miércoles, 14 de noviembre de 2012

No Tendrás Dioses ajenos




Introducción: Vivimos en una sociedad muy religiosa pero que conoce muy poco a Dios. Basta con leer unas cuantas noticias en el periódico matutino para darnos cuenta que la gente de hoy al igual que ayer vive en plena y abierta desobediencia a la ley de Dios. Lo que necesitamos desesperadamente es regresar a los mandamientos de Dios. La Biblia dice que las palabras de Dios son vida. Hoy vamos a considerar el primero de los mandamientos, el más grande de todos los demás; o mejor dicho la clave para guardar los demás mandamientos. Yes así, porque si Ud. cumple cabalmente éste mandamiento, es un hecho que estará guardando los otros nueve.
Proposición: Mostrar que Dios es el único ser digno de adoración y obediencia
Oración interrogativa: ¿estamos adorando solo a Dios?
Oración de transición: En esta mañana a la luz de la palabra de Dios hallaremos la reacción de Dios frente a la idolatría

I. ¿QUÉ SIGNIFICA EL PRIMER MANDAMIENTO?
Antes de estudiar el primer mandamiento, notemos algo que es muy importante: en la introducción a los diez mandamiento Dios dice: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre” (Éxodo 20: 2) En estas palabras introductorias tenemos dos poderosas razones para obedecer a  los mandamientos del Señor: Primero, él es el único indicado en darnos reglas para nuestra manera de vivir porque sólo él es Señor. En segundo lugar, él nos da estos mandamientos no para hacernos sentir miserables, ni para esclavizarnos, sino todo lo contrario, porque ese mismo versículo dice que él ha probado su amor por nosotros. Dios probó su amor por los israelitas al sacarlos de Egipto y él ha probado su amor por nosotros en la cruz y en otras muchas formas. Estos mandamientos nos han sido dados no en el enojo de Dios, sino de su amor. Y es por eso que deberíamos considerarlos.
El primer mandamiento es dicho de manera negativa, este mandamiento nos dice que no debemos tener otros dioses en lo absoluto. Dicho de manera positiva, Dios dice: ¡Debes tenerme a mí como la persona más importante y la influencia más grande en tu vida! Es imposible que el hombre pueda vivir sin un objeto de adoración, Todos los que no adoran al Dios verdadero inventan un dios falso que les permita vivir en pecado y hacer lo que quieran. Un ídolo no es sólo una estatua, o una imagen de metal o madera. Un ídolo es todo aquello que ocupa la posición de influencia de nuestras vidas, algo que se interpone entre Dios y nosotros. Dios nos dice en este pasaje que ninguna persona, cosa, ideología, propósito debe interponerse en nuestra adoración a Dios.
Jesús ilustró muy bien lo anterior en la historia del joven rico: Lc. 18:18-27 Este hombre influyente vino a Jesús y le hizo la pregunta de la vida más significativa: ¿Qué se debe hacer para heredar la vida eterna? Jesús le dijo que debería guardar los mandamientos. El hombre pensaba que ya los había obedecido, por eso Jesús le dijo que la única cosa que le hacía falta era venderlo todo y dárselo a los pobres. Pero, ¿Por qué Jesús le dijo eso al joven rico? Le estaba diciendo que debemos hacernos pobres para entrar al cielo? No. Lo que Jesús hizo fue tomar el primer mandamiento y aplicarlo a la vida de este hombre. El Señor sabía que la confianza de este hombre estaba en sí mismo, estaba en lo que poseía. De modo que Cristo señala la raíz del problema: este hombre estaba controlado por lo que tenía y no por aquel que se lo había dado. Las riquezas se habían convertido en su dios, y de esta forma había quebrantado el primer mandamiento.
II. ¿CÓMO VIOLAMOS HOY EL PRIMER MANDAMIENTO?
 Resulta fácil pensar en la tragedia del joven rico y pensar que fue una decisión negativa; nosotros no somos atraídos por algún dios de piedra, pero sí por dioses emocionales, materiales, religiosos, intelectuales e inclusive ídolos sensuales, que tienen el mismo efecto en nuestras vidas y debemos identificarlos antes de poderlos eliminar.
A. El ídolo de las posesiones materiales Este es, desde luego, el problema que tenía el joven rico, pero también es un problema que prevalece en el ser humano, porque en lugar de poner nuestra confianza en el Señor, confiamos en nuestra cuenta bancaria o en nuestros ahorros, en nuestra educación, en nuestra apariencia, en nuestros bienes, etc. Y lo que sucede es que nos pasamos toda la vida persiguiendo lo material y lo que sucede finalmente es que nunca llegamos a tener suficiente, nunca encontramos la satisfacción que estamos buscando. Jesús contó de un granjero que tenía mucho. Trabajó muy duro y le fue muy bien. Así que decidió hacer unos graneros más grandes para almacenar su riqueza para que pudiera vivir tranquilo en su vejez. Su confianza estaba en lo que tenía. Pero esa noche iba a morir, de nada le sirvió concentrarse en su riqueza y dejar de lado lo mas importante la riqueza espiritual.
B. El ídolo de la ambición. Muchos permiten que sus carreras y sus ambiciones se conviertan en un ídolo. Si nuestro deseo supremo es tener éxito en nuestra carrera, somos culpables de idolatría. Hay muchos que dicen no ser culpables de esto, pero sus sueños despiertos, sus ilusiones y fantasías, sus temas de conversación sólo tienen que ver con son sus carreras, con el dinero o con sus posesiones materiales. Se preocupan muy poco o nada por la obra del Señor y se dedican la mayor parte de sus esfuerzos a buscar la prosperidad económica y la satisfacción de sus ambiciones.
C.  El ídolo de la familia Existen muchas personas que son manipuladas y controladas por sus familias. Inclusive algunos creyentes se dejan dominar por la influencia de sus padres y familiares inconversos, hasta el punto de interferir con su dedicación a los compromisos con la obra del Señor. Se sienten tan comprometidos con ellos que descuidan los asuntos del Señor y su obra; las palabras del Señor en Luc. 14:26 vendrían muy bien que las escucharan: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.

III. ¿PUEDO OCULTAR MI IDOLATRÍA?
Dios manda que no tengamos dioses ajenos delante de Él. Eso equivale a "en su presencia" o "delante de sus ojos". O sea, no podemos ocultar nuestros ídolos; no podemos dejarlos en nuestras casas para ir a adorar a Dios. El Señor recalca que es celoso; pero este celo es el nacido del deseo de proteger una relación de amor, de un amor que exige lealtad y fidelidad absolutas, como en el matrimonio. Es por eso que el adulterio es uno de los pecados más graves, porque no sólo es el quebrantamiento de los votos matrimoniales, sino que es la destrucción de una relación de amor. Dios se manifiesta en su palabra como el "esposo" que está casado con su pueblo, los creyentes. El amor celoso de Dios exige una lealtad y fidelidad absolutas, que no se compartan con NADIE. Entonces, cualquier compromiso o contaminación con los ídolos de este mundo provoca a celos al Señor. Pablo dice: Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo. Y en relación con los ídolos advierte: ¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que él? Dios nos ama tanto que su intenso deseo por nuestro bienestar no permitirá que ningún rival ocupe nuestros afectos. El amor de Dios no es débil, ni indiferente al pecado, por eso, en su amor  Él aborrece cualquier cosa que dañe a sus hijos.
CONCLUSIÓN
Jesús dijo "donde esta vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón. Las últimas palabras del apóstol Juan en su primera carta fueron: Hijitos, guardaos de los ídolos. Así que la pregunta clave es: ¿dónde está su corazón? …….. Recuerde el mandamiento. Nada debe tener mayor influencia sobre nuestras vidas, sobre nuestras decisiones y sobre nuestros deseos que el Señor. Él se merece y se ha ganado el derecho de dirigir nuestras vidas. Él nos ha demostrado que es digno de confianza, bueno y amoroso. Entonces, ¿Qué debemos hacer? ¿Dejaremos que Dios ocupe el primer lugar en nuestra vida?
    

jueves, 8 de noviembre de 2012

MURMURACIÓN EN LA TIERRA, GOZO EN EL CIELO


INTRODUCCIÓN

  1. Saludo: Es para mí un privilegio dirigirme a este selecto grupo de colegas en el sagrado ministerio.
  2. Frase alusiva: El título de la predicación de hoy es: Murmuración en la tierra, gozo en el cielo. La unidad entre los miembros de iglesia es vital para el bienestar de la iglesia y el cumplimiento de su misión.
  3. Disparador: Narrar la experiencia de  la  carta de una dama licenciosa que deseaba cambiar su estilo de vida: Actitud crítica del dirigente de iglesia hacia la mujer.
  4. Texto: Lucas 15:1-10. Leamos los versículos. 1, 2.
  5. Cierto día, mientras Jesús predicaba, todos (dice el evangelista Lucas) los publicanos y pecadores se acercaban para oírlo.
    1. Los publicanos eran odiados por su profesión y despreciados por sus injusticias (podríamos compararlos en la actualidad con los hombres de Rentas).
    2. Por su parte los pecadores, bien podían ser: ladrones, bandidos, rameras, marginados, escépticos, desaprensivos...
  6. Pero también otros personajes aparecen en escena: los fariseos y los escribas. El evangelista Lucas dice que estos hombres murmuran contra el accionar de Cristo.
  7. Ante esta actitud antagónica de los dirigentes religiosos judíos hacia Jesús, el Maestro responde con tres parábolas. Hoy analizaremos las dos primeras.
  8. Si prestan atención al capítulo 15 concluirán que las tres parábolas constituyen la respuesta de Jesús ante la actitud hostil que los dirigentes religiosos judíos le prodigaban. El propósito de las parábolas de Luc.15 es mostrar la actitud que el cielo manifiesta hacia el pecador
  9. Proposición: Dios se complace con la conversión de todo pecador.
  10. Pregunta de transición: ¿Cómo comprobaremos esta actitud? ¿Cómo comprobaremos que Dios se complace con la conversión de todo pecador?
  11. Frase de transición: Para comprobar este hecho, analizaremos la actitud de algunos hombres hacia Jesús y la elocuente pero delicada respuesta del Maestro de los maestros a sus interlocutores.

I.   LA ACTITUD DE ALGUNOS HOMBRES HACIA JESÚS

  1. Lección: La murmuración y la crítica tornan a los hombres insensibles y faltos de misericordia.
  2. Texto prueba: El v. 2 indica que los fariseos y los escribas murmuraban contra Jesús.
    1. El verbo utilizado en el texto original es diegógizon. El modo imperfecto indica una acción continua y no un mero acto ocasional.. Es decir, se trata de una actitud crítica permanente de parte de los líderes religiosos hacia Jesús.
    2. Por otra parte, es significativo aclarar que la mejor traducción del verbo diegógizon no es murmuraban, sino refunfuñaban.
  1. Los líderes religiosos se escandalizaban por la conducta de Cristo (porque se asociaba con publicanos y pecadores).
    1. La expresión despectiva “este” es usada en sentido peyorativo. No porque Cristo les predicara a los publicanos y pecadores, sino porque se relacionaba con ellos y comía con ellos.
    2. Los fariseos critican a Jesús porque se relacionaba con los pecadores.
    3. Ante esta situación, surge la siguiente pregunta: ¿Cómo podría Jesús convertir a los pecadores si no se relacionaba con ellos?

Esta actitud severa y crítica de los dirigentes religiosos debiera llamarnos a la reflexión. Recordemos: “La murmuración y la crítica nos tornan a los hombres insensibles y faltos de misericordia.”
  1. Ilustración: Por este motivo el Señor Jesús dos veces exhorta a los líderes religiosos judíos:
    1. Mt 23: 13
    2. Mt 21: 32
    3. Sí, los fariseos censuran a Jesús porque se relaciona con los pecadores.
  2. Aplicación: ¿No les parece hermanos, que la murmuración y la crítica nos tornan insensibles para con las personas que tienen necesidades espirituales?
    1. Pidamos al Señor fuerzas para no caer en ese error.
    2. Oremos diariamente para ser lo suficientemente sensibles para con aquellos que viven doblegados por los ataques despiadados del enemigo.
  3. Los críticos de Cristo ignoran que Dios se complace con la conversión de todo pecador.
  4. Ante esta situación, ¿cuál fue la actitud de Jesús hacia los hombres?

II.  LA ACTITUD DE JESÚS HACIA LOS HOMBRES

  1. La actitud de Cristo hacia los hombres fue una actitud de amor. En cada acción de su ministerio demostró que...
    1. Lección: Amar significa dedicar tiempo y atención a la persona amada.
    2. Texto prueba: Jesús no sólo demostró amor, sino que también lo ilustró mediante la parábola de la oveja perdida. Vers. 3-4.
    3. Ilustración: Niño que dice a su padre: “No quiero que me quieras, quiero que juegues conmigo a la pelota.”
(1)    Sí, amar requiere dedicar tiempo y atención a la persona amada. Y Cristo lo demostró. ¿Cómo lo demostró? Leer vers. 4-7.

    1. La Escritura dice también que el Señor Jesús verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho.
    2. Además, el Salvador sabía que Dios se complace con la conversión de todo pecador.
    3. Ministros de Dios, el cielo les concede hoy el enorme privilegio de escribir una historia diferente. Una historia en la cual los dirigentes religiosos se gozan satisfechos junto con el Padre y sus ángeles por la conversión de cada pecador. ¿Quieren ser ustedes protagonistas de esa historia?

  1. Llamado: Hermanos ministros, hoy los invito a adoptar la filosofía del Cristo.
  2. Hoy los invito en el nombre del Señor, a gozase con el Padre y con sus santos ángeles ante la conversión de cada pecador.
  3. También los invito a potenciar el gozo que se disfruta al compartir la noticia del pecador que es hallado y transformado por el Señor!!
  4. Hoy los invito a relacionarse con los pecadores en la forma y con el propósito que Cristo lo hizo. ¿Cuántos aceptan esta invitación?
  5. Oremos.


Rubén René Otto
Julio, 2010


Propósito General: Doctrinal, Devocional
Palabra reguladora: Actitudes

miércoles, 17 de octubre de 2012

JEHOVÁ ES MI PASTOR EN TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS


Salmos 23:1-4
Tema: Cuidado de Dios por sus Hijos
Proposición: Dios pastorea de sus hijos en todas las circunstancias.

División:
I  JEHOVÁ ES MI PASTOR  (v:1)
II JEHOVÁ PASTOREA EN PASTOR VERDES Y AGUA DE REPOSO (v:2)
 III JEHOVÁ  ME PASTOREA EN VALLE DE SOMBRA Y DE MUERTE (v: 4)

Propósito específico:
Que cada miembro de iglesia  vuelva a casa entendiendo y sintiendo que Dios estará con él en todas las circunstancias de la vida.

Palabra Reguladora:
Afirmaciones

Pr. Héctor Roncal Salazar

jueves, 4 de octubre de 2012

Llamados a ser profetas de Dios


"Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare" (Dt. 18:18).


Alguien que primero recibía instrucciones de Dios y luego las transmitía a la gente era un profeta. En el Antiguo Testamento ésta dinámica era bien marcada: (1) Recibía el mensaje y (2) la transmitía el mensaje al pueblo. El primer aspecto (recibir el mensaje) era variado. A través de teofanías, visiones, sueños, etc, el profeta recibía el mensaje para que después cumpla con el segundo aspecto (transmitir el mensaje) en lenguaje humano a destinatario que Dios le designó.

Moisés fue profeta e inspirado por Dios dice "Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos", aunque se refiere a los profetas que le sucedieron a Moisés, la declaración va más allá de un profeta común, sino que se refiere a Cristo mismo, el mayor y mejor profeta que hubiera existido ya que el verso se refiere a "profeta" y no "profetas", en singular y no en plural. Cristo era el verdadero profeta que había de venir al mundo (Jn. 6:15). No obstante, las funciones de un profeta o el ministerio se refleja en lo que Cristo mismo dijo e hizo: "Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras" " (Juan 14: 10; cf. Juan 16: 13, 14; 5: 45, 46)". 

Indudablemente el ministerio de Jesús ejemplifica la labor de un verdadero profeta de Dios. Él era el profeta anunciado por Moisés. Cristo trajo el mensaje de Dios directamente y la transmitió tan perfectamente, sin corrupción ni mancha.

No obstante, así como a Jeremías Dios le constituyó por profeta a las naciones, cada sacerdote (1 Ped. 2:9) es llamado a ser un profeta, un mensajero de Dios, un heraldo de Dios que recibe el mensaje de Dios (a través de la Biblia y del Espíritu de Profecía) para transmitirla al mundo pecador. Hay necesidad de mensajeros fieles, que no hablen sus palabras, sino que hablen y proclamen la palabra de Dios tal y como lo hizo Cristo mismo.

Vayamos hoy delante de Dios pidiéndole que nos renueve y nos capacite para ser profetas según Su corazón.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


miércoles, 3 de octubre de 2012

Lo mejor de lo mejor a Dios

Los sacrificios ofrecidos a Dios deben ser perfectos. (Dt. 17:1). 


Desde que el hombre hubiera pecado en el Edén, y por consecuencia el sacrificio de animales para cubrir la desnudez de Adán y Eva (Gn. 3:21) se efectuó como figura a lo que Cristo haría en la cruz del calvario 4000 años después aproximadamente, cada israelita sabía bien claro que todos los sacrificios eran sencillamente la prefiguración o anunciación del Mesías (Jn. 1:29).
Caín y Abel tenían conocimiento de ello, es por ello que Dios se desagradó de Caín cuando éste con atrevimiento ofreció "frutas y semillas" en vez de "ofrenda con sangre" (Gn. 4:4,5). Así todos los descendientes de Adán y Eva sabían que los sacrificios y ofrendas eran una sombra o tipos de lo que sería el Mesías en la cruz del calvario.

El verso de hoy es categórico, "los sacrificios a Dios deben ser perfectos". Este pedido se entiende si se tiene en cuenta que los sacrificios simbolizaban a Cristo (1 Ped. 1:19). Definitivamente, su valor real y literal tenía mayor fuerza antes que hoy. Cuando Jesús murió en la cruz del calvario por cada uno de nosotros a fin de que podamos ser redimidos del pecado, sencillamente abolió todo tipo de leyes ceremoniales pues ellas simbolizaban a él y a su muerte.

En la actualidad, como hijos de Dios debemos tener en cuenta el principio del pedido de Dios, es decir, que lo que le demos a Dios debe ser algo que no tenga "mal" o "fallas", no las sobras ni cosas corruptas sino que deben ser "perfectas", "especiales" y "dedicadas" solo para Dios. A Dios no debemos ir con las manos vacías, pero ello no indica ni insinúa a llevar "cualquier cosa", en preciso ir a Dios con lo mejor de nosotros para su servicio, proceder de manera contraria es simplemente mostrar desprecio por Él. No vayamos a Dios con lo que nos sobra, nos cuesta poco o nada. Vayamos a Dios con lo mejor de nosotros pues él nos pide lo que nos ha dado ya.

Hoy no llevamos sacrificios a Dios, pero llevamos ofrendas y diezmos, tesoros que recibimos de Él colocamos a su servicio. ¿Deberíamos considerar el principio de dar lo mejor a Dios? Pablo dice que cada uno de nosotros somos "sacrificio vivo" (Rom. 12:1) entonces, debemos presentarnos a Dios con lo mejor que somos y tenemos.

Vayamos a Dios como sacrificio perfecto, no porque seamos infalibles, sin manchas ni mal, sino porque nos pusimos en las manos de Dios para que Él nos haga aptos y nos aceptes por su Justicia en ofrenda agradable.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

martes, 2 de octubre de 2012

Dios no pide lo que no da

Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías; cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado(Dt. 16:16 y 17).

Dios no pide ni más ni menos de lo que ya nos ha dado. Es interesante notar la frase: “conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado” para que usted vea que incluso la misma ofrenda que cada individuo habría de traer a presentar delante de Dios era circunscrita dentro de la medida de lo que Dios le hubiere dado a cada uno. Es decir, que Dios es el que determina cuándo y cuánto habrá de darnos, y en consecuencia no espera más ni menos de nosotros que vivamos conformes a esa bendición suya otorgada a cada uno en lo particular.

Los versos de hoy son la conclusión de las tres fiestas del pueblo de Israel que tenían el propósito de hacerles recordar su orígenes, de dónde salieron y cómo los rescató Dios. En agradecimiento a las maravillas de Dios por cada uno de ellos, en cada fiesta, los israelitas debían presentarse delante de Dios sin las manos vacías, es decir con ofrendas. Ahora, as ofrendas que debían presentar a Dios debían ser en base a las bendiciones de Dios. Eso es lo que Dios pide, “conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado”. Comprender ésta verdad de oro es extraordinario, saber que Dios nos da todo, hasta lo que le pertenece.

No hay excusas para no darle a Dios lo que le corresponde. No hay motivos para presentarnos delante de Dios con las manos vacías. No es posible sencillamente porque Dios nos pide que ofrendemos (o diezmemos) no de lo que no tenemos, sino de lo que Él mismo nos ha dado.

Finalmente, alguno podría decir, pero en la actualidad ya no hay fiestas. No hay fiesta de la pascua, de las semanas y de los tabernáculos. Es cierto, éstas fiestas tuvieron su fin en la cruz del calvario con la muerte de Cristo por nuestros pecados. No obstante, cada uno de nosotros hoy vive una fiesta cada sábado, recordando también de dónde salimos y a dónde nos desea llevar Dios "para que vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da" (Dt. 16:20).

No hay motivos, razones ni excusas para presentarse delante de Dios con las manos vacías, Él nos bendice, y de ello debemos ser agradecidos, por eso, pero por sobre todo porque nos libertó y sacó de Egipto.



viernes, 28 de septiembre de 2012

UN LLAMADO AL REAVIVAMIENTO


Una gran necesidad exige una respuesta inmediata, urgente. Si la mayor necesidad de la iglesia es de carácter espiritual, entonces el satisfacer esa necesidad se convierte en algo urgente. Así lo ha entendido el pastor Ted Wilson, presidente mundial de la Iglesia Adventista, quien desde el mismo inicio de su gestión ha hecho un llamado a la iglesia mundial a la renovación de su vida espiritual.
Pero aclaremos que el llamado del pastor Wilson se da en respuesta a una invitación del Espíritu Santo, quien describe la necesidad espiritual de la iglesia con las siguientes palabras: “La mayor y más urgente de todas nuestras necesidades es la de un reavivamiento de la verdadera piedad en nuestro medio” (Reavivamiento, p. 9). Si esta renovación de la vida espiritual es de carácter urgente, entonces “procurarlo ha de ser nuestra primera obra. Debe haber esfuerzos fervientes para obtener las bendiciones del Señor” (Íbid).
¿Podríamos hallar en la Biblia un antecedente que justifique este llamado a la renovación de la vida espiritual? ¿Es posible encontrar en sus páginas algún caso en el que el máximo dirigente del pueblo de Dios haga un llamado general a una experiencia de reavivamiento espiritual? Si es así, ¿podrían repetirse los resultados del ejemplo bíblico en el actual pueblo de Dios? Revisemos el caso del rey Asa, el máximo dirigente de Israel en su tiempo, y seamos testigos de cómo la espiritualidad en un dirigente puede convertirse en una animosa y entusiasta aventura para todo el pueblo de Dios. Vamos a usar el capítulo 15 de 2 de Crónicas como fundamento bíblico para nuestro tema.
Dios invita al dirigente a ser espiritual.
Lo primero que Dios hace es aclararle al rey Asa que la espiritualidad es una relación:
“Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros” (2 Crónicas 15:2). Para confirmar esto, el Espíritu de Profecía establece que “nuestro Padre celestial está más dispuesto a conferirnos su Espíritu Santo a los que se lo piden que los padres terrenales a dar buenas dádivas a sus hijos. Sin embargo, mediante la confesión, la humillación, el arrepentimiento y la oración ferviente nos corresponde cumplir con las condiciones en virtud de las cuales Dios ha prometido concedernos su bendición” (Reavivamiento, p. 9). Esto significa que Dios está dispuesto a satisfacer nuestra necesidad espiritual, pero sólo si lo buscamos. En realidad, “solo en respuesta a la oración debe esperarse un reavivamiento” (Íbid).
Pero esta relación con Dios se cultiva no solo mediante la vida de oración, sino que incluye la poderosa influencia de las Escrituras, pues “mientras la gente esté tan destituida del Espíritu Santo de Dios, no puede apreciar la predicación de la Palabra”, sin embargo, “cuando el poder del Espíritu toca su corazón, entonces no quedarán sin efecto los discursos presentados. Guiados por las enseñanzas de la Palabra de Dios, con la manifestación de su Espíritu, ejercitando un sano juicio, los que asisten a nuestras reuniones obtendrán una experiencia preciosa” (Reavivamiento, p. 9, 10).
Luego el Señor le hace una importante aclaración al rey Asa, y es que cuando el dirigente no es espiritual, no hay enseñanza, no hay ley, y es como si el pueblo estuviera sin Dios. El profeta Azarías le dijo al rey: “Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que enseñara, y sin ley” (v. 3). Pero ocurre lo contrario cuando el dirigente de iglesia se consagra al Señor: su condición espiritual lo hace sentir preocupación por la vida espiritual del pueblo, y como resultado enseña y promueve entre el pueblo todas aquellas prácticas que acercan el corazón del hombre al Señor.
Más adelante Dios señala las desventajas de la falta de espiritualidad: “En aquellos tiempos no hubo paz…sino muchas aflicciones…una gente destruía a otra…Dios los turbó con toda clase de calamidades” (vs. 5,6). Entonces, para contrarrestar el efecto destructor de la carencia de relación con Dios, Dios anima y motiva a su pueblo a ser espirituales: “Pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos…Esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra” (vs. 4,7).
Si notamos, el pasaje anterior señala que un verdadero reavivamiento implica una conversión del corazón. En medio de la tribulación causada por su alejamiento del Señor, los israelitas se arrepintieron y fueron convertidos “a Jehová Dios de Israel y le buscaron”. Por eso es que “debemos buscar a Dios con verdadera contrición; con profunda contrición de alma debemos confesar nuestros pecados para que puedan ser borrados… Debe haber un ferviente escudriñamiento de corazón. Debe haber oración unida y perseverante” (Reavivamiento, p. 14, 15).
Respuesta de Asa a la invitación del Señor
El rey se entusiasmó con el llamado del Señor a ser espiritual: “Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta Azarías, cobró ánimo, y quitó los ídolos abominables…y reparó el altar de Jehová” (v. 8). Si notamos, luego del reavivamiento vino una profunda reforma que implicó quitar los ídolos y reparar el altar de Jehová. Y es que no puede haber un genuino reavivamiento si no va acompañado de una consecuente reforma.
De hecho, la instrucción del cielo es que “deben realizarse un reavivamiento y una reforma bajo la ministración del Espíritu Santo. Reavivamiento y reforma son dos cosas diferentes. Reavivamiento significa una renovación de la vida espiritual, una vivificación de las facultades de la mente y del corazón, una resurrección de la muerte espiritual. Reforma significa una reorganización, un cambio en las ideas y teorías, hábitos y prácticas” (Reavivamiento, p. 16, 17). Por eso es que Asa “cobró ánimo, y quitó los ídolos abominables y reparó el altar de Jehová”. Luego de cobrar ánimo espiritual, ahora Asa entusiasma al pueblo a consagrarse al Señor. En efecto, el rey “reunió a todo Judá y Benjamín… y en aquel mismo día sacrificaron para Jehová… Entonces prometieron solemnemente que buscarían a Jehová el Dios de sus padres, de todo su corazón y de toda su alma” (Vers. 12).
El resultado de esta respuesta espiritual fue de júbilo y alegría. Se fueron las aflicciones y volvió la paz: “Y juraron a Jehová con gran voz y júbilo, al son de trompetas y de bocinas. Todos los de Judá se alegraron con este juramento; porque de todo su corazón lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban, y fue hallado de ellos; y Jehová les dio paz por todas partes” (vs. 14,15).
Cuando el pueblo de Dios toma la decisión de buscarlo en ruego y oración, los resultados son extraordinarios. En realidad “no hay nada que Satanás tema tanto como que el pueblo de Dios despeje el camino quitando todo impedimento, de modo que el Señor pueda derramar su Espíritu sobre una iglesia decaída y una congregación impenitente” (Reavivamiento, p. 12).
Cuando el líder es espiritual, los demás quieren serlo
Las incuantificables ventajas de la espiritualidad son deseadas por otros. Cuando Asa reunió a todo Judá y Benjamín, se juntaron “con ellos los forasteros de Efraín, de Manasés y de Simeón; porque muchos de Israel se habían pasado a él, viendo que Jehová su Dios estaba con él” (v. 9). Es inevitable, cuando el líder es espiritual, contagia a otros a serlo también.
Dios usa diferentes medios para invitar a su pueblo a una renovación de la vida espiritual. Al respecto, la sierva del Señor escribió lo siguiente: “Por medio de figuras se me ha mostrado que el Señor llevará a cabo sus planes mediante diversas formas e instrumentos” (Reavivamiento, p. 17). En el caso de nuestro estudio usó al rey Asa, y en este tiempo del fin Dios está usando al pastor Wilson y otros instrumentos humanos y diferentes medios.
En el pasado otro dirigente de Israel vivió la experiencia espiritual del rey Asa. Se trata de Josafat, otro rey de Israel, de quien se dice que “se animó su corazón en los caminos de Jehová” (2Crónicas 17:6). El dirigente espiritual es fácilmente identificado por el pueblo. La gente sabe cuando Jehová está con ese dirigente. Esto los contagia y los lleva a tomar grandes decisiones para cultivar ellos mismos su espiritualidad. Cuando el dirigente y la iglesia son espirituales, desaparecen las contiendas, las aflicciones, y se vive en paz, y sobre todo, en un ambiente de fiesta y júbilo, lo que llamamos regocijo espiritual.
¿Hasta dónde nos llevará el entusiasmo y el despertar espiritual al cual nos ha llamado el pastor Wilson como dirigente de la iglesia mundial? Oramos para que sea al rápido cumplimiento de la misión y al pronto regreso del Señor. El mundo no podría soportar el impacto de 16 millones de adventistas renovados por el ungimiento del Espíritu Santo. Oramos para que este llamado a un reavivamiento sea la antesala del pleno derramamiento de la lluvia tardía. Si ocurrió en tiempos del rey Asa, permitamos que el Espíritu Santo lo haga otra vez.
Elena de White escribió que “en muchos corazones parece haber apenas un hálito de vida espiritual” (Reavivamiento, p. 15). Sin embargo, como resultado de su respuesta a esta invitación de renovación espiritual, en lugar de que en su corazón haya tan solo un leve aliento de vida espiritual, de su interior brotarán ríos de agua viva espiritual.
Por
 Javier Mejía
Director de Mayordomía, DIA
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