domingo, 16 de agosto de 2026

NO HAY LUGAR MÁS SEGURO QUE EN LAS MANOS DE DIOS - SALMO 7



“Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. Dios es juez justo. Y Dios era airado contra el impío todos los días" (Salmo 7:10, 11).

El Salmo 7 tendría su origen en el final de la rebelión de Absalón contra David, su padre. Sin embargo, tal como lo dijimos antes, algunos estudiosos proponen que este Salmo calza mejor con el episodio de David huyendo de Saúl. Lo cual concuerdo, pues, en mi opinión, David deliberadamente usa las palabras justo y justicia de Dios, pero queriendo defenderse con ello. David dice que es inocente (si fuera el caso de Absalón, no podría haberse autodenominado inocente por completo, había culpa en esa rebelión), por eso busca ayuda de Dios, que es justo y su justicia es perfecta.
El salmista dice: “Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. Dios es juez justo. Y Dios era airado contra el impío todos los días" (Salmo 7:10, 11). Estas poderosas palabras del salmista nos invitan a considerar la naturaleza de nuestro Dios. A continuación tres lecciones a la luz del texto bíblico:
1. DIOS ES ESCUDO Y ES JUEZ JUSTO. En momentos de tribulación, Dios es nuestro protector. Sin embargo, no solo PROTEGE, sino que Él es el JUSTO JUEZ, que conoce nuestros pensamientos más íntimos y sonda los deseos de nuestro corazón (v.9). En Su perfecta sabiduría y amor, Dios nos protege y nos defiende en todo momento. En un mundo lleno de injusticias y confusión, es reconfortante saber que tenemos un Dios que no solo ve nuestras acciones externas, sino que también escudriña nuestras intenciones y motivaciones más profundas. Él no se deja engañar por las apariencias o las palabras vacías, sino que conoce nuestra verdadera naturaleza.
2. DIOS VELA Y ACTÚA EN EL MOMENTO EXACTO. A veces, podemos encontrarnos en situaciones difíciles y sentir que la justicia está ausente. Nos preguntamos por qué los malvados prosperan o por qué somos víctimas de la maldad de otros. En esos momentos, es fundamental recordar que Dios es nuestro escudo y defensor. Él vela por nosotros y actúa en su tiempo perfecto. Es posible que encontremos adversarios o enfrentemos circunstancias que nos desafíen, pero no debemos temer. Nuestro Dios es el Todopoderoso, el protector de los justos. Su justicia prevalecerá y Él se encargará de vindicarnos. No importa cuán poderosos o maliciosos sean nuestros enemigos, Dios es mayor y Su justicia nunca falla.
3. CONFIEMOS EN DIOS EL ÚNICO JUEZ VERDADERO. Debemos confiar en que Dios es el único juez verdadero. No nos corresponde a nosotros tomar venganza o buscar justicia por nuestra propia mano. Encomendemos nuestras preocupaciones y aflicciones al Señor, sabiendo que Él obrará de manera justa y recta.
Que el Salmo 7:10-11 sea un recordatorio constante de que Dios es nuestro escudo y defensor. Que encontremos consuelo en Su justicia y confianza en Su soberanía. Sigamos adelante con fe, sabiendo que Él está con nosotros en cada paso del camino. El hecho de que Dios, quien juzga con justicia, salva al recto y condena al impío, sea el Dios de David, le conduce a decir: “MI ESCUDO ESTÁ EN DIOS, QUE SALVA A LOS RECTOS DE CORAZÓN” (v.10). Nótese que no dice que Dios es mi escudo, sino que MI ESCUDO ESTÁ EN DIOS. No hay mejor lugar, ni más seguro que en los brazos de Dios, ahí está nuestra seguridad, nuestra esperanza y vida.

Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
Puedes escuchar el podcast desde mi canal de YouTube 🔴
Si deseas recibir Mensajes de Esperanza cada día, únete a nuestro grupo de WhatsApp https://chat.whatsapp.com/Bj8AV5Sthtj6hNjdM0ujKG

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...