miércoles, 18 de agosto de 2010

JEHOVÁ ES BUENO Y MISERICORDIOSO


“Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones” (Sal 100:5).

John Cloud cuenta en la revista Time que en la mañana del famoso 11 de septiembre, Genelle llegó temprano al piso 64 de la torre norte del World Trade Cemer, donde trabajaba. La joven prendió su computador y, repentinamente, oyó un estruendo terrible. Ella no sabía que el vuelo 11 de American Airlines acababa de chocar contra el edificio donde estaba.
Al principio no tuvo miedo. Solo curiosidad. Se dirigió a la ventana y vio un monte de papeles volando por el aire. Oyó gritos y a alguien diciendo que un avión había chocado con el predio. "Tenemos que salir de aquí", gritaban otros. Genelle se aterrorizó. No sabía si debía bajar por las escaleras o esperar allí. La alarma contra incendios sonaba enloquecedoramente. Todo el mundo gritaba y nadie sabía qué hacer.
Cuando finalmente decidió bajar, la escalera estaba llena de humo. En eso oyó otro ruido ensordecedor. Pensó que era el fin. Lo que no sabía entonces, era que centenares de personas acababan de morir al derrumbarse la torre sur. Eran las 9:59 y la torre norte, donde estaba ella, también se caería 29 minutos después.

Genelle bajaba las escaleras del piso 13 cuando oyó otro ruido descomunal, sintió que era llevada como si fuera una pelota de ping pong y se desmayó. Cuando volvió en sí, estaba atrapada. Le dolía todo el cuerpo y no podía moverse. Tocó algo a su lado, algo suave, y se dio cuenta que era un cadáver. Que¬dó aterrorizada. Las horas transcurrieron y Genelle se desmayó nuevamente.
Cuando despertó ya era de noche. Clamó a Dios. Se sintió mejor y oró otra vez. De repente, oyó voces y gritó: "¡Estoy aquí! ¡Estoy aquí!" Una voz le respondió; "¿Puede ver la luz?" Ella no podía, pero el equipo de rescate la encontró y la salvó.
En medio de la tragedia de aquel día, Genelle entregó su vida a Dios. Hoy, ora y estudia la Biblia diariamente. Recibió algo de ayuda financiera del gobierno, pero no piensa pedir indemnización. ''Ahora soy cristiana", explica.

Creo que nadie tiene la culpa. Antes vivía preocupada solamente por el dinero y por mi apariencia física. Hoy, cojeo y tengo cicatrices horribles, pero eso no me preocupa. Ya no tiene tanta importancia, porque estoy viva. Solo estar viva ya es motivo para ser feliz", afirma Genelle con convicción.
Por eso, hoy, aunque haya sombras a tu alrededor, di tú también: "Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones.

Alejandro Bullon
http://www.ministeriobullon.com

viernes, 13 de agosto de 2010

LA IMPORTANCIA DE SER AGRADECIDOS



“Jesús le dijo: Lévántate y vete. Tu fe te ha salvado” (Luc. 17:19).



En la Biblia se registra una historia muy triste (Luc. 17:11-19), la historia de 10 leprosos que fueron sanados por Cristo. Aunque eso debería ser motivo de alegría y no de tristeza, trágicamente su final es terrible.


Jesús hizo un milagro en la vida de 10 leprosos sin esperanza a vivir más. Pero Jesús les ayudó a recuperar su salud, y con eso, probablemente su familia, su trabajo, sus amigos, etc. Es que cuando Jesús, llega a la vida de un hombre, no lo deja igual. Jesús hace milagros grandiosos en la vida de quiénes le piden su ayuda.


¿Te has dado cuenta por ello que incluso los que no sirven a Dios como deben, o los que no van a la iglesia aparentemente viven con más dinero que un adventista? Es que Jesús derrama sus bendiciones también para los malos. Así como la lluvia es para buenos y para malos.


De los 10 leprosos que fueron SANADOS, sólo 01 fue SALVADO. La pregunta es, ¿Por qué? Porque los 09 no fueron agradecidos, y sólo 01 agradeció y adoró a Dios.


¿Ya le has agradecido a Jesús por lo que hizo por ti? A veces creemos que debemos ser agradecidos a Jesús, sólo cuando hay GRANDES bendiciones. ¡No! Seamos agradecidos en todo tiempo.


Recuerda que si bien es cierto, fuiste SANADO, por Jesús de la lepra del pecado. Ahí no termina. Ahora debes ir ay agradecer a Dios, debes adorarle. La acción de gracias es importante en el plan de la salvación pues tiene que ver con la ADORACIÓN.


Y la Biblia dice que únicamente Dios se merece la adoración y la gloria. ¿Por qué no vamos y agradecemos a Jesús? Pudimos ser CURADOS por Jesús, pero tal vez no seamos SALVADOS. Vayamos y adoremos a Dios con acción de gracias.


Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


¿AVERGONZADOS DEL EVANGELIO?

“No me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para la salvación de todo el que cree; primero al judío y también al griego” (Rom. 1:16).


Conocí a Fernando en Lima. Él era un joven muy dinámico en la iglesia, cantaba, daba estudios bíblicos, predicaba y colaboraba con todas las actividades del pastor de su distrito. Un día por cosas de la vida, me lo encontré en el centro de la ciudad. Yo estaba con terno y corbata, y con una Biblia grande entre mis manos. Me vio a lo lejos e hizo como su no me hubiera visto. No entendía qué es lo que pasaba, cuando de pronto noté que estaba acompañado de una señorita. Pensé que no me había visto, así que fui a saludarle. Me vio, y sorprendido, me dijo: “Hola Heyssen”. Fernando nunca me había llamado por mi nombre. Pero no me importó, total, éramos casi de la misma edad. Conversamos unos dos minutos y me despedí prontamente pues notaba su incomodidad. Al despedirme le dije: “Hasta el sábado hermano”, y fue allí cuando la señorita que a leguas se notaba no era adventista, dijo: “¿Eres hermano?”. Nunca me hubiera gustado estar allí, pues me dolió en el alma, cuando muy molesto Fernando dijo: “¡Jamás! Soy simpatizante, estos locos creen que porque un día les acepta ir a su iglesia uno ya es parte de ellos. Ni si quiera sé quién eres a cabalidad”.


Apreciado hermano, ¿eres feliz de ser hijo de Dios? ¿Te has dado cuenta de que eres privilegiado al pertenecer al pueblo de Dios? En la actualidad cuántos actúan como Fernando. Niegan su fe, les avergüenza que la gente sepa que son adventistas. El texto de hoy es claro. No debes avergonzarte. Pues el evangelio es poder de Dios. La Biblia dice: “Porque el que se avergonzare de mí, y de mis palabras en esta generación…el Hijo del hombre se avergonzará de él también” (Mr. 8:38).


Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


miércoles, 11 de agosto de 2010

SEA ALABADO EL NOMBRE DE DIOS

“Desde el nacimiento del sol basta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová.” Sal 113:3


Es común alabar a Dios cuando el corazón rebosa de alegría y gratitud. Es también común buscarlo cuando las cosas parecen escapar del control y tú sientes que no tienes más fuerzas para continuar resistiendo los huracanes de la vida. No me refiero a huracanes como el Katrina o el Vilma, que arrasaron todo dejando por lo menos la esperanza de la reconstrucción. Me refiero a aquellos vendavales emocionales que se llevan hasta las ganas de continuar viviendo.




¿Qué sucede cuando el ser amado un día te mira y te dice: “Fue bueno mientras duró, pero me estoy yendo porque quiero ser feliz?” ¿O qué sientes cuando después de toda una vida de trabajo, la traición de alguien en quien tú confiabas parece destruir tus sueños? ¿Cómo reaccionas ante el cuerpo inerte del hijo amado, o ante el diagnóstico de un cáncer Terminal en plena juventud?




Buscar a Dios en los momentos de alegría y de tristeza será más fácil si la declaración del versículo de hoy es una realidad en tu experiencia. Alabar el nombre de Dios debe ser un acto permanente. “Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone”. Andando, viajando, trabajando, viviendo, la alabanza debe estar presente en cada latido del corazón. El humanismo de nuestros días concentra la atención del hombre en el propio hombre. “Busca la solución dentro de ti mismo”, afirma. “Saca la energía de tu interior”, declara. En contraste, la teología bíblica es teocéntrica. Según ella, todos los caminos e intenciones humanas deben converger en Dios.




La Biblia enseña que Dios está en los cielos, pero que quiere estar en la vida de la criatura. Todos los días, en todos los momentos. ¿Dejarás que Dios camine a tu lado hoy? ¿Le pedirás orientación antes de tomar la decisión que necesitas tomar? Separarse de la presencia de Jesús, solo por un minuto, es como quitar el tubo de oxígeno de un enfermo Terminal.




Si aprendes a sentir la presencia de Dios en todo momento, te será más fácil hacerlo en medio del dolor, cuando las lágrimas te impidan ver al Señor. Ábrele el corazón a Jesús. Abraza a tus amados antes de salir de casa. Anima al débil, consuela al triste y encara con optimismo los desafíos de este día. Y no olvides: “Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová”.




Alejandro Bullon


martes, 27 de julio de 2010

EL JUSTO VIVIRÁ POR FE


Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él. (Col. 2: 6.)


Nuestro crecimiento en la gracia, nuestro gozo, nuestra utilidad, todo depende de nuestra unión con Cristo. Solamente estando en comunión con él diariamente, a cada hora permaneciendo en él, es como hemos de crecer en la gracia. El no es solamente el autor sino también el consumador de nuestra fe. Cristo es el principio, el fin, el todo. Estará con nosotros no solamente al principio y al fin de nuestra carrera, sino en cada paso del camino...Preguntaréis, tal vez: "¿Cómo permaneceremos en Cristo?" Del mismo modo en que lo recibisteis al principio. "De la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él" (Col. 2: 6). "El justo vivirá por [la] fe" (Heb. 10: 38). Os entregasteis a Dios para ser completamente suyos, para servirle y obedecerle, y aceptasteis a Cristo como vuestro Salvador. No podíais por vosotros mismos expiar vuestros pecados o cambiar vuestro corazón; pero habiéndolos entregado a Dios, creísteis que por causa de Cristo, el Señor hizo todo aquello por vosotros. Por la fe llegasteis a ser de Cristo, y por la fe tenéis que crecer en él, dando y tomando a la vez. Tenéis que darle todo el corazón, la voluntad, la vida, daros a él para obedecer todos sus requerimientos; y debéis tomar todo: a Cristo, la plenitud de toda bendición, para que habite en vuestro corazón, y para que sea vuestra fuerza, vuestra justicia, vuestra eterna ayuda, a fin de que os dé poder para obedecerle.Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de esto tu primer trabajo.


Sea tu oración: "Tómame ¡oh Señor! como enteramente tuyo. Pongo todos mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu servicio. Mora conmigo, y sea toda mi obra hecha en ti". Este es un asunto diario. Cada mañana conságrate a Dios por ese día. Somete todos tus planes a él, para ponerlos en práctica o abandonarlos según te lo indicare su providencia. Sea puesta así tu vida en las manos de Dios, y será así cada vez más semejante a la de Cristo.


Por E. G. W.

lunes, 19 de julio de 2010

EL PORDER DE LA IGLESIA QUE ORA

“Pero mientras mantenían a Pedro en la cárcel, la iglesia oraba constante y fervientemente a Dios por él”. Hechos 12:5

HECHOS 12:5-16 relata una de las historias más hermosas y milagrosas que pueden avivar nuestra fe en momentos difíciles y mostrarnos que verdaderamente la oración que hacemos es poderosa y escuchada por Dios.
Hay personas que piensan que Dios no escucha nuestras oraciones o simplemente no creen ni la mitad de lo que dicen y oran. Pero una Iglesia poderosa es una Iglesia que reconoce y mantiene la oración sin cesar.

Allá estaba Pedro enfrentando un momento difícil. Encarcelado por tan solo predicar el nombre de Cristo. Si algo había aprendido después de haber negado por 3 ocasiones a Jesucristo, era que nunca más lo negaría así le costara su vida. Él había experimentando en su vida el poder de la cruz mediante Jesucristo y quería que otros también conocieran de ese Salvador.

Un detalle importante a señalar es que había una Iglesia unida con un propósito definido y no solo eso, sino que era perseverante y clamaba fervientemente. Una Iglesia victoriosa es una Iglesia unida con un solo pensar y fin. El fin que unía en este momento a los hermanos era clamar por Pedro ya que lo iban a enjuiciar y seguramente buscarían su muerte. Era necesario que Dios interviniera pues todavía Pedro no había completado su misión.

Pero aleluya a nuestro Dios, que justo en el momento en que menos imaginamos obra. Hizo un milagro, envió a un ángel que librara a Pedro de la cárcel. Las cadenas cayeron, los guardias no lo vieron y pudo pasar sin que nadie lo viera. Y cuando llegó a donde estaban reunidos los hermanos que sorpresa recibieron, Dios había contestado su oración. Pedro estaba sano y salvo y les testificaba de lo que Dios había echo.

Hermano querido, nunca subestimes el poder de tu oración ni de tu intercesión. Dios desea que le hablemos, que nos comuniquemos con él, que cautivemos su presencia. Yo soy testigo del poder de Dios lo he experimentando en mi vida y en la vida de muchos. La oración puede hacer cosas en el reino espiritual que nadie más puede hacer. Ora con fe, con devoción, no pidas tan solamente por ti y los tuyos, pide por los que no conoces pero que también necesitan una intervención de Dios. Porque en el momento en que menos imagines verás tu oración más anhelada y preciada contestada.

Brendaliz Avilés

martes, 29 de junio de 2010

PREPARACIÓN PARA EL DÍA SANTO


Acuérdate del día de reposo para santificarlo (Exo. 20: 8).
Al mismo comienzo del cuarto mandamiento el Señor dijo: "Acuérdate". El sabía que en medio de la multitud de cuidados y perplejidades el hombre se vería tentado a excusarse de satisfacer todo lo requerido por la ley, o se olvidaría de su importancia sagrada. Por lo tanto dijo: "Acuérdate del día de reposo para santificarlo".

Cuando el sábado es así recordado, no se permitirá que lo temporal usurpe lo que pertenece a lo espiritual. Ningún deber que pertenece a los seis días hábiles será dejado para el sábado. Durante la semana nuestras energías no serán agotadas de tal manera en el trabajo temporal que, en el día en que el Señor descansó y fue refrigerado, estemos demasiado cansados para dedicamos a su servicio...

Termínense el viernes los preparativos para el sábado. Cuidad de que toda la ropa esté lista y que se haya cocinado todo lo que debe cocinarse... El sábado no ha de destinarse a reparar ropas, a cocinar alimentos, a los placeres o a ningún otro empleo mundanal. Antes de que se ponga el sol debe ponerse a un lado todo trabajo secular y todos los periódicos de ese carácter deben ser puestos fuera de la vista. Padres, expliquen su trabajo y su propósito a sus hijos, y permitan que ellos compartan en su preparación para guardar el sábado conforme al mandamiento.

Hay otra obra que debe recibir atención en el día de la preparación. En este día todas las diferencias entre los hermanos, sean en la familia o en la iglesia, deberán dejarse a un lado. Expulsemos del alma toda amargura, furia o malicia. En un espíritu de humildad, "confesad vuestras faltas los unos a los otros y orad los unos por los otros".

Antes de la puesta del sol congréguense los miembros de la familia para leer la Palabra de Dios y para cantar y orar.

Debemos cuidar celosamente las extremidades del sábado. Recordemos que cada momento es tiempo santo y consagrado.

E. G. W.
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