lunes, 5 de enero de 2026

RESPETANDO AL UNGIDO DE JEHOVÁ - 1 SAMUEL 24



“Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová” (1 Samuel 24:6).

Muchas personas viven hoy en una “cueva”. No siempre es una cueva literal, pero sí un lugar de presión, injusticia y silencio. Es ahí donde uno tiene la tentación de tomar atajos, de hacer justicia por mano propia, de decir: “si tengo la oportunidad, la aprovecho”. David estaba en esa cueva de En-gadi. Perseguido, difamado, cansado… y de pronto, la oportunidad perfecta aparece. Pero lo que hace David revela no solo su carácter, sino su mentalidad espiritual. El capítulo 24 no es solo la historia de un rey perdonado; es la historia de un hombre que decidió esperar a Dios aun cuando tenía el poder para adelantarse. A continuación tres lecciones a la luz del texto:
1. Respetar lo que Dios aún no ha quitado de su lugar. David pudo haber razonado: “Saúl ya no es digno”, “Dios ya me eligió”, “esto es justicia divina”. Sin embargo, sus palabras son claras: “No extenderé mi mano contra mi señor, porque es el ungido de Jehová” (1 Sam. 24:6). David distingue algo crucial: Saúl había perdido el rumbo, pero no había perdido todavía la investidura. En la vida real, muchas veces vemos fallas en autoridades, líderes, personas que nos hirieron. La tentación es deshonrar, atacar o vengarnos. David nos enseña que la honra no depende del comportamiento del otro, sino de nuestra relación con Dios. Respetar al ungido no es aprobar su pecado, es reconocer que Dios sigue siendo el Juez.
2. Esperar la justicia de Dios sin contaminar el corazón. David no solo perdona a Saúl, sino que declara: “Jehová juzgará entre tú y yo… mas mi mano no será contra ti” (v.12). Aquí se revela una mentalidad madura: David confía más en la justicia de Dios que en su propia fuerza. Cuántas veces la injusticia nos amarga, nos endurece y nos cambia. David decide no ganar el trono perdiendo el alma. Prefiere seguir huyendo antes que gobernar con sangre en las manos. Este es un mensaje de esperanza para quienes sienten que Dios tarda: esperar no es pasividad, es fidelidad. Dios no llega tarde; llega cuando el corazón está listo.
3. Dios todavía puede tocar el corazón más endurecido. Uno de los momentos más conmovedores del capítulo es cuando Saúl llora y reconoce: “Tú eres más justo que yo… ahora sé que tú reinarás” (vv.16–20). Por un instante, Saúl vuelve a ser el hombre humilde que buscaba las asnas de su padre y fue sorprendido por la gracia de Dios. Aunque su arrepentimiento no fue permanente, este episodio nos recuerda que la misericordia puede despertar conciencias dormidas. David no sabía si Saúl cambiaría, pero actuó correctamente de todos modos. En la vida real, tal vez no veamos resultados inmediatos, pero cada acto de gracia deja una puerta abierta para que Dios obre.
1 Samuel 24 nos deja tres grandes verdades para hoy: David nos enseña a respetar lo que Dios aún no ha removido, a esperar la justicia divina sin manchar el corazón, y a creer que la misericordia todavía puede tocar vidas rotas. Este capítulo nos recuerda que no todo lo que podemos hacer, debemos hacerlo, y que la verdadera grandeza no está en tomar el poder, sino en confiar en Dios mientras Él cumple sus promesas.
Si hoy estás en una cueva, si tienes la oportunidad de vengarte, si la injusticia te duele… este mensaje es para ti: Dios ve, Dios juzga y Dios recompensa a quienes esperan en Él.
Feliz día.
Pr. Heyssen Cordero Maraví
Puedes escuchar el podcast desde mi canal de YouTube 🔴
Si deseas recibir Mensajes de Esperanza cada día, únete a nuestro grupo de WhatsApp https://chat.whatsapp.com/Bj8AV5Sthtj6hNjdM0ujKG

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...