viernes, 12 de marzo de 2021

DIOS NOS AMA... A PESAR DE LO QUE SOMOS - OSEAS 11

En alguna ocasión alguien me dijo que “Dios es demasiado bueno” con la humanidad. A lo largo de toda la Biblia - me decía aquella persona - solo puedo ver mucho amor y misericordia de Dios para con su pueblo, y en respuesta a ello, el pueblo solo demuestra arrogancia, rebeldía y sobre todo desprecio a Dios y Su Palabra. Le pregunté: “Qué hubieras hecho tú en lugar de Dios?”. Y me respondió: “Yo los destruía de la faz de la tierra en un dos por tres por rebeldes”.


El capítulo 11 de Oseas registra probablemente  una de las declaraciones más grandes de amor de Dios por su pueblo. Con palabras cariñosas y llenas de amor describe cómo es que Dios los guió desde Egipto: “Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo” (v.1). ¿Y cuál fue la actitud de Israel? “Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaban de mí; a los baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían sahumerios” (v.2). Una actitud engreída y rebelde típica de un niño que se escapa de su madre por puro capricho.


Dime, ¿qué harías tú en lugar de Dios si tuvieras hijos rebeldes, tercos e inclinados solo a la maldad? ¿Serías capaz de destruirlos? Si aún no tienes hijos, tu repuesta quizás sería: “yo los destruyo”. Sin embargo, si eres padre o madre no lo harías jamás. Y como dijera Jesús: “ si vosotros siendo malos saben dar buenas dádivas, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos sabrá dar buenas cosas?” (Mateo 7:11). Y acá radica lo maravilloso del evangelio: DIOS ES DIOS, TE AMA Y ME AMA.


Dios no quiere que nadie se pierda sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9). Y por eso con amor eternos dice: “¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como Adma, o ponerte como a Zeboim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión” (Oseas 11:8). ¡Alabado sea Dios! ¡Qué maravilloso es el amor de Dios!


Y alguien podría decir, “¿tanto así?”, y sí porque a pesar de lo que somos, a pesar de lo que decimos y hacemos, DIOS ES DIOS y NO HOMBRE. Los seres humanos actuamos por rencor, venganza e ira, Dios lo hace todo por amor. Y aún su justicia es motivada solo por su carácter que es AMOR. Y aunque merezcamos morir solamente, nos dice: “No ejecutaré el ardor de mi ira, ni volveré para destruir a Efraín; porque Dios soy, y no hombre, el Santo en medio de ti; y no entraré en la ciudad” (Oseas 11:9). Dios quiere que volvamos a Él, nos arrepintamos y vivamos en la senda de justicia.


Hoy es un nuevo día, acerquémonos confiados en que Dios nos ama a pesar de lo que somos, no tenemos nada bueno, pero nos ama porque Él es Dios. Quizás te parezca esto muy simple y fácil, pero es así. Dios quiere cambiar vidas, darnos paz, esperanza, solo debemos ir a Él completamente y dejar que su amor nos guíe cada día. ¿Amén?


¡Feliz día!


Pr. Heyssen Cordero Maraví 


#rpSp #PrimeroDios #MensajesDeEsperanza

COSECHAMOS LO QUE SEMBRAMOS - OSEAS 10


Israel era un pueblo difícil. Desde su salida de Egipto se puede notar con claridad su espíritu corrupto, rebelde e independiente. Así fue en el desierto, en el tiempo de los jueces, y en la monarquía. De alguna manera u otra siempre terminaban haciendo su propia voluntad en vez de hacer la voluntad de Dios. A pesar de tener la Ley, a los profetas y la misma presencia de Dios a través del Santuario, el pueblo siempre “sembró iniquidad”.


¿A dónde nos puede llevar nuestra propia voluntad? La Biblia es clara: A LA DESTRUCCIÓN. Tanto Israel como Judá (ya reinos divididos) fueron destruídos por los asirios y babilonios respectivamente. Y es que ese es fin de todo aquél que hace las cosas como desea, ignorando o rechazando a Dios y a Su Palabra como su única regla de vida. Y esto NO ES CASTIGO, no, no lo es, es simplemente cosechar lo que sembramos. Al menos en el capítulo de hoy esta verdad es más que evidente.


En la agricultura podremos encontrar al menos dos leyes que nos pueden ayudar a entender el mensaje de hoy: (1) Sembramos poco y cosechamos en abundancia, y (2) cosecharemos lo que hemos sembrado, ni más ni menos.


1. COSECHAMOS MÁS DE LO QUE SEMBRAMOS. El capítulo 10 de Oseas inicia diciendo: “Israel es una frondosa viña, que da abundante fruto para sí mismo...” (v.1). Esto es más que real. Siembras un grano de maíz y cosecharás por lo menos de dos a tres mazorcas y esto te da cientos de granos. Tristemente el verso continúa diciendo: “conforme a la abundancia de su fruto multiplicó también los altares, conforme a la bondad de su tierra aumentaron sus ídolos” (v.1). Lamentable. 


2. COSECHAMOS LO QUE SEMBRAMOS. El texto dice: “Habéis arado impiedad, y segasteis iniquidad; comeréis fruto de mentira, porque confiaste en tu camino y en la multitud de tus valientes” (Oseas 10:13). El pueblo de Dios “aró” impiedad y cosechó eso mismo. Nada más y nada menos. El pueblo de Dios “comerá fruto de mentira” porque sus decisiones estuvieron basados en sus pensamientos mentirosos y en la fuerza y valentía de los hombres de carne y hueso en vez de confiar en Dios.


¿A dónde nos pueden conducir nuestras propias decisiones? A sembrar mal y cosechar mal. ¿A dónde nos pueden llevar nuestra confianza en los “valientes de este mundo”? A sembrar mal y cosechar mal. En cambio, si seguimos la dirección de Dios y confiamos en Él, sembraremos bien y conservaremos bien. 


Hoy es un nuevo día. ¿Cómo estás sembrando? ¿Qué estás sembrando? Tú puedes tener la plena seguridad de que Dios quiere ayudarte a sembrar, a tomar buenas decisiones que te harán sonreír en un futuro a través de tu familia, de tus hijos, de tu salud... 


Dios nos invita hoy: “Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia” (Oseas 10:12). No todo está perdido, aún hay gracia, hay oportunidad. Toma decisiones buenas, correctas, tómalos de la mano de Dios. ¿Amén? 


¡Feliz día!


Pr. Heyssen Cordero Maraví 


#rpSp #PrimeroDios #MensajesDeEsperanza

¡NO JUEGUES CON FUEGO! - Oseas 9

Los seres humanos somos extraños. En tiempos de tranquilidad emocional, de una salud estable y una economía próspera, sentimos y vivimos con una falsa sensación de seguridad. Esto no tendría nada de malo a no ser porque algunos tienden a alejarse más y más de Dios. Y esto es muy peligroso porque muchos empiezan a jugar con fuego, con el pecado, con el diablo y terminan “quemándose”.


El pueblo de Israel sentía que porque ahora tenían abundancia en su lagar y mucho mosto (Oseas 9:2), podían seguir viviendo una vida corrupta. Y es que hay gente que cree que porque tienen “éxito” hoy, tienen la aprobación de Dios, aunque vivan tan lejos de Su Voluntad. En cierta ocasión un empresario nada honesto me dijo: “Pastor Heyssen, todo lo que tengo es porque Dios me bendice. ¿Usted cree que si no me bendijera Dios tendría todo lo que he logrado?”. Él sabía que estaba viviendo mal, pero creía que Dios estaba de acuerdo con él. Esa es una falsa seguridad.


¿Cómo es posible que el pueblo se alegre por sus fechorías, por su idolatría y su vida nada agradable a Dios? (Oseas 9:1). Quizás no tenga sentido para ti, pero eso es lo que ocurre cuando entramos al terreno del pecado, cuando empezamos “a jugar con fuego”. No puedes imaginar cuán bajo puedes llegar. Pregúntale a un drogadicto si algún día se vio viviendo en la calle cuándo empezó a probar esa droga. Pregúntale a un asesino si de niño tenía ese sueño. Nadie. 


El pueblo de Dios llegó tan bajo como en los días de Gabaa (Oseas 9:9), un lugar que recordaba la maldad de los hombres por el placer y las pasiones de la carne. De ellos se dijo: “Y todo el que veía aquello, decía: Jamás se ha hecho ni visto tal cosa, desde el tiempo en que los hijos de Israel subieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Considerad esto, tomad consejo, y hablad” (Jueces 19:30). Habían caído tan bajo que el profeta Oseas les recuerda que no es de ahora, también sus padres vivieron adorando a otros dioses como Baal-Peor (Oseas 9:10).


Bueno, todo lo visto en este capítulo es historia. No obstante la historia es buena para que nosotros aprendamos lecciones. Alguien dijo: “Inteligente es la persona que aprende de sus errores, pero sabio es la persona que aprende de los errores de los demás”. Lo que se escribió en la Biblia nos debe enseñar a no cometer los mismos errores que el pueblo escogido hizo, porque eso trajo solo destrucción para Israel así como para Judá. ¡Lo que empieza mal termina mal! Nadie que viva haciendo las cosas mal, lejos de Dios terminará bien! 


Oseas 9:17 finaliza diciendo: “Mi Dios los desechará, porque ellos no le oyeron; y andarán errantes entre las naciones”. Nada más exacto que estas líneas. Triste, pero real.


Hoy es un nuevo día. El mundo está de “capa caída”. A lo bueno le llama malo y a lo malo le llama bueno. Lo triste es que muchos “cristianos”, aunque saben que es incorrecto, siguen manchándose en el pecado y el error porque “guardan” una falsa esperanza de que Dios los aprueba y los entiende. ¡No! Dios te da vida porque quiere que hagas mejor las cosas, abandones eso que te lastima y que lastima a los que más amas. Aléjate de esa vida que solo te está destruyendo, y si por acaso aún no puedes ver las consecuencias de tu caminar errado, pues solo es cuestión de tiempo. Tú lo sabes, no te puedes engañar.


¡Que Dios te bendiga!


¡Feliz día!


Pr. Heyssen Cordero Maraví 


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domingo, 28 de febrero de 2021

¿LA BIBLIA ES COSA EXTRAÑA? - OSEAS 8:12


Desde que tengo uso de razón siempre vi una Biblia entre los libros del pequeño mueble en casa, pero no la leíamos como familia, tampoco individualmente (hasta hoy desconozco cómo llegó esa Bibli). Es más, yo tenía cierto rechazo con “el libro Sagrado”, y prefería ignorarlo en toda mi niñez y adolescencia. ¿Cuántas lágrimas y situaciones tristes se hubiera ahorrado mi familia, y yo mismo, si hubiéramos buscado desde temprano la Palabra de Dios para tomar decisiones? El problema no es Dios, el problema somos nosotros, los que tenemos la posibilidad de vivir guiados por la Biblia y simplemente decidimos IGNORARLO.

La Biblia es el libro más antiguo y es el más traducido en el mundo. Millones y millones de ejemplares se imprimieron a miles de idiomas y dialectos. Y ahora, con la tecnología, los libros digitales y Apps pues podríamos decir que al menos, la mayoría de los seres humanos tienen hasta más de un ejemplar en casa. No obstante, esto no garantiza que LEAMOS LA BIBLIA y mucho menos que seamos OBEDIENTES A LA BIBLIA. La razón es simple: LA IGNORANOS porque muchas veces va en contra de nuestros deseos, metas y planes personales. 

El texto de hoy es categórico: “Le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña” (Oseas 8:12). Claramente el texto destaca tres detalles:

1. EL AUTOR DE LA LEY.- No es Moisés, David, Daniel, entre otros. Dios es al autor. “Le escribí ”. Tristemente hay quienes olvidan la Palabra de Dios es la voluntad de Dios. Los profetas fueron inspirados por Dios para escribir la voluntad de Dios. Por tanto, menospreciarla porque no se “ajusta” a mis visión particular de vida, es un acto que traerá consecuencias funestas.

2. LA GRANDEZA DE LA LEY.- No se trata de un libro de Pablo Neruda o de Homero, tampoco de un escritor cristiano por más buenas intenciones que tenga. Si Dios es el autor su contenido es GRANDE, incomparable, extraordinario que tiene el poder para cambiar y transformar vidas. Eso no se consigue leyendo un libro de cualquier autor de renombre. Solo la Palabra de Dios tiene poder para TRANSFORMAR.

3. LA IGNORANCIA DEL PUEBLO SOBRE LA LEY.- Tristemente el capítulo de hoy nos muestra los terribles pecados del pueblo del pueblo de Dios. Idolatría, corrupción y demás pecados mostraban lo terrible que resulta ignorar, desear y tomar como “extraña” a la Palabra de Dios, a su Ley. ¿Qué bien podemos hacer si tomamos como “extraña” a la Palabra de Dios? El libro de Oseas destaca la falta de “CONOCIMIENTO” de la Biblia como la razón del porqué el pueblo se perdió. Parece un asunto minúsculo, pero no lo es. Ya lo dijo Dios en el capítulo 4: “Mi pueblo perece por falta de conocimiento y como tú rechazaste el conocimiento, yo te rechazaré a ti de mi sacerdocio; por haber olvidado la ley de tu Dios,también yo me olvidaré de tus hijos” (Óseas 4:6).

¿Cuántas Biblias tienes en casa? ¿La lees y escudriñas cada día? ¿Inicias el día con la seguridad de haber conocido la voluntad de Dios para tu día, a través de Su Palabra? Cada vez que buscamos a Dios a través de la Biblia, le decimos: “SEÑOR, HOY QUIERO QUE TÚ DIRIJAS MI VIDA”. Pero si te levantas y lo primero que haces es atender tu agenda personal, vas a ver tus redes sociales, o simplemente te levantas y después de una oración simple y leer tu Biblia corriendo o escuchando audios ya de camino al trabajo como para aplacar tus sentimientos de culpa empiezas tu día, déjame decirte que ese día es un día perdido aunque hayas “ganado” mucho.

Hoy es un día nuevo. Una nueva oportunidad. Dios nos permite la vida para conocer más y más de Él a fin de que podamos caminar por el sendero que nos conducirá a vida eterna. ¿Amén?

Pr. Heyssen Cordero Maraví 

Vamos juntos y #CONECTADOS🔌 

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CADA UNO ES RESPONSABLE DE SUS ACTOS - EZEQUIEL 18



Los israelitas exiliados en Babilonia, al ver las calamidades que les había tocado vivir en tierras extranjeras se preguntaban constantemente, ¿habían hecho para merecer todo esta triste situación? ¿Eran acaso los culpables de los pecados de sus padres? (Jer. 31:29,30; Lam. 5:7). ¿Ellos eran las víctimas de las decisiones erróneas de sus padres y ahora sufrían las consecuencias de sus pecados? Pues Dios, a través de Ezequiel declara: “¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera? Vivo yo, dice Jehová el Señor, que nunca más tendréis por qué usar este refrán en Israel” (Ezequiel 18:2,3), con esto deja en claro que los judíos estaban equivocados. 


Dios no “castiga por los pecados de los padres o los ancestros”, y les demostraría que cada uno es responsable de sus pecados, con la siguiente declaración: “He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá” (Ezequiel 18:4). LA PAGA DEL PECADO ES MUERTE, y esta paga es personal, no se hereda. Tú y yo somos responsables de nuestros actos, de nuestras decisiones. Cada día escogemos o tomamos decisiones de vida o de muerte (Deuteronomio 30:19). Dios siempre nos dijo que hay consecuencias para nuestras decisiones, y nos pide escoger el camino de la vida que lleva a buen puerto.

Se pueden destacar muchos errores de los judíos exiliados, problemas éticos y morales muy lejanos a la voluntad divina. Sin embargo, Dios por boca de Ezequiel expone las características que cumple aquel que con empeño y fidelidad es temeroso de Dios y de su Ley (Mt. 25:35-40). Esta es la clase de vida que Dios aprecia como una existencia sabia, santa y saludable:
1. Justicia y rectitud (v.5). 
2. Fidelidad a Dios (v. 6a).
3. Pureza sexual (v.6b).
4. Honestidad e integridad con el prójimo (v. 7). 
5. Intachable en su ética financiera y en la administración de justicia (v. 8 ).
6. Aborrece la mentira y el crimen (v.8b).
7. Obediencia inquebrantable (v. 9).

Imagino a los judíos escuchando (así como tú y yo leyendo ahora) las características de aquellos que obran bien, y comprándose ellos mismos con lo que vivían. ¡Qué tal contraste! A veces creemos que estamos viviendo bien y en el camino correcto porque vamos a la iglesia semanalmente, o nos conectamos por zoom y leemos un poco la Biblia. Quizás porque dejamos a medias nuestros diezmos y ofrendas y por ahí posteamos de vez en cuando algunos versos en nuestro muro de Facebook para sentirnos que estamos predicando el evangelio. ¿Sentimos que por hacer algunas cositas ya estamos limpios y listos para la vida eterna? 

Dicen que no jamás podremos cambiar si antes no aceptamos que necesitamos un cambio. Ese es el primer paso para que Dios pueda obrar en nosotros. Necesitamos reconocer que estamos mal y que Dios puede ayudarnos. De otro modo vamos a culpar a las circunstancias, a la falta de empleo, a nuestra “suerte” o falta de oportunidades. Y tristemente algunos, como los judíos a sus padres”, para así sentirse mejor.

Pero era así, LOS JUDÍOS SUFRÍAN LAS CONSECUENCIAS DE SUS MISMOS ACTOS, sus decisiones. Así de simple y sencillo. Dios pone como ejemplo a un padre íntegro que tiene un hijo malvado y desobediente: idolatría, lascivia, violencia, deshonra, soberbia, fraude, latrocinio e inmoralidad (Ezequiel 18:10-20). Es todo lo contrario a su padre. ¿Acaso por la justicia obrada por el progenitor, el hijo recibirá recompensa? ¡Por cierto que no! La culpa y la condena son el producto de su disipada vida y de sus malas elecciones.

Así, Dios se presenta como lo que es y siempre fue: EL DIOS DE LAS SEGUNDAS OPORTUNIDADES (Ezequiel 18: 21-24). El anhelo de Dios es que todas sus criaturas puedan gustar de su salvación, amor y justicia. Dios no es un tirano que se alegra de nuestros resbalones y tropiezos, no sonríe jocósamente cada vez que damos traspiés en nuestros vanos intentos de merecer la redención. Dios no se regodea con la
muerte de cualquiera de sus criaturas, no es un Dios verdugo al que le gusta el sabor de la sangre (2 P. 3:9). Es por ello que brinda una y otra vez en su sabia paciencia la oportunidad de elegir el bien y la santidad, la justicia y su amor. ¿Amén?

Ezequiel finaliza diciendo: “Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel? Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis” (Ezequiel 18:25-32). ¿Habría otra mejor forma de terminar este capítulo? ¡De ninguna manera! ¿Qué debo hacer? Echa de tu vida toda transgresión y pide un corazón nuevo a Dios. Dios no quiere que mueras, porque Él te ama como no te imaginas.

¡Hoy es nuevo día! Te preguntas ¿por qué las cosas no te salen bien? Analiza tu vida. Contrasta tu vida con el capítulo de hoy y pregúntate en qué debes cambiar y busca ayuda en Dios. No hay otro modo. Es hoy, es hoy...

¡Feliz día !

Pr. Heyssen Cordero Maraví

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¡NO TOMES EL NOMBRE DE DIOS EN VANO! - EZEQUIEL 17


El tercer mandamiento de la ley de Dios dice: “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano” (Éxodo 20:7). El mandamiento claro. No debemos tomar ni usar el nombre de Dios en vano. ¡Cuidado!


El capítulo de hoy presenta la parábola de las dos grandes águilas y de la vid, explicada en los versículos 11 a 21, describe figuradamente los acontecimientos que se desarrollaban entonces. ¡Es emocionante como Dios es tan paciente y amoroso que busca formas y medios para hablar a sus hijos rebeldes y desobedientes! ¡Dios es bueno! Cuando estás andando mal, cuando estás cayendo al precipicio a causa de tus pecados y errores, de tus mismas decisiones Dios no se queda de brazos cruzados, sino que te busca, te llama, te habla a través de muchas formas y medios, y hoy, esta reflexión puede ser una de ellas.

El rey de Babilonia, primera gran águila, deporta a Joaquín, débil renuevo del cedro real, y toma bajo su tutela a la vid de Judá. Pone a su cabeza a Sedequías, a quien hace prestar juramento en nombre de Jehová. Pero el rey de Judá no vacila en traicionar ese juramento. ¿Qué es lo que hizo? BUSCÓ ALIANZA CON BABILONIA con la esperanza de que puedan enfrentar a Babilonia y vencerlo. Por eso, el rey de Babilonia, instrumento en manos de Jehová, castiga al príncipe felón y lo lleva en cautiverio. La particular gravedad del crimen de Sedequías era que DESHONRABA EL NOMBRE DE JEHOVÁ (Éxodo 20:7), ante las naciones. Mostraba cuán poco estimaban ese nombre aquellos sobre quienes el mismo había sido puesto (Éxodo 23:21). 

Como cristianos y adventistas somos responsables, ante el mundo, de honrar “el buen nombre que fue invocado sobre nosotros” (Santiago 2:7). Pablo dice que somos cartas abiertas. Los que nos rodean nos observan mucho más cerca de lo que pensamos; sin piedad subrayarán nuestras inconsecuencias, porque se sirven de ellas para disculparse a sí mismos. Y ¿cómo podremos conducirlos a un Jesús acerca del cual habremos mostrado tan respeto y honra? Ahí está el poder del testimonio personal. PREDICAMOS MÁS FUERTE CON NUESTRO EJEMPLO QUE CON NUESTROS LABIOS. Muchos jamás aceptarán el evangelio porque somos piedra de tropiezo.

Finalmente, la parábola El enigma finaliza de manera divina. Dios habla en él del RENUEVO que él mismo (y no ya esta vez la gran águila) tomará del mismo cedro real de David y lo establecerá en un monte alto y sublime como árbol poderoso y lleno de frutos. Comprendemos que se trata del Señor Jesús y de su futuro reinado.

¡Hoy es un nuevo día! El capítulo de hoy trae lecciones extraordinarias. Sin embargo, quisimos enfatiza el valor de tomar el nombre de Dios con mucho cuidado porque dice el mandamiento: “PORQUE NO DARÁ POR INOCENTE AL QUE TOMARÉ SU NOMBRE EN VANO”. ¿Cómo tomamos el nombre de Dios en vano? Cuando HABIENDO RECIBIDO SU NOMBRE no vivimos como hijos de Dios. Respetando nuestros acuerdos ni compromisos al igual que Sedequías. ¿Cuándo recibimos el nombre de Dios? Esto se da en el momento del bautismo. Ese día tú recibiste el nombre de DIOS. El ministro dice: “... como ministro del evangelio te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén “ (Mateo 28:10,20). Ese día tomaste el nombre de Dios, y te conviertes en hijo de Dios (1 Juan 3:1), ahí ya tienes el nombre de Dios en tu vida (podríamos decir el apellido) que indica que era hijo de Dios. Y cuando NO VIVES A LA ALTURA DE UN HIJO DE DIOS, cuando no cumples tus promesas y compromisos, así como cuando haces cosas que Dios no aprueba estás TOMANDO EL NOMBRE DE DIOS EN VANO, y por eso, Dios no tomará por inocente al que hace tal cosa, porque sabes y lo haces.

No tomemos el nombre de Dios a la ligera, ni en palabras, ni en tratos y mucho menos en nuestra vida práctica. Pidamos ayuda a Dios para que este desafío sea cumplido en nuestra vida.

¡Feliz día!

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DIOS ES FIEL A PESAR DE MI INFIDELIDAD - EZEQUIEL 16


El capítulo de hoy revela el amor de Dios es su máxima expresión, y aunque el profeta de Dios presenta palabras muy fuertes y duras con el objetivo de hacer recapacitar al pueblo de Judá, el resumen de todo podría ser: DIOS ES FIEL A PESAR DE LA INFIDELIDAD DEL HOMBRE. 

Judá es comparada a una mujer ingrata, infiel y prostituta que no recibe “dones” sino que muy por el contrario, es ella la que paga a sus “clientes”. Es tan infiel que ni Sodoma fue tan mala como Judá; y ni Samaria con todos sus maldades fue tan infiel como lo fue Judá. ¿Tanto así? ¿Tan infiel fue Judá que su maldad es superada con la de Sodoma y Samaria?

MÁS MALOS QUE SODOMA, ¿PORQUÉ? Sodoma fue una ciudad corrupta, fue tan mala que quisieron hacer daño a los propios ángeles enviados por Dios para salvar a Lot y su familia. Pero su maldad no se compara a la de Judá porque ellos no eran el pueblo elegido por Dios para ser luz en un mundo de oscuridad, tampoco conocían completamente del amor de Dios ni su ley. Por lo tanto, eran malos, pero no conocían plenamente a Dios como Judá.

MÁS INFIELES QUE SAMARIA, ¿PORQUÉ? En Samaria fue rey Acab y toda su descendencia influenciada por Jezabel. Ellos fueron muy malos. También desde sus inicios adoraron de manera errónea en los “lugares altos” por influencia de Jeroboam. Sí, el reino del norte fue muy lejos. Recordemos que a estas alturas, mientras Ezequiel escribe, Samaria (capital de Israel) fue destruída el 722 a.C por los asirios, y que no quedaban sino ruinas de lo que un día fue el reino del norte. Judá era más infiel que Samaria porque no aprendían de ellos errores del reino del norte. Por lo tanto eran más infieles que Samaria porque a pesar de extenderles más gracia y oportunidad que a ellos, lo judíos seguían ensuciándose en el pecado y la promiscuidad espiritual.

Y cuando parece que la paciencia de Dios se ha agotado, y que hay razones suficientes para que Judá sea destruída completamente, Dios les dice: “¿Haré yo contigo como tú hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto? Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno” (Ezequiel 16:69, 60). LA FIDELIDAD DE DIOS NO PUEDE SER ELIMINADA POR LA INFIDELIDAD DE LOS HOMBRES.

¿Sientes que has caído tan bajo que la gracia y el perdón de Dios no es posible en tu vida? ¿Crees que has pecado tanto y te has alejado tanto de Dios que es imposible el perdón de Dios en tu vida? Hace algunos días alguien me decía: “Pastor Heyssen, creo que todos pueden ser perdonados porque hicieron lo malo sin conocer de Dios, pero yo hice lo malo sabiendo que era malo. Yo hice cosas que jamás en mi vida me hubiera imaginado, no creo que Dios me perdone...”. El capítulo de hoy realmente impresionante. Juda cayó más bajo que Sodoma y Samaria. Esto nos recuerda que nadie puede haber caído tan bajo para no ser perdonado por Dios.

¡Hoy es un nuevo día! ¿Quién eres tú? ¿Eres como Sodoma, Samaria o Judá? Haces las cosas mal porque no sabes (Sodoma), porque sabes y no sabías las consecuencias (Samaria) o porque sabes que está mal y sabes que habrán consecuencias (Judá ) y aún así persistes en tu pecado. No importa quién seas tú, lo que importa es quien es Dios, y Él te dice: “no invalidaré mi pacto”. En palabras simples: NO PORQUE TÚ HAYAS ROTO EL PACTO, DEJARÉ DE CUMPLIRLO.

Con todo esto, si Judá se hubiera arrepentido, Babilonia no los hubiera destruído completamente. Pero las palabras de Dios a través de Ezequiel fueron menospreciadas y Judá nunca se arrepintió, por lo que la historia es muy conocida. Vayamos a Dios con la seguridad plena de su perdón hoy, mientras hay gracia y oportunidad. ¿Amén? 

¡Feliz día!

Pr. Heyssen Cordero Maraví 

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