lunes, 27 de julio de 2026

LA GRANDEZA DE DIOS SUPERA NUESTRAS INTERROGANTES - JOB 26



“He aquí, estas cosas son solo los bordes de sus caminos; ¡cuán leve es el susurro que hemos oído de él! Pero el trueno de su poder, ¿quién lo podrá comprender?” (Job 26:14).

La respuesta de Job continúa, pero ahora cambia el tono de la conversación. Después de soportar las constantes acusaciones de sus amigos, deja de concentrarse en sus palabras y vuelve a levantar la mirada hacia Dios. Aunque todavía no entiende la razón de su sufrimiento, sí sabe quién es el Dios al que sirve. Por eso el capítulo 26 se convierte en un magnífico himno que exalta la soberanía, la sabiduría y el poder creador del Señor.
Job describe a un Dios que sostiene la tierra sobre el vacío, domina el mar, gobierna las constelaciones y pone límites a las fuerzas de la naturaleza. Sin saberlo, está afirmando verdades que siglos más tarde la ciencia apenas comenzaría a comprender. Pero, al finalizar su descripción, reconoce humildemente que todo lo dicho no es más que un pequeño reflejo de la inmensidad divina. Si lo que conocemos de Dios es apenas un susurro, ¡cuánto más grande será todo lo que todavía desconocemos! A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. La verdadera fe descansa en el poder de Dios, no en nuestra capacidad de entenderlo. Job sigue sin comprender el motivo de su prueba, pero eso no disminuye su confianza en Dios. Su fe no depende de tener todas las respuestas, sino de conocer el carácter del Señor. Lo mismo ocurre con nosotros. Habrá momentos en que no entenderemos los caminos de Dios, pero siempre podremos confiar en el Dios que dirige esos caminos. Quien gobierna el universo también gobierna nuestra historia.
2. La verdadera sabiduría comienza cuando reconocemos nuestros límites. Cuanto más contempla la grandeza de Dios, más consciente es Job de su propia pequeñez. Esa es la esencia de la sabiduría bíblica. El hombre orgulloso cree que puede explicarlo todo; el hombre sabio reconoce que el conocimiento humano tiene límites. La soberanía divina es infinitamente mayor que nuestra inteligencia. Por eso la fe no elimina las preguntas, pero nos enseña a descansar en la sabiduría de Aquel que sí lo conoce todo.
3. El Dios que sostiene el universo también sostiene nuestra vida. Job presenta un cuadro majestuoso del poder creador de Dios. El Señor sostiene la creación entera con su palabra y gobierna el universo con absoluta autoridad. Sin embargo, ese mismo Dios se interesa por cada uno de sus hijos. No hay contradicción entre su inmensidad y su cercanía. El Dios que mantiene las galaxias en su lugar también escucha la oración del creyente, fortalece al cansado y acompaña al que sufre. Podemos acudir a Él con la certeza de que jamás somos demasiado pequeños para su cuidado.
Job termina el capítulo con una profunda confesión de humildad. Después de describir el inmenso poder de Dios, concluye que todo cuanto el ser humano alcanza a conocer es apenas “los bordes de sus caminos”. La grandeza del Señor supera infinitamente nuestra comprensión. Y, sin embargo, ese Dios infinito decide acercarse a quienes confían en Él. Porque al final, no se trata de comprender completamente a Dios, sino de confiar plenamente en Él. Su poder sostiene el universo, su sabiduría gobierna la historia y su amor cuida de cada uno de sus hijos. Cuando nuestras preguntas superan nuestro entendimiento, podemos descansar en la certeza de que el Dios que todo lo gobierna jamás dejará de sostenernos con su poderosa mano.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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