jueves, 17 de febrero de 2011

¿Como Alcanzar el Éxito?


"EL TEMOR de Jehová es el principio de la sabiduría"*. Muchos de nuestros jóvenes no sienten la necesidad de ejercitar vigorosamente hasta lo sumo sus facultades en todo momento y bajo todas las circunstancias. No tienen ante la vista el temor de Jehová, y sus pensamientos no son puros ni elevados.

El cielo entero conoce todo pensamiento, toda acción. Vuestras acciones podrán ser invisibles para vuestras relaciones, pero están abiertas a la inspección de los ángeles. Los ángeles tienen la comisión de servir a aquellos que se esfuerzan por vencer todo hábito malo y mantenerse libres de las artimañas de Satanás.

FIEL INTEGRIDAD

No se da la importancia que se debiera al poder que los pequeños actos malos, las pequeñas inconsecuencias, tienen en la formación del carácter. En la Palabra de Dios se nos revelan los principios más grandiosos y elevados. Nos son dados para fortalecer todo esfuerzo en favor del bien, para gobernar y equilibrar la mente, para inducirnos a aspirar al logro de una norma elevada.

En la historia de José, Daniel y sus compañeros, vemos cómo la áurea cadena de la verdad puede ligar a la juventud al trono de Dios. No podían ser tentados a apartarse de su integridad. Valoraron el favor de Dios por encima del favor y la alabanza de los príncipes, y Dios los amó y los cobijó bajo su escudo.

El Señor los honró señaladamente delante de los hombres por su fiel integridad, por su determinación a honrar a Dios por encima de todo poder humano. Fueron honrados por el Señor Jehová de los ejércitos, cuyo poder se extiende sobre todas las obras de sus manos, arriba en el cielo y abajo en la tierra. Estos jóvenes no se avergonzaban de desplegar su verdadero estandarte. Hasta en la corte del rey, en sus palabras, en sus hábitos, en sus prácticas, confesaron su fe en el Señor Dios del cielo. Rehusaron inclinarse ante cualquier mandato terrenal que detrajera el honor de Dios. Tenían fuerza del cielo para confesar su lealtad a Dios.

Deberíais estar preparados para seguir el ejemplo de estos nobles jóvenes. No os avergoncéis jamás de vuestra bandera; tomadla y desplegadla a la mirada de los hombres y los ángeles. No os dejéis dominar por una falsa modestia, una falsa prudencia que os sugiera un curso de acción contrario a este consejo. Por la elección de vuestras palabras y una conducta consecuente, por vuestra corrección, vuestra ferviente piedad, haced una profesión eficaz de vuestra fe, decididos a que Cristo ocupe el trono en el templo del alma, y poned vuestros talentos sin reservas a sus pies, para que sean utilizados en su servicio.

COMPLETA CONSAGRACIÓN

Conviene a vuestro bienestar presente y eterno poneros enteramente de parte de lo recto, a fin de que el mando sepa cuál es vuestra posición. Muchos no se entregan completamente a la causa de Dios, y su posición vacilante es una fuente de debilidad en sí misma y una piedra de tropiezo para otros. Sin principios fijos, sin consagración, son apartados por las olas de la tentación de lo que saben que es recto, y no se esfuerzan santamente por vencer los errores y por perfeccionar 26 un carácter recto mediante la justicia imputada de Cristo.

El mundo tiene derecho a saber exactamente lo que se puede esperar de cada ser humano inteligente. Aquel que es una personificación viva de principios firmes, decididos y rectos, ejerce un poder viviente sobre sus compañeros, y con su cristianismo influirá sobre otros. Muchos no perciben ni aprecian cuán grande es la influencia de cada persona para el bien o para el mal. Todo estudiante debiera comprender que los principios que adopta llegan a ejercer una influencia viva y modeladora sobre el carácter. Aquel que acepta a Cristo como Salvador personal, amará a Jesús y a todos aquellos por quienes él murió; pues Cristo será en él un manantial de agua que brota para vida eterna. Se entregará sin reservas al dominio de Cristo.

AFIRMAD VUESTRA LIBERTAD

Estableced como ley de vuestra vida, de la cual no os harán apartar las tentaciones ni ningún interés ajeno a la vida cristiana, el honrar a Dios, porque "de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".* Dios solicita de vosotros, como agentes morales libres, redimidos, rescatados mediante un precio infinito, que afirméis vuestra libertad y utilicéis las facultades que os ha otorgado el cielo, como súbditos libres del reino celestial. No continuéis en la servidumbre del pecado, sino mostrad vuestra lealtad a Dios como súbditos leales del Rey de reyes.

Mostrad mediante Jesucristo, que sois dignos del sagrado cometido con que el Señor os ha honrado al otorgaros vida y gracia. Debéis rehusaras a estar sujetos al poder del mal. Como soldados de Cristo, debemos aceptar, deliberada e inteligentemente, sus condiciones de salvación en cualquier circunstancia, tener en alta estima los principios rectos y actuar de acuerdo con ellos. La sabiduría divina debe ser lámpara a vuestros pies. Sed leales a vosotros mismos y sed leales a vuestro Dios. Será sacudido todo lo que vacile, pero si estáis arraigados y cimentados en la verdad, permaneceréis firmes con aquellas cosas que no pueden ser sacudidas. La ley de Jehová es inmutable, inalterable, pues es expresión del carácter de Jehová. Resolved que ni con palabras ni influencias arrojaréis la menor deshonra sobre su autoridad.

ENTREGA COMPLETA

Tener la religión de Cristo significa que habéis entregado a Dios, de un modo absoluto, todo lo que sois y tenéis, y que habéis consentido en ser guiados por el Espíritu Santo. Mediante el don del Espíritu Santo se os dará poder moral, y no sólo tendréis los talentos que anteriormente se os habían confiado para el servicio de Dios, sino que la eficiencia de los mismos será grandemente multiplicada. La entrega de todas las facultades a Dios simplifica mucho el problema de la vida. Debilita y abrevia mil luchas con las pasiones del corazón natural. La religión es como un cordón de oro que liga a Cristo las almas tanto de los jóvenes como de los ancianos. Mediante ella, los voluntarias y obedientes son llevados en salvo a la ciudad de Dios, a través de senderos oscuros e intrincados.

Hay jóvenes que sólo tienen aptitudes comunes, y sin embargo, mediante la educación y la disciplina, con maestros que actúen de acuerdo con principios puros y elevados, pueden salir del proceso de preparación aptos para ocupar algún puesto de confianza al cual Dios los ha llamado. Pero hay jóvenes que fracasarán porque no han resuelto vencer las inclinaciones naturales y no están dispuestos a prestar oídos a la voz de Dios registrada en su Palabra. No han levantado alrededor de su alma barricadas contra las tentaciones ni han resuelto cumplir con su deber, a todo riesgo. Se asemejan a aquel que al emprender un viaje peligroso rehusa toda guía e instrucción por las cuales pudiera evitar accidentes y ruina, y avanza por un camino de destrucción segura.

LA ELECCIÓN DE VUESTRO DESTINO

¡Ojalá comprenda cada uno que él es el árbitro de su propio destino! En vosotros yace vuestra felicidad para esta vida y para la vida futura e inmortal. Si lo queréis, tendréis compañeros que, por su influencia, restarán valor a vuestros pensamientos, vuestras palabras y vuestras normas morales. Podéis dar rienda suelta a los apetitos y las pasiones, despreciar la autoridad, usar un lenguaje grosero, y degradaros hasta el más bajo nivel. Vuestra influencia puede ser tal que contamine a otros y podéis ser la causa de la ruina de aquellos a quienes podríais haber traído a Cristo. Podéis hacer apartar a otros de Cristo, de lo recto, de la santidad y del cielo. En el juicio podrán los perdidos señalaros y decir: "Si no hubiera sido por su influencia, yo no habría tropezado ni me habría burlado de la religión. El tenía la luz, conocía el camino al cielo. Yo era ignorante y fui con los ojos vendados por el camino de la destrucción". Oh, ¿qué respuesta podremos dar a tal acusación? Cuán importante es que cada uno considere hacia dónde conduce a las almas. Estamos a la vista del mundo eterno, y cuán diligentemente debiéramos computar el costo de nuestra influencia. No deberíamos excluir la eternidad de nuestra consideración, sino acostumbrarnos a preguntar continuamente: ¿Agradará esta conducta a Dios? ¿Cuál será la influencia de mi acción sobre la mente de aquellos que han tenido mucho menos luz y evidencia en cuanto a lo recto?

PREGUNTAS ESCUDRIÑADORAS

¡Ojalá los jóvenes escudriñen las Escrituras y hagan como les parece que Cristo hubiese hecho en circunstancias semejantes! Nuestras oportunidades para obtener conocimiento de origen divino han colocado sobre nosotros grandes responsabilidades y con solicitud intensa debiéramos preguntar: ¿Estoy andando en la luz? ¿Estoy, de acuerdo con la gran luz que he recibido, guiando a otros por el buen camino, o estoy haciendo senderos tan torcidos que el cojo será desviado del camino?...

Deberíamos estar imbuidos de un sentimiento profundo y constante del valor, la santidad y la autoridad de la verdad. Los rayos brillantes de la luz celestial están alumbrando tu sendero, querido joven, y te ruego que saques el mayor provecho de tus oportunidades. Recibe y aprecia cada rayo enviado del cielo, y tu senda aumentará en brillo hasta el día perfecto.


viernes, 28 de enero de 2011

Aun en la risa...


“Aun en la risa tendrá dolor el corazón; y el término de la alegría es congoja.” Prov. 14:13

No es pesimismo. Es la realidad triste y dura. Nadie puede escapar de ella. Este mundo era perfecto cuando salió de las manos del Creador. No había muerte, ni dolor, ni lágrimas. Pero, a partir de la entrada del pecado, se volvió hostil y extraño. A veces, hasta cruel y despiadado. Hoy, hasta cuando tú ríes el dolor está presente. La alegría muchas veces termina en tristeza. El otro día hablé con una persona que durante 30 años ahorró dinero para realizar su sueño de conocer Europa. Finalmente, llegó el momento anhelado. El viaje fue maravilloso. Vio de cerca cosas que solo conocía a través de los libros; pensó que el dinero había sido gastado con sabiduría.

Cuando el viaje terminó, y llegó a casa, y abrió las maletas en el cuarto, sintió de repente ganas de llorar. No sabía explicar porqué, pero se sentía culpable. Descubrió que “aun en la risa tendrá dolor el corazón; y el término de la alegría es congoja”. Otro de los pensamientos que aparecen en el texto de hoy es la fragilidad de los intentos humanos para resolver los problemas del alma. Tú asistes a un circo para reír y cuando el espectáculo termina y las luces se apagan, solo queda un vacío indefinible que duele. El joven se droga queriendo salir de sus angustias y cuando los efectos de la droga pasan, solo queda desesperación y ganas de morir. Inútilmente, la criatura trata de librarse de la culpa existencial. El corazón duele y tú no sabes definir porqué; luchas, trabajas y te esfuerzas, y todo continúa igual.

Solo Jesús es capaz de llenar el vacío del corazón. El es la única persona que pone el mundo interior en orden, perdona, transforma y satisface. Cura, limpia y purifica. Por eso, afirmó: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo'.* Al convivir con Jesús tú aprendes a administrar el dolor existencial. El dolor del ser sin ser. La sensación amarga de sentirse mal sin haber hecho mal. Ábrele tu corazón a Aquel que un día dijo: “La paz .os dejo, mi paz os doy.** Habla con él, como un hijo habla con su padre. Pregúntale las cosas que no comprendes, reclama, implora. El nunca dejó sin respuesta a quien con sinceridad lo busca, pero recuerda: “Aun en la risa tendrá dolor el corazón; y el término de la alegría es congoja”. * Juan 16:33. **Juan 14:27

Pr. Alejandro Bullón http://www.ministeriobullon.com

jueves, 20 de enero de 2011

Cuál es el significado espiritual del número 40?



Podríamos decir que el número 40 es un número utilizado para señalar un tiempo de prueba o examen para poner algo o alguien en ‘evidencia’ ya sea buena o mala. Si se pasa la prueba se muestra durante ese periodo tal evidencia positiva.

De igual manera, si no se pasa la prueba, se muestra durante ese periodo la evidencia negativa. Existen muchos casos donde el número 40 es utilizado en la Escritura. Los tiempos de prueba de Dios al hombre en la Biblia son normalmente de 40 años.

Por ejemplo, Es probable que Noé estuvo predicando 40 años, el diluvio fue 40 días y 40 noches, Israel pasó 400 (40 X10) años en Egipto y 40 años en el desierto por su desobediencia. Jonás predicó a Nínive por 40 días.

Cristo estuvo 40 días en el desierto siendo tentado por el Diablo. Después de resucitar estuvo 40 días entre los hombres predicando antes de su ascensión y el pueblo de Israel recibió la predicación del evangelio por 40 años antes que el juicio de Dios viniese sobre la nación y la ciudad de Jerusalén junto con su templo fuese destruida.

La siguiente respuesta fue tomada de un estudio por Tony Warren sobre el significado espiritual de los números en la Escritura:
El Número 40

El numero cuarenta en la Escritura a menudo ilustra un tiempo de prueba o un examen. Por ejemplo, el Señor probó al pueblo de Israel en el desierto.

Deuteronomio 8:2

Y acordarte has de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, por probarte, para saber lo que estaba en tu corazón, si habías de guardar ó no sus mandamientos.

El Señor los probó por cuarenta años en el desierto. ¡La palabra probar significa examinar! Era el programa de examen de Dios para ver si ellos habían de guardar sus mandamientos y ser fieles. El numero cuarenta significa esto. Vemos lo mismo cuando Jesús fue tentado por Satanás en el desierto por cuarenta días.

Marcos 1:13

Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado de Satanás;

La palabra traducida ‘tentado’ es la palabra para examen o prueba, no tentado en el sentido que lo utilizaríamos en nuestro día. Cristo nunca fue tentado a pecar, el fue tentado por el pecado. O en otras palabras, por el pecado fue probado o examinado.

De la misma manera, después de haber sido matado, El dio prueba de sí mismo por cuarenta días:

Hechos 1:3

A los cuales, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoles por cuarenta días, y hablándoles del reino de Dios.

También, Moisés estuvo en el monte por cuarenta días y los hijos de Israel fueron probados, ellos fallaron la prueba al hacerse para ellos un ídolo. Otra vez, muchas escrituras muestran este significado espiritual.

Por

Jorge L. Trujillo

viernes, 7 de enero de 2011

LA PRIMERA TRANSGRESIÓN NO SE JUSTIFICA


"Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé" (Isa. 45:12).

Adán y Eva recibieron conocimiento comunicándose directamente con Dios, y aprendieron de él por medio de sus obras. Todas las cosas creadas, en su perfección original, eran una expresión del pensamiento de Dios. Para Adán y Eva, la naturaleza rebosaba de sabiduría divina. Pero por la transgresión, la familia humana fue privada del conocimiento de Dios mediante una comunión directa, y en extenso grado, del que obtenía por medio de sus obras... En cada página del gran volumen de sus obras creadas se puede notar todavía la escritura de su mano. La naturaleza aún habla de su Creador. Sin embargo, estas revelaciones son parciales e imperfectas. Y en nuestro estado caído, con las facultades debilitadas y la visión limitada, somos incapaces de interpretarlas correctamente. Necesitamos la revelación más plena que Dios nos ha dado de sí en su Palabra escrita (La educación, págs. 14, 15).
Todo el cielo se interesó profunda y alegremente en la creación del mundo y de Adán y Eva. Los seres humanos constituían un orden distinto. Fueron creados a la "imagen de Dios" y fue la voluntad del Creador que poblaran la tierra. Debían vivir en estrecha comunión con el cielo, recibiendo y asimilando el poder de la gran Fuente de poder. Sostenidos por Dios, habrían de vivir libres de toda mancha de pecado.
Pero Satanás estaba decidido a echar por tierra el plan de Dios. Ni debiéramos intentar comprender los motivos por los que el ser más cercano a Cristo en los atrios celestiales introdujo la envidia y los celos en las huestes angelicales. Les comunicó a muchos su insatisfacción, y hubo una guerra en el cielo que culminó con la expulsión de Satanás y de sus simpatizantes. No necesitamos concentrar nuestra mente a fin de desentrañar la razón por la que Satanás actuó como lo hizo. Si hubiese una razón, habría una excusa para el pecado. Pero el pecado no tiene justificación alguna. No hay razón por la que los seres humanos transiten por el mismo terreno que anduvo Satanás...
Luego de ser expulsado del cielo Satanás decidió establecer su reino en este mundo. Por su medio el pecado entró en el mundo y con el pecado la muerte. Al escuchar su versión tergiversada de Dios, Adán cayó desde su elevada posición y un diluvio de aflicciones se derramó sobre nuestro mundo. La transgresión de Adán no tiene justificación. Dios había hecho provisión para satisfacer todas sus necesidades. No necesitaba nada más. Sólo se estableció una prohibición... Y Satanás usó esta limitación con el fin de diseminar sus sugerencias malévolas (Manuscrito 97, 1901).
Por
Elena G. de White

sábado, 11 de diciembre de 2010

UN VERDADERO TESTIGO DE JEHOVÁ


“Vosotros sois mis testigos- dice el Señor-, y mis siervos que yo elegí, para que me conozcáis, creáis en mí, y entendáis que Yo Soy” (43:10).


Probablemente la tentación más grande que un pastor afronta es “descuidar su devoción personal”. No es algo nuevo. Todo pastor joven y de experiencia sabe en realidad lo que esta tentación significa. Son tantas las actividades que generalmente demanda un distrito, que si no hay un dominio propio la tentación de “descuidar la devoción personal” será una triste realidad.
Como pastor distrital muchas tengo que visitar desde las 4:00 am, pues en otra hora es difícil encontrarlos en casa, eso quiere decir que tengo que levantarme una hora antes mínimo para poder cumplir la cita. En una ocasión me levanté 3:45 am, con prontitud me lavé y cambié, cuando me disponía a salir de la casa, vi un afiche que mi esposa hiso donde dice: “¡Alto! ¿Oraste antes de salir?”, fue una estocada a mi corazón. Como pastor animo a mis hermanos a que no descuiden su devoción personal, ¿y yo?
¿Quién es un testigo? Es alguien que puede dar un informe personal de algo, puede hablar respecto a algún suceso porque lo ha observado directamente. Un testigo, es alguien que no habla lo que le han contado, ni lo que ha escuchado, sino que lo ha vivido o ha experimentado.
La gente en la actualidad está cansada de teorías, promesas incumplidas, personajes que dicen algo y hacen otra muy diferente. Como pastores, ¿somos testigos de Jehová? ¿Damos testimonio de las maravillas de Dios, o es que nos limitamos a contar lo que Dios ha hecho en otros? Probablemente predicamos sermones de otros libros, y no de lo que hemos sido testigos a través de la Palabra de Dios cada mañana en nuestra devoción personal.
El texto dice que Dios nos eligió para ser testigos, nos escogió para ello, nos eligió para que lo conozcamos y creamos en Él. Nuestra labor primaria como pastores debe ser testigos de lo que Dios quiere a través de su Palabra en cada amanecer. Visitar, planificar, predicar es el trabajo del pastor, eso está demás decirlo, sin embargo, debemos reconocer que somos humanos y si Cristo dependió de Dios el Padre, ¿cómo no lo haríamos nosotros, los ministros de Dios?
Para ser testigos de Dios, necesitamos conocer a Dios cada día, buscarlo en primer lugar y todas las cosas serán añadidas (Mt. 6:33): bautismos, diezmos, suscripciones, éxito que Dios desea de cada uno de sus obreros. A leer el afiche, ¡Alto! ¿Ya oraste antes de salir? Me arrodillé en un rincón de la casa y le pedí a Dios que jamás permita que esa tentación me venza. Pienso si esa tentación también es real en la vida de otros ministros. Si es así, hagamos un alto y pongámonos a cuenta con Dios.

Heyssen J. Cordero Maraví
Misión del Oriente Peruano-UPS

miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿MATERIALISMO ADVENTISTA?


“Así fijamos nuestros ojos, no en lo que se ve, sino en lo que no se ve. Porque lo que se ve es temporal, pero lo que no se ve es eterno” (2 Cor.4:18).


El materialismo es un corriente filosófica que entre otras cosa, considera la materia como única realidad, es decir que la materia está por sobre todo. En consecuencia, un materialista es muy apegado a los bienes materiales.
Una familia solicitó ayuda económica para la enfermedad de uno de nuestros hermanos, solicité ayuda en la iglesia donde me encontré el sábado, y tristemente los ancianos dijeron: “no colaboraremos porque estamos en construcción del templo y todos hemos hecho gastos en este proyecto. Será para la próxima”.
Su respuesta me hizo recordar a la vieja parábola que Cristo contó, la del buen samaritano. Triste pero real.
No pretendo decir que no construyamos templos, ni que tengamos un templo acogedor para adorar a Dios. Tampoco es mi afán insinuar que las iglesias deben ser conformistas, no, muy por el contrario, expreso únicamente el sentir de mi meditación. ¿Qué está pasando en las mentes de los cristianos? ¿Qué ocurre en el corazón de un hijo de Dios, llamado hermano?
¿Es posible ver a mi prójimo enfermo, a punto de morir, necesitado de ayuda, y pasar como el sacerdote de antaño de largo, sin importar el llanto de lamento? ¿Dónde quedó el amor? ¿En las páginas de la Biblia, la Palabra de Dios? ¿Y nos llamamos hermanos? ¿Qué diría Jesús si hubiera visto este cuadro? ¿Nos habría re-contado la historia del buen samaritano otra vez?
Está bien que construyamos templos, compremos equipos, piano, etc. Pero no debemos olvidar jamás que “el mundo conocerá que somos discípulos de Jesús si tenemos amor los unos con los otros”. Podemos predicar miles de sermones sobre el amor, pero jamás haber demostrado amor por el que lo necesita, no de palabras meramente sino con obras.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

¿PERDIENDO EL TIEMPO POR JESÚS?


“Cuando Jesús estaba aún hablando, vinieron de casa del principal de la sinagoga, y le dijeron: “Tu hija ha muerto, ¿para qué molestas aún al maestro?”” (Mr. 5:35).

Esta es la historia de Jairo, un importante hombre de sus tiempos; gozaba de buen prestigio y pertenecía a los estratos altos de la sociedad, por su dinero y cargo. No obstante, va en busca de Jesús cuando ha agotado todo su dinero tal vez, busca a Jesús después de que los médicos desahuciaron a su hija, acude a Jesús porque es la última opción probablemente.
Así es la vida, cuando la enfermedad llega no hace distinción entre ricos o pobres, entre débiles y fuertes, educados y analfabetos, mujeres o varones, la enfermedad puede quitarte a los que más amas, el dinero es lo que menos le importa. He visto familias de buena posición económica perderlo todo en cuestión de semanas, por un cáncer terminal, por salvar a un familiar por una enfermedad incurable.
Y allí estaba Jairo, con su nombre, su posición y su estatus en busca de un milagro en la vida de su hija que está a punto de morir. Jesús acude a su petición, camina hacia la casa del doliente hombre, y después de hacer un milagro en la vida de una mujer, es interceptado por unos personajes que le dicen: “no molestes al Maestro, tu hija ya murió”.
Esa es la realidad repetida de alguien que ha decidido ir a Jesús, siempre que va en busca de una vida mejor, un milagro de amor, una paz interior, se encuentra con obstáculos de su misma casa o entorno. Palabras como las que fueron dichas a Jairo hoy son repetidas a diario, en otras versiones tal vez pero tienen el mismo matiz: “No molestes a Jesús, ya no tienes solución”, “No pierdas tu tiempo en la iglesia, estás acabado por el alcohol”, “Deja de ir a la iglesia, orar y estudiar la Biblia, no hay remedio para esa enfermedad”, etc. Cuando Jairo escuchó esas palabras quizás se desanimó, esto es natural, nos desanimamos, no obstante, Jesús dice: “No temas, cree solamente” (v. 36). Apreciado amigo, no dudes de ello, la gente puede decir que pierdes tu tiempo buscando a Jesús, yendo a la iglesia y que no hay solución, pero Jesús dice: “No temas, cree…”

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
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