentiremos así.
Es más, nosotros nos llamamos “hermanos”, ¿por qué? ¿Porque compartimos una misma fe únicamente? No, porque somos hijos de Dios, porque pertenecemos al mismo cuerpo, porque somos hermanos en la fe, pues creemos que nuestro Padre es Dios.
Hoy, puedes demostrar que te unes al dolor del hermano de tu iglesia, que lleva un mar de lágrimas y nadie lo advierte. No des lo que te sobre, da lo que crees que le puede servir y ayudar en este momento difícil. Recuerda, que el mañana no es seguro, mañana me puede tocar a mí.
Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
