lunes, 5 de enero de 2026

DIOS CUIDARÁ DE TI, AÚN EN TIERRAS ENEMIGAS - 1 SAMUEL 27



“Fue el número de los días que David habitó en la tierra de los filisteos, un año y cuatro meses” (1 Samuel 27:7).

Hay pasajes de la Biblia que nos sorprenden y hasta nos incomodan. Uno de ellos es 1 Samuel 27, y esto porque David, el ungido del Señor, busca refugio entre los filisteos, el mismo pueblo al que había vencido cuando mató a Goliat. Humanamente hablando, era el último lugar donde debería estar. David no huye por cobardía, sino por cansancio. Saúl lo persigue sin descanso, la espera se prolonga y la fe del futuro rey atraviesa una crisis silenciosa. El texto dice: “Dijo David en su corazón: Algún día moriré a manos de Saúl” (1 Sam. 27:1). Ese pensamiento que incluso los hombres conforme al corazón de Dios también luchan con el temor. Algunas lecciones a la luz del texto:
1. Dios no abandona a sus hijos cuando toman decisiones en medio de la crisis. David se refugia en Gat, ciudad filistea, bajo la protección de Aquis. Aun allí, Dios lo preserva. Saúl deja de perseguirlo (v. 4) y, por primera vez en mucho tiempo, David y su gente descansan. Esto nos recuerda que la protección de Dios no depende del lugar, sino de Su fidelidad. Aun cuando no entendemos nuestras propias decisiones, Dios sigue obrando para cuidar a los suyos.
2. Dios puede usar lugares impensados para cumplir Sus propósitos. Resulta extraño ver a David viviendo en territorio enemigo, pero ese tiempo fue clave. Allí su liderazgo se consolidó, su familia y sus hombres fueron protegidos, y el camino al trono siguió avanzando, aunque parecía detenido. A veces, Dios nos guarda no en el lugar ideal, sino en el lugar necesario. Lo que parece retroceso puede ser, en realidad, una pausa estratégica del cielo.
3. Aun en tierra enemiga, Dios sigue siendo refugio. David estaba en Gat, pero su verdadero refugio nunca dejó de ser el Señor (Salmo 57; Salmo 56, escritos en contextos similares). Esto nos enseña que no es el entorno el que define nuestra seguridad, sino la presencia de Dios con nosotros.
Tal vez hoy alguien se siente viviendo en una “tierra filistea”: un trabajo hostil, una situación injusta, un tiempo de espera agotador, una decisión tomada desde el cansancio. Dios no se desentiende de sus hijos en medio de la crisis, aún en tierras extrañas, Él sigue cuidando, guiando y preservando. Si Dios cuidó de David en Gat, también puede cuidarte a ti hoy, donde estés: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4).
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
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