lunes, 20 de julio de 2015

HAY BENDICIÓN EN OBEDECER A DIOS - Génesis 7:5


"E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová" (Gn.7:5).

Dios le dijo a Noé que agua caería del cielo y él creyó. Noé jamás de los jamases había visto "llover", y sin embargo, creyó en lo que Dios le había dicho. Sus amigos, vecinos y familiares le llamaron fanático, mentiroso, traumado, extremista y hasta loco religioso, pero él no se desanimó sino que muy por el contrario avanzó por fe e "E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová" (Gn.7:5). Esto es fe. La fe tiene que ver la obediencia a Dios. Nadie puede decir que tiene una vida de fe si no es obediente a Dios.
El "secreto" del porqué Noé fue contado como justo y junto a su familia se salvaron de la destrucción por el diluvio fue su obediencia. Noé fue OBEDIENTE a Dios y a Su Palabra. En esto radica el éxito en la vida cristiana, en la OBEDIENCIA. Nos ahorraríamos muchas lágrimas, pesares y tristezas si tan solo seríamos obedientes a la voluntad de Dios.
Cuando vino la destrucción por agua (diluvio) muchos de sus amigos, vecinos y familiares se arrepintieron de no haber sido obedientes a Dios. Quisieron oportunidad nueva pero ya era tarde y finalmente perecieron.
Hoy es un nuevo día, podemos pedir perdón a Dios por nuestra desobediencia y ayuda para ser obedientes. Que Dios nos ayude en nuestra incredulidad, que nos digan locos, fanáticos y extremistas, pero que ni eso nos desanime a vivir por fe en obediencia a Dios pues tarde o temprano vendrá nuestra recompensa.
Finalmente, Dios salva a los obedientes. Yo quiero ser salvo, y tú?
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Dios te bendiga mucho!

viernes, 17 de julio de 2015

Caminar con Dios - Génesis 6:9



“Esta es la historia de Noé. Noé fue un varón justo y perfecto entre los de su tiempo. Con Dios caminó Noé” (Gn. 6:9).

Hay muchas historias. Cada vida es una historia. Tu vida es una historia, y a cada instante se tejen las historias por doquier; unas son tristes, felices, traumáticas, indeseables, en fin, tantas historias. Pero ésta es la historia de Noé. Una historia hermosa. Una historia así, es posible únicamente si se camina con Dios.

Pero, podríamos preguntarnos, ¿Por qué fue hermosa? O ¿Por qué le agradó a Dios? La Biblia presenta dos realidades: La primera, Noé era "varón justo". La palabra "justo" no implica una inocencia intachable, sino rectitud, honradez y virtud. Es digno de notar que no es meramente llamado "justo" sino "varón justo", esto es simple, Noé era un varón, es decir un hombre, simple, normal, de carne y hueso, como tú y yo, pero al agrado de Dios. La segunda razón, Noé era “perfecto entre los de su tiempo”. La palabra perfecto no implica impecabilidad, o sin error, sino más bien integridad moral, es decir, era un hombre de Dios en todos los aspectos de la vida. Y se menciona “perfecto entre los de su tiempo”, por una sencilla razón, porque muestra que en otros tiempos puedes ser tú un Noé.

Finalmente, el texto termina diciendo: “Con Dios caminó Noé”, aquí radica la razón de una historia como la de Noé. Y es que él caminaba con Dios. Pero, ¿qué es caminar con Dios? Caminar con Dios es lejano a leer mi Biblia a “vuelo de ave”, es muy diferente a “orar dos o tres minutos diarios”, dista mucho de ir a la iglesia por compromiso, o por costumbre, y en últimas, es muy distinto a ser cristiano o adventista cuando estoy en la iglesia y no fuera de ella.

¿Ya empezaste a caminar con Dios? Olvida ya el ayer, hoy puede ser diferente, tu historia puede ser hermosa, empieza a caminar con Dios.


Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

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Dios te bendiga mucho!

jueves, 16 de julio de 2015

¿Qué significa caminar con Dios? - Génesis 5:23, 24


"Y fueron todos los días de Enoc trecientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció porque le llevó Dios" (Gn. 5:23,24).

Uno de los personajes más admirados en la Biblia sin duda alguna es Enoc. Se dice poco de él, pero ello bastó para ser llevado por Dios en vida. Y es que no está en las muchas cosas que hagas, sino, en qué cosas hagas y cómo las hagas. Enoc simplemente, "caminó con Dios". Parece fácil, pero de nadie, a parte de Elías, se dice que Dioslo haya llevado al cielo. La pregunta que intentaremos responder es, ¿Qué significa caminar con Dios?

Antes de responder la pregunta de hoy, debemos decir que el nombre Enoc (אנוך) en hebreo significa dedicado. Entonces Jared, su padre, tenía en claro lo que deseaba para su hijo Enoc y lo educó de tal forma. Enoc, dedicado todos los días de su vida, 365 años, es decir, un año de años al servicio de Dios. 365 años caminando (del hebreo הלך) con Dios. Ahora sí, vayamos a la pregunta de hoy, ¿Qué significa caminar con Dios?

Caminar con Dios significa CONOCERLO A ÉL
No puedes caminar con un extraño. Si deseas caminar con alguien debes conocerlo. ¿Conoces a Dios? Si no lo conoces no esperes caminar con Dios. Imagínate, viene alguien que apenas y lo conoces de vista y te pide que camines con él. Te aseguro que no lo harías. Conocer a Dios no es mecánico, ritual ni religioso, es un estilo de vida espontáneo, sincero, de verdad y es un reto (Fil.3:8).

Caminar con Dios significa ESTAR DE ACUERDO CON ÉL
Si deseas caminar con alguien deben estar de acuerdo (Amós 3:3). La velocidad, la dirección, etc. Si deseas caminar con Dios, entonces tienes que estar de acuerdo con Él. Debes estar dispuesto a donde Él desee que vayan, eso se llama, voluntad. Seguir sus consejos, seguir sus pisadas. En este punto muchos se desaniman pues notan que caminar con Dios es difícil, no están dispuestos a caminar según la voluntad de Dios. Prefieren seguir sus caminos. Caminar con Dios implica estar de acuerdo con Él.

Caminar con Dios significa ESTAR EN COMUNICACIÓN CON ÉL
No imagino a dos personas caminando en la misma dirección pero sin comunicación. No hay forma. La caminata sería triste y aburrida. Caminar con Dios implica estar en comunicación con Él. Esto es sencillamente orar. La oración es el acto de abrirle el corazón como a un amigo (Camino a Cristo, p. 92). ¡Maravilloso! Para caminar con Dios debes comunicarte con Él a través dela oración. Todos los días, a cada momento durante la caminata. Por ello que es necesario conocerlo y estar de acuerdo a dónde ir. Ora.

Caminar con Dios significa CONFIAR EN ÉL
Parece obvio, no lo es. Un aspecto que resalta en la vida de Enoc, según Pablo, es que "Enoc confió" (Heb.11:5), es decir tuvo fe, dependió de Él. Como un niño confía y depende de sus padres. Cuando caminas con alguien debes confiar en Él, de allí la importancia de conocerlo, de saber quién es Dios.
La vida cristiana tiene que ver con una vida de fe y fe es dependencia total en Dios. No puedes caminar con alguien en quien no confías. Enoc estaba seguro de que Dios lo llevaría a un lugar seguro.

Caminar con Dios significa AGRADARLE A ÉL
Enoc confió 365 años, cada día, confió en Dios y eso agradó a Dios pues en el siguiente verso, Pablo señala "Pero sin fe es imposible agradar a Dios" (Heb.11:16). Podríamos decir entonces, fue por su fe, su confianza, su dependencia diaria por 365 años que Dios se agradó de Enoc y finalmente decidió llevarlo al cielo.

Podríamos preguntarnos, ¿por qué Dios llevó a Enoc con Él? La respuesta más sencilla sería,  porque Enoc caminó con Dios todos los 365 días del año por 365 años. Y eso agradó a Dios y fue por ello que se lo llevó. ¿Quisieras ir al cielo a morar con Él? Ya sabemos qué hacer, debemos caminar con Dios. Y caminar con Dios implica: Conocerlo personalmente, estar de acuerdo con Él, comunicarme con Él, confiar en Él y finalmente agradarle.

Buen día!

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

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Dios te bendiga mucho!

miércoles, 15 de julio de 2015

¿A Dios le importa cómo le adoramos? - Génesis 4

   
Me encanta leer y releer uno de los libros más amenos y entusiastas que conozco Plantar el Futuro. ¡Hay muchas iglesias! ¿Por qué plantar más?, con maestría el autor escribe un capítulo titulado “¿Qué pueden aprender los adventistas de la Coca-Cola?”, allí nos anima a que podemos cambiar el envase “donde sea apropiado” sin cambiar “el producto”, ni comprometer la verdad. La idea es clara, y hay coherencia en lo que propone y me ha funcionado, y estoy seguro que a muchos, pero, ¿hasta qué punto debemos cambiar el “envase”?
          Tristemente, la mayoría de iglesias protestantes, y carismáticas han cambiado demasiado el “envase” que simplemente  el producto a penas y se ve. Pero, ¿qué de las iglesias adventistas y sus cultos? No podemos “tapar el sol con un dedo”, el asunto es que el postmodernismo está calando lentamente, que no es sorprendente ver a congregaciones adventistas con un “un sistema de cultos, tan similar o igual a los hermanos evangélicos y pentecostales”, donde a leguas se nota que su preocupación es “ganar a los perdidos” aunque para ello tengan que rebajar el evangelio (música secular con letras cristianas, predicadores extravagantes e irreverentes, coreografías y sermones superficiales, entre otros), es decir,  en un culto de este tipo, el foco de la adoración no es el Adorado sino el adorador. La pregunta ya no es ¿este culto será al agrado de Dios?  La adoración debe ser vista a la luz de la Biblia y ésta debe ser el punto de partida. Pero el problema no es minúsculo como se observa, cuando se entiende que a Dios si le importa el cómo deben adorarlo. Así por ejemplo cuando notamos lo que aconteció en la tan estudiada actitud de Caín a diferencia de su hermano Abel (Gn. 4:1-8). Así se pueden ver algunas lecciones respecto al tema:

Primero, la adoración teocéntrica. Los dos hijos de Adán y Eva no presentaron ofrendas a ningún ser, astro o cosa creada, sino solo a YHWH, lo que pone en manifiesto la religión monoteísta de los pioneros de la humanidad. Esta es la esencia de la adoración, la adoración debe ser dirigida y presentada a Dios, a esto le denominamos, adoración teocéntrica exclusiva.
Segundo, la adoración como obediencia a su voluntad. El segundo principio es evidente al ver la actitud de los adoradores al presentar sus ofrendas, es notable que los padres de estos hombres habían instruido de cómo debían adorar a Dios, así, el segundo principio es el de que no hay “maneras” de adorar a Dios sino una “manera” y esa es: en respuesta a la voluntad divina.
Tercero, el Adorado (Dios) evalúa la adoración que recibe. Finalmente toda adoración es evaluada por YHWH. Les muestra su agrado y desagrado en respuesta de la adoración recibida y les comunica su veredicto. Así, es evidente un marcado cuadro de “conflicto entre la verdadera y falsa adoración”. La verdadera adoración representada por Abel y la falsa a través de los actos de Caín. De esta manera, existe un conflicto porque por adorar de manera adecuada a YHWH, Caín  (que representa a los hijos de los hombres o de Satanás) actúa perversamente contra Abel.  En el marco del Gran Conflicto los adoradores fieles de YHWH serán perseguidos y hasta sometidos a muerte (ej. Dn. 7:25 cf. Mt. 5: 10,11; 24: 9,10), se puede entonces ver un símil minúsculo del gran conflicto a través de la adoración de estos dos hijos de Adán.

Somos llamados a evitar que el postmodernismo haga de las suyas en el rebaño que Dios nos ha dado. Cuando hagamos un plan de acción misionero, programa de culto, reunión, campamento, y cualquier otra actividad, no nos concentremos tanto en el hombre sino en Dios, pues  al centrar nuestros cultos en el hombre fácilmente se convertirá en un “culto a la carta”. Así como Abel, siguió los lineamientos de Dios, pero Caín simplemente los desobedeció poniendo sus criterios o su “estilo propio”, y fue esa su perdición. Entonces sí importa la forma, aunque algunos no lo vean así. .Ahora no es el fin de este artículo desanimar a la realización de un culto inspirador y bonito, al contrario, sin embargo la prioridad debe ser Dios, pues él se merece toda la adoración por los siglos de los siglos Amén.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

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martes, 14 de julio de 2015

Dios te busca ... - Génesis 3:9,10


"Pero Dios el SEÑOR llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás? El hombre contestó: Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí" (Gn. 3:9,10).


El texto citado es probablemente uno de los más utilizados para fines homiléticos, especialmente en sermones evangelísticos o de llamados a aceptar a Jesús como nuestro salvador personal. No obstante, el capítulo 3 de Génesis guarda entre líneas mensajes transcendentales para nuestra edificación en la vida cristiana. De modo que el propósito del mensaje de hoy es sencillamente mostrar sino recordar una vez más que Dios siempre buscó al hombre y muy por el contrario, el hombre, por su naturaleza siempre se escondió de Dios por temor.

Desde el Génesis mosaico al Apocalipsis juanino la búsqueda de Dios por la humanidad caída en el fango del pecado es una constante, Dios va en busca de sus hijos, como en el verso de hoy. En el libro de Éxodo Dios busca a su pueblo para librarlos de la esclavitud en Egipto. La venida del Mesías, Cristo mismo lo dijo en expreso: “Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Luc. 19:10). No hay duda pues que Dios siempre buscó al hombre perdido. Pero, ¿qué del hombre? ¿el hombre buscó a Dios? La Biblia muestra la triste y cruda realidad: el hombre siempre huyó de la presencia de Dios, se escondió de los caminos de Dios para ir por caminos escabrosos y caóticos. Eso pasó con Adán y Eva, Caín y “los hijos de los hombres”, en fin, por naturaleza, el hombre se escondió de Dios.

Sin embargo, ¿no sucede hoy la misma dinámica de antaño allá en el Edén donde Dios busca y el hombre se esconde para huir de miedo? ¿No es Dios quien sigue buscando a la humanidad mientras ella hace caso omiso al llamado de amor? ¿No sigue llamando con voz de amor Dios al hombre sumergido a más en la desgracia del error mientras el hombre tal vez sin saberlo rechaza vez tras vez la invitación?

La Biblia dice en Apocalipsis: “Mira yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré y cenaré con él y él conmigo” (Apoc. 3:20). Es sin lugar a dudas una invitación sublime. El temor es normal, es natural, cuando uno está lejos de Dios todo lo que esté relacionado con asuntos espirituales simplemente va a ser considerado como demasiado santo como para que un individuo ahogándose en la lepra del pecado sea digno de ser parte de ello.

Hay personas que viven sin esperanza y tienen miedo a Dios. Tienen miedo a ir a la iglesia y ser los culpables de que Dios “mande” un terremoto y destruya la iglesia por culpa de los pecadores. Nada de ello tiene asidero en la Biblia. Dios está con los brazos abiertos esperando como antaño a que te des cuenta de que tu temor es inconsistente, que tu temor y miedo no tiene razón pues no hay motivos. Dios te ofrece la paz, la esperanza y el amor… Dios quiere que dejes ese vestido de “hojas de higuera”, ese vestido simple y pasajero, efímero y desechable para ponerte ese vestido de justicia que Dios mismo preparó con sus manos hecho del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Gn. 3:21 cf. Jn. 1:29). Cuando nos sentimos desnudos, descubiertos y desenmascarados nuestra naturaleza, la condición del hombre hace vernos “sucios” y nos escondemos de Dios, para vestirnos de cosas que pasan, como por ejemplo, los vicios, el trabajo, las diversiones, etc… pero ellas pasan, se “marchitan” como las “hojas de higuera” y tarde o temprano sentiremos que estamos “desnudos” otra vez.

Hoy es el día, vayamos con fe. Vayamos seguros de que Dios nos sigue buscando como antes mucho más. La decisión es únicamente tuya.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

lunes, 13 de julio de 2015

La firma de Dios - Génesis 2:3


“Entonces Dios bendijo el séptimo día y lo santificó, porque en él reposó de cuanto había hecho en la creación” (Gn.2:3).

Después de seis días de haber creado un mundo bueno en gran manera, cuando el sol hacía su tercera despedida portentosa, indicado así la culminación del día sexto, Dios reposó. Es decir cesó la obra maestra de su creación cual pintor sobre su fino lienzo. Si habláramos en lenguaje del reloj, el horario marcaría las 6 y el minutero las 12 aproximadamente. Minutos más, minutos menos, Dios bendijo ese nuevo día y los santificó, es decir lo separó, de los otros seis días. La pregunta que resulta es, ¿Porqué lo separó de los otros seis días? Simple como parezca, por una sencilla razón, porque ese sería el recordatorio de su gran obra maestra.
Cuando un pintor culmina cuidadosamente su obra, ¿qué es el que debe hacer para que la gente sepa que él es el autor? Estampar su firma. Así, la gente que vea aquella pintura verá quién es su autor o responsable. Dios no necesitaba descansar de la obra que hizo, Él es Dios, es un absurdo que se canse, por ello la palabra hebrea para reposar no significa “dormir” sino “parar, cesar, poner un alto”, es decir Dios dejó de crear al culminar el día sexto. Entonces Dios bendijo ese día, es el único día bendecido por Dios, no hay otro día, alguno podría decir: “¿quiere decir que los seis días restantes son malditos?” ¡No! Pero es el único día al cual verbalmente Dios pronuncia bendición.
El día séptimo o sábado, es el día que conmemora la majestuosa creación de Dios. Desde la más minúscula célula, hasta la perfecta creación de Dios, el hombre, son creación de Dios. Así, el sábado es la firma de Dios sobre la creación del universo.
Al ver su grandiosa obra, Dios diseñó un día en el cual todo el universo reconozca que lo que existe no fue producto del azar sino que Él es su creador. Que el día sábado sea un día en el cual tú puedas alabar el nombre de Dios, porque es el creador de todo cuanto existe.
Alabemos el Nombre de Dios, pues maravillosas son sus obras, mírate, tú eres parte de esa majestuosa creación, ¿por qué no vas hoy mismo a Dios y le das gracias porque es poderoso y amoroso a la vez?

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


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Dios te bendiga mucho!

En el principio Dios - Génesis 1:1


“En el Principio Dios creó Dios los cielos y la tierra” (Gn.1:1)

El primer verso de la Biblia es más que importante al empezar una lectura de la Biblia. El versículo declara:“En el principio…”, la palabra “principio” en el idioma hebreo es la combinación de dos vocablos: La preposiciónbeh (en) y el sustantivo rosht (cabeza), literalmente significaría “en la cabeza”. No obstante las traducciones prefieren un lenguaje más sencillo, y han traducido: en el principio, inicio, comienzo, génesis, empiezo, etc. ¡Qué interesante verdad! En la cabeza, Dios… La Biblia también enseña que Cristo es la cabeza de la iglesia, y de todo hombre (1Cor. 11:3).
En los tiempos bíblicos, la cabeza  era símbolo de prioridad, importancia, primer lugar, autoridad, poder, jefe, capitán, etc. Por ello, incluso la Biblia, nos dice que debemos ser cabeza y no cola (Dt. 28:13).
Hoy que es el primer día de lectura del libro, te pregunto, ¿Es Dios la cabeza de tu vida? ¿Es Dios la prioridad de tu familia? ¿Es Dios la el capitán de tu trabajo,  lo más importante  en tus estudios, tu cargo en la iglesia, y hasta de tu dinero? ¿Dios es la cabeza en tus planes, proyectos y  sueños? Es probable que durante estos días pasados hayas experimentado bajas en algún o varios aspectos de tu vida. Y Dios no fue en nada, la cabeza de tu vida, el principio, lo más importante, no fue la prioridad de tu vida, el jefe de tu familia, lo más importante en tu vida, tus planes y proyectos.
Era un 31 de diciembre a las 11:45 de la noche cuando el timbre dio aviso que alguien llamaba a la puerta. Era nada más y nada menos que un dirigente muy admirable en la iglesia que pastoreaba, en fuerte llanto me abrazó y dijo: “¡soy un desastre! jamás imaginé llegar a donde me encuentro, quisiera morirme hoy mismo, pues no vale la pena seguir viviendo así” Le miré fijamente a los ojos que se mostraban desesperados y tan angustiados, y le dije: “Sí vale la pena seguir viviendo hermano, estás vivo, y eso quiere decir que hoy puedes empezar de nuevo, Dios te tiene aún en sus planes…”. Si Dios no ha sido la cabeza de tu vida en este día, no te angusties, mírate, estás vivo, estás respirando y eso indica que Dios te da una oportunidad nueva, ve a él hoy mismo, ve tal como estás, y pídele él sea este año nuevo la cabeza de tu vida, la prioridad de tu vida. No dudes más, él te está esperando.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

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