miércoles, 9 de septiembre de 2015

El propósito de las plagas - Éxodo 10:3


“Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva” (Éxodo 10:3).

Dios no actúa sin un propósito definido. Todo lo que Dios hizo, hace, y hará, tiene un propósito maravilloso para mi vida y la tuya. Esa es una buena noticia porque, aunque muchas veces sintamos que no llegaremos a puerto seguro, o no entendamos las situaciones que vivimos, debemos estar seguros de que Dios tiene un propósito.

Diez plagas azotaron a Egipto. El Faraón podía ver con sus propios ojos cómo, por su orgullo, su soberbia y dureza de corazón; las plagas, una tras otra, iban destruyendo su reino y filosofía. Una de las preguntas que surgen es, ¿por qué Dios utilizó esas plagas? ¿Cuál era el propósito de las plagas? ¿Podía haber utilizado serpientes, cuervos, lepra, etc.? Las plagas tenían un propósito específico: Mostrar el poder de Dios y para que el nombre de Dios sea anunciado en toda la tierra (Ex.9:16), no obstante habían otros dos propósitos:

Uno de los propósitos tenía que ver con las deidades. Cada plaga era una afrenta directa y desafío, a una o más deidades egipcias. Las deidades “afectadas” no eran secundarias, eran adoradas en la vida de los egipcios. Y tristemente, no solo en los egipcios sino en los israelitas, sino muchos, en algunos. El río Nilo por ejemplo, era considerado una importante deidad egipcia, pero la plaga demostró que solo es un río común y corriente, que no tiene poder. El Faraón también era considerado una deidad, un dios importante, y con la plaga de la muerte de los primogénitos se evidenció que el Faraón no podía hacer nada, es un humano más. Las plagas tenían el propósito de mostrar que no hay dioses, sino solo Uno, el Yo Soy, el Dios de Israel.

Otro de los propósitos era destruir y erradicar de las mentes egipcias e israelitas todo indicio de idolatría. Recordemos que las deidades egipcias por más artísticas y místicas que hayan sido, no eran más que ideas, deseos y fantasías de sus adoradores. Las deidades egipcias eran el productor del pensamiento, creencias y tradiciones de hombre. Dios muestra en cada una de las plagas que los adoradores de esas deidades estaban “ciegos”, ven como deidad tras deidad van cayendo, uno tras otro, a los pies del único y verdadero Dios. Satanás era derrotado de manera arrasadora por Dios. La guerra espiritual que se vivía en la mente de las personas la ganaba Dios en cada plaga contra los egipcios. Tú y yo sabemos que no hay “dioses”, sino “un dios que quiso y pretende ser dios” (Is. 14:12-16 cf. Ez.28:14-17), ese es Satanás, el enemigo. No obstante, cada plaga proclamaba que hay un solo Dios verdadero, y ese es YHWH “Jehová”.

Hoy es un nuevo día. Nunca olvides que cada acto de Dios tiene un propósito. A veces nos sentimos tentados a creer que lo que acontece es una situación del azar, de la casualidad. No, Dios tiene un propósito, no hay nada que sea producto de la casualidad. Incluso, como los vemos hoy, las plagas, los problemas, las dificultades y tormentas tienen un propósito: Mostrar el poder de Dios, el único que puede darle solución a las plagas de la vida. Que no hay otro dios, que ninguna creencia abrigada en nuestro corazón puede salvarnos de la destrucción. Ningún “santo”, ningún terapeuta ni especialista, ningún gurú podrá darle solución a las plagas sino, Dios, el único.

Buen día!

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¡Dios te bendiga mucho!

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